ENTREVISTA

José Agustí: “La primera vez que pruebas ‘Ziga-zaga’ 9a, el miedo no te deja avanzar”

Tiene 45 años y ha realizado la primera ascensión de un enorme proyecto en la cueva de Sant Miquel del Fai, que propone como su segundo 9a. Hablamos con él para que nos cuente los detalles de una vía que piensa que nadie va a repetir.

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José Agustí en 'Ziga zaga' 9a de Sant Miquel del Fai.
José Agustí en ‘Ziga zaga’ 9a de Sant Miquel del Fai.

José Agustí lleva una vida escalando. Hasta los cuarenta no entró en la novena dimensión, con la combinación L’ordre dels factors + El súper món en Sant Miquel del Fai. La cueva barcelonesa no le ha aburrido y lleva una década explorando sus opciones verticales. A base de constancia y paciencia se ha anotado recientemente la primera ascensión de otro proyecto pendiente allí, todavía más duro: Ziga-zaga 9a.

Hablamos con este profesor del ciclo formativo de guía en el medio natural en el IES Santa Eulàlia de Terrassa, donde da la asignatura de maniobras con cuerdas, socorrismo y vela. Se pasa “todo el día con los chavales para que consigan ser guías del medio natural”, aunque saca uno o dos días a la semana para escalar y cuando tiene un rato por la tarde, va a escalar: “A la que puedo, me escapo”.

¿Cómo describirías la vía?
La vía se llama Ziga-zaga y es una propuesta de 9a, ya que la vía une un tramo difícil de un 8c clásico como Pengim penjam hasta un reposo. Hasta allí será 8b+ y luego empieza una especie de rotonda para coger un tramo de la Súper món al revés, que será como 8a+ duro y que luego enlaza con un tramo de 8b duro, lo cual daría un 8c. Es decir, sería un tramo de 8b+ y otro de 8c con un reposo en medio y como es la escalada aquí en la cueva de Sant Miquel del Fai: salpicado de rodillas, kneebar, reposos… escalada muy física. Son como cincuenta metros de recorrido para cuarenta metros de vía.

La vía se llama Ziga zaga porque es un zic-zac. Para evitar el roce de la cuerda y poder escalar la vía es necesario saltarse en el recorrido ocho chapajes, lo cual hace que en el punto más lejano los pies estén separados del último punto de anclaje unos quince metros. Pero, al estar en el medio de la cueva, la caída es un péndulo que puede ir de los quince a los dieciocho metros; pero no da la sensación de caer, sino de pendulear.

Esa sería la descripción de la vía: una vía muy física y psicológica también, por el hecho de tener que saltarse los seguros, y con una dificultad que, lejos de ir decreciendo, va aumentando. La parte más física va al final, y las piernas ya van muy cansadas. Parece que eso deque haya kneebars es una ventaja porque te deja reposar, pero el hecho de estar en un techo totalmente horizontal hace que toda la musculatura del tren inferior acabe agotada; es un esfuerzo bastante grande. Muchas veces, he caído al final de la vía porque estaba agotado y bajaba con la boca seca, como si hubiera corrido una maratón. Al final es casi una hora de pegue para encadenarla.


 

¿Cuál ha sido el proceso en ella?
El proceso en la vía ha sido largo. Desde que empecé a escalar en Sant Miquel del Fai hace diez o doce años he ido encadenando cada una de las diferentes vías con sus diferentes variantes. Esta en concreto es un link de lo más duro, desplomado y bonito de la cueva que la pensó Diego Marsella, la estuvo probando un tiempo y la abandonó, también debido a que ya estaba cansado de la cueva. Cuando llevas tanto tiempo aquí, invertir en repetir recorridos que ya has hecho es muy duro psicológicamente.

