EXPLORANDO

Juanjo Cano, un habitante del Naranjo

El escalador extremeño, miembro del Equipo Español de Alpinismo, ha pasado buena parte del verano en el Naranjo, donde ha realizado la primera repetición de Marejada Fuerza 6 (420 m, A4/6a+) y una ascensión de las cuatro caras del Picu en menos de 10 horas.

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Juanjo Cano es uno de los miembros de la nueva hornada del Equipo Español de Alpinismo que opera bajo la dirección de Mikel Zabalza. Extremeño de nacimiento y residencia, acostumbra a formar tándem con su hermano Javi en sus escaladas de vía larga, su principal actividad. Ambos, con su amigo Iñaki Casillas, fueron noticia el año pasado por la repetición de Sueños de invierno en el Naranjo de Bulnes.

El Picu Urriellu es uno de los escenarios predilectos de actividad para Juanjo Cano, que este verano ha vuelto a hacer de las suyas allí. De hecho, el refugio Vega de Urriellu se ha convertido en su segunda casa y base operativa de andanzas verticales. Primero, compartió de nuevo cordada con Iñaki Casillas para realizar la primera repetición de la olvidada Marejada Fuerza 6 (420 m, A4/6a+), 27 años después de su apertura en septiembre de 1985 a cargo de José Manuel de la Fuente y Manolo González. A continuación, enlazó con las concentraciones consecutivas del Equipo Español de Alpinismo y del Grupo de Tecnificación en Alpinismo de la Federación Extremeña.

En esta segunda concentración, además, hizo cordada con su hermano Javi para completar una ascensión por cada una de las cuatro caras del Picu Urriellu en el día. En total, 1.700 metros de desnivel en menos 10 horas de escalada a través de las vías Directísima (600 m, en cuatro horas y media) a la cara oeste, Pidal-Cainejo (500 m, en hora y cuarto) a la cara norte, Cepeda (350 m, en una hora y veinte minutos) a la cara este, y Directa de los Hms. Martínez (250 m, en menos de una hora).

Hablamos con él a raíz de la primera repetición de Marejada Fuerza 6.

¿Cómo se os ocurrió ir a esa vía? ¿Qué información teníais de ella?
Hace unos años rescaté, de una antigua revista Desnivel, la reseña de esta vía de la cara oeste del Naranjo de Bulnes. Me gustó tanto el trazado y el nombre que la colgué en el corcho de mi habitación, soñando con escalarla algún día. El tiempo pasó y hace un par de años, decidimos Iñaki y yo intentar escalarla.

Lo primero que hicimos fue ponernos en contacto con los aperturistas a través de diferentes amigos, hasta que conseguí contactar con José Manuel de la Fuente, que nos proporcionó no solo la información que necesitábamos de la ruta, sino también el permiso para reequipar los seguros dudosos que encontrásemos. A este respecto, nos comentó que ellos, en el 86, usaron tornillos de ferretería a modo de buriles y que en su opinión, el aguante de estos a día de hoy sería muy dudoso. Por lo que nos daban el visto bueno para sustituir los que creyésemos oportunos.

Poca información más teníamos hasta que llegamos al Refugio de Vega Urriellu y nos comentaron que la vía no tenía repeticiones conocidas. Fue intentada en el 96 o 97 y también en el 2000, pero al parecer todos los intentos habían fracasado por mal tiempo. No había más información ni referencias.

¿Cómo afrontasteis la escalada?
En nuestra opinión, era una ruta más rápida que Sueños de invierno, por lo que llevamos muchas menos cosas y prescindimos de la hamaca y del petate para ir más rápido.  Queríamos hacerla en dos días, uno hasta la R5, fijar, y al día siguiente terminarla. Pero no todo fue según lo planeado.

Respecto al material, llevamos lo que indicaba la reseña, aparte de unos cuantos trastos más que siempre nos acompañan y que en ocasiones pueden sacarte de un apuro, como un puñado de Bird Beak y algún clavo “Z”.

¿Cómo fue la ascensión?
Como decía, no fue como lo planeamos. Como en los intentos anteriores a la vía, el mal tiempo hizo acto de presencia y cobró protagonismo. En el primer ataque, entre amenazas de tormentas y algún que otro chubasco, alcanzamos la R4, justo donde la vía cruza Mediterráneo. De allí, nos retiramos bajo la tormenta y decidimos esperar a que el tiempo mejorase.

Días más tarde, continuamos la escalada con tiempo de nuevo inestable. Toda la semana había sido anticiclónica, pero al llegar nosotros a la Vega del Urriellu empezó a empeorar. Este día comprendimos que Marejada Fuerza 6 no iba a ser fácil; escalamos el largo clave (R5) y casi todo el R6, las nubes a ratos nos cubrían y mojaban, en otros despejaba y soplaba viento frío. Así que decidimos fijar los que habíamos escalado, bajar a descansar al refugio y esperar al día siguiente.

El tercer día de ataque, el refugio amaneció cubierto por la neblina, pero decidimos subir y no bajar de nuevo al suelo hasta no cumplir con el objetivo o abandonar. Por suerte, a pie de vía ya estaba descubierto; remontamos rápidamente los largos fijados y lentamente comenzamos a ganar metros a la pared. Uno tras otro, los largos fueron cayendo, realizamos la travesía Fer y ya en libre avanzamos más deprisa en el tramo superior de la ruta. Con los últimos rayos de sol llegamos a  Rocasolano, donde termina la ruta y se une a la RabadáNavarro para salir a la cima.

