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“Ningú no comprèn ningú”, escalada a la Torre Marboré-Gavarnie

La repetición de esta vía de evocador nombre («Nadie comprende a nadie» en castellano) es la excusa perfecta para que Iker Uranga –atleta Salewa– nos sumerja en un relato que divaga entre la música, la geología, la antropología, el «flow» y, por supuesto, los placeres y enseñanzas que nos regala la escalada.

Eñaut en 'Ningú no comprèn ningú'. Foto: Iker Uranga.
Eñaut en ‘Ningú no comprèn ningú’. Foto: Iker Uranga.
Iker Uranga | 5 comentarios |

En un lugar del Maresme catalán, había un trío que con puestas en escena frikis hacían música que levantaban las astillas culturales de la época y hasta hacían reír a una sociedad que vivía, en los años 70, los últimos coletazos de la dictadura.

Ese trío produjo 42 discos en 20 años. Sobrevivieron a la tele en blanco-negro, a la de color, a la alimentada por el router, al 3, 4 y 5G, y hasta produjo superproducciones televisivas como Crónicas Marcianas u Operación triunfo. Y siguen en la brecha (también en la de Roland). La sorpresa me viene cuando a 2800 m de altura una vía de 5 estrellas nos recuerda a esa casi olvidada Trinca.

Uno de sus temas es de 1971 y en catalán comienza con un «Nadie comprende a nadie, pero nosotros somos nosotros. Y sabemos lo que es bueno: sentir el sol encima de la cara y estimarse de verdad, y encontrarse vivo todavía y cantar sin ningún duelo».

Panorámica de Gavarnie con la vía 'Ningú no comprèn ningú'. Foto: Iker Uranga
Panorámica de Gavarnie con la vía ‘Ningú no comprèn ningú’. Foto: Iker Uranga

Ningú no comprèn ningú es también el nombre de una vía en el tercer muro de Gavarnie. Parece que los aperturistas tenían esa canción en mente cuando se metieron en la salsa. Directa a la cima de la Torre Marboré. Marboré y Monte Perdido dividen, en mapas, hemisferios y países. Volviendo a la canción, escucho que dice “que la tierra es partida como un mapa mal pintado…” La tierra es partida. Un mapa mal pintado.

Geológica, ambiental e incluso culturalmente, donde estoy, a 2600m y cerca del refugio de Sarradets (a unos 200 metros por debajo de la Brecha de Roland: apertura natural interestatal sin guardas fronterizos) resulta interesante alzar el vuelo y observar el patrimonio natural sin las limitaciones de las fronteras ni de los mapas pintados. Sin partir nada, viéndolo como un todo: como una zona montañosa con paredones calcáreos, cascadas, anocheceres naranjas y con muchos conectores que unen norte y sur, y también hemisferios.

Panorámica de Gavarnie. Foto: Iker Uranga
Panorámica de Gavarnie. Foto: Iker Uranga

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido forma parte de una unidad del macizo de Monte Perdido (en Aragonés As Tres Serols, «las tres hermanas»), macizo calcáreo más alto de Europa con 3.355 metros.

En 1787 un profesor de Historia natural de Tarbes se “emperra” con el Monte Perdido. Sabe de geología, botánica, y quiere llegar a toda costa a cima para zanjar la controversia que tenía con otros dos estudiosos sobre la edad primitiva de los calcáreos de cima. ¿Habría fósiles? ¿De qué tipo? No estaban de acuerdo y se llevaban la contraria, a pesar de uno ser el profesor y, los otros dos, sus alumnos.

En 1797 hacen dos intentos a cima pero no lo consiguen. La cima se alcanza en 1802 pero, como ocurrió probablemente con la primera al Vignemale 10 años antes, la cima la consiguió un pastor. Pastores sin nombre, escribe David Granados. Los pastores, sector productivo primario y prioritario para los montañeros primeristas, como ocurre con los sherpas del Himalaya, de tradición y modo de vida pastoril.

Volvamos al Perdido. Dos guías y un pastor sin nombre de Pineta hicieron cima. Cuatro días después hizo cumbre el profe Carbonières y por fin pudieron analizar las estructuras calcáreas y los fósiles de cima, dando un halo de luz a cómo se formó la cordillera.

