UNA VIDA EN LA ROCA

Iker Pou, 20 años en el noveno grado: “La clave ha estado en no hacer siempre lo mismo”

El pequeño de los hermanos Pou repasa su trayectoria en la escalada deportiva en la que ha sumado más de 20 novenos, un logro que aúna talento, constancia y mucha motivación.

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Iker Pou en Bilbao Mendi Film 2018
Iker Pou en Bilbao Mendi Film 2018   ©Darío Rodríguez/DESNIVEL

Esta semana trascendió la primera ascensión de Iker Pou de La Nave de los Locos 9a en Mallorca, encadenamiento con el que ha cumplido veinte años en el noveno grado. Son muy pocos los escaladores a nivel mundial que han conseguido mantenerse a este nivel durante tanto tiempo. Un logro que aúna talento, constancia y, sobre todo, mucha motivación.

El vitoriano entró en la novena dimensión por la puerta grande, con la prestigiosa Action Directe en Frankenjura (Alemania). Corría el año 2000, concretamente el mes de junio, y por aquel entonces la vía de Wolfgang Güllich, que iba a cumplir una década, solo había visto la repetición de Alexander Adler. 

Desde entonces ha acumulado más de 20 líneas de 9a o más con algunas tan notorias como Demencia senil 9a+, cuyas imágenes empalmando monodedos y bidedos suspendido en el techo de Margalef dieron la vuelta al mundo. Entre ellas, destacan también un buen número de primeros ascensos como Celedón 9a, Big Men 9a+, Nit de Bruixes 9a+ o Artaburu, de la que afirma que es “más difícil de 9a”, pero a la que no ha querido poner grado a la espera de que sea repetida.

“Cuando regreso de cada viaje sé que voy a tener problemas para hacer 8a al primer pegue”

¿Significa algo para ti darte cuenta de que llevas 20 años dándole tan duro a la escalada de dificultad en roca?
Que me estoy haciendo viejo [ríe]. No, para mí es algo importante. Como se suele decir, cuesta menos llegar que mantenerse, y más durante tanto tiempo. En mi caso, además, lo he compaginado con un montón de expediciones, por lo que no he estado centrado únicamente en la escalada deportiva. 

Y eso implica bajadas de fuerza y nivel de escalada.
Claro, pero es algo a lo que te acostumbras. Cuando regreso de cada viaje sé que voy a tener problemas para hacer 8a al primer pegue, pero que luego me voy a ir poniendo en forma. Al final es un tema de cabezonería y a esos pocos me ganan. 

“A mí lo que realmente me mueve es esa sensación de superarme”

Concretamente, ¿a qué te refieres?
A mí lo que realmente me mueve es esa sensación de superarme. Cuando noto que estoy cerca, me subo por las paredes. Aunque también te diré que con el paso de los años cada vez me cuesta más ponerme en forma. 

¿Los músculos no responden igual que cuando tenías 20 años?
No, el proceso de recuperación es mucho más largo que el de un chaval que está entrenando duro en el rocódromo. Pero la experiencia también tiene cosas buenas, te conoces mucho mejor y sabes qué tecla tienes que tocar en cada momento para que tu cuerpo funcione. 

“Necesito un mes hasta que estoy escalando 8c+ o 9a en varios pegues”

¿Cuánto tiempo necesitas para volver a sentirte en forma?
Obviamente depende de lo que haya perdido y del tiempo que haya estado sin escalar, pero aproximadamente puede ser un mes hasta que estoy escalando 8c+ o 9a en varios pegues. De ahí al punto máximo de forma hay otro salto, por lo menos otros mes escalando ya muy a tope. 

A nivel mental, ¿te cuesta volver a empezar a entrenar después de cada expedición?
Todo el mundo sabe que para esto la escalada es un deporte muy desagradecido. Cuando paras, tu nivel baja muy rápido y a nivel mental es algo parecido a bajar a los infiernos. Y además de lo que te cuesta recuperar la fuerza, suelen aparecer pequeños dolores, por no hablar de las heridas en la piel. 

