HISTORIAS DE LA HISTORIA

¿Quién inventó los grados de escalada?

Fritz Benesch (en 1894), Hans Dülfer (en 1913) y Willo Welzenbach (en 1923) se disputan el crédito por el origen de las escalas de graduación de la dificultad en la escalada. Repasamos sus figuras y las aportaciones de cada uno de ellos.

Autor: | No hay comentarios | Compartir:
Hans Dülfer, practicando la técnica de rápel de su invención
Hans Dülfer, practicando la técnica de rápel de su invención

Guste o no guste, los grados forman parte consubstancial de la escalada. En algunos casos parece incluso que son el leit motiv para muchos escaladores, ansiosos por anotarse un número más o una letra más. Lo cierto es que ya sea como eje central de la actividad escaladora o como simple referencia lejana del nivel adquirido, las escalas de graduación permiten objetivar dentro de su subjetividad una actividad tan aparentemente anárquica y poco dada a las comparaciones como la escalada.

O sea que los escaladores usan a diario los grados, en sus redes sociales, en sus lecturas y en sus sueños. Pero, ¿sabemos cuándo aparecieron? ¿Dónde se aplicaron por primera vez? ¿Quién se las inventó? De hecho, la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo) no adoptó formalmente su escala –la referencia más oficial en el mundo vertical– hasta 1968. Sin embargo, sus orígenes son mucho más antiguos, casi tanto como la escalada propiamente dicha.

Repasamos a continuación las figuras de los tres precursores que se disputan el crédito por el origen de las escalas de graduación de la dificultad en la escalada:

Fritz Benesch (1864-1949)

Nacido en Moravia (Rep. Checa, aunque entonces formaba parte de Austria), Fritz Benesch estudió en la Universidad de Viena, donde residió buena parte de su vida. De hecho, en los alrededores de la capital austriaca llevó a cabo su carrera, en la que destacó como alpinista y como fotógrafo. Fue editor jefe de una revista alpina entre 1920 y 1928 y sus guías sobre las montañas del Rax (1894) y el Schneeberg (1897) fueron la referencia durante cinco décadas, aunque también publicó mucho sobre los Dolomitas y otras zonas.

En el campo de la fotografía de montaña, actividad que le valió numerosos premios y los más altos reconocimientos –como el de la Sociedad Fotográfica Imperial y Real de Viena o la Medalla de Oro de la Exposición Universal de San Luis de 1904–, se le valora como pionero en introducir las fotografías de paisajes en la publicidad turística. Sus instantáneas del área de Semmering realizadas en 1913 han sido elevadas a la categoría de obras de arte. Legó una amplia bibliografía de ensayos y libros.

Su desempeño como escalador no es tan relevante para la historia del alpinismo y la escalada, que precisamente comenzó a desarrollarse como actividad independiente en su época. Quizás fruto de ese momento de ebullición surgió la necesidad de organizar un sistema de graduación que le permitiera comparar diferentes ascensiones. La escala de Fritz Benesch, establecida en 1894, tenía la particularidad de ser descendente. El nivel VII correspondía a las ascensiones más fáciles y el nivel I a las más difíciles. Sin embargo, la rapidez en la evolución de la dificultad convirtió pronto su tabla en obsoleta, a pesar de la posterior incorporación de más niveles como 0 o 00.

Hans Dülfer (1892-1915)

Los escasos veintitrés años que vivió este visionario –algunos dirían más bien iluminado– alemán dieron muchísimo de sí. Empezó a estudiar medicina en la Universidad de Múnich, aunque luego cambió a derecho para pasarse posteriormente a filosofía. Fue un prolífico escalador, que acumuló 50 primeras ascensiones, principalmente en las montañas del Kaiser y en el macizo Rosengarten de Dolomitas. Existen vías con la firma de Dülfer en picos tan emblemáticos como la Cima Ovest y la Cima Grande de Lavaredo, aunque sus líneas más atrevidas se encuentran en cumbres del Wilder Kaiser como el Totenkirchl (primera de la cara oeste) o el Fleischbank (en solitario), ambas de 1913.

La influencia de Hans Dülfer sobre el mundo de la escalada incluye también la invención de técnicas como el rápel Dulfer o “a la alemana”, que no requiere ningún otro elemento que la cuerda, y el desarrollo de la escalada en oposición o “bavaresa”. En este ámbito se enmarca también su escala de graduación, establecida en 1913 y basada en cinco niveles: fácil, medio, difícil, muy difícil y extremadamente difícil (y que recuerda mucho al sistema IFAS de alpinismo, vigente todavía hoy en día).

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, Hans Dülfer se alistó como voluntario en el ejército alemán y falleció en la batalla de Artois (Francia) en junio de 1915.

Willo Welzenbach (1899-1934)

Este alpinista alemán es unánimemente reconocido como el precursor de los grados de escalada. Él tuvo la lucidez, en 1923, de recoger las diferentes aportaciones anteriores y ordenarlas en una nueva tabla de graduación. Originalmente, constaba de seis niveles, dificultad máxima imaginable para la época. Sus criterios fueron ampliamente divulgados y aceptados de forma general, hasta que posteriormente fueron adoptados oficialmente por la UIAA en 1968. Hacia 1979, la escala de dificultad fue abierta, para dar cabida a la evolución futura.

Willo Welzenbach nació en Múnich, en el seno de una familia de funcionarios. Durante sus años de universitario se unió al Club Alpino Académico, que presidió entre 1925 y 1926. A lo largo de su carrera montañera llevó a cabo difíciles ascensiones en toda la extensión de los Alpes, con un total de casi un millar de cumbres incluyendo 43 primeras ascensiones. Picos como el Grosses Wiesbachorn o el Gross Fiescherhorn son algunos de sus mayores éxitos. Reinhold Messner lo bautizó como “padre del hielo”, pues él fue el precursor en el uso de clavos específicos para hielo.

La épica también estuvo siempre ligada a la actividad de Willo Welzenbach, como en el caso de su ascensión de la Aiguille des Grands Charmoz con Willy Merkl, en la que tuvieron que soportar tres vivacs en plena tormenta.

Seleccionado para formar parte de la expedición alemana al Nanga Parbat de 1934 auspiciada por las autoridades nazis, Willo Welzenbach fue una de las víctimas mortales de una de las mayores tragedias de la historia del ochomilismo cuando 16 personas quedaron atrapadas en una tormenta a 7.480 m. Fallecieron también Uli Wieland, Willy Merkl y otros seis sherpas. Una calle de Múnich lleva su nombre desde entonces.


 

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.


 

 

 

 

Últimas noticias