ENTREVISTA

Connor Herson: «Hay margen para vías trad mucho más duras»

A sus 22 años, el estadounidense Connor Herson ya ha roto moldes en la escalada, especialmente por sus encadenamientos de muchas de las vías de autoprotección más duras del mundo. En esta entrevista nos habla de la fuente de su felicidad y deja entrever el brillante futuro que sin duda nos seguirá mostrando.

Connor Herson. Foto: Black Diamond
Connor Herson. Foto: Black Diamond
| 1 comentario |

Para hacerse una idea de dónde viene Connor Hearson hacen falta pocos datos: con 10 años ya había escalado vías como la East Buttress de El Capitan (haciendo cordada con su padre Jim y con su amigo Alex, también de 10 años) y poco después sumó otras grandes clásicas como el emblemático pilar de The Rostrum o la Regular del Half Dome. A los 12 hizo la Nose en el día (sin jumar) con su padre, a los 15 volvió para hacerla ¡en libre! y a los 22 –en octubre del año pasado– entró definitivamente en la historia del Valle al convertirse en la tercera persona en hacerla en libre y en el día.

La escalada es algo natural en su familia, que practicaba con sus padres, con su hermana y amigos muchas veces tan pequeños como él, con Yosemite como su principal patio de juegos. Pero, como relata su padre Jim en su blog, lo relevante de su precocidad no son las vías en sí, sino la evidente felicidad que le proporcionaba: «Casi lo único seguro en la vida es que si Connor tiene puestos sus pies de gato, tiene una sonrisa en la cara».

Es ese disfrute, sumado a su incuestionable talento, determinación y valentía, lo que le han hecho ir progresando de forma fugaz hasta situarlo hoy, todavía con 22 años, en primera línea internacional, especialmente en la más minoritaria escalada de autoprotección.

Aunque durante unos años probó con la competición (en 2019, con 16 años, se proclamó campeón panamericano de dificultad en categoría Youth A), tiene claro que su lugar feliz es la roca.

Y es que desde que, con 18 años, se hizo con Empath, en Tahoe, un 9a de deportiva en el que decidió no utilizar las chapas, ha ido tachando una a una muchas de las vías más duras de autoprotección de Norteamérica: en 2023 repitió la gran clásica Cobra Crack e hizo la segunda ascensión de Crack of Destiny, dos 8c de Squamish; poco después ese mismo año se llevó la segunda ascensión de Blackbeard’s tears (8c+), en The Promontory, que nadie había conseguido repetir tras la primera de Etharn Pringle en 2016. Siguió sumando con la cuarta repetición de la afamada Meltdown (8c+) de Yosemite y, del mismo grado y zona, la Magic Line, una dura línea de Ron Kauk de 1996 que hasta entonces solo contaba con tres ascensiones. Todo, por supuesto, sin perder la sonrisa.

Connor Herson en 'Magic Line' 8c+ trad de Yosemite (Foto: @connor.herson).
Selfie de Connor Herson tras escalar ‘Magic Line’ 8c+ trad de Yosemite.

Nuestra capacidad de asombro se ha ido amortiguando ante sus logros, aunque somos muy conscientes de todo lo que le queda por delante y de que, como él mismo asegura, queda mucho margen para que el máximo nivel de la escalada de autoprotección siga subiendo. Cercano, amable y reflexivo, no tarda en buscarnos un hueco entre sus estudios –está cursando un máster de ingeniería eléctrica– y sus entrenamientos para respondernos unas preguntas:

Empezaste a escalar siendo muy niño… ¿cuáles son tus recuerdos más intensos de tus primeras experiencias en la roca?

Creo que mis recuerdos más fuertes son los largos días en vías fáciles con mi familia, especialmente en Tuolumne y en Yosemite. Y creo que lo que más recuerdo de aquellos días es simplemente lo divertidos que eran y cómo, aunque suponían bastante esfuerzo, también resultaban muy gratificantes, porque al final del día podías alcanzar la cima de algo, y eso era muy motivador. Para un niño pequeño es fácil mirar una montaña o una pared y pensar: “Quiero subir ahí”. Y cuando lo consigues, aunque haya costado trabajo, la recompensa es enorme. Así que definitivamente esos son mis recuerdos más potentes.

Tu padre ha tenido mucha influencia en ti y, de hecho, todavía te asegura en algunos de tus encadenamientos, y no sé si tu madre también es escaladora y te ha influido… ¿Cómo valoras esa influencia?

