PROYECCIÓN

Gálvez 100 por cien

El Galvastrón en estado puro. Así se mostró Jesús Gálvez en la Librería Desnivel durante su intervención en el Ciclo de Escaladores Madrileños.

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Jesús en la Gálvez/Pascual del Hueso.  ~ Archivo DesnivelJesús en la Gálvez/Pascual del Hueso.
Archivo Desnivel

Resultaba imprescindible en el Ciclode Escaladores Madrileños de la Librería Desnivel y Deporte y Montaña,porque JesúsGálvez marcó. Primero entre los escaladores del Foro, y después dentrodel panorama nacional e internacional. El pasado 26 de febrero, el Galvastrónofreció una entretenida y divertida proyección centrada en el granito de LaPedriza, escuela en la que inició, con 15 años, una trayectoria quedespués le llevó a las grandes tapias de la península (Barranco de la Hoz,Montrebei, Naranjo, Riglos…) y de más allá: Yosemite (primeras sin martilloen el Capi), Venezuela, Kenia…

1975. Cuando aquello del 6a era un mito, lo imposible, Gálvez empezó aescalar en la Pedri, «pero si no te dejabas influir por lo que decían, enun par de meses podías hacer las vías más difíciles. Se superó todo, y seabrieron vías más duras». Confiesa que vivió el momento del boom, cuandose cerraba la época clásica y el romanticismo de generaciones anteriores.Primero tiraron de cletas (las mismas, por cierto, con las que aprendió aesquiar), hasta la revolución de la goma cocida. Desde aquello, «endieciocho años prácticamente no ha variado nada la cosa. Han inventado cosasmínimas. Ahora la superación es personal. Lo propio es ir descalzo, el librede verdad». Pasados los años, Gálvez sigue marcando.

Una cacerola al revés

El Yelmo, para Gálvez, una cacerola más atractiva por rara que por bonita.  ~ Archivo DesnivelEl Yelmo, para Gálvez, una cacerola más atractiva por rara que por bonita.
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Es decir, El Yelmo, «un sitio extraño, liso, como si fuera unacacerola, tumbao, merece más la pena por raro que por bonito». Por aquíempezaron los tiros. La vía de La Calavera con las pintas de entonces.»Llevábamos bota tocha, y eso que yo era un moderno porque iba conpantalones elásticos, y sin casco ni chaqueta, que sólo era necesaria pararapelar, porque no había ocho». Tiempos de estribos y escalas, de ahí lode escalar.

Comienzan a desfilar «personajes» de la época. El Buzo, el Bufi,el Grego, el Pinki, el Pérez, el Papila,el Maturno… Algunos desaparecidos tras otro elemento habitual deentonces, las drogas. Vivacs en el Tolmo, con artificialadas y»marchilla» nocturna incluidas, y un risco que marcaba la dificultad,el Pan de Kilo. «Un risco perfecto. Con quince o veinte de esos, La Pedrizasería un sitio de primera categoría en dificultad de adherencia».

Tirando de ramplus

Gálvez en acción sobre el granito de La Pedriza.  ~ Archivo DesnivelGálvez en acción sobre el granito de La Pedriza.
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Las líneas de canalizos ya estaban cogidas, quedaban las más lisas, y lesobligó a empezar a tiras del ramplus para meter buriles, si querían entrardesde abajo. Primero en la Galvez/Pascual del Yelmo, cuya «mayorparte de pasos bonitos se abrieron así». La bota dura sólo daba para unossegundos, y para un par de roscas del buril, «casi de milagro».Después, con la goma cocida, había más tiempo y el buril entraba entero. Conaquella precariedad anterior a la goma cocida, también abrió la Lunático alHueso con Javier Orive, Chochín.

Ya entonces, y como generaciones anteriores, hacían pasos, esto es, elactual búlder, pero con bota de cuero, y flipaban literalmente con lasformas de los riscos… cabezas de alienígenas mirando al horizonte. «LaPedriza está entre los cinco mejores parajes naturales de España. Es unauténtico Parque». También en canalizos, los de las Oseras, comenzó aescalar sin cuerda. «Y luego haces la Cepeda del Naranjo, le vascogiendo el punto, y al final es lo que más te gusta. Es un coñazo llevartanto equipo y tanto hierro. Y la escalada en pared ya es el «supermaterialón».

