ENTREVISTA A DOS

Esther Cruz y Eneko Carretero, la pasión por las compes pasa de madre a hijo

Eneko Carretero Cruz es el hijo de David Carretero y Esther Cruz, dos escaladores que destacaron en las competiciones nacionales diez años atrás, y a sus 13 años él mismo compite en categoría sub-16. Entrevistamos a madre e hijo a la vez para que nos den sus particulares puntos de vista.

Esther Cruz y su hijo Eneko Carretero  (Isaac Fernández / Desnivel)
Esther Cruz y su hijo Eneko Carretero
Isaac Fernández / Desnivel.com | No hay comentarios |

No es nada común hacer una entrevista a dos voces. Y todavía menos común es hacerlo con una madre y un hijo, hablando ambos de las competiciones de escalada. Pero es que los protagonistas de esta entrevista no tienen nada de común. Eneko Carretero Cruz, de 13 años de edad y originario de Zumaia, es hijo de David Carretero y de Esther Cruz, dos grandes protagonistas de la historia de las competiciones nacionales de escalada una década atrás.

Eneko vive con pasión sus primeros pasos en competiciones nacionales, aunque ha escalado toda la vida y lleva ya seis años fogueándose en pruebas en Euskadi. Es uno de los participantes jóvenes de la categoría sub-16, donde se pueden empezar a ver los valores de futuro de la escalada de nuestro país. En el Campeonato de España de Escalada Juvenil, disputado en :Climbat La Foixarda el pasado mes de octubre, quedó sexto.

Allí estuvo animándole su madre. Esther Cruz conoce bien en qué consiste una competición de escalada. De hecho, hace diez años estaba en lo más alto. Su palmarés incluye el título de Campeona de España de Dificultad 2002 (ex aequo con Leire Aguirre), el de Campeona de España de Búlder 2003 y 2004, y el de la Copa de España de Dificultad 2003. Además, tomó parte en una quincena de pruebas de carácter internacional, con un noveno puesto en el Campeonato del Mundo de Munich 2005 como mejor resultado.

¿Qué mejor ocasión para charlar con dos generaciones de competidores? Los sentamos en el jardín de :Climbat La Foixarda para mantener esta distendida charla.

Eneko empezó a escalar antes que a andar. Esther, a los 16 años

Eneko, ¿cómo recuerdas haber empezado a escalar? Porque imagino que viene de lejos…
Eneko: No sé, empezaría cuando tenía un año o algo así, yendo al panel. Luego ya empecé a escalar seguido y aquí estoy.

¿Cuándo empezaste más seriamente?
Eneko: Con ocho años o así.

¿Cómo recuerdas esos primeros momentos?
Eneko: Que se me hacía duro. Los entrenamientos eran duros.

Pero tu familia no te obligó a esto de escalar, ¿no?
Eneko: No, no, escalo porque yo he querido.

¿Y tú, Esther? ¿Cómo recuerdas esos momentos en que Eneko empieza a dedicarse a esto de la escalada?
Esther: Si es que es como él ha dicho. Venía conmigo a entrenar y casi antes de andar ya empezaba a colgarse de las presas. Ha sido súper bonito ver esa evolución, que él siempre ha escalado cuando ha querido: había rachas que le apetecía escalar, otras rachas que no escalaba. Hace un par de años todavía prefería jugar con los amigos antes que hacer una vía. Hemos visto como poco a poco se ha ido enganchando y ahora lo que quiere es escalar y es él quien nos dice «¿dónde vamos este finde?» y «voy a probar esto»… La verdad es que para nosotros ha sido muy bonito.

Esther: «Estoy reviviendo todas las sensaciones, y con mucha más fuerza»

¿Igual también es un poco volver a reenganchar esas antiguas sensaciones, para vosotros?
Esther: Sí, yo estoy reviviendo lo que vivía yo… y pienso: «mira, ahora estará en la zona de aislamiento, estará nervioso…». Y cuando llega a la primera cinta: «no, en la primera cinta, que no se caiga… sigue, sigue». Revives totalmente otra vez todas las sensaciones y con mucha más fuerza. Cuando lo vives tú, eres responsable, sabes dónde estás, pero cuando es él, lo quieres todo: que le salga bien, que no sufra, que aprenda, que se lo pase muy bien…

Eneko, ¿cómo vives tú las competiciones?
Eneko: Al principio me pongo muy nervioso. Luego, cuando ya voy calentando ya me tranquilizo un poco.

¿Cómo te ves respecto al resto de compañeros?
Eneko: Todos están fuertes. Me gusta estar con ellos.

Comenzaste a escalar y a competir en Campeonatos de Euskadi con seis años, ¿cómo ha sido esta evolución? ¿Qué resultados has ido teniendo?
Eneko: Los mejores resultados, este año en Copa de España, en las dos primeras pruebas he quedado séptimo y en la tercera, segundo. Antes, si no quedaba el último, era mucho para mí.