“A veces mejoras más descansando que escalando”

Sin embargo, a pesar de lo que has exprimido tu cuerpo, no has sufrido lesiones importantes, ¿verdad?
No, una vez me rompí un dedo del pie, pero nada grave. Al final me conozco bien y con el tiempo he aprendido a saber cuándo necesito descansar. Antes era más obsesivo y me parecía que se acababa el mundo si no salía a la roca, ahora me lo tomo con más calma. Sé que por parar uno, dos o hasta cinco días, no pasa nada. A veces mejoras más descansando que escalando. 

Supongo que con las expediciones, también le das un respiro, especialmente a los dedos, a las manos y a los brazos.
Sí, a nivel físico se hace un trabajo más compensado, pero el respiro es más importante a nivel mental. De no ser por las expediciones, me habría aburrido de escalar. Sobre todo en los últimos 10 años, cuando llevo tres meses seguidos haciendo deportiva se me van las ganas. Y no es porque no encuentre vías donde meterme, sino porque realmente me deja de apetecer. En ese momento necesito estímulos nuevos: meterme en una gran pared, abrir una nueva línea, hacer algo distinto. Sinceramente, admiro mucho a la gente que aguanta toda la vida haciendo una vía y después la de al lado. Pero la clave que de yo lleve tanto tiempo es que he ido haciendo cosas distintas. 

“Estamos entrando en otra fase en la que la ciencia y la tecnología nos van a decir cómo entrenar de manera específica”

Es curioso como la gran mayoría de tus encadenamientos más duros han llegado por encima de los 35 años.
Este es un deporte diferente a otros y, además, muy joven. Cuando nosotros empezamos todo el tema de entrenamientos e instalaciones no estaba apenas avanzado, lo único que queríamos era escalar. Ahora estamos entrando en otra fase en la que la ciencia y la tecnología nos van a decir cómo entrenar de manera específica, por lo que estoy seguro de que se llegará mucho más lejos. 

Siempre has dicho que no eres muy en cuanto al entrenamiento. ¿Te imaginas siguiendo un sistema muy planificado? ¿Hasta dónde crees que podrías llegar así?
Pues no me lo imagino, la verdad es que nunca me ha llamado eso de entrenar mirando todo el rato el cronómetro, aunque es posible que mi nivel de escalada fuera bastante más alto. Considero que he tenido mucha suerte de poder enfocar esta actividad de una manera tan sencilla escalando cuando realmente me ha apetecido. Ha sido una época muy chula en la que casi todo estaba por descubrir. 

“En los paneles por los que voy de vez en cuando siempre me dicen que me están esperando”

Pero algunas veces te forzarás a ir al rocódromo, ¿no?
Sí, en algunos momentos sí, pero no demasiados. En los paneles por los que voy de vez en cuando siempre me dicen que me están esperando [risas]. Es que me da mucha pereza meterme entre cuatro paredes. Si tengo un rato, prefiero que me de el sol. 

¿Y cuál es el secreto entonces, esos dedos portentosos?
Yo creo que mi fuerte realmente está en la cabeza, que para mí es el 60% de la escalada. El otro 40% sería este entrenamiento. Ahora mismo me conozco muy bien como escalador, sé cuando tengo que apretar, cuando tengo que parar y cuando tengo que dar el 100 o el 120%. Cuando estoy en fase de motivación me puedo venir muy arriba. 


 

De todos tus novenos, dime los cinco a los que les tienes más cariño.
Obviamente Action Directe, por ser el primero; Demencia Senil, porque supuso un salto de nivel en un momento en el que llevaba mucho tiempo sin intentarlo; Big Men, por lo curioso de la vía; Artaburu, por todo lo que me costó; y Celedón, que está un muro que descubrí cuando tenía 16 años y que me parecía imposible. Por suerte, no se nos ocurrió picarlo o sikarlo y 16 años más tarde pude volver, siendo capaz de escalar esa vía totalmente natural.


 
Comentarios
2 comentarios
  1. Buena nota tocayo!! Un referente Iker Pou. Saludos!!

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