‘L’ORDRE DELS FACTORS + EL SÚPER MÓN’

José Agustí, primer 9a a los 40: “El fruto de años escalando y de constancia”

El escalador valenciano afincado en Terrassa (Barcelona) ha entrado en la novena dimensión con el encadenamiento de L’ordre dels factors + El súper món en Sant Miquel del Fai cuando le quedan pocas vías para llegar a los 1.000 octavos.

José Agustí en Lordre dels factors + El súper món 9a de Sant Miquel del Fai  (Foto: Keivon Kargar)
José Agustí en Lordre dels factors + El súper món 9a de Sant Miquel del Fai
Isaac Fernández/DESNIVEL | 2 comentarios |

José Enrique Agustí es una de las figuras clásicas de la escalada deportiva española. Aunque sea por insistencia. Probó lo de la cuerda a finales de los años ’80 y se dejó picar por el fanatismo a principios de los ‘90. Desde entonces, y fiel al aforismo ‘sin prisa pero sin pausa’, ha ido engrosando una libreta plagada de encadenamientos de octavo grado.

Cuando está a punto de llegar a los 1.000 octavos y a punto de cumplir los 41 años, ha dado el salto a la novena dimensión y se ha hecho con la repetición de L’ordre dels factors + El súper món 9a en Sant Miquel del Fai. Una vía equipada por Martí Iglesias con primera ascensión de Diego Marsella en diciembre de 2012 y de la que desde entonces solo constan las ilustres repeticiones de Ramon Julián y Dani Andrada.

José Enrique Agustí nació en Valencia y vivió allí hasta los 24 o 25 años. “Cuando conocí a Olga, mi mujer y madre de mi hijo Aniol, me mudé a vivir a Cataluña, primero un par de años en Lleida, y luego ya en la ciudad donde nació mi mujer, en Terrassa”, se explica él mismo. Se dedica a las tareas de profesor de Educación Física en la ESO, en el instituto Nicolau Copèrnic de Terrassa. Llevo allí ya 5 años y, además de la educación física, imparte a sus alumnos una asignatura optativa de escalada deportiva, búlder urbano y parcours.

Familia, trabajo y, en consecuencia, poco tiempo para escalar. Un obstáculo que nunca le ha servido como excusa y que sigue superando cada día para continuar adelante con su pasión. Hablamos con él para que nos cuente cómo lo lleva y los detalles de la ascensión.

“Llevo 25 años escalando, y recuerdo pasar miedo con el arnés de pecho y las chirukas”

La tuya es prácticamente la historia de la escalada deportiva en este país. ¿Cuándo comenzaste a escalar y qué recuerdas de aquellos momentos?
Hombre, tanto como decir que mi historia es la historia de la deportiva, no sé… Llevo 25 años escalando, aunque ya con 8 o 9 años allá por 1986 ya había escalado en Peñas de Guaita en Puzol con mi padre, quien me inició en todo esto. Jose Luis Agustí, escalador y alpinista, es la persona más culpable de que haya llegado a donde estoy ahora.

De aquellos inicios recuerdo pasar miedo con el arnés de pecho y escalando con chirukas. Ya con 15 años mi padre me llevó a la primera competición juvenil del País Valencià en Tavernes de Valldigna. Allí conocí a gente de mi edad, como Joaquín Lechuga, y desde entonces ya no he parado de escalar y disfrutar de viajes y escaladas, con el objetivo de emular al maestro e ídolo de juventud Wolfgang Güllich, muerto poco después de comenzar a escalar yo.

“Ya tengo a tiro los 1.000 octavos; el día que llegue haré una fiesta”

¿Cómo ha sido la evolución de tu escalada a lo largo del tiempo?
Mi evolución, la definiría como algo progresiva y lenta. Siempre he querido basar mi evolución en la acumulación de experiencia escalando mucho a vista, así que durante mucho tiempo solo escalé a vista y con pocos ensayos, llegando a hacer 8b a vista. Hacer mucho grado encadenado nunca me interesó demasiado, ya que creo que no me va muy bien.

Psicológicamente, me ha costado mucho rendir cuando ya tengo la vía a punto, haciendo muchos pegues a vías que podría haber liquidado antes. Pero creo que eso ha forjado en mí un espíritu de calma, de saber que con insistencia todo acaba llegando. Creo que me ha ayudado mucho ese sistema piramidal, con una base muy amplia de octavos: ya tengo a tiro los mil octavos, y el día que llegue haré una pequeña fiesta. Mi evolución para llegar a hacer 9a, no es más que el fruto de años escalando y de constancia.

“¿Secreto de la juventud?… Como dice Dani Andrada, la motivación es la clave”

Estás a punto de cumplir los 41 y acabas de hacer tu primer 9a, ¿cuál es tu secreto de la juventud?
Secreto de la juventud… Hombre, yo creo que como dice Dani Andrada, uno de los escaladores que más admiro, la motivación es la clave. Además de estar siempre motivado, un estilo de vida activo y una alimentación cuidada donde los productos de temporada y ecológicos son importantes y una sesión diaria a las seis de la mañana de yoga, creo que también ayudan a mantenerse joven o más bien saludable.

