CUARTA ESCALADORA EN REALIZAR DOS 9a

Mar Álvarez: «He conseguido algo que me parecía imposible»

Hablamos con ella después de haber encadenado su segundo 9a, con Esclatamàsters en Perles, para que nos cuente los detalles de esta realización.


Isaac Fernández/Desnivel.com | 20 comentarios |

Sólo hay cuatro escaladoras en el mundo capaces de haber encadenado vías de noveno grado más de una vez: Josune Bereziartu hizo Logical progression 9a en Joyama en 2004 y Bimbaluna 9a/+ en St. Loup en 2005; Angela Eiter encadenó Hades 9a en Götterwandl y Big hammer en Pinswang en 2014, y Era Vella en Margalef la pasada primavera; cuando Ashima Shiraishi hizo un rápido doblete en Santa Linya con Open your mind direct 9a y Ciudad de dios 9a/+; y Mar Álvarez, que a su Era Vella de 2014 ha sumado esta semana Esclatamàsters 9a en Perles.

Para Mar Álvarez, ha sido una lucha de grandes proporciones contra la vía y contra ella misma, una pugna de autosuperación para llegar a encadenar el objetivo. Hablamos con ella para que nos cuente todos los detalles.

«Me motivaba, me suponía un buen reto, y la tenía relativamente cerca de casa»

¿Cómo fue la elección de Esclatamàsters como proyecto?
Pues la verdad decidí venir a probar esta vía un poco por descarte, porque había otras vías que me llamaban más la atención probar primero. En concreto quería ir a Santa Linya, allí hay  un par de vías que tenía y tengo ganas de probar, pero hay restricciones a la escalada y ahora en verano no se puede escalar en toda la cueva. Así que cuando me enteré, pasé al plan B. Y en el plan B había un par de novenos que me llamaba la atención probar. Pero la verdad es que se me dieron francamente mal y no me motivaron lo suficiente como para trabajarlos. Así que pasé al plan C, que era probar esta vía. No estaba muy convencida porque eso de que el grado lo tuviera concentrado en la placa de arriba no me llamaba mucho, pero cuando la probé me sorprendió porque me gustó mucho más de lo que me esperaba. Me motivaba, me suponía un buen reto, y la tenía relativamente cerca de casa (lo que me permitía podérmelo combinar bien con el trabajo), por lo  que decidí trabajarla para intentar encadenarla.

¿Cómo describirías la línea?
Esclatamàsters es una vía de unos  30 metros de recorrido equipada en los 90 por Salva Serrano. Tiene dos partes bien diferenciadas; la primera es bastante física y va como por una proa desplomada de chorreras (que se mojan con mucha facilidad) y planos. Después viene un reposo muy bueno empotrando una rodilla y a partir de ahí empieza lo más duro de la vía, una placa ligeramente desplomada, muy técnica, de cantos muy pequeños y pies precarios, que exige mucha resistencia y precisión.

«La parte mental generalmente juega un papel crucial»

Dices en tu Facebook que ha sido un proceso duro, ¿qué ha sido lo más difícil?
Cuando se prueban vías tan al límite y que llevan tantos días de intentos, la parte mental generalmente juega un papel crucial. Saber tener paciencia, no desanimarse cuando el progreso no es el esperado, no generarse presión por querer hacerla, mantener un nivel de motivación elevado, saber disfrutar de todos y cada uno de los intentos -salgan bien, salgan mal-, no es siempre fácil de gestionar, por mucho que a uno le guste lo que está haciendo.

Hubo momentos en los que perdí la paciencia con la placa de arriba, son cantos muy pequeños y con pies incómodos y me parecía imposible llegar a tenerme y bloquear de ellos. Si no me salían las secuencias sueltas, ¡cómo iba a pretender enlazarlas! Lo que más me cuesta siempre es desarrollar la fuerza para hacer los pasos en suelto, lo sé pero aun así no pude evitar desanimarme en algún momento. Por suerte, David sabe qué decirme para que se me pase rápidamente y vuelva a disparárseme la motivación.

«Quizá fue eso precisamente lo que me llevó a encadenar, el subir tranquilamente y sin expectativas»

¿Cómo fue la jornada del encadenamiento?
A decir verdad no esperaba encadenarla ese día. Aunque ya conseguía hacer la placa, aún no había podido intentar enlazarla con la primera parte porque la sección intermedia siempre estaba mojada y me obligaba a pararme. Por eso pensaba que me llevaría algún día más ganar la continuidad necesaria para enlazarlo todo. Quizá fue eso precisamente lo que me llevó a encadenar, el subir tranquilamente y sin expectativas. Coincidió también que la sección en cuestión se había secado casi por completo, por lo que pude hacer el reposo de rodilla y salir casi nueva. Cuando llegué a la placa me puse a apretar pensando que me caería en cada movimiento, me decía a mí misma, “venga, uno más”; y poco a poco y sin acabármelo de creer fui aguantando como pocas veces he conseguido hacer, realmente estaba exprimiendo mi límite de aguante. Cuando conseguí llegar al reposo, un cómodo y enorme cazo, me estuve allí mucho rato para asegurar; lo que quedaba no era lo más difícil pero sí traicionero, tenía que templar nervios, y así lo hice.

