EXPLORANDO

La relación entre el escalador y los medios

La honestidad del escalador suele prevalecer por encima de todo… ¿O no? Hay hechos muy sonados en el mundo de la escalada y el alpinismo que nos dicen lo contrario. Uno de los encadenamientos más sonados de este verano ha hecho saltar las alarmas de varias redacciones.

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Hace unos días publicábamos que Charlotte Durif se había convertido en la segunda mujer que encadenaba 9a (Josune Bereciartu fue la primera en Bain de sang, 9a, 2002, Suiza, y repitió con Logical progression, 9a, 2004, Japón, y Bimbaluna, 9a/a+, 2005, Suiza). Nos llamaba mucho la atención que ningún medio, especialmente los franceses, no hubiera difundido como la pólvora la gran noticia aparecida en el blog de la joven escaladora francesa el 18 de agosto, precisamente el día de su 21º cumpleaños. En el número de la revista Desnivel de octubre también le dedicamos una parte de nuestras noticias.

La razón era la siguiente: al igual que ocurrió cuando anunció el primer 8c a vista femenino de la historia, muchos no creían a Charlotte. No parece ser una cuestión de falta de pruebas, sino de exceso de dudas, contradicciones e inexactitudes en otros encadenamientos. Por ejemplo: uno de sus 8b+ se decota a 7c+ (Loïc Fossard lo relata en su blog); existen dudas muy razonables de algunos de sus mejores encadenamientos (como la unión de los 100 m de Ultime demence, en Verdon, considerado por algunos escaladores como técnicamente imposible), flashes o segundos intentos que se anotan después como a vista…, incluso algunos de vosotros participasteis en los comentarios de la noticia asegurando que en vías de Terradets anotadas en su blog como a vista, en realidad Durif se había caído.

Una gran responsabilidad

Con este título, Cedric Larcher y Pierre Délas (de kairn.com), explican en un texto publicado en su web (podéis leerlo en español bajo estas líneas) sin citar directamente el caso de Charlotte, que estas actitudes, unidas al silencio o beneplácito de los medios, destruyen una especie de acuerdo no escrito basado en la honestidad de unos y la confianza de otros: “La relación entre escaladores, así como entre estos y la prensa especializada, está basado en un reconocimiendo tácito del valor del otro, y este se demuestra a través de sus realizaciones”. Por ello, si una de las dos partes, o las dos, rompe el “tratado”, el mundo de la información de montaña debe tomar otro rumbo: “Actuar así a favor de un escalador o escaladora implica una gran responsabilidad, la de destruir un sistema, la confianza, la relación que hace (¿hacía?) de la escalada un actividad aparte”.

Cedric y Pierre asocian el aumento de la importancia y cantidad de “fakes” a la aparición del mundo de Internet, y también a un conocido ranking digital: “Al crear un sistema de puntos y clasificaciones, un portal de internet en particular ha contribuido ampliamente a la perversión del sistema. Incluso algunos patrocinadores tienen en cuenta este sistema para elegir a los miembos de su equipo, dando un valor más que simbólico a los pequeños embustes, exponiéndonos así a la multiplicación de estos.

¿Silencio o denuncia?

¿Cuál debe ser la postura de un medio de comunicación cuando se presenta un caso así? ¿El silencio, el descrédito? ¿O sencillamente ir recopilando de fuentes “fiables” las dudas generadas alrededor de ciertas realizaciones y exponerlas, mientras se da turno de réplica al “acusado”?

Lo más sencillo y cómodo sin duda es lo primero, incluso publicar sin entrar en ningún “jardín”; seguramente lo más honesto y desagradable, lo segundo. Queda claro que lo que no resulta razonable desde ningún punto de vista es tener que pedir avales, pruebas y testigos, y someter a un interrogatorio, a los escaladores que pretendan pasar a la historia por sus encadenamientos.

La credibilidad se gana a fuerza de honestidad y transparencia; no es difícil conseguirla, de hecho la mayoría de escaladores cuenta con ella, y además se adjudica por principio como una especie de presunción de inocencia. En cambio, una carrera plagada de datos confusos y encadenamientos bajo la luz de la luna nueva resultará difícil de enderezar. Y esto es muy triste, porque seguramente la verdad no sea capaz de salir a la luz y acabe formando parte de los opacos velos de las mentiras del pasado.

 


 

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