Esther, ¿cómo ves tú su evolución?
Esther: Yo creo que lo bueno que ha tenido ha sido que empezó de muy pequeñito, cuando al siguiente competidor le llegaba casi a la altura de la cintura y él se ha acostumbrado a eso. Y de verdad hemos visto que él ha ido a competir porque le gustaba competir y le gustaba el ambiente. Nunca ha ido diciendo «soy bueno y gano, y mientras gane todo va bien». No ha ganado nunca. Ha empezado desde muy, muy abajo, y lo veías disfrutar. Creo que ha aprendido lo más importante, que es eso: que esforzándose ha ido subiendo, sin hacer mucho ruido, se ha ido organizando, cada vez ha ido entrenando más porque él ha querido… Ha ido decidiendo qué es lo que quería hacer y ahí está.

¿Tú le has transmitido tu experiencia en competiciones?
Esther: Aunque nos pese, al final somos sus padres y en ese sentido no hay manera. Nos damos cuenta de que igual tienes cosas que transmitirle pero que somos sus padres y eso choca. La suerte es que tenemos muchos amigos, él tiene mucho trato con escaladores y a ellos sí que les escucha más. Y al final, estamos tranquilos porque sabemos que tiene muy buenas influencias alrededor, tanto entrenando como en el monte. A nosotros nos da esa pena, que a veces nos gustaría decirle cosas, por ejemplo a nivel de entrenamiento, pero siempre hay esa barrera que él dice «es mi madre» y se hace un poco raro… Pero creo que eso pasa siempre. Dentro de unos años quizás sea diferente, pero ahora está en esa época.

Eneko: «Mi madre me ha orientado un poco… pero el entrenamiento me lo organizo yo»

¿Sigues un entrenamiento planificado?
Eneko: Mi madre me ha ido orientando un poco… pero el entrenamiento lo organizo yo. Suelo ir tres días a la semana al rocódromo y luego el fin de semana al monte. Algunas veces voy a Aretxabaleta a entrenar con la selección vasca.

¿Qué tipo de escalada se te da mejor? ¿Qué tipo de movimientos, de vías…?
Eneko: Mejor no lo sé, pero me gusta más el bloque. Me gustan los romos y las regletas.

¿Qué evolución has tenido hasta ahora en roca, a nivel de grados?
Eneko: Ensayado el año pasado hice hasta 7b y este año he hecho 7c+, y a vista 7b+.

¿Dónde sueles escalar?
Eneko: En Villanueva de Valdegovía, que está al lado de Gasteiz.

¿Escaláis juntos?
Eneko: Bueno, cuando vienen los amigos, escalo con los amigos, pero si no, con ellos.
Esther: Normalmente, vamos juntos, pero luego él escala a su aire. Claro, como somos tres, su padre, él y yo, si hay alguien suelto se busca su vida. De hecho, escala mucho mejor cuando escala con otro que cuando escala asegurándole uno de nosotros dos.

¿Por qué? ¿Hay presión familiar, no te sientes tan motivado o cómo va eso?
Eneko: No lo sé, no tengo ni idea…
Esther: Somos sus padres y todos hemos tenido eso. Ahora que eres padre duele acordarte de eso pero es que yo hacía lo mismo.

Esther: «A nivel de competición, creo que va a ser una época importante»

Entonces tú, Esther, has vuelto a vivir ahora el ambiente de las competiciones, después de unos años de paréntesis. ¿Cómo has visto la evolución de las competiciones si comparamos una competición de las de hoy con una de hace diez años en las que estabas tú?
Esther: Me parece increíble la evolución que ha tenido sobre todo a nivel juvenil, a nivel de cantera. Creo que ha habido un parón entre nuestra generación y la de ellos, con una generación que igual ha preferido ir a roca y quizás ha despreciado un poco el tema de las compes, y yo creo que esta generación viene súper motivada. También porque tienen unas instalaciones increíbles, tienen una Copa de España, Campeonato de España… y lo están aprovechando, que quizás otra generación también tuvo oportunidades y no ha salido. Vienen muy fuertes y luego son muy deportistas. Estamos pasando de la imagen del escalador de monte a estos que son muy deportistas: con sus entrenamientos, escalar en el panel, la roca… Creo que lo viven de otra manera y a nivel de competición creo que va a ser una época importante.

¿O sea que igual la filosofía aquella de la escalada más clásica se está perdiendo un poco a favor del deporte?
Esther: Yo creo que sí, o igual se está diferenciando mucho por lo menos. También ves chavales de esta edad que lo tienen súper claro y que te dicen que la competición no les gusta y sólo quieren hacer roca. Pero el que va a competir desde luego tiene súper claro que quiere competir. Y entrena mucho más la vertiente deportiva de la historia.

