ENTREVISTA

Mar Álvarez hace ‘Mind control’ 8c+: “Me apetecía ver dónde estaba mi límite”

Ha logrado encadenar su primer 8c+ con Mind control en Oliana, poniendo la guinda a una progresión impresionante, ya que realizó su primer 8b+ el año pasado.

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Mar Álvarez es un caso aparte. El verano pasado informábamos de sus dos primeros encadenamientos de vías de 8b+, Ixeia y Tripa de conejo, en Rodellar. Y a principios de este verano, lo mejoraba llegando a la cadena de Fish eye 8c en Oliana. Curiosa por saber dónde se encontraban sus límites, planeó unas buenas vacaciones de agosto en Oliana, con la idea de prestarle la atención que nunca antesle había prestado a una sola vía. La elegida fue Mind control 8c+, que también ha caído en el saco después de una respetable cantidad de calurosos intentos.

Hablamos con ella para que nos cuente la historia de superación personal que hay detrás de este encadenamiento y de su evolución como escaladora. A los 33 años, Mar Álvarez está en su mejor momento y conoce su cuerpo a la perfección.

¿Cómo es que decidiste meterte en Mind control? Siendo una vía de 8c+ y habiendo conseguido sólo un 8c, parecería un proyecto muy duro, ¿no?
Uno de los criterios que sigo para elegir los proyectos es que sean duros pero no excesivamente lejos de mi alcance, ensayar demasiados días una misma vía acaba cansándome y desmotivándome. Si una vía me parece demasiado dura y veo que le voy a tener que dedicar más de seis o siete días, la dejo para otro año y me busco otra. Sin embargo, me entró la curiosidad de ver qué pasaba si me metía en una vía que viera a años luz y le daba muchos más pegues de lo acostumbrado; me apetecía exprimirme al máximo y ver dónde estaba mi límite físico y mental.  Para eso tenía que encontrar una vía que me gustara y motivara lo suficiente. Fish Eye se me había dado bastante bien y me había gustado mucho, así que pensé que una buena candidata podría ser Mind control. La probé (no conseguí pasar de su primera R), me encantó la línea, vi un par de vídeos para hacerme a la idea de cómo eran los movimientos y los cantos (porque lo que había visto colgada no me había parecido que llegara a la calificación de ‘cantos’) y me motivó. Pensé que lo más probable era que me quedara lejos de encadenarla, pero el lugar como destino de vacaciones nos atraía, así que me lo tomé con calma y sin importarme si finalmente no conseguía hacerla, al menos me serviría como entrenamiento y manera de ganar algo más de fuerza; siempre podía dejarla como proyecto para el año siguiente.

¿Cómo describirías la vía?
Es la típica vía de Oliana de largo recorrido. Tiene un primer largo en travesía que rondará el 7c, de bloque sobre romos, que es común con Humildes pa casa y Humildes pa arriba. Justo en esa primera R, después de un buen reposo, se trifurca a la izquierda y sigue por un muro grisáceo más vertical de coliflores y chorreras con grano que castigan bastante la piel. En casi todo este tramo de vía el canto es bastante pequeño y de precisión, así como los pies, que no abundan. En su primera parte, hay un par de secuencias que, si sueltas son duras, enlazarlas lo es más aún. Luego vienen unos pasos donde hay que ir bloqueando y aguantando y donde no conviene hincharse demasiado para encarar el tramo final, un duro y largo cruce desde un invertido con pies en adherencia al que luego cuesta aguantar la puerta; y de ahí a la R se trata de aguantar como se pueda.

¿Se adapta bien a tu estilo de escalada?
Por una parte sí y por otra no. La vía tiene bastantes pasos tirando a largos en los que manos y pies son obligados y a los que, por mi estatura, tenía que llegar bloqueando demasiado para mi gusto, estirándome al máximo y haciendo dinámicos. Este es un estilo en el que no me siento nada cómoda, y menos cuando el canto exige precisión. Por otro lado, el agarre pequeño se me da bastante bien y en esta vía, al ser su segundo largo menos desplomado, es lo que más abunda. En global creo que no se me ha dado ni bien ni mal.

Ha sido un proceso largo hasta llegar a encadenar. ¿Cuánto tiempo te ha llevado? ¿Has contado los intentos?
Ha sido sin duda un proceso largo y lento. Me costó mucho sacar los pasos en suelto, y más aún hacerlos de forma mínimamente controlada. A la que lo conseguí, la pila la cogí relativamente rápido. Hasta los 12 días de ensayo no le vi color. En total le di unos 28 pegues, repartidos en 14 días, muchos más de lo que acostumbro a ensayar una vía.

¿Cómo has superado esas barreras mentales? ¿Has estado tentada de abandonar en algún momento?
Quería y tenía ganas de encadenarla, pero sabía que era un proyecto rozando el límite de mis posibilidades y que era bastante posible que no me saliera, por lo que iba sin presión alguna; si conseguía encadenarla perfecto, y si no no pasaba nada, me lo tomaría como un buen entrenamiento para ganar fuerza para intentarla al verano siguiente.

A pesar de eso, me desmotivé un poco con el paso de arriba, el del cruce del invertido: veía el canto tan lejos que pensaba que no llegaría nunca a cogerlo, y cuando después de muchos intentos lo conseguí, se me hacía el canto tan malo y me quedaba tan estirada y cruzada que me era  imposible moverme y menos aún frenar la puerta. El resto de secuencias de la vía se me hacían duras pero veía que era cuestión de ganarle la fuerza y resistencia; en cambio el paso comentado no lo entendía. Por ese paso pensé en abandonar más de una vez, pero ahí fueron clave los ánimos de mi marido para seguir probándola, según él en el resto de la vía poco a poco (muy poco a poco) se me veía cada vez mejor. Así que seguí insistiendo, porque  el resto de la vía me motivaba.

