OPINIÓN

Notas para un manifiesto: contra el intervencionismo en el nombre de las vías

El escalador y escritor Gonzalo Pernas expone en este texto su rechazo a la propuesta presentada por un club de apelar a los equipadores para que los nombres que escojan para las vías de escalada se alineen con los valores del deporte y la inclusión.

Curro González escalando la vía "Porno duro" (6c), en Patones Pueblo. Foto: Óscar Nieto / sobreescalada.com
Curro González escalando la vía «Porno duro» (6c), en Patones Pueblo. Foto: Óscar Nieto / sobreescalada.com
Gonzalo Pernas Frías | 28 comentarios |

«No necesitamos que nos muestren el camino a casa, ya lo conocemos». La frase no es mía, sino del estribillo de una canción de Tina Turner, pero sirve para contestar al manifiesto promovido por el compostelano club Inclube, que pretende intervenir el patrimonio inmaterial de la escalada para que todo suene grisáceamente bien, y plantea, sin complejos, “modificar para siempre la manera en que la comunidad escaladora concibe y nombra sus vías”.

La montaña es nuestro último reducto de libertad, y no vamos a permitir que la cultura de la cancelación penetre en ella para adulterar nuestra propia historia. Los nombres de vía configuran una literatura autónoma, debiéndose únicamente a sus propios contextos, así que no necesitamos ningún libro de estilo en nuestro universo de intemperie y roca. No necesitamos ideología.

Si hasta finales de los setenta se estilaban los acrónimos de clubes, los apellidos de los aperturistas con guion —siguiendo la tradición alpina— o las referencias directas a la geografía física, los cambios sociales del país abren una veda de creatividad y rebeldía. Van constituyéndose grupos informales de escaladores, de los Piratas de Montserrat a los U.B.S.A. de La Pedriza, entre otras cuadrillas no menos interesantes. Ocurre lo mismo en escuelas menos icónicas, que también han forjado sus propios mitos, leyendas e historias para no dormir. No se puede pedir que toda esa narrativa sea políticamente correcta, de la misma forma que no se puede “descolonizar” el Museo del Prado ni reescribir canciones de rock por no haber envejecido de la mejor manera. No necesitamos un aparato censor que nadie ha reclamado y que habla de “sólo el primer paso”. Por si alguien lo dudaba, el siguiente es el revisionismo.

Nuestra cultura se transmite de generación en generación sin obligación de “adaptarse a los tiempos actuales” ni de sonar forzadamente inclusiva, reflejar valores homologados o cosas por el estilo. No necesitamos un relato institucional que nos ate en corto, especialmente cuando no existe una realidad que justifique este tipo de injerencias paternalistas. Todos conocemos algunos nombres soeces de vías míticas, intencionadamente rebelados contra el buen gusto de la época. Por el contrario, las sonoridades ofensivas para los nebulosos colectivos que evoca Inclube son realmente excepcionales; no terminan de justificar la necesidad de una policía puritana en nuestro ambiente. En todo caso, el club gallego siempre podría funcionar como una de esas tantas asociaciones denunciantes de esto y lo otro, y señalar lo que desease. Sería lo mejor, porque la comunidad escaladora, si es que algo así existe, no le debe nada.

Nadie debería poner las manos en nomenclaturas de escalada sobre las que no tiene ningún derecho ni —lo que es igual de inaceptable— establecer un consenso artificial al respecto. Ninguna grand course ni recorrido de envergadura tuvo nunca un nombre melifluo ni hubo de plegarse a ningún marco de normatividad; no en el mundo libre, desde luego. Tenemos nuestras propias mitologías y anecdotarios y no necesitamos carnets de partido, sino seguir explorando toda esa Naturaleza sin molestar ni ser molestados. Ya se sabe que el infierno está empedrado de buenas intenciones, pero los empedrados son para las ciudades y sus ágoras, y en ningún caso para los vivacs o los pies de vía; espacios en los que ningún tipo de ingeniería social tiene ni tendrá nunca ningún dominio. Ni necesitamos que nos mostréis el camino a casa ni os lo hemos pedido. Lo conocemos perfectamente.

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Comentarios
28 comentarios
  1. Me parece bonita la labor de equipar, y es de agradecer. El gesto de bautizar las vías y recordar sus historias. Puede aportar algo a mi escalada, aunque poco y principalmente en vía larga.Me interesaba las historias de mis amigos equipadores.

    En general solo me interesa el nombre de la vía para ubicarla en las reseñas y por orientarme en la dificultad en la que me voy a meter, en deportiva principalmente.

    Y me da que a la mayoría de escaladores le dan poca importancia al nombre de la vía y su historia.