Ciertamente, habíamos previsto la posibilidad de vivaquear allí, pero con pocos medios, por lo que pasamos frío y hambre hasta la mañana siguiente. Un par de barritas y unas gominolas fue toda nuestra cena. En tal situación, la cima fue fugaz y no celebramos la ruta hasta brindar en el refugio con comida y bebida en abundancia. 

¿Qué fue lo más duro?
Lo más duro fue el mal tiempo que nos hizo durante los días de escalada, en los que se juntó el viento, el frío y la humedad. No habíamos previsto eso, por lo que casi nos chafa los planes. La escalada tampoco es fácil, el grado esta bastante duro y como no hay mucho equipamiento fijo ni está muy repetida, cuesta seguir el trazado.

¿Cómo os queda el cuerpo después de conseguirlo?
Nos queda la satisfacción de haber escalado una buena ruta. Hace varios años que Iñaki y yo compartimos cuerda de vez en cuando. En lo personal, nos consideramos muy buenos amigos y la posibilidad de escalar una ruta así juntos es más gratificante desde el punto de vista personal que desde el punto de vista deportivo. Siempre lo pasamos genial.

¿Qué dificultades/grados sugieres para la vía?
Respetamos los grados que indicaron los aperturistas, excepto en el primer tramo del R6, donde hemos encontrado una expansión más de las reseñadas y creemos que es más fácil de A3, como se indicaba en la reseña original.

También hay un tramo del R7, indicado de A2+ que Iñaki resolvió en libre, graduándolo de 6a+. Por lo tanto A4/6a+ creemos que puede ser la graduación final.

¿Crees que puede salir toda en libre?
Pienso que sí puede salir en libre, pero el equipamiento y la exposición es muy alta, sobre todo en el largo de A4. No obstante, con el reequipamiento, ahora se puede volar de parabolts y no de tornillos de ferretería con 26 años de deterioro.

¿Alguna recomendación para futuros repetidores?
Si volviese de nuevo, me llevaría la hamaca y el petate. Disfrutaría de unos magníficos días de pared y después dejaría todo cerca de la reunión donde la Murciana 78 corta la Rabadá-Navarro, para llegar a la cima sin peso. Posteriormente, subiría a por ello y lo descendería por los rápeles de la Oeste. Es un poco más engorroso, pero te permite disfrutar de la grandeza de la ruta si preocuparte de fijar, bajar y subir de nuevo. Veo difícil la repetición en el día.

Juan Ignacio Casillas y tú ya hicisteis hace un tiempo (junto a tu hermano) la Sueños de invierno, ¿son comparables?
Son dos vías diferentes. En mi opinión, Sueños de invierno es más dura globalmente, tiene muchos largos de trabajar duro y hay que estar más tiempo en la pared, con la logística que eso conlleva. Mientras que Marejada Fuerza 6 es más completa desde el punto de vista deportivo, tiene de todo. La primera parte es de clavar mucho y en desplome, la segunda más fina de ganchear y templar los nervios y por último la tercera parte hay que escalar en libre por terreno nada fácil de navegar.

¿Tiene el Naranjo alguna significación especial para ti?
Es un sitio que me encanta. Me gusta visitarlo todos los años y disfrutar de su roca, de sus paisajes únicos, de la hospitalidad del refugio, etc. Además, aprendes historia de la escalada en sus rutas: el estilo, la ética del momento en que fueron abiertas, la filosofía de sus aperturas… Es un lugar tan singular, que merece la pena pasar unos día allí cada año. También, de unos años para acá, hemos decidido escalar una vía dura cada verano y en ello estamos.

¿Algún otro proyecto en mente allí?
Todos los que no hemos hecho.

Después de escalar esta vía enlazaste con la concentración del EEA, ¿cómo es ser miembro del equipo para ti?
Estoy muy contento de poder participar de este proyecto de la FEDME. A nivel personal, me ayuda a esforzarme cada día, a entrenar y a dirigir mis objetivos.

¿Qué esperas que te aporte el EEA?
Espero que me ayude a mejorar deportivamente. Aunque ya me ha ayudado a conocer a un grupo de amigos y compañeros increíble, a los que poder visitar en diferentes lugares de nuestra geografía, con los que compartir proyectos y escalar en concentraciones del equipo y fuera de ellas.

Además de miembro del EEA y blogger, ¿a qué más te dedicas?
Pues terminé la carrera de Ciencias del Deporte hace tres años y desde entonces intento ganarme la vida con cosas relacionadas con lo que más me gusta, la escalada. Actualmente doy clases en dos escuelas municipales de escalada en la provincia de Cáceres, una en Plasencia y la otra en Tornavacas. También colaboro con la Federación Extremeña de Montaña y Escalada como técnico en diferentes programas de tecnificación y deporte escolar.

Me encanta educar a través de la escalada, ya que considero que tiene muchos valores positivos que son muy necesarios en la sociedad actual y que, bien enfocados, ayudan a forjar una personalidad fuerte y luchadora.

¿Cómo llega un extremeño a aficionarse tanto a la montaña?
Pasito a pasito. Mi historia es muy atípica y larga, falta de tradición familiar pero con mucho apoyo de mi familia. Un día, sin saber porqué, empiezas a escalar y años después eres tú el que te dedicas a enseñar a otros. Paralelamente, pasas de compartir sueños de otros amigos a generar los tuyos propios y a buscar retos que te hagan sentirte realizado. Es tanta la gente que me ha ayudado, enseñado y transmitido conocimientos relacionados con la montaña y la escalada en estos años, que explicar cómo llegué a sentir este deporte es difícil.

 


 

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