“Taserumit es el paraíso”, relata Federica, “no solo para escalar, también para vivir realmente en medio de la naturaleza salvaje«. Tras una primera exploración de la zona, Federica cuenta que el granito de las paredes “no era tan sólido y limpio como lo imaginábamos, de hecho presenta algunas ‘trampas’, especialmente en las placas, aunque en las fisuras suele ser más sólido, solo que a veces están cubiertas de liquen”.
Cuando visualizaron el gran monolito del Nalumasortoq establecieron su objetivo: “No había duda, aquella pared era demasiado inmensa como para no tener espacio para abrir algo nuevo” relata Federica en redes sociales, “Durante un día de trekking tranquilo por el valle, el Nalumasortoq nos reveló su cara más oculta: el muro sur del pilar central. Y así comenzó nuestro trabajo…”
“Así nació La Cura, una vía de 525 metros que recorre la cara sur del Nalu, una de las paredes que domina el Taserumit, junto con Ula y Ketil”.
Para su apertura pasaron ocho días en la pared, repartidos en cuatro ataques “e incontables horas dedicadas a subir y bajar el equipo”, en los que realizaron la vía completa escalando en libre hasta 7b+ y resolviendo parte de los largos en artificial. “Pisamos la cumbre el 16 de agosto y ya sentimos que el aire se volvía más frío: estaba llegando el mal tiempo”, relata en un artículo publicado en planetmountain.com.
Su plan era descansar en el campo base mientras pasaba el mal tiempo, para luego volver a la vía a intentar su liberación completa. Sin embargo, cuando volvieron a la pared, encontraron temperaturas invernales, las apenas tres horas de sol que recibía la pared no eran suficientes para calentar la roca. Tras dos días de intentos en los que prácticamente no pudieron escalar por el frío intenso, decidieron abandonar su intento de liberación.
“La Cura permanece allí, no sabremos si volveremos o no, mi esperanza es que esta vía se escale en libre, no importa si lo hacemos nosotros o algún otro, pero debe ser escalada en libre porque es un bello cuadro de fisuras, arcos y diedros súper estéticos. Así que, escaladores de big wall, Groenlandia es un verdadero descubrimiento, un lugar al que seguramente querré volver”.
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