En realidad diría que ha sido cosa de los dos, mi padre y mi madre, a partes iguales. Ambos han tenido una influencia muy grande en mí, porque fueron quienes me guiaron desde mis primeros días escalando. Desde el principio estuvieron ahí, enseñándome, acompañándome y compartiendo conmigo la experiencia de la escalada. Esa influencia siempre ha estado presente. Incluso ahora, cuando pienso en un proyecto o cuando estoy planificando un viaje de escalada, sigo hablando con ellos y consultándoles lo que voy a hacer. Les cuento mis ideas, les pido opinión… Al final son mis padres, pero también son mis entrenadores, consejeros, todo…

Connor Herson y su padre en El Capitan (Foto: @connor.herson).
Connor Herson y su padre en El Capitan (Foto: @connor.herson).

Tenías solo 15 años cuando hiciste por primera vez The Nose en libre, algo que para muchos escaladores es el proyecto de toda una vida. ¿Qué te motivó a intentar un objetivo tan grande siendo tan joven?

Fue algo un poco extraño, porque en aquel momento todavía no había hecho muchas vías realmente duras en el Valle. Pero sí había escaladoThe Nose en el día con mi padre y con su amigo Tim Kline, y Tim me animaba mucho a intentar los largos clave, me insistía en que probara los movimientos difíciles. Yo sabía que se me daban bien las placas y que tenía bastante resistencia para escalar durante muchas horas, algo que siempre ha sido uno de mis puntos fuertes. Así que tenía la sensación de que La Nose podía ser algo que algún día estuviera dentro de mis posibilidades. Al final empecé a intentarlo y Tim me animaba constantemente a seguir probando. Por desgracia, falleció en un accidente de escalada mientras yo estaba trabajando la vía… [cuando escalaba la Salathe].

Después también conocí a Tommy Caldwell, y él igualmente me animó muchísimo. Creo que fue sobre todo ese apoyo externo lo que realmente me ayudó a seguir adelante, porque sin eso no estoy seguro de ni siquiera haberlo intentado.

Años después, cuando tenías 22 años, volviste a The Nose y la hiciste en libre en el día, continuando el legado de Lynn Hill y Tommy Caldwell. Además, unos días antes habías realizado la primera ascensión en libre de la Triple Direct. ¿Eres consciente de que estas ascensiones te sitúan dentro de la historia de Yosemite? ¿O es algo en lo que no piensas demasiado?

Si eso es así, me siento muy honrado, pero sinceramente no es algo en lo que piense demasiado. Para mí lo más importante es mirar hacia adelante, hacia lo que me inspira en cada momento y hacia el siguiente objetivo. Lynn Hill y Tommy Caldwell han sido enormes inspiraciones para mí dentro de la escalada. Así que el simple hecho de poder intentar hacer The Nose en libre y en el día ya fue algo muy especial.

En la sociedad actual parece que la tendencia es buscar la comodidad, la seguridad… lo que también se refleja en la escalada, con el auge de la deportiva, limitando el riesgo. Sin embargo, tú desde muy joven te has inclinado por las grandes paredes y la escalada tradicional. ¿Qué te atrajo de ese estilo?

Creo que lo interesante de las grandes paredes y de la escalada tradicional es que el riesgo puede ser relativamente bajo si lo gestionas activamente. No es tanto que esté buscando algo más peligroso, sino que quiero estar más conectado con el peligro real que existe en la montaña. En la escalada deportiva mucha gente piensa que es completamente segura, que nunca puede pasar nada, y eso no es cierto. En cambio, cuando escalas en trad o en big wall sabes que pueden pasar cosas y eres muy consciente de ello, así que tomas decisiones activamente para reducir ese riesgo.

En cuanto a por qué me atrajo ese tipo de escalada, creo que para un niño es muy fácil mirar una pared como El Capitan y quedar impresionado. Es difícil verla y no querer escalarla. Esa sensación fue probablemente el principal motivo que me atrajo hacia este tipo de escalada.

¿Cómo ves el futuro de la escalada tradicional al máximo nivel? ¿Crees que aún hay margen para subir mucho más el grado?

Sí, creo que hay mucho potencial. Lo difícil es encontrar las líneas adecuadas que se puedan proteger con seguros flotantes, pero creo que en términos de habilidad física, o de potencia de bloque, o de habilidad de escalada… el nivel máximo de los escaladores de trad está mucho más abajo que el nivel máximo en deportiva o en bloque. Así que creo que definitivamente hay margen para que haya vías de trad mucho más duras. El reto está en encontrar las líneas adecuadas.

Sobre la vía Drifter’s Escape en Squamish, para la que propusiste 9a+ (actualmente el grado más alto de trad), lo primero que llama la atención es que la escalaste en julio del año pasado pero no lo hiciste público hasta muchos meses después, en febrero de este