¿Cómo describirías L’ordre dels factors + El súper món?
La vía es una combinación tipo las de la cueva de Alí Babá en Rodellar. Consiste en enlazar una travesía de unos 24 movimientos cotada como de 8B –lo que puede representar un 8b+ de vía–, con una vía de 40 metros de techo de un estilo muy atlético y acrobático de una dificultad aproximada de 8c+. La vía cuenta con varios puntos de reposo mediante kneebars, donde el uso de rodilleras se hace indispensable.

¿Qué tiene para que les vaya tan bien a los escaladores de 40? Diego Marsella también la encadenó a esa edad…
No creo que sea un dato significativo. Quizás el estilo basado en la definición de la resistencia, capacidad que nos permite recuperarnos de un esfuerzo y retardar la aparición de la fatiga, sea un estilo que los escaladores de avanzada edad como Diego y yo podamos adaptarnos bien. Pero no creo que tenga tanto que ver con la edad y sí más con la paciencia para ensayar los 150 movimientos de que consta este monstruo de techo abierto por otro monstruo, Martí Iglesias.

“El proceso en la vía ha sido un acoso y derribo desde hace tres años”

¿Cómo ha sido el proceso en la vía? ¿Qué te atrajo de ella y cómo la has ido trabajando?
El proceso ha sido de manera consciente un ensayo o acoso y derribo de las diversas variantes de la cueva. Hace tres años comencé por hacer Penjim penjam 8c, para seguir con El súper passeig, otro 8c que ya comparte la mitad de su recorrido con el 8c+.

El año pasado conseguí hacerme con este 8c+, que consiste en repetir El súper passeig pero entrando por un 8b/+ llamado El món al revés: la vía resultante se llama El súper món al revés. Y este año me decidí a probar la travesía, que hice en tres sesiones. Luego vino el calor y seguí escalando en la cueva y haciendo pegues de vez en cuando a la trave y a la vía, pero centrado en otras vías de la cueva y encadenando dos 8b+: Oxigen y El llicenciat. Ya a finales de septiembre, con más fresco, pude encadenar el mismo día la trave y la vía y empecé a probar el monstruo de un tirón. La trave me dejaba tan cansado que al llegar al bloque del 8c+, en la tercera chapa, que es un salto a dos manos, siempre caía. Hasta este miércoles, cuando logré pasar y ya encadené…

¿Cómo fue el día del encadenamiento?
El día del encadenamiento venía con muchas ganas, ya que la semana anterior había ido tres tardes para acumular y, después de casi tres días de reposo, llegaba lleno de energía. Pero los astros no estaban de mi parte y el viento, que siempre circula en esta cueva, no apareció en toda la tarde, siendo la temperatura y la humedad bastante elevadas. Quizás por ello calenté sin pretensiones y sin presión, sabiendo que no sería el día. Pero al completar la trave y reposar bien, afronté el lance a dos manos sin complejos y lo hice; de aquí a la cadena fue una lucha, ya que quedan 35 metros de techo de 8c y no sabía si la parte final estaría o no mojada.

¿Cómo se puede compaginar la escalada al máximo nivel con el día a día de la vida?
Compaginar la escalada y la vida consiste en tener una mujer como la mía, que me deja salir y cuida a mi hijo, y en tener muchas ganas y motivación para rendir en las pocas horas que le dedico a escalar.

“Hacer 9a ya es ahora mismo algo muy normal y que no se acerca a la escalada de élite”

¿Cuánto tiempo dedicas a la escalada? ¿Entrenas planificado?
Como te digo, le dedico horas. Quizás una tarde a la semana entre semana y una mañana y una tarde durante el fin de semana. Pero voy más a muerte que cuando tenía más tiempo. No sigo ningún entrenamiento; empecé en septiembre del año pasado con Pedro Bergua, pero tuve que abandonarlo por falta de tiempo.

Desde la perspectiva que da el tiempo, ¿cómo ves la progresión y situación actual de la deportiva?
La escalada ha ido evolucionando muchísimo, a medida que los materiales y los entrenamientos han ido mejorando. La especialización y mejora de resultados de los jóvenes, llegando a límites antaño impensables para escaladores de corta edad, hacen suponer que los límites no están escritos y se alcanzarán cotas de rendimiento superiores al décimo grado… algo increíble.

Hacer 9a ya es ahora mismo algo muy normal y que no se acerca a la escalada de élite.

¿Cuáles son tus próximas metas y proyectos?
Mis proyectos a corto plazo es intentar escalar un poco a vista y empezar a meterme en algún otro proyecto que me deje dedicarle unas horitas a la tarde bajo la luz de los focos y la frontal… si encuentro algún fanático que me acompañe, que es para mí lo más complicado.

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