Sílvia Vidal: «Importa cómo, no tanto el qué»

Siempre se encarga de cocinar sus propias escaladas. Porque para ella eso es lo importante: no qué se pone en el plato, sino cómo se cocina… Y después… ¡;Ella se lo guisa, y ella se lo come, y aquí está!

Autor: Darío Rodríguez / Desnivel | 25 comentarios | Compartir:
Silvia Vidal  (Darío Rodríguez)
Silvia Vidal

A esta barcelonesa, licenciada en INEF y durante una temporada profesora de Educación Física, el Raid Verd le descubrió el mundo de las paredes. Sólo llevaba un año y medio escalando y se metió en solitario a Zodiac (El Capitán); tenía 24 años y era 1995. En 1996 recibió el Piolet de Oro de la FEDME por su repetición en solitario a Principado de Asturias (A4), en el Naranjo. La pared de los Picos la atrapa los siguientes años y allí firma en el 1998 Tramuntana (A4+/7a+) con Pep Masip, en invierno y tras 11 vivacs en pared, y Sueños de invierno (A4+) con Óscar Cacho.

En el año 1999 abre una de las grandes paredes del Karakórum encordada con Pep Masip y Miquel Puigdomènech: Sol solet (1.650 m, A5/6c+/60º), en el Amin Brakk (5.850 m); después de pasar 32 días en la pared.

La expediciones, con y sin compañeros, se repiten: apertura de Life is lilac (870 m, A4+/6a) en la Shipton Spire, en solitario (21 días en pared), en 2007; apertura de Entre boires, (930 m, A3/6a+/80º) en el Huascarán Norte con Youri Cappis (para Youri era su primera experiencia en pared…); dos primeras en el Miyar Valley (Himalaya): Mai Blau en la Neverseen Tower con Eloi Callado y 7 d’espases, en solitario, al Castle Peak, o su escalada solitaria en 2010 a una pared virgen del Kailash Parbat (India): Naufragi (1.050 m, A4+), después de 25 días en la tapia.

En 2012 fue premio FEDME de Escalada en Pared por su apertura solitaria de Espiadimonis (1.300 m, A4/6b) en la Serranía Avalancha (Patagonia chilena), después de 32 días en la pared. Nos dice que quizás ésta es una de sus dos escaladas más duras. Hemos coincidido con Sílvia Vidal en la International Mountain Summit, donde nos hemos quedado impresionados por su fuerza de voluntad, espíritu y preparación psicológica para afrontar en solitario sus escaladas tan comprometidas, técnicas y aisladas.

Tu conferencia es casi un manifiesto sobre tu forma de ver la montaña, ¿verdad?
Quería centrar la charla en cómo se hacen las cosas y no tanto en el qué se hace. Una misma actividad tendrá la misma dificultad técnica, los mismos metros, la misma altitud…, pero eso es el qué. Y el cómo se va a hacer esa actividad para mí es lo que cambia el compromiso que tiene la ascensión. Si se tiene info o no se tiene info, si es un área que hay que explorar o no, si se va solo o acompañado, si hay un equipo de apoyo en el campo base, si se va con agencia, cocineros, o si se va con fotógrafo o no. Es como añadir ingredientes a una salsa: “Vale, pues pongo un solo ingrediente o pongo un montón, y que cada uno se lo complique tanto como quiera. Al final esto es totalmente una opción personal, de cómo uno mismo se marca sus propias normas y reglas de cómo ha decidido hacer una determinada expedición.

¡Pues has quitado muchos ingredientes a la salsa!
Bueno, tampoco todos. Hay sitios a los que voy con porteadores…

«Ir solo es estar solo y sentirse solo. Si hay gente por los alrededores, la experiencia, la vivencia, que es lo que voy a buscar, no es la misma. El ir solo para mí es una necesidad.»

Y ¿por qué vas sola?
Intento experimentar lo que es ir realmente solo. Y para mí ir solo es estar solo y sentirse solo. Si hay gente por los alrededores entonces la experiencia, la vivencia, que es lo que voy a buscar, no es la misma. El ir solo para mí es una necesidad.  