Iker con el hombro del Marboré al fondo.
Iker con el hombro del Marboré al fondo.

La formación de los Pirineos es compleja. Se me escapan algunos conceptos y fechas. Pablo, geólogo, escalador y guía de rafting, me echa una mano a la hora de simplificar: Durante el Paleozoico, hace unos 300 millones de años, lo que hoy conocemos como cordillera Pirenaica, se encontraba sumergida en aguas profundas. Los depósitos marinos de esta zona se fueron levantando por distintos movimientos tectónicos produciendo una primera cordillera que posteriormente sufrirá grandes cambios con el paso del tiempo.

Finalmente, en el periodo Terciario, hace unos 66 millones de años, el choque de las placas ibérica y europea hace que se formen los Pirineos consecuencia de grandes fuerzas de empuje con una dirección predominante norte-sur. Debido a estos esfuerzos los materiales más antiguos y lejanos del Macizo Central Francés (materiales alóctonos) fueron desplazados hasta la meseta española donde quedaron en contacto con materiales más modernos (materiales autóctonos), ejerciendo esta como muro de presa. El resultado de estos movimientos es un intenso apilamiento de pliegues, fácilmente identificable en el Circo de Gavarnie, dando lugar a la cascada más alta de Europa con más de 400m de caída.

Eñaut e Iker preparándose para la vía.
Eñaut e Iker preparándose para la vía.

Ya en el macizo, nos fijamos en nuestro objetivo: la Torre Marboré, y el circo-acantilado de Gavarnie situado muy cerca, en dirección noroeste. Los mapas marcan el Marboré y la línea que forman los acantilados de 1500 metros de profundidad de Gavarnie como línea divisoria norte-sur (Francia-España) y, también, este-oeste (el meridiano de Greenwich pasa por el hombro de Marboré, tal y como me comenta el amigo y ciclista aventurero Ander Izagirre).

Aparte de líneas, meridianos y fronteras, desde el punto de vista cultural, en Pirineos-Monte Perdido las comunidades norte-sur de ambas vertientes de la misma montaña establecieron una organización social y política basada en la gestión del pastoreo y la paz, mediante “patzerias”; eran acuerdos que garantizaban la libre circulación de bienes y personas en torno al Monte. Una buena manera de comprenderse y convivir. Y eso en una época en la que las guerras comerciales, los distintos reinados de España y Francia y sus colonias, la industrialización, las crisis sociales, etc., estaban muy lejos de llegar a acuerdos, por los menos en las urbes.

Nos agarramos al campo base filosófico de la patzería para ir circulando libres y contentos hacia el refugio de Sarradets. Eñaut, mi colega de cordada, desde Bujaruelo; yo desde el col de Tentes. Nos encontramos y establecemos nuestro vivac cerca del refugio, a unos 2.500 m de altura.

Eñaut en la repisa inicial de 'Ningú no comprèn ningú'. Foto: Iker Uranga.
Eñaut en la repisa inicial de ‘Ningú no comprèn ningú’. Foto: Iker Uranga.

Decidimos escalar con cuerda simple. Después de seleccionar el material a llevar a la vía, hacemos el vivac. Algo de viento, pero es lo que hay.

La vía es la que más nos motiva, asumiendo nuestras limitaciones: Ningú no compren ningú a la cara norte de la Torre Marboré-Gavarnie, abierta por Miquel Puigdomenech y Raül de Bràfim en agosto de 2010: 385 m, 7b+/7c/ A0 (6b+ obligatorio).

Croquis de la vía 'Ningú no comprèn ningú'.
Croquis de la vía ‘Ningú no comprèn ningú’.

Como dice la canción en otra parte, confirmamos que la previsión es “con un cielo libre de amenazas….”, y “seremos compañeros” en un intento de escalar la vía a vista y en libre. Si se puede genial y si no, pues no pasa res.

La escalada son 11 largos de caliza excelente: 6a+, 6c, 7b+ (bloque infernal), 6c+, 6b+, 6b+, 6c, 7b+/7c, 7a, V+ y V+. La estrategia elegida es que cada uno escale 5 largos seguidos de primero de cordada. Eñaut los primeros 5, yo los otros 5 (empalmo 2 largos). De esta forma, el que llega de escalar el largo no tiene que ir seguido a afrontar el siguiente tramo y tiene más tiempo para repasar el croquis y visualizar el siguiente tramo.