    El arte está sobrevalorado

  2. Totalmente de acuerdo Gonzalo, y muy bien expuesto.
    El que vea algo político en tu texto tiene un problema, es de hecho, una llamada a lo apolítico que debería de ser el monte.
    Los nombre que ha puesto Alberto en su comentario…en fin…pueden ser infantiloides, desde luego, pero ¿ofensivos?. Cada vez tenemos la piel más fina, y tenemos que trabajar en la tolerancia, comulguemos con la ideologia que comulguemos. Aquí algunos son muy tolerantes de boquilla, hasta que dicen algo con lo que no estamos de acuerdo.
    Antes de que algún iluminado me tache facha, machista o cualquiera otra mamarrachada, aclaro que soy mas de izquierdas que de derechas, pero como ahora la moda es tachar de facha a cualquiera que no comulga con ciertos ideales actuales como medio para desacreditar y no aportar razonamiento alguno, lo aclaro.

    Libertad y tolerancia, por favor.

  3. Da2/ grupo/otros ….
    Se os está llendo la cabeza y empezáis a desvariar y a mezclar temas….por si no os habeis dado cuenta…. jejejeje

  4. "No necesitamos ideología"… Normalmente quien dice estas cosas es más de derechas que el grifo de agua fría. Ya escribiendo esta patraña de artículo muestra e intenta imponer de alguna manera su ideología.
    Se me recuerda a la mítica frase de la película "La escopeta nacional": "yo, apolítico total… De derechas, como mi padre"

  5. Muchas veces, el nombre de una vía ya califica y define al aperturista. Así pues si bautizas una vía con el nombre de "Me cago en la p… madre del alcalde", por ejemplo, no te quejes si se cagan en tu p… madre.

  6. Resulta sorprendente el afán de algunos escaladores (hombres) por seguir defendiendo lo indefendible. Porque el texto de Gonzalo Pernas podrá convencer a algún incauto, e incluso recibirá el aplauso unánime de una parte de la comunidad escaladora (masculina), pero no resiste el análisis de una clase de filosofía de 4° de la ESO: ¿qué diría el autor si en lugar de los nombres de algunas vías, “Déjate violar”, “El chocho del año 88”, “Pájaro maricón”, “Empotre Ana” o “7 pililas para 7 perrechas” fueran, por ejempo, nombres de las calles de alguna ciudad?. ¿Seguiría opinando el autor del manifiesto que prentender modificarlos es “censura”, “revisionismo”, o “cultura de la cancelación”?. Menos lobos y menos exageraciones. Pues de esto se trata: de evitar que los nombres de las cosas públicas (y una vía lo es, está situada en un trozo de roca que no es propiedad de la persona aperturista) resulten ofensivos para los homosexuales, las mujeres o cualquier otro colectivo. Más iniciativas como las de Inclube Compostela son las que hacen falta para ir consiguiendo que laa vías de escalada dejen de ser el vehículo de expresión de algunas mentalidades machistas y homófobas que, por desgracia y por lo que se ve, siguen estando al orden del día en este deporte.

  7. "…que pretende intervenir el patrimonio inmaterial de la escalada…".

    ¿patrimonio INMATERIAL? ¿La escalada?. Queda muy "intelectual" y tal, pero precisamente, si algo es la escalada, en el supuesto de que sea "patrimonio" de algo, es MATERIAL. Cuerdas, mosquetones, friends, parabolts, gatos, casco… y sobre todo muuuuuucha roca con una gran diversidad de MATERIA geológica.

    E incluso, en el supuesto de que inmaterial se refiera al nombre de las vías…, vamos a ver: Los nombres se recogen en guías (de papel), en fotocopias de croquis dibujados a mano, con un boli, que tiene tinta; cuando no están pintados a pie de vía, o puesto en piedras pegadas a la pared, sino ya en chapas metálicas. Todo muy inmaterial, sí, por favor.

  8. Seguramente, y digo seguramente, quien quiere coartar a los artistas de poner un nombre a una vía despues de hacerla por primera vez solo ven las paredes en casa y de color blanco, alguien les dice como tienen o pueden llamar a sus hijos, o a sus perros, pues eso.

  9. Bueno, esto es más de lo mismo, meternos en este terreno de enmendar aquello con lo que no comulgamos. Señores, escalen y respeten lo que otros hicieron sin imponer nada, dejando simplemente su impronta para que el resto de forma libre lo utilicen.. que más da el nombre… no te gusta.. le pondrías otro… si es así deberías trazar y abrir tu vía, nombrándola como quieras, para eso es tu trabajo, no te jode..!!!

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