Manuel Cepero (ciego) y Ricardo Pérez (baja visión) escalan El Puro en Riglos

Manuel (invidente) y Ricardo (baja visión) forman parte de la selección española de paraescalada. Guiados por Germán López, han escalado el Puro y otras vías emblemáticas de Riglos preparándose para el Campeonato del Mundo de Gijón.

Autor: Desnivel.com | 1 comentario | Compartir:
Ricardo Pérez y Manuel Cepero
Ricardo Pérez y Manuel Cepero

Riglos es un escenario magnífico para la escalada. Su paisaje vertical ha motivado a múltiples escaladores a lo largo de décadas. Es un lugar obligado para los amantes de la cuerda, incluso para una cordada tan peculiar como la que el pasado fin de semana estuvo haciendo de las suyas en algunas de las vías más emblemáticas de la zona. Una cordada formada por Manuel Cepero (invidente) y Ricardo Pérez (baja visión), guiados por Germán López, vocal de montaña y discapacidad de la Federación Aragonesa de Montaña y miembro del Grupo Militar de Alta Montaña.

La actividad llevada a cabo por estos dos paraescaladores es probablemente algo único. Moisés Gómez, del Club Medio Natural y Discapacidad, apunta que «no creemos que hasta el momento la escalada al Puro haya sido realizada por ninguna cordada con estas características, por lo cual se trataría de una primera mundial; un acontecimiento quizás histórico para el mundo de la montaña y la discapacidad».

Los dos miembros de la selección española de paraescalada se encuentran en plena fase de preparación para el Campeonato del Mundo que se celebrará en Gijón en septiembre. Para Manuel, esta era la primera ocasión que tenía de probar las verticales pareces de Riglos, mientras que Ricardo ya había escalado allí anteriormente e incluso había realizado la normal del Puro en 2006, en aquella ocasión guiado por Agustín Abarca.

Fin de semana de Riglos en Braille

Este es el resumen realizado por los propios protagonistas de la actividad, llevada a cabo entre el 19 y el 20 de julio:

El sábado por la mañana, para que Manuel tomase contacto con este tipo de roca, se eligió la Aguja Roja. Una vez cogida confianza con los bolos típicos de Riglos nos propusimos probar nuestro grado en los primeros largos de  un par de vías del Circo de Verano: Mi padre tiene sed y Tiempos nuevos tiempos salvajes. Ya teníamos la moral alta ya que se desenvolvieron con facilidad en estos muros de dificultad mantenida. Estamos preparados. ¡Mañana al Puro!

Este monolito les resonaba en su cabeza desde hace tiempo. El poder escalarlo juntos y aprovechando el espléndido momento de forma que atraviesan en su preparación para los Campeonatos de Paraescalada, tanto del Mundo y como de España, que se celebraran en septiembre y octubre respectivamente, se lanzaron a por él.

Los primeros largos de travesía son los más peligrosos para ellos, ya que una caída supondría un largo péndulo y un buen porrazo. Cuando la vía se endereza suben más cómodos. Tanto la cueva como las panzas cimeras le han parecido bastante duras. “Si no encuentras las presas precisas con rapidez te desfondas en el techo y en los extraplomos, y la rapidez  precisamente no es nuestro fuerte”, comenta Manuel. Al final… ¡Cima! El esfuerzo ha merecido la pena. Negocian los rapeles con cariño ya que el viento eleva las cuerdas hasta la horizontal, y a celebrarlo. La sonrisa se dibuja en sus rostros.

Ricardo nos quiere destacar el trabajo y esfuerzo realizado por Germán, liderando esta cordada.

Los días 13 y 14 de julio pasado, se cumplieron 61 años de la apertura de esta vía por los míticos escaladores Alberto Rabadá, Manuel Bescós y Angel López ‘Cintero’. Seguramente nunca imaginarían que una cordada compuesta por una persona invidente y otra con baja visión, sin olvidar a su guía, llegarían a realizarla. Sirva esto como homenaje.

Manuel Cepero, ciego total: «No hago nada especial. No es tan diferente ni tan difícil».

Para Manuel Cepero, ciego total: «Lo más difícil de la vía es un 6a que hay -creo- en el cuarto largo, una cueva de la que hay que salir por un tramo de roca muy lavado. La gente lo gradua de 6a pero a mi me pareció más. Germán lideraba la cordada y detrás íbamos Ricardo Pérez y yo. Ricardo, que es deficiente visual, me indicaba -cuando podía- los pasos más difíciles. Ricardo tiene mucha experiencia y había escalado antes El Puro. Lo pasamos bien. Un buen día, la via estaba «despejada» de gente. En el V+ me defiendo bien, el 6a me cuesta un poco pero lo saco… y de ahí para arriba comienzan las dificultades. Había algún paso, creo recordar, de 6a+ y la cueva que para mi es 6b. Se graduó hace muchos años y desde entonces por allí ha pasado mucha gente y se ha lavado mucho la roca. Lo que más me cuesta, no por ser ciego, sino quizás por falta de experiencia, son las maniobras con las cuerdas… Escalar en mi grado no me cuesta demasiado, despacito voy subiendo. En un V+ las presas las encuentro más o menos bien. De ahí para arriba se complica, pero ahí está la gracia de la escalada, si fuera fácil nos quedábamos en casa. Rapelar no tiene problema, cuanto más vertical es menos nos cuesta. Miedo no tengo. El patio está ahí, aunque no lo veas lo sientes. Pero estamos acostumbrados y llevas una cuerda. Si uno conoce la dificultad de la vía y está en ese grado, cuesta como cualquier actividad deportiva pero no veo una dificultad especial. Para quienes no nos conoceis os parece espectacular, pero yo no veo 24 horas al día y todas las cosas las hago sin ver: trabajar, hacer deporte, pasear….No es tan diferente ni tan difícil de como escalan otros. No hago nada especial. El 6b no lo puedo escalar de primero pero de segundo sí que lo puedo intentar, si me caigo me quedo colgado…. lo mismo que le pasa a cualquier otro escalador que tiene mi nivel.»

Manuel Cepero, ciego, profesor de música y escalador. 6a+ a vista

Manuel Cepero Gutierrez, 45 años, ciego total. 6a+ a vista, 6b ensayado. Profesor de música en el conservatorio de Madrid, pianista profesional, trabaja en la ONCE como corrector de Braille. Viene del mundo de las carreras por montaña; ha ascendido al Naranjo de Bulnes, Mont Blanc, Damavand (5.610 m., Irán). Es impresionante verle escalar pues, al no ver absolutamente nada, tiene que guiarse por el tacto, por las indicaciones que le da otra persona o por la propia cuerda que les marca el recorrido de la vía cuando por la distancia no oyen al compañero. Es muy serio y meticuloso. Quienes le han seguido afirman que su evolución como escalador ha sido impresionante. Fué  subcampeón Copa Europa en Daone 2010, subcampeón del mundo en Arco 2011, cuarto en los campeonatos del mundo de Paris 2012, tercero en campeonato Europa Chamonix 2013.


 
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1 comentario

  1. Espero que Desnivel me permita publicar lo que me parece esta sobrada: con dos PARES de COJONES españoles y olé.

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