El hecho de que la vallisoletana Iziar Martínez (19 años) prácticamente haya dado sus primeros pasos en un rocódromo –su padre es uno de los propietarios de Gekoaventura, en Valladolid– sin duda ha determinado no solo su futuro, también su forma de ser.
En esta entrevista, celebrada en el marco de la primera concentración del año del equipo de escaladores de Sputnik Climbing, Iziar nos habla de cómo le han marcado esos inicios.
También de lo que le costó tomar la decisión de ir a vivir a Madrid hace tres años, con el principal objetivo de seguir formándose y evolucionando como escaladora, dejando atrás a su familia y su entorno cercano: «Eso me ha hecho ser quien soy ahora, y entiendo que es necesario a veces dar pasos arriesgados para poder proseguir».


Cuando empezó a destacar, sus principales objetivos estaban en la roca, y consiguió excelentes encadenes, acumulando hasta siete vías de 8c y subiendo el listón con La bongada (8c+/9a) en enero de 2023. Pero hace unos dos años decidió enfocarse más en la competición: «Creo que ahora es el momento de dedicarme a competir, porque más adelante, por la edad y otros motivos, ya te cansas, y sin embargo la roca va a estar ahí siempre».
Para mejorar en competición ha recorrido, y sigue recorriendo, un camino en el que no ha dejado de esforzarse: «He madurado mucho gracias al trabajo con mi psicólogo y con el equipo Sputnik, en el que hemos ido viendo que compararse es malo, ir con unas expectativas… Cada vez más voy teniendo unos rituales propios, centrándome más en mí que en los demás».
Su progresión, como ella misma admite, no ha llegado de un día para otro. Desde su primera competición autonómica, en la que quedó entre las últimas posiciones, fue mejorando, subiendo puestos poco a poco hasta llegar a lo más alto.
Hoy acumula cuatro títulos consecutivos como campeona España de Dificultad (2021 a 2024). «Es como cumplir un sueño cada vez más grande», asegura con la confianza que aporta tener el apoyo de la familia y el entorno próximo. La solidez de sus cimientos se transmite en su sonrisa.
Desde su voz (canta deliciosamente y toca el ukelele), sus formas, su estilo de escalada, su presencia… todo en Ichi parece delicado pero a la vez deja vislumbrar ese fuego que arde en su interior y que le lleva a apretar con más fuerza, a sacar lo mejor de sí misma cuando es necesario para subirse a los podios o llegar a la cadena.


«Cuando compito bien, se me llena el corazón de alegría», confiesa, pero lo que quizá no sabe es que esa misma felicidad también la contagia a quien la está contemplando, aunque no la conozca de nada.
Eso fue lo que ocurrió cuando consiguió su último oro en el Campeonato de España de Escalada 2024, celebrado en Arroyomolinos, y todo el público vibró con ella: «Me sentía muy fuerte, quería demostrar a todo el mundo, dar mi 100 por cien… eso me hizo emocionarme tanto en el top».
Actualmente combina su faceta como escaladora –entrenando prácticamente todos los días de la semana– con sus estudios de INEF (Ciencias de la Actividad Física y del Deporte), que sigue de forma presencial, sacando tiempo para trabajos, exámenes, entrenos… pero también para descansar y tomar un café con los amigos, consciente de la importancia de no descuidar el alma.
Sus planes para este año son ambiciosos, su mira está en los podios internacionales y, por qué no, en unos Juegos Olímpicos en un futuro más lejano: «Es un sueño, pero también un objetivo», nos cuenta, o más bien se cuenta a sí misma con convencimiento.
Pero antes toca acabar de curarse de la lesión de hombro que anda arrastrando y a la que se refiere con la madurez que nos ha transmitido en todas sus respuestas: «Todos los atletas tienen que pasar por ello. Es algo que me ha hecho aprender mucho sobre mí misma y sobre el proceso de las lesiones. Toca seguir trabajando».