¿Qué buscas en la soledad?
Vivir esa situación con toda su magnitud. Cuando uno va solo todo se mutiplica. El ir solo no es que hagas el doble de esfuerzo, es otra cosa, es más. Yo voy a buscar eso.

¿Hasta qué punto es más el ir solo?
A nivel físico es el doble, eso es cierto. Pero luego, en lo que se refiere a la vivencia, no es ni comparable. Con una persona al lado puedes hablar, reír, llorar, comentar, para decidir las cosas… Todas estas situaciones que son constantes en el día a día las tienes que maquinar tú solo.

¿De verdad merece la pena renunciar a tantas cosas?
Es que dicho así parece que me esté flagelando, pero es que es lo que quiero. No es: “Buah, he tenido que renunciar a esto”. No, lo decido yo, para mí está perfecto, claro que merece la pena, tengo la libertad de hacerlo y es lo que deseo.

¿Es entonces una necesidad personal o solo querer hacer la actividad más difícil?
No, no es nada deportivo. Qué va, qué va, si precisamente en la parte física es cuando más echo de menos la ayuda. Pero luego, en lo mental es como “qué guay, no hay nadie más”. Yo creo que corresponde mucho a una manera de ser y de funcionar, para mí es bastante natural el estar sola. Soy una persona que me relaciono un montón y puedo llegar incluso a ser sociable [ríe], pero necesito mis momentos de retirarme y con la escalada es genial porque, aparte, lo paso bien escalando y lo disfruto.

¿Puede hablarse de una especie de “retiros temporales”?
No es que diga: “Me tengo que apartar y voy a utilizar la escalada para apartarme”, no es una cosa así ni mucho menos. Pero es una sensación, unas ganas de querer vivir esa situación. Para eso me iría a vivir a un monasterio. Quiero estar en la montaña y quiero escalar.

¿Cuál es tu patrón para elegir una pared?
No tengo un patrón concreto, aunque si repaso lo que he hecho todo se parece un poco. Tiene que haber algo que represente un reto y un punto de duda de si voy a ser capaz de hacerlo o no. Entonces, si aparece una bonita pared…, o ya no es solo la pared, a veces el reto no es escalar la pared, sino llegar hasta la pared, encontrarla, o unas situaciones meteorológicas equis o todo el cúmulo de cosas. Tiene que haber algo que me motive, y para que me motive tiene que haber un punto de “a ver si puedo hacerlo”.

¿Cómo es la línea que buscas?
La no línea. Yo busco líneas para escalar artificial de dificultad, entonces cuanta menos línea evidente o, a primera vista evidente, mejor. Si ves una fisura de arriba abajo, pues esa no es una buena línea para el artificial extremo. Esa es más una línea para el libre.

Y entonces ¿cada vez buscas vías más largas, más complicadas, paredes más alejadas…?
No tengo un esquema de “voy a buscar” esto. Según va surgiendo me planteo si eso me motiva o no, si hay un aliciente nuevo o no. No tengo en la cabeza: “La próxima tiene que ser más no sé qué”.

¿Cómo te preparas para la expedición?
Como voy escalando todo el año no hago nunca una preparación técnica para ir a las expediciones. Durante el proceso de preparativos y logística es cuando empiezas a mentalizarte de a dónde vas, y es en esa fase de la expedición cuando tienes que decidir si quieres ir y si estás suficientemente motivado. Ahí es donde empieza la preparación psicológica.

¿Y cuando regresas?
Me destrozo totalmente y tardo mínimo medio año en recuperarme. A veces tardo más de medio año en tener analíticas correctas y en recuperarme de todo lo que me he machacado el cuerpo con los porteos, los petates y todo eso… Y como cada vez las movidas son más duras, cada vez me destrozo más. Pero regreso contenta. 

¿Pierdes muchos kilos?
No, porque no puedo perderlos (peso unos 46). Con perder tres kilos ya es crítico. Pierdo un montón de masa muscular. En altitud es peor: el cuerpo se consume, y aunque tú estés un mes o dos haciendo actividad súper intensa cada día, al final lo que tengo es una debilidad increíble y otra vez a empezar de cero para conseguir la forma física. Es como si no hubiera escalado nunca, y como no tengo una disciplina de entrenar ni nada pues tarda mucho.

¿Qué es lo más difícil en la pared?
Estar. Sí, sí, es verdad, lo más difícil es saber estar. Porque lo otro, mira, es técnica, pero… el saber estar es lo que más cuesta. Saber estar uno, dos, tres días, una semana…, está bien, es factible, pero saber estar tantos días allí es lo que más cuesta.

¿Hay algún momento de inflexión: a la semana, a los 10 días, a los 15, un punto en el que digas: “Me quiero bajar”?
No es matemático, depende de las expediciones. Hay momentos que dices: “Qué duro se me está haciendo estar aquí”, pero nunca he llegado a la situación de quererme bajar, porque si me quiero bajar me bajo, no voy a hacer ninguna penitencia. Claro, hay momentos en los que se hace difícil, pero si pueden más las ganas de estar allí, pues esos momentos pasan, y eso te puede pasar la primera semana y te puede pasar a la mitad. Normalmente hacia el final es al revés. Con el tiempo cada vez estás mejor; a mí es lo que me pasa. Los primeros días cuestan más.

¿Cuántos días has llegado a pasar en una pared?
32 días. Tu familia qué opina de esto? Mi familia me apoya un montón. Supongo que lo pasan mal y sufren pero me apoyan un montón.

En escalada técnica, como la que tu haces, escalada artificial, ¿es todo posible?, ¿se puede subir por cualquier sitio?
Si espitas pues sí que es posible subir por todos lados. En granito es más fácil llegar a puntos donde no ves cómo progresar, pero el calcáreo da más juego para no espitar.

¿Y cuál es tu límite en cuanto al uso de las expansiones? ¿Llevas taladro en las expediciones?
Nunca he ido con máquina. Como último recurso, meto un espit a mano. Si no veo más opción, la pared gana, pongo un seguro y sigo. Mi objetivo es subir sin espitar; ese es mi juego. Si voy a repetir nunca llevo taladro, eso para mí es sagrado. Pero sí estoy abriendo hago lo que quiero y sigo mis normas, que son bastante estrictas.

¿Cuáles son?
Primero intentas pasar con fisureros, con friends…, lo que pasa es que cuando hablamos de artificial extremo la cosa se complica bastante. Luego vendrían los clavos, luego los coppers o los plomos…, bueno, los ganchos siempre están metidos por ahí en medio, y como último recurso poner un espit. Ojo, hablo abriendo, nunca repitiendo.

¿Cuánto pesan los petates que llevas y cómo haces para subirlos?
Pesan más de 60 kilos. Con los años he ido cambiando y probando varios sistemas de poleas, pero la verdad que al final es una cuestión de deslomarte. Es horrible.

El saber que puedes utilizar teléfono si sucede algo para mí lo cambia absolutamente todo. Cambia el compromiso, cambia el reto y evidentemente cambia la experiencia. 

Tampoco llevas teléfono móvil…
Cuando salgo de expedición no llevo ningún tipo de aparato para comunicarme. Si voy sola es porque quiero estar sola, y para sentirme sola es imprescindible que no haya un teléfono, aunque no lo use. El saber que puedes utilizar ese teléfono en caso de que algo sucediera para mí lo cambia absolutamente todo. Cambia el compromiso, cambia el reto y evidentemente cambia la experiencia. Yo voy a escalar para vivir una experiencia; en ella el teléfono no tiene ningún sentido. Es una cosa personal. De todas formas, a las paredes a las que voy, las vías técnicas, en lugares remotos, inaccesibles, y en países donde no hay equipos de rescate…, aunque tuviera teléfono, daría igual.

¿No te preocupa esto?
Claro que es un tema que me preocupa, lo que pasa es que no puedes ir a hacer una actividad así, preocupándote. Si no, no vas, ¿no? Hay ciertas personas que saben dónde estoy y poco más. Si me pasa algo, como no puedo avisar, como mucho pues el día que tenía el billete de vuelo de regreso…, pues si no regreso… ya estará.

¿Tampoco tienes parte del tiempo?
No. Ese es un punto que marca una diferencia brutal; las posibilidades de tener éxito en una ascensión de estas sin un parte meteorológico se reducen un montón. Y al final acaba dependiendo de tu capacidad de sufrimiento de cada momento. Aguanto, aguanto, aguanto… Y de tu fe. Creer que todo irá bien, ayuda.

¿Tampoco llevas móvil cuando estás por casa?
Tampoco. Pero no es por el mismo motivo. Yo aquí si quiero saber el parte o pregunto o me meto en internet, que tengo internet, y mail. ¿Cómo transcurren tantos días en la hamaca? Si hace buen tiempo, escalo siempre, no paro. Si el tiempo es malo también escalo, pero cuando ya es horrible entonces sí que paro. Esos días poca cosa hago: leo un rato, un poco de música, escribir un poco, poca cosa. Más que nada aprovecho para descansar.

¿La retirada siempre es posible?
Hasta ahora siempre había estado en pared teniendo la sensación de que cuando quisiera podía retirarme. Que no es aquello de me bajo mañana si quiero, pero que dices: “Bueno, con dos o tres días, me podría retirar”. Pero esta última expedición en Chile fue la primera vez que estaba en pared con la sensación y la certeza de que de allí no me bajaba cuando yo quisiera. La pared tiene 1.300 metros, estaba bastante arriba, y venga a llover 10 días seguidos, y sin saber el parte. Se formaban unas cascadas de agua que te ahogabas. Esos momentos fueron difíciles, de tener que tomar la decisión de, en cuanto saliera bueno, seguir subiendo o bajarme. Seguí subiendo, y mira: funcionó. Es una pared de las más fáciles que he hecho pero en ese sentido resultó más comprometida que ninguna otra.

¿Cuáles consideras tus escaladas más duras?
Las dos últimas actividades, en general, la de India y de Chile han sido duras, muy duras. Han sido… pues eso, añadir más ingredientes… o, si lo quieres decir a tu manera, más renuncias. Pero tengo un buen recuerdo de ambas.

Hablabas antes de que la logística era una de las claves del éxito de tus escaladas. Esta logística, ¿esta basada en el minimalismo?
El minimalismo y big-wall como que no. Sí que es cierto que cada vez hay materiales más ligeros. Pero acabo saliendo de casa con cinco bultos de 25 kilos y digo: “Venga, vámonos”. Ya no solo escalar, viajar con eso es una auténtica locura. Ves en la cinta del aeropuerto los cinco petates y dices “¿Y ahora cómo hago para ir a buscar el autobús?… Una movida. Minimizo un montón con la comida, con la ropa y los extras; no llevo nada de extras, un libro, y ya está.

¿Un libro para 30 días?
Lo puedes leer varias veces [ríe].

¿Dejas algo en tus aperturas?
Los rápeles. Aparte de si he puesto algún espit en un largo. Hay situaciones en las que no he tenido más remedio que cortar una cuerda que se me ha enganchado en un rápel y que es basura que ahí queda, y me sabe mal. Hay mucha basura tirada en algunos sitios. Para mí es importante bajarlo todo, hasta el último papelito.

Bajar el material debe de ser a veces hasta más difícil que subirlo.
Claro, de subida vas contento, súper motivado, y con fuerza. Y de bajada vas cansadísimo. Esto es lo que pasa normalmente, que hay gente que lo sube y no lo baja.

¿Cuántos porteos te cuesta bajar el equipo de una pared?
Cinco mínimo. Que quiere decir: bajar, volver a subir sin petates, volver a bajar, volver a subir, volver a bajar, volver a subir… [ríe]. Que son nueve veces.

¿Se puede decir que eres profesional de la escalada?
Bueno…, voy sobreviviendo. La verdad es que sí, no hago otra cosa, y básicamente vivo de las conferencias y artículos. También tengo patrocinadores. Cada vez es más complicado, porque cada vez me cuesta más entrar en el funcionamiento actual de redes, internet y locuras. Cada vez es más complicado vivir de esto y cada vez me gusta menos.

¿Y el futuro? ¿Te lo planteas o no?
Sí, sí…, no sé. Escalar y expediciones de estas haré hasta que pueda. A nivel laboral es donde lo veo problemático. No sé, me gustaría dar charlas en empresas, o buscar otra visión.

¿Siempre mantienes la motivación?
No. Para ir a escalar sí, pero entre expediciones tiene que pasar un periodo que no es matemático. Aparte haces un tipo de escalada que es muy poco comercial para los estándares actuales: no transmites en directo, ni tampoco lo conviertes luego en un cierto “espectáculo”. Sí, por eso es cada vez más difícil para mí sobrevivir en este mundo.

¿Cómo es tu relación con los patrocinadores? ¿Hay presión para que hagas determinada actividad?
Todas las relaciones que tengo con mis patrocinadores no son de presión. Evidentemente no voy a firmar nada que me obligue a nada. Hay un trato proporcional: yo hago y ellos dan y ya está. Me voy de expedición si quiero, y cuando quiero y donde quiero.

Nunca digo lo que voy a hacer porque no quiero que me presionen, ni que me digan, ni que me condicionen. Quiero tener la libertad de poder llegar allí y decir: “Uy, uy, no lo veo”.

¿Sueles hablar de tus proyectos, anunciar tus planes y contar a la gente a dónde te vas de expedición y qué pared quieres escalar? Nunca lo hago, así que no me lo vayas a preguntar [se ríe]. Lo hago así porque prefiero que sea totalmente mi movida, que no haya nadie externo que me presione, ni que me diga, ni que me condicione. Y además quiero tener la libertad de poder llegar allí y decir: “Uy, uy, no lo veo”.

Para acabar: ¿hay algo que nunca falte en tu equipo?, ¿alguna pequeña manía?
Caramelos [ríe]. Caramelos. Tiene que haber caramelos, si no no me subo. Es el único lujo que tengo, el único extra, uno por día.

 


 
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25 comentarios

  1. Silvia.. Que pequeños somos y cuanta ilusion llevamos dentro… Me encanta tu verdad, tu realidad, pero lo que mas me gusta es tu inadaptacion. Esa que te hace relativizar todo lo que te rodea, esa que saca toda la creatividad del que no se conforma con lo que ve. Construyes muchos sueños y eso mola.

  2. Sílvia trae un testimonio de las capacidades humanas a vários níveles. Hay que coger con coco las lecciónes útiles aunque parte no se nos vea factible o interesante. La simplificación de la vida. Él distanciamento de la publicidad y vanidad. Yo la creo muy respetable. Aunque…y siempre hay algo… 30 dias sin follar no és pa mí. punto.

  3. «Silvia no aporta nada» etc… quién lo escribe seguro no conoce todo el historial de escalada de esta chica. La escalada artificial es tan valida como cualquier otra disciplina. Decir que Silvia no aporta nada es lo mismo que decir que el Chris Charma es un flojito mental y que unicamente escala cosillas insignificantes cosidas a parabolts. Lo guapo es que todas las disciplinas sean consideradas. Y Silvia Vidal si que aporta y mucho!!

  4. Y respecto a la opinión de OLEEEE. Dices que aporta a la psicología y no a la escalada. Bajo mi punto de vista, las dos cosas estan muy ligadas. Por poner un ejemplo. Alex Honnold no escala 9b+, si no que se le conoce por hacer vias solo integral sin cuerda con dificultades en torno al 7. En mi opinión el hecho de hacerlo sin cuerda mete muchisima presion psicologica al escalador que le añade mucha dificultad. Y para mi es uno de los que mas esta aportando (una nueva visión) a la escalada.

  5. No estoy de acuerdo con OLEEEE, pero me parece que solo ha dado su opinión y ha sido correcto y educado con todos. En cambio W4lt3r ha sido mas bien poco educado y me parece que tiene poco claro lo que es ser un troll, por que lo de troll encaja mejor con su comentario que con el de OLE, a parte, no debe tener claro el significado de algunas palabras por que el coment no tiene ni pies ni cabeza. Le debe de haber parecido muy gracioso. Si no estas d acuerdo mejor rebatele con argumnts y educacio

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