El pasado viernes 15 de noviembre, a diez días de cumplir los 12 años, Leo Cea encadenaba en Margalef la tercera vía de 9a de su libreta. Se trata de la clásica Era Vella, que el joven talento chileno ha resuelto después de once jornadas de trabajo en una ruta que estuvo mojada buena parte de ese tiempo.
El joven escalador chileno había recibido como regalo por su primer 8b+ la guía de Margalef, en octubre de 2023. Desde entonces, su gran sueño era viajar al otro lado del Atlántico para descubrir las paredes de esta famosa escuela.
Por el camino, su nivel ha crecido exponencialmente. Muestra de ello fueron los encadenamientos de Tecnoking 9a y La Nueva Yera 9a, ambas en Las Chilcas (zona central de Chile) en el primer semestre del año. Luego siguió apretando hasta hacerse prácticamente con todas las vías de octavo grado del sector.


Gracias a la implicación de The North Face Chile, Leo Cea, su padre René Cea, su tío Javier y su amigo Felipe Bustamante pudieron hacer realidad el sueño de viajar a Margalef, acompañado también por el fotógrafo argentino Cris Posadas. Allí, con la ayuda de su entrenador Daniel Serman y varios escaladores conocedores de la zona, eligió Era Vella como principal objetivo, teniendo en cuenta variables como su altura de 1,41 m.
Hablamos con René Cea, el padre de Leo Cea, quien nos cuenta todos los detalles:
¿Cómo fue la llegada a Margalef?
Llegamos a Margalef en medio de frentes de mal tiempo, con lluvias recurrentes en la zona. Esto hizo que las condiciones de la ruta estuvieran lejos de ser las mejores durante prácticamente toda la estadía. De hecho, nunca pudo probar la ruta completamente seca.
Leo realizó un total de once jornadas en la ruta, de las cuales solo en tres pudo probar la ruta hasta las cadenas, ya que en la mayor parte de los días una chorrera impedía escalar la segunda mitad de la ruta.
En realidad las condiciones nunca estuvieron óptimas e incluso el día del encadene la roca estaba húmeda y los agujeros para tridedos en la salida del crux, que supuestamente es un descanso fundamental para enfrentar el resto de la vía, estaban con algo de agua encharcada.
¿Cómo afectaron estas condiciones al ánimo de Leo? Tanto tiempo esperando este viaje…
Leo no se deja perturbar por las condiciones y cada día se levanta con una motivación desbordante. Con el enfoque y templanza muy propios de su personalidad, trabaja la ruta progresivamente adaptándose a lo que las condiciones de la ruta le permitían.
Da verdaderamente la impresión de que la lluvia y la humedad fueran para Leo una especie de condimento que hacen aún más especial el desafío y la aventura. De hecho, se le ve disfrutando mucho de las caminatas de aproximación a la visera bajo la llovizna por el bosque de Margalef. Goza los cruces de los arroyo y se le ve realmente cautivado por la belleza del sector y de sus rutas.
¿Cuál fue la primera impresión que tuvo de la vía, el sector, la roca…?
Leo quedó desde el primer momento fascinado con la ruta. Las primeras dos semanas pudo compartir sesiones en la ruta y dar pegues juntos con el legendario Tim Emmet, quien se convirtió en una especie de padrino para Leo y compartiendo con una alegría y muy buen ánimo, lo que era casi contradictorio a las condiciones hostiles de la ruta debidas al mal tempo.
Se encontraban históricamente el escalador de mayor y menor edad intentando la ruta. Anghelo Bernal, el escalador colombiano que también encadenó la ruta en 2022, fue esencial en el acompañamiento de Leo en la ruta.
¿Y el progreso en la vía?
En cuanto a la ruta misma, el intimidante y aéreo techo donde realmente comienza la dificultad de la ruta, lo logra al primer intento y luego progresa con relativa facilidad a pesar de las condiciones. El estilo de la ruta le acomoda y encuentra rápidamente fórmulas para resolver pasos que parecían largos. Lo más desafiante fue el crux ubicado en la sección media de la vía, sobre todo porque algunas de las presas estaban francamente mojadas.
A pocos días de terminar el viaje, Leo ya muestra mucha convicción de poder encadenarla. El jueves 14, tras la sesión en la que deja la ruta a un vuelo, Leo comenta con mucha elocuencia que al día siguiente seguramente encadenará la ruta.
Yo le contesto que es posible que mañana sigan mojados los cruciales tridedos de la salida del crux y que probablemente seguirá algo húmeda, Leo responde que seca o húmeda la encadenará de todos modos.
Y cumplió su palabra. ¿Cómo fue ese día del encadenamiento?
El día del encadene leo despierta temprano y se viste con sus habituales calzas estilo noventero y su ya clásica gastada camiseta roja encadenadora, sobre la que escribe el nombre de las rutas que ha encadenado con ella.
Muy enfocado, realiza un completo calentamiento y se detiene a pie de ruta y realiza con manos y pies los gestos propios a la visualización de toda la ruta. Primer intento, vuela en el crux. Segundo intento, un pegue increíble, moviéndose de forma muy precisa, un temperamento aguerrido y a la vez templado, pareciera que va escalando un escalador de vasta experiencia.
Su concentración es notable. Una especie de estado de conexión profunda con el aquí y ahora le permiten improvisar y tomar decisiones en el acto para zafar de problemas como la humedad evidente de algunos pies y el agua de los tridedos del crux.
Más que una realización a la perfección de secuencias trabajadas, se vio en Leo la expertise propia de un escalador de roca, donde la capacidad para improvisar o tomar decisiones espontáneas son claves frente a condiciones cambiantes.
Te comparto unas palabras que escribió Felipe (amigo que presenció el encadene) para que entiendas el contexto del día del encadene:
“Las secciones de abajo las conecta como un reloj suizo. Si bien nos hizo saber que las condiciones están lejos de ser buenas, da la impresión que es casi imposible que se caiga antes del crux.
Cuando le entra a este le va con izquierda a la resbalosa papa y se queda sólido, se posiciona bien y, dejándonos con el corazón en la garganta, conecta el paso que no lo había dejado pasar. Empieza lo bueno.
Son infinitas las cosas que se empiezan a sentir y se podrían escribir. Llegando a los tridedos de descanso, casi que no para y sigue de largo a un descanso que básicamente nunca había usado. Escalando de forma hermosa y precisa –y gestionando notablemente los microscópicos descansos–, va conectando secciones y aumentando la tensión de todos los que estábamos abajo.
Llegando al último descanso, los gritos de apoyo van aumentando igual que el nerviosismo y las pulsaciones de los espectadores. De pronto, pasa la zona en donde ya no lo podemos ver y se instala un silencio de incertidumbre.
Las cintas empiezan a sonar de esa característica forma cuando uno pide cuerda y, en medio de este silencio, escuchamos el grito de alegría de Leíto y lo que viene es euforia: al unísono, todos los que estamos abajo, estallamos de alegría y emoción; abrazos, saludos, gritos y lágrimas se apoderan de todo el cajón y pareciera que de todo Margalef.
Los gritos de júbilo fueron escuchados por escaladores en sectores lejanos como el Laboratori y Espadelles.
Parece un sueño. Todo es un éxtasis al que es muy difícil ponerle palabras. Creo que las únicas que podrían hacer justicia al momento son alegría y amor. Al bajar Leíto, las emociones no bajaban y como si fuésemos todos niños, estamos todos hipnotizados escuchando todo lo que tenía para contarnos. Parece un sueño.
Anécdotas como que tuvo que cambiar e improvisar su secuencia de pies debido a la humedad, o que los tridedos del crux estaban mojados, o que casi cae por aquí y por allá.”