También comentas que la vía te llevó a tus límites y que tu dedo no aguantó la presión, ¿te has lesionado? ¿Qué tienes?
Como he comentado, la placa de arriba es de cantos muy pequeños, y algunos de ellos son de arquear mucho. Como es la parte de la vía que más he tenido que trabajar, de tanto repetir una y otra vez los arqueos notaba cómo poco a poco se me iba cargando el dedo corazón derecho, que es el que, alguna vez, ya me ha dado algún que otro problema. Si hubiera estado entrenando hubiera bajado el ritmo para que se recuperara, pero estando escalando y probando una vía decidí seguir apretando y correr el riesgo. Imagino que como el día del encadene fui tan al límite en la placa y arqueé como nunca,  el dedo ya no aguantó y cedió. No me di cuenta hasta que, en el último reposo me empezó a doler. Por suerte pude hacer los últimos movimientos.

Exactamente no sé qué tengo (estoy a la espera de que me lo examine un especialista), es algo relacionado con la polea. Ahora tocan unos días de reposo, y más adelante si no puedo arquear tocará a coger cazos y cantos en extensión y bajar intensidad ¡Espero no estar parada muchos días!

«No se trata de entrenar más sino mejor»

Agradeces a Pedro Bergua su ayuda de ‘sensei’, ¿qué papel juega en tu actividad como escaladora?
Pedro me ha ayudado mucho con los entrenos. Él me ha cambiado el concepto y la forma que tenía de entrenar. Basándose en los estudios que está realizando para su tesis, me ha enseñado a optimizarlos y a hacerlos más eficientes; no se trata de entrenar más sino mejor. En función de unos tests que me va haciendo cada varios meses y que determinan cómo estoy de forma en ese momento y qué he mejorado y qué no respecto a los tests anteriores, me determina los aspectos a mejorar y a trabajar en los siguientes meses y me diseña ejercicios específicos para ello. Un entreno tan personalizado y específico me ayuda, sin duda, a progresar más rápidamente, y a la vez me sirve para motivarme. Comprobar en los diferentes tests cómo poco a poco se va mejorando motiva mucho, lo que a su vez influye en la calidad de los entrenos. Su ayuda, consejos y motivación sin duda alguna me son de gran ayuda.

«Soy de la opinión de que el grado tiene un gran componente subjetivo»

No es la primera femenina de la vía, pues la hizo el pasado abril Florence Pinet, quien sugirió 8c+, ¿qué piensas acerca del grado?
Primero de todo, siempre insisto en que soy de la opinión de que el grado tiene un gran componente subjetivo y que está condicionado por varios factores; eso hace que sea muy difícil de medir o cuantificar y explica que sobre una misma vía se puedan encontrar opiniones dispares sobre la dificultad de la misma. Siempre y cuando sean opiniones sinceras, me parecen totalmente válidas y correctas, faltaría más.

Tengo que decir que probando la vía se me rompió un canto en la placa, quedando sin duda un paso más duro. Como no está aislado sino que se viene de toda una intensa sección en la que no se puede uno parar a poner magnesio, la sensación de dureza se acentúa. Con el comentario de que, en mi opinión, puede haber quedado un buen 9a, lo único que quiero dar a entender es que ahora queda un poco más dura que cuando la empecé a probar.

«Exigirme, superarme y exprimir mis límites es mi objetivo cuando escalo»

Así pues, es tu segundo encadenamiento de 9a, algo que muy pocas escaladoras han logrado jamás, ¿cómo te sientes por ello?
Nunca me han gustado las comparaciones, ni para mejor ni para peor, y fijarme, numéricamente hablando, en cuántas chicas lo hemos logrado no deja de ser una comparación y no me aporta nada. Por supuesto que me hace mucha  ilusión saber que he conseguido algo que pocas chicas han logrado, pero no es lo realmente importante para mí ni lo que busco cuando escalo. Con lo que me quedo es con la enorme satisfacción de haber conseguido  algo que me parecía imposible para alguien como yo, algo que me ha costado tanto esfuerzo, tiempo y dedicación. Como siempre digo, exigirme, superarme y exprimir mis límites es mi objetivo cuando escalo, todo lo demás es sólo una consecuencia de ello. El haber encadenado Esclatamàsters significa un paso más hacia adelante en mi afán de autosuperación.

Me gustaría finalizar la entrevista agradeciendo a los equipadores la gran y desinteresada labor que hacen. Sin ellos estas noticias de encadene no serían posibles.

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