ENTREVISTA

José Luis Palao ‘Primo’ encadena Leire 9a en Cuenca: «Este es un fin de ciclo»

El escalador alicantino se anota una vía histórica que no tiene reparos en criticar por lo manufacturada. Ahora abre una nueva etapa pensando en el 9a+.

José Luis Palao Primo en Leire 9a de Cuenca  (Javipec)
José Luis Palao Primo en Leire 9a de Cuenca
Isaac Fernández / Desnivel.com | 1 comentario |

Probablemente es el escalador deportivo español más en forma del momento. En los últimos tres o cuatro meses ha encadenado cuatro vías de noveno grado: en junio hizo 4×4 8c+/9a en Atxarte, en julio se anotó El gran bellanco 9a en Montanejos, en agosto escaló Seta total 9a en Cuenca y ahora acaba de resolver Leire 9a, también en Cuenca. Su receta, trabajar. Y es que los horarios del hospital y la vida ordenada le han servido para organizarse los entrenamientos y la actividad en roca mejor que cuando se dedicaba sólo a escalar.

Hablamos con él acerca de este momento en su carrera deportiva, y también sobre Leire 9a. En su perfil de Facebook señalaba que había sido «una de las escaladas más mercenarias que escalé jamás… Probar una vía aún sin estar motivado por ella, seguir probando sin tener en algunas ocasiones nivel para hacerlo pero querer encadenarla, aún en contra de tu manera de entender la escalada, con una vía con un 90% de cantos artificiales…».

Has hecho Leire y me ha sorprendido porque en tu Facebook hablas un poco mal de la vía. ¿No te ha gustado?
Es una vía equipada a la antigua, muy artificial. Es el reflejo de una época pero no tiene nada que ver con las vías de tendencia moderna que hay en Cuenca. Tiene muchos cantos artificiales, pero es una vía que había probado ya hace muchos años. Era el primer 9a de Cuenca cuando la probé y siempre estaba ahí… y al final ha sido por escalar el número más que otra cosa.

O sea que aquí igual te has dejado llevar más por el grado que por tus sensaciones o motivación en la vía, ¿no?
Eso es. Y siempre la tenía ahí, pero nunca conseguía motivarme lo suficiente para probarla tiempo. Siempre me proponía «a ver si puedo intentarla, diez pegues», y qué va, no llegaba ni a cinco y me cansaba y pasaba de la vía. No era muy de mi agrado.

¿Y esta vez?
Ahora, cuando hice Seta total, probé un día Leire y le di el mejor pegue que le había dado. Me caí a tres o cuatro movimientos de la reunión y pensé que la podía hacer al siguiente… y luego al siguiente… y al siguiente… y al final fueron 14 o 15 intentos cayéndome en el mismo paso prácticamente, en un dinámico que hay a un plano. Y sin saber por qué, porque me encontraba bien pero me iba para abajo. El otro día, cambié un poco el método y a la primera lo hice.

Y en total, ¿cuánto la habrás probado? Porque dices que ya la probaste hace años y que luego has ido volviendo recurrentemente…
No sabría decirte. La probé cuando hice Palestina, que fue cuando más me centré, y luego estos años a lo mejor le daba cinco pegues en primavera, cinco pegues en otoño, o así… Pero en realidad no ha sido una vía que me motivara lo suficiente como para ir a hacerla. Era más un rollo de querer subir a la vía por lo que es que por la calidad de la vía.

O sea que ahí también has valorado un poco la historia y el nombre de la vía, no sólo el número. Porque Leire es una vía un poco mítica dentro de la escalada en Cuenca…
Sí, al final es un poco todo. Pero no deja de ser un tipo de vía de las que hoy por hoy intento evitar. Y es que en Cuenca están equipando muchas vías que no tendrían que estar ni equipadas. Tienen una mentalidad un poco rara y sobran muchas vías de las que han equipado, llenas de cantos artificiales que no hacen ni falta. Es como un rocódromo.

¿Cómo te sientes? ¿Más un alivio que una ilusión?
Sí, sí, más un alivio por haberme quitado esa vía de encima que una ilusión. Seguramente, me hace más ilusión hacer otras vías de grados inferiores que esa. Es un alivio y significa un fin de ciclo, porque cuando empecé a probarla había tres vías duras en Cuenca que eran El intento, Leire y Potemkin. Primero hice Potemkin, después El intento y ahora Leire, aunque nunca me he centrado mucho en ella e incluso hacía apuestas con los amigos de si iba a ser capaz de darle diez pegues seguidos… y no llegaba.

¿Cómo describirías Leire?
Es una vía que tendrá 25 metros o un poco más, sin reposos y de pura resistencia, que igual es la cualidad que se me da peor. Y luego tiene que es súper rápida de escalar, tardas cinco minutos o menos. Como son pasos artificiales, algunos son un poco morfológicos y para la gente más bajita igual les cuesta más. Para llegar a la última cinta tiene un dinámico que es un poco aleatorio. Y luego arriba dicen que en teoría viene el paso duro, pero yo nunca he tenido problemas con ese movimiento.

Dices que es un fin de ciclo, ¿en qué sentido?
Pues es un fin de ciclo por haber terminado con las vías antiguas del sector Ermita de Cuenca.

Y ahora entonces se abre un nuevo ciclo, ¿en qué consistirá?
Pues la idea es intentar algunas vías más duras que hay por ahí. Algunas que he equipado yo y que son posibles 9a+, o luego probar la vía de Luis Alfonso Félix Black block 9a+, que ya he probado alguna vez y lleva tiempo sin repetirse.

¿Ya la has probado? ¿Le ves color?
Sí, el año pasado la estuve probando no mucho tiempo, pero luego sí estuvimos allí un tiempecito con Patxi Usobiaba y mientras él la probaba yo lo aseguraba alguna vez y también la probé. Y en estas fechas también le di un buen pegue a la vía y le vi un poco de color. Ahora estoy en mi mejor momento de forma y voy a intentar a ver qué pasa.

Dices que estás en tu mejor momento y los encadenamientos así lo demuestran. ¿Te sientes así?
Sí, he estado más centrado los últimos tres o cuatro meses, y el trabajar a mí me sienta bien. Tengo mi tiempo y me lo organizo todo. Quieras que no, la vida hippy de vivir en la autocaravana está muy bien, pero luego no es tan efectiva para encadenar.

Así tienes tus tiempos más sistematizados, ¿cómo es una semana de tu vida?
Pues sí, y también me cuido más. Currando me siento más fuerte, y además me viene bien por el dinero. Trabajo como celador en un hospital, por turnos de 12 horas por la mañana o por la noche. Trabajo dos días y luego, según la semana, libro cuatro días o dos. Los días que trabajo, luego entreno, y los días que libro voy a escalar. Aunque a veces es una paliza; por ejemplo, tanto Seta total como Leire las he encadenado saliendo de trabajar a las ocho de la mañana, yendo directamente a Cuenca, descansando dos horas allí y luego escalando.

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