Con la goma cocida cayó la primera repetición de la Sobredosis, o lacepillada de la Boomerang en las Buitreras (1982). Pusieron burilesporque sabían que le darían muchas veces, pero reconoce que «fue unachapuza a conciencia. La verdad es que era práctico, pero nunca me he quedadonada contento con eso, una de esas cosas del historial negro que cada uno tienedetrás».

Mococlimbing y MCED

Jesús haciendo el indio con Josechu Jimeno (izq.).  ~ Archivo DesnivelJesús haciendo el indio con Josechu Jimeno (izq.).
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Le enganchó la verticalidad del Cancho Amarillo, siempre prefirió esaescalada a la adherencia, y las estrellas de ese risco, Mococlimbing y Zapatosde gamuza azul, que recuerda haber abierto, pero no cómo metieron losburiles. «Hubo una época, y fui uno de los culpables de ello, en la que sepuso de moda abrir vías superfuertes desde arriba, porque quedaba mejor y sehacía antes. Pero con Josechuy otros surgieron nuevas maneras, y quedó claro que como hacerlo desde abajo nohay nada».

Otra joya, la Me cago en Dios del Hueso, publicada entonces bajodichas iniciales en Desnivel, «y no porque estuviera concebida para ellorealmente, porque los buriles se pusieron bien a conciencia para que uno no sepegara el ostión». Una línea «que no fue idea mía, yo fui unapuntado, y me quito el sombrero ante el Gabi, a quien se le ocurriósubir por allí». Para Gálvez, una vía diferente, con un elemento»raro» como son sus péndulos, y con pasos «diferentes» enla chimenea superior. Empotramientos de codo, «superbonitos, sobre todo sise te ocurren en el momento». Para Gálvez la creatividad es lo que cuenta,»no hay que romper el misterio, lo propio es que se te ocurra a ti lasecuencia, sin que nadie se chive del truco. Eso es como copiar en un examen, ypor lo general ocurre mucho en montaña».

El libre auténtico

Se define como "fanático del campo", al que ha seguido saliendo durante los 11 años que ha pasado alejado de la vertical.  ~ Archivo DesnivelSe define como «fanático del campo», al que ha seguido saliendo durante los 11 años que ha pasado alejado de la vertical.
Archivo Desnivel

Placas brillantes del Hueso que le recuerdan al granito de Yosemite, aunquecon mucha mejor adherencia. Sobre tacto, Gálvez es una referencia fiable,porque ha escalado y pateado descalzo bastante por La Pedriza, debido a unarecomendación médica para reactivar la circulación en sus dedos tras lascongelaciones sufridas en Alpes. Entonces pasó a ser el Findus, y areinventar el estilo free pedricero. «La mayoría de las adherenciasde 6a de La Pedriza se hacen bien descalzo, y algún 6b, depende como sea, si esmuy espejo no». Eso si, «tiene su gracia, no te caigas. Entonces salenchispas. Pero eso, descalzo y sin cuerda, es el libre auténtico».

Luego llegaron los problemas de espalda y cabeza, «todo mezclado enbatiburrillo», que han tenido a Jesús once años lejos de la vertical,aunque sin dejar de salir. «Yo soy un fanático del campo, y he seguidosaliendo en puentes y fiestas, pero no porque me fueran a quitar el carné decampero, es que a mi estar en Madrid me da por culo». Tanto, como lainvasión de La Pedriza que inmobiliarias y constructoras han hecho en losúltimos tiempos desde pueblos como Manzanares o El Boal. «Me cabrea de unaforma… Cómo se han pasao». Para acabar, una imagen de La Pedriza ennegativo, y al revés… como el resto de fotos de la proyección. Todas alrevés. Gálvez 100 por cien.

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