Ese ha sido el proceso para mí: volver a repetir zonas que ya has pasado con cierta solvencia y enfrentarte a ellas con un nivel de cansancio mayor. Y también con la exigencia psicológica que tiene la vía. La lucha ha sido más mental, aunque también física. Luchar contra las ganas de abandonar, de decir “no puedo más” y de dejarlo para la temporada siguiente. Sabía que la lucha y el tesón tendrían un premio cuando bajaran las temperaturas y así ha sido.

Te saltaste ocho chapas para encadenar… ¡suena a locura! ¿Cuál es la razón? ¿No es peligroso?
Parece una locura… y realmente lo es. La primera vez que la pruebas, el miedo no te deja avanzar. El hecho de estar haciendo movimientos extremos con la cuerda tan lejos de los pies hace que cueste fluir y conseguir concentrarte en la escalada y no pensar en nada más que en los movimientos. Cuesta bastante conseguir vencer ese respeto a la caída y, cuando ya te has caído varias veces, darte cuenta de que realmente no pasa nada, más allá de que todos tenemos ese respeto a caer. Sobre todo hay que tener cuidado con el roce de la cuerda, porque al ponerte en muchas ocasiones con los pies por delante hace que tengas que vigilar mucho con que la pierna se enganche con la cuerda, que podría generar algún tipo de quemadura grave o voltearte. Hay que decirle siempre al asegurador que te lleve siempre con cierta tensión, porque si hay comba entonces sí que la caída es mayor. Alguna vez me aseguró un compañero de trabajo sin demasiada experiencia, me dio demasiada comba y rocé la higuera que hay a pie de vía… entonces sí que pasas un poco de miedo. Pero el hecho de no encontrar gente también añade un punto de dificultad, ya que el ticket de entrada es hacer 8a+ súper físico, en un estilo que no se estila aquí en el Vallès donde lo que más abunda son las placas verticales o ligeramente desplomadas (como en Sant Llorenç del Munt o Montserrat). Muchas veces cuesta encontrar compañeros y quiero agradecer a todos los que han venido a asegurarme, que no es fácil tener paciencia para venir.

Tienes 45 años y sigues a tu máximo nivel con otro 9a, ¿cuál es tu secreto?
Yo creo que, más que la edad, es una cuestión de tesón, voluntad, motivación… y creo que eso lo tengo. Igual no tengo mucho nivel de búlder, pero sí de resistencia. Y es un estilo que se me da bien. Por eso he continuado trabajando en la cueva, para conseguir ese nivel de escalada, que parece que sea un número mágico pero al final es el resultado de insistir, tener paciencia, recuperarse bien en los reposos para poder afrontar el siguiente tramo reposado y poder dar lo máximo en cada intento. No creo que vaya ligado a la edad. Creo que, cuanta más edad tienes, puedes reposar mejor en los reposos, tienes más paciencia, sabes cuando tienes que salir.

He observado durante todos estos años en la cueva que mucha gente joven que viene no aprovecha bien los reposos, se ponen nerviosos, quieren escalar y no están suficiente rato en el reposo, no aprovechan bien el kneebar y luego caen porque salen cansados. Creo que la edad te da ese punto de calma para saber cuándo tienes que salir.

¿Cómo te sienta haber hecho esta vía?
Sienta súper bien, es como cerrar un círculo en la cueva. Creo que ya no volveré hasta dentro de mucho tiempo y si lo hago será para equipar alguna línea que tengo vista. Ahora quiero descansar. Me ha sentado muy bien el encadene, como a todos, pero nada más, a seguir escalando, disfrutando de la escalada, estar con la familia, salir a zonitas donde haya vías más fáciles y probar cosas para volver a motivarme con alguna vía.

¿Qué sitio ocupa Ziga-zaga en tu trayectoria?
Creo que ocupa el número uno de las vías más duras que he hecho. El otro 9a que hice creo que está un peldañito por debajo. Esta tiene un nivel de compromiso, de resistencia… es más compleja de atacar y de escalar. Creo que difícilmente alguien la repetirá.


 
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