Después de Era Vella, ¿cuáles son ahora sus próximos proyectos u objetivos?
Durante el viaje estuvo muy motivado por conocer la mayor cantidad de sectores y dar pegues a vista. Se llevó a vista Transilvania 8a en Espadelles, El fustigador 8a+ al segundo pegue, Innuendo 8a al segundo pegue, en Hard crit 8a se cayó en la cadena en un pegue a vista, y varios séptimos a vista.
También probó Víctimas Pérez 9a en Finestra, donde pudo interactuar con Jorge Díaz-Rullo y Ainhize Belar, quienes le compartían métodos para la ruta. También pudo verlos escalar, llenándose de inspiración y aún más motivación. En Finestra también pudo conocer a su referente Toby Roberts.
Tras encadenar, al día siguiente, quiso celebrarlo en Siurana, dándole un buen pegue a La Rambla 9a+, ruta a la que aspira tal vez proyectar el próximo año. Esta vía fue encadenada hace algunos años por uno de los principales referentes de Leo, Tomás Ravanal.
En Siurana pudo también conocer personalmente a Cris Sharma. Aprovechó para tomarse una fotografía y agradecerle por el equipamiento de Era Vella.
La experiencia de compartir con Tom Bolger lo animó a ir a probar la bella línea de Maya 9a+, en sector El Purgatori. ¡Otro posible proyecto a futuro!
El viaje de Leo Cea a Margalef ha contado con el apoyo de The North Face Chile y la ayuda de Petzl Chile.












Titán de Titanes!