Iker en 'Ningú no comprèn ningú'. Foto: Eñaut.
Iker en ‘Ningú no comprèn ningú’. Foto: Eñaut.

Eñaut escala de manera solvente y, como siempre, soltando alguna broma en las reuniones. A partir del sexto largo voy de primero, en libre. En el momento clave entro enchufado en el octavo largo, de 7b+/7c. Al pasar los primeros metros de fisura, hay un paso duro de bloque. Cuando estoy a punto de volar, estiro una mano izquierda a una especie de ondulación y resulta que es una pequeña regleta lateral salvadora. Y aguanta. Escalo el largo a vista y en libre.

En un vídeo de James Pearson recientemente publicado, nos habla del «flow» a la hora de escalar. Antes de ser padre, dice, muchas veces no conseguía sus objetivos, se bloqueaba, se autopresionaba. Ahora, con las expectativas más bajas, con menos presión, resulta que es cuando está escalando mejor que nunca. A mí me está pasando lo mismo, sin olvidar el elevado coeficiente de variación (o de Pearson, en estadística) existente entre las escaladas de uno y otro. Hace 10 años ni se me pasaba por la cabeza intentar liberar un largo de 7b+/7c en montaña. No sé si será el flow o que la crisis de los cuarentaimuchos va a resultar que también tiene sus bondades…

Iker en 'Ningú no comprèn ningú'. Foto: Eñaut.
Iker en ‘Ningú no comprèn ningú’. Foto: Eñaut.

Los últimos tres largos los escalamos envueltos en la niebla y el viento. La chaqueta de plumas Salewa (plumas en el pecho-espalda y mangas de elastán para escalar cómodamente), se convierte en hogar de acogida. Hacemos cima y ya estamos en el hombro de Marboré.

Eñaut y yo nos despedimos bajo la brecha de Roland. Mi colega, al que se le han terminado los txikipoints, comienza su regreso a Bujaruelo; yo me quedo una noche más en el vivac para saborear el momento, aunque el viento nocturno me despierta muchas veces y me hace añorar un colchón y dormir resguardado.

Eñaut e Iker en la cima de la Torre Marboré. Foto: Iker Uranga
Eñaut e Iker en la cima de la Torre Marboré. Foto: Iker Uranga

Al día siguiente desciendo el monte algo cojo, el menisco derecho parece que tiene obsolescencia programada. Junto con el sueño y las molestias, bajo pensando que, aunque las barreras fronterizas, culturales, idiomáticas…, hagan que a menudo no nos comprendamos (y más aún si es en un grupo de whatsapp), la montaña, la aventura y la escalada nos hacen superar esas barreras para unirnos en la naturaleza y sentirnos libres, estando juntos.

Un placer, Eñaut.

Moltes gràcies Miquel Puigdomenech i Raül de Bràfim, por el rutón.

Iker Uranga.

[Otros artículos del autor: Cómo sobrevivir a unas vacaciones de escalada con niños y Caer y levantarse].

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Comentarios
5 comentarios
  1. Ese lugar del Pirineo es mágico…bonito texto.
    Raúl, respecto a tu comentario, yo creo que en este caso, con un texto que intenta (y logra) ser un poco más que un relato de hechos, creo que traducir un nombre hilándolo con el artículo tiene mucho sentido.

  2. Me ha encantado poder leer el artículo. Estuvimos hablando en el refugio el día previo, yo esperando a mi familia que bajase del Taillon i él, esperando al compañero y preparando la escalada. Qué amable y generoso, incluso me ofreció pan de nueces! Sin duda un gran escalador y persona!

  3. Los nombres de las vias de escalada no se traducen. Deberiais saberlo. Esta via se llama “Ningú no comprèn ningú”.

    Raül de Bràfim

  4. Consejo quitar la foto del baño del.ibon no vaya ser q algún bocazas se chive

  5. Consejo quitar la foto del baño en el ibón q ya sabéis q está prohibido antes q lo vea algún impresentable y lo pie

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