Cuando ves toda esta cantidad de jóvenes compitiendo, ¿qué sensación te llevas?
Esther: A mí me gusta. Me parece increíble que haya tanto crío. Y les ves, algunos súper pequeños, y con esa capacidad… Yo recuerdo que a nosotros luego nos sacaban a competir en el extranjero y esto era lo que tenían hace diez años los franceses, por ejemplo. Y nosotros llegábamos de pardillos, entrenando cada uno en nuestro localillo como podía, y estos tienen todas estas posibilidades, estos rocódromos, aprenden a chapar boca arriba, boca abajo, para aquí, para allá… Aprenden a escalar hacia arriba, que al final es lo que a nosotros nos faltaba.

Porque las anécdotas de escalar en aquella época, sin tantos recursos ni nada, tienen que ser mil.
Esther: Sí, eso es. Sobre todo recuerdo el llegar a alguna competición tipo Serre-Chevalier y ver esas formas en los rocódromos… y seguro que si estos van algún día ya no les va a sorprender tanto. Están mucho más acostumbrados.

Tú ves a Eneko ahora compitiendo en pruebas a nivel nacional, pero tú a su edad imagino que lo de competir no se te pasaba por la cabeza…
Esther: A su edad, yo todavía no había empezado a escalar. Su padre sí, que empezó con 12 años, pero yo empecé a los 16. Yo le suelo decir cuando a veces nos dice «es que fulanito ha hecho no sé qué grado», que yo con su edad todavía no sabía lo que era escalar. Ahora, si hay algo negativo precisamente es eso, que ya desde pequeños quieren más y más… todo les parece poco. Siempre hay uno que hace más. Quizás eso va a hacer que algunos luego no lleguen a ser escaladores de fin de semana. Son muchos, todos están muy fuertes porque todos tienen muchas posibilidades…

Esther: «Ahora vivimos la escalada en familia»

¿Cómo es ahora tu manera de vivir la escalada?
Esther: En familia. Primero escalamos para las niñas, luego que escale Eneko y nosotros escalamos en el hueco que nos queda. Seguimos súper fanáticos, incluso con los tres hijos siempre hemos salido en familia, nunca hemos tenido un momento de dejarlo. Y al final se ve que a los tres les gusta escalar, disfrutan del monte, pero se vive de otra manera.

¿Ya no es aquello de buscar proyectos…?
Esther: Bueno, todavía David, que había hecho su primer 8b+ con 17 años, ha hecho su primer 8c con 36. O sea que realmente sigue habiendo motivación ahí y seguimos teniendo nuestros objetivos. Quizás más realistas, pero más que por ellos, en realidad por el trabajo y por la vida que haces.

Ahora, ¿qué grado estás haciendo?
Esther: Bueno, ahora he estado un año de parón, porque me he tenido que operar de unas lesiones degenerativas de las muñecas, pero el último año he conseguido hacer 8a+. Hasta 7c o así consigo mantenerme más o menos. El 8a, si me pongo y me va bien, igual también lo puedo hacer.

Y tú, Eneko, ¿cómo ves que tus padres hayan escalado o escalen a un nivel súper fuerte?
Eneko: Me gusta, porque así me motivo más. Pensar eso me gusta.

¿Tú te acuerdas de cuando ibas a las competiciones siendo un enano?
Eneko: No, no me acuerdo.

Alguna anécdota habría habido, ¿no?
Esther: Hay muchas. Desde que tener que salir a visualizar una vía en una Copa del Mundo con él en brazos porque no había manera de que se quedara con nadie… Ahora hay muchos más niños en la escalada y quizás es como más normal, pero en aquella época no éramos muchas madres en la zona de aislamiento. Luego, en las zonas de aislamiento siempre estaba él por ahí en medio… la verdad es que ha chupado competiciones. ¿Cómo no voy a venir a verle con todas las veces que ha venido él?

¿Le sigues mucho en las competiciones?
Esther: No, nos gusta mucho… Queremos que saque algo positivo de esto, que es el viaje con los amigos, el tener que buscarse la vida, el ir a dormir a un albergue, el ir a comer en no sé dónde… Es más eso que otra cosa. Luego, si él se queda contento porque ha escalado bien, estupendo. Y luego si llega como en Lleida y dice que ha quedado segundo, pues tampoco lo esperamos… No es que no lo esperemos porque creamos que no lo puede hacer, sino porque no es lo que más nos importa. Nos importa que se lo pase bien y que aprenda de esta oportunidad, pero a todos los niveles.

A ti, Eneko, ¿cuánto te gusta esto de la escalada? ¿Cómo te ves más adelante? ¿Seguirás escalando?
Eneko: Sí, yo me quiero imaginar escalando dentro de unos años. Me gustaría ir a competiciones internacionales y, si no puedo hacer eso, pues escalar al menos.

¿Cuáles son o han sido tus ídolos escaladores? ¿En quién te fijas? Porque en tus padres ya veo que no…
Eneko: Me gusta como escala Marco Jubes, y también Mikel Linacisoro, que compite conmigo. Son muy fuertes los dos.

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