¿Cuál ha sido la principal dificultad que te has encontrado?
Además de la secuencia que he comentado antes, me encontré con la dificultad de que al hacer tanto calor y ser la roca tan granulosa la piel no me aguantaba nada. En el primer pegue la piel aguantaba bien, pero al segundo subía sufriendo por el dolor. Por el mismo motivo tampoco no podía escalar dos días seguidos.

En cuanto al grado, hay quien la propone de 8c, ¿tú que piensas?
Creo que el grado es muy difícil de medir o cuantificar pues soy de la opinión que tiene un gran componente subjetivo y está condicionado por varios factores, como por ejemplo,  las características antropométricas de cada uno y la mejor o peor capacidad de adaptación de cada uno a los diferentes estilos y tipos de agarres. Eso explica que sobre una misma vía se puedan encontrar opiniones dispares sobre la dificultad de la misma y que el grado se fije por la opinión de la mayoría de la gente. Partiendo de esta forma de pensar, a las discusiones que a veces ocasiona el tema del grado y decotaciones, no les presto demasiada atención, es un tema que no me preocupa demasiado.

Por lo que respecta a Mind control, respeto totalmente la opinión de la gente que dice que es más fácil; si a ellos así se lo ha parecido, por mi parte nada que objetar. Si la comparo con Fish eye,  encuentro que hay mucha diferencia entre ambas, Fish eye me costó 11-12 pegues. Eso demuestra que, para mí, ambas vías no son de la misma dificultad. De todas formas, como he comentado antes, es un tema al que no me gusta darle más importancia de la que tiene, para mí lo importante es haber encontrado una vía que ha implicado exprimir mis límites al máximo y con la que he disfrutado tanto; que sea un poco más difícil o un poco más fácil que X grado es lo de menos.

En cualquier caso, es tu primer 8c+, ¿cómo lo ves?
Evidentemente, me ha hecho ilusión haber hecho una vía de esta dificultad, pero no le doy una importancia ni mérito especial. Me hace ilusión haberme exigido y haberme superado, pero ni más ni menos que cuando he encadenado otras vías que han estado a mi máximo nivel. Para mí tiene el mismo mérito quien encadena su primer 7a que quien encadena su primer 8c+. Cuando se va al límite el esfuerzo por conseguirlo es el mismo, a nivel relativo tanto aprieta el uno como el otro. El mérito lo tiene toda esa gente que con poco tiempo libre, con familia a la que dedicarle tiempo, con horarios malos de trabajo o con  trabajos cansados, consiguen motivarse, sacar tiempo para escalar y entrenar, y encima apretar, sea al nivel que sea.

Además, para mí la escalada no consiste solo en hacer o coleccionar número o letras, es algo más. Entreno y escalo porque me gusta la sensación de autosuperación y exigencia constantes, y el grado lo entiendo como una consecuencia de ello, no como un objetivo.

Además, has hecho una evolución fulgurante de un año hacia aquí, pasando del primer 8b+ al 8c+ en 13 meses, ¿cómo lo explicas?
La verdad es que no sé qué responder a esta pregunta. Yo he sido la primera sorprendida con esta progresión, con hacer un 8c este verano ya me hubiera quedado más que satisfecha. Sí que es cierto que este año he entrenado más que ninguno y he añadido otros ejercicios que hasta ahora no hacía, pero tampoco tenía la sensación de haber ganado mucho más. Es más, los pocos días que salí a escalar en invierno me vi muy floja, lo máximo que hice fue un 8a tras tenerlo que ensayar más de lo normal. 

De todas formas, la evolución no es del todo real, es decir, que haya hecho un 8c+ no significa que haya ganado la fuerza para hacerlos, sino que mi cuerpo se ha adaptado bien al tipo de movimientos y agarres de esa vía en concreto. Sé que hay vías de grado inferior a las cuales no soy capaz ni de llegar a la cadena.


 

¿Y ahora? ¿Tienes en mente alguna otra vía o toca descansar un poco? ¿Algún viaje planeado?
No tengo ningún viaje planeado, ni vía dura en mente. Como siempre, iré improvisando sobre la marcha, probando vías según me apetezca.  Imagino que durante unos días aflojaré el ritmo, y luego ya veré si volveré a darle a una vía que probé a principios de temporada y por la que ni me moví. Pero a la que se acerque octubre y empiece el fresco haré como siempre, apartar la roca y dedicarme a entrenar.

Por cierto, eres una convencida de la escalada deportiva con casco, ¿lo utilizas siempre?
Aprendí a escalar en un cursillo y allí me acostumbraron a usar el casco por seguridad. Desde entonces, para escalar me lo pongo siempre (excepto para las fotos) y, a veces, dependiendo del lugar, para asegurar también. ‘Vueltas de campana’ en placa, caídas de piedras, caídas al suelo antes del primer chapaje, caídas al suelo entre la segunda y tercera chapa son situaciones que he visto y/o vivido en primera persona y que me han demostrado la utilidad de su uso. La cabeza es lo más delicado que tenemos y pienso que no está de más  protegerla. Ahora bien, respeto a la gente que no lo usa, entiendo que puede resultar incómodo para una persona que no esté acostumbrada, que da calor en verano, y que en caso de gran caída es posible que sirva de poco o nada. Es una decisión de cada uno.

Hay gente que me dice que si escalo con casco debería llevarlo en las fotos también. Me lo quito por cuestión de estética, ya bastante poco fotogénica soy, ¡como para encima ponerme un casco! No sé si es la mejor decisión, pero no pienso que el que salga con él pueda servir o no de ejemplo, es cada cual quien debe valorar por sí mismo si le merece la pena llevarlo o no.


 

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