900 M, 8A

Nils Favre y Symon Welfringer se anotan ‘Paciencia’ en la norte del Eiger

La cordada formada por el suizo y el francés resolvieron en dos días esta histórica línea que recorre la mítica Nordwand a través de 27 largos de hasta 8a y termina en la cumbre.

Symon Welfringer en ‘Paciencia’ en la norte del Eiger
Symon Welfringer en ‘Paciencia’ en la norte del Eiger
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Paciencia era la línea y la verdadera cara norte, 900 metros con largos duros y un montón de historia”. Nils Favre lo deja bien claro en su narración de su aventura con Symon Welfringer en el Eiger. El escalador suizo ya se había hecho con Deep blue sea (320 m, 7b+) en esa misma vertiente el año pasado, pero el hecho de que esa línea se encarame solamente al pilar Ginebra y no a la cumbre hace que para él Paciencia sea un paso adelante de verdad.

A pesar de ser más bien un especialista en búlder y deportiva (ha encadenado hasta 8C y 9a respectivamente), Nils Favre tenía el sueño de escalar la cara norte del Eiger por Paciencia desde hacía tiempo, y ha sido este verano cuando todos los condicionantes se han alineado para poder hacerlo. Entre ellos, hallar el compañero adecuado para una ventura de esta envergadura, que encontró en la figura de Symon Welfringer, con una dilatada experiencia en escaladas alpinas incluyendo la Manitua (1.100 m, 7c) a las Grandes Jorasses, Le trésor de Romain (400 m, 8a+) al Grand Capucin, Le grand bleu (200 m, 8a+) en La Balme y otras ascensiones al Pilier Rouge du Brouillard a la Aiguille Verte este mismo verano.

A pesar de todo, Nils Favre no las tenía todas consigo:

Después de leer artículos sobre lo expuesta y complicada de escalar que es, no estaba seguro si yo, principalmente un bloquero, sería capaz de intentar algo tan grande. El relato de David Lama sobre Paciencia es inspirador, pero yo sabía lo bueno que era él y sus palabras dan un poco de miedo.

La experiencia de Nils Favre en vía larga se circunscribía principalmente a rutas de entre 300 y 400 metros como máximo, siempre escaladas en el día. La logística de ascender esos 900 metros en dos jornadas fue uno de los principales desafíos. Sin embargo, ambos lo superaron con éxito y terminaron en la cumbre del Eiger a medianoche del segundo día, tras haber gozado de un “muro completamente seco, lo que fue una buena sorpresa después de saber que nadie había escalado allí debido a las condiciones húmedas durante los últimos meses”, según la descripción de Symon Welfringer.

Eso sí, ambos reconocen que la escalada de Paciencia es dura de verdad y, curiosamente, coinciden en que el largo clave de 8a no fue el que más problemas les dio y, de hecho, Nils Favre: “Toda la vía, desde la chimenea de 6a hasta el regletero 8a ofrece largos magníficos”, apunta Welfringer, y Favre destaca que “para nosotros, algún 7b/+ fue casi tan duro como el largo clave; la escalada es tan técnica que siempre tienes que encontrar la posición correcta y el equilibrio en todos los movimientos para hacer cualquiera de los largos”.

La historia de Paciencia comenzó en 2003, de la mano de sus famosos aperturistas Ueli Steck y Stephan Siegrist. Ellos mismos se encargaron de su liberación, completada por La Máquina Suiza en 2008. Entonces se convirtió en la vía más dura de la cara norte del Eiger (hoy en día, esa posición la ocupa Odyssee) y registró repeticiones tan ilustres como la primera de David Lama en 2011, la segunda de Dave MacLeod en 2013 o la de Roger Schaeli y Mich Kemeter en 2015.

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