SU PRIMERA VÍA DE 8C

Raquel Hernández: «Encadenar ‘Fish eye’ 8c ha sido un proceso de lucha y superación»

La escaladora canaria afincada en Cataluña conseguía encadenar Fish eye, su primer 8c, en Oliana. Hablamos con ella para que nos cuente la historia de esta vía, un proceso de lucha, superación y paciencia con todos los ingredientes.

Raquel Hernández en Fish eye 8c de Oliana  (Eudald Ros)
Raquel Hernández en Fish eye 8c de Oliana
Isaac Fernández / Desnivel.com | No hay comentarios |

Hace como año y medio que Raquel Hernández regresaba a la escalada deportiva de primer nivel, después de un largo paréntesis. Lo hacía con el encadenamiento de China crisis en Oliana, que entonces se convertía en el primer 8b+ de su libreta. Lejos de darse por satisfecha con eso, desde entonces ha continuado motivada por la vertical y apretando fuerte en la roca catalana, cerca de la que ha establecido su residencia tras mudarse desde su isla natal.

El resultado a su persistencia ha llegado ahora en forma de otro sonado encadenamiento en Oliana, su primer 8c con Fish eye. Hablamos con ella para que nos cuente la historia que ha vivido en esta vía, un intenso proceso de lucha personal, superación ante los obstáculos y paciencia. Un camino con todos los ingredientes en el que finalmente se ha hecho con el objetivo marcado.

Tu primer 8c… ¿cómo sienta eso?
¡Sienta de maravilla! Estoy feliz y muy motivada. Conseguir objetivos en la vida es muy gratificante y luchar para conseguirlos aún más. Realmente creo que este sentimiento de satisfacción reside en “la lucha personal”, no simplemente en conseguir lo que te propones. 

«He aprendido a conocerme un poco más en la improvisación»

Hace aproximadamente año y medio, hablábamos de tu primer 8b+ con China crisis. ¿Cómo ha sido la evolución desde entonces?
He seguido escalando igual, probando vías más fáciles o más difíciles para mí, cuando podía y quería. Me gusta el clásico concepto de “asentar los grados”, me gusta salir de viaje y escalar a vista, variar de estilos, de escuelas, y creo que he estado más en esto pero no de forma planificada, ¡al contrario! de forma muy improvisada. 

Ha sido el año de la pura improvisación y de la adaptación a las lesiones que iban apareciendo. No he entrenado ni planificado nada en este tiempo y yo estaba acostumbrada a funcionar con un cierto orden, así que he aprendido a conocerme un poco más en la improvisación. Sólo he ido a un pequeño plafón cerca de casa cuando llovía o no podía escalar. El no tener una buena instalación para entrenar y tener tiempo libre para escalar cambia mucho el planteamiento. Yo creo que he progresado más lento sólo escalando, porque voy un poco más tranquila, no con mentalidad de entreno y el día que te apetece hacer menos haces menos y ya está. Además, recuperar una lesión escalando es menos controlable pero… Eso sí, ¡qué bien que se está en el aire libre! 

Supongo que he sufrido una pequeña evolución en este tiempo porque he escalado bastante y al final, cuando dedicas tiempo y energía a algo, mejoras. 

«Mi otra faceta de músico también me tira mucho y me ha ayudado a sentirme feliz cuando la escalada no estaba por unas cosas u otras..»

No sólo has recuperado tu nivel de antes de tomarte la escalada con más calma sino que lo estás llevando mucho más allá… ¿Cómo te tomas la escalada? ¿Qué dedicación le das?
Evidentemente, no soy la misma que hace diez años y, como ya te comenté hace tiempo en otra entrevista, vivo la escalada de otra manera; no centro toda mi energía en ella. Para mí, es necesaria e importante pero… no es la prioridad número uno. Tuve una época más obsesiva, hace ya años, cuando era mas jovencita, hace tanto que casi no puedo recordarlo… jejejeje… pero no me duró mucho.

Yo he necesitado siempre hacer otras cosas, no soy de “monotemas”, me gusta mover un poco también lo que tengo dentro de la cabeza, interesarme por otras cosas de la vida. Creo que mi otra faceta de músico también me tira mucho y me ha ayudado a sentirme feliz cuando la escalada no estaba por unas cosas u otras.

El salir del aula como docente temporalmente, me ha permitido también hacer otras cosas que nada tienen que ver con mi profesión y están vinculadas a la escalada. 

Me he implicado más con mis sponsors y estoy aprendiendo mucho de esta experiencia. Con Grifone trabajo asesorando en el diseño de una nueva línea de ropa para escaladores que se llama Mandala y también en el proyecto Buscando al Grifone de los Pirineos que está teniendo mucho éxito. Y con Techrock (Fixe y Roca), asesoro y pruebo material ayudando en todo lo que puedo de forma más cercana. Me siento afortunada de tenerles, son sponsors casi desde que empecé a escalar, junto con Top30 y Boreal, que también me ayudan. Estoy muy agradecida por el apoyo incondicional que me han dado siempre. 

Igual que no puedo dejar de escalar, no puedo dejar de hacer otras cosas. Sigo dando alguna clase de música en casa, estudio catalán y me gusta también restaurar muebles antiguos… ¿Qué te parece? Soy un poco bicho raro, ¿no? ¡Lo importante es ser feliz con lo que hagas y ya está! 

«Me sentía fuerte y más segura escalando, así que me pregunté: ¿Por qué no probar algo aún más difícil que esté por encima de mi nivel?»

Hablando más concretamente de ‘Fish eye’… ¿cuándo te fijaste en esta línea y por qué?
Es un estilo de escalada que me gusta mucho, es fácil fijarse en todas las vías del sector. Me planteé probar un 8c porque tuve una temporada antes de la lesión en que encadenaba vías difíciles en pocos pegues -no sólo se encadena lo que se publica. Me sentía fuerte y más segura escalando, así que me pregunté: ¿Por qué no probar algo aún más difícil que esté por encima de mi nivel?

Decidí que fuera Fish eye simplemente porque mi pareja la había probado el año anterior y la conocía de asegurarle. Me atrajo también que no fuera una vía muy obligada y que la envergadura  no me limitara mucho. 

¿Cómo la describirías?
La vía es muy buena, tiene 40 metros de semidesplome, con varias secciones de unos 12 movimientos de canto mediano. Dos de estas secciones son más duras: una en el medio bastante física con pasos de cantos más incómodos y otra llegando al top más técnica, en la parte más vertical de la vía, con canto pequeño de resistencia de antebrazo. ¡Es la máxima expresión de la resistencia! 

Pero, no creas, que también tiene cosas negativas. Está en un sector muy masificado, así que es normal hacer cola y sociabilización buena y mala. Muchos días no podía probarla porque había cuatro personas ya esperando y se tarda mucho escalando en ella. Si no llega a ser porque me cuesta rendirme cuando se me mete algo en la cabeza, hubiera ‘abortado misión, ¡seguro!

«Es una vía de luchar hasta el último paso, y esto atrae tanto a hombres como a mujeres que escalan»

Es seguramente la línea de 8c más repetida por mujeres de todo el mundo… ¿qué la hace tan ‘femenina’?
Es seguramente, la vía con más hombres haciendo cola en el pie de vía también, ¡jajaja! La vía es buenísima, ¡es dura! De luchar hasta el último paso, y esto atrae tanto a hombres como a mujeres que escalan.

«Un proceso intermitente de mucha lucha, superación y paciencia que ha tenido un final feliz»

¿Cuánto tiempo/intentos te ha costado encadenarla? ¿Qué ha sido lo más difícil?
¡Uf! ¡Me costó mucho! Y me hice mucho daño probándola.

La de Fish eye ha sido una historia de paciencia y superación para mí. El año pasado, la probé por primera vez en diciembre, me salieron bien los pasos aislados y eso me motivó mucho para probarla y focalizarla como un proyecto a largo plazo. Creí que no estaba preparada físicamente como para avanzar en ella, me la planteaba con visión de futuro y no centré todo mi tiempo y energía en darle. La probaba cuando iba a Oliana y lo combinaba con probar otras vías y proyectos en otras escuelas como Montserrat. Un día superé la primera sección dura de la vía y esto me descolocó por completo. Pensé “¿quizás debería tomármelo más en serio?” Así que me puse a ello. Pero un día tuve una caída muy mala en la vía y se me desplazaron dos vértebras de la cervical, pinzándome el nervio braquial. Esto provocó que perdiera parte de la movilidad, toda la fuerza y algo de sensibilidad en el brazo derecho y en los dedos. Fue muy doloroso no tener la movilidad en la muñeca para abrir la puerta de un coche, o la coordinación en los dedos para pasar la cuerda por un mosquetón o para poder tocar mi piano, o no tener la fuerza para cortar un simple puerro. Ha sido la lesión que más me ha desesperado y más frustración me ha creado por lo que tarda en recuperarse el nervio y por lo que me ha afectado para hacer vida normal. Tuve que parar de escalar por completo y empezar de cero. Cuando empezó a funcionarme algo el brazo, quise retomarla pero fue ‘esquizofrénico’, porque el brazo funcionaba cuando quería. Darle una orden a tu cuerpo y que no te responda es una sensación muy desagradable. Así, que ha sido un proceso intermitente de mucha lucha, superación y paciencia que ha tenido un final feliz. 

¿En algún momento pensaste que quizás estaba fuera de tu alcance?
No, este pensamiento nunca lo llegué a tener. Soy de las que cree firmemente que al final todo llega con esfuerzo y con ilusión, pero sí que llegué a pensar muchas veces que quizás se me iba a quedar el brazo ‘tonto’ por haberla probado. Y, francamente, esto me preocupaba mucho más que el no hacerla…

De hecho, ¿imaginabas que llegarías al 8c en tu carrera como deportista?
Para qué nos vamos a engañar… A todos los que escalamos, ¡nos hace ilusión el número! Pero lo suyo es disfrutar en cualquiera de ellos se llame: 6, 7, 8 o 9. No quería hacer la Fish eye para llegar al 8c lo antes posible, porque en este grado he probado otras que me iban mejor. El que tuviera una mezcla de ingredientes me atrajo mucho: una parte física que me iba costar superarla y avanzar en ella, y una parte superior resistente de canto pequeño después del maratón de 40 metros que te obliga a luchar hasta el final y eso a mí me encanta!

Y ahora, ¿dónde está el límite? ¿Qué nuevos objetivos tienes? ¿Quizás 8c+?
Hay un corto precioso que yo he utilizado mucho en clase para que mis alumnos adolescentes vean y crean que son capaces de hacer todo lo que se propongan. Se llama El circo de la mariposa y refleja muy bien cómo los límites nos los ponemos nosotros mismos.

Tengo un montón de planes en la cabeza que me ilusionan: vías, viajes, experiencias, proyectos con Eudald… Espero seguir ilusionada con cualquier cosa que haga y sobre todo poderlas vivir, rodeada de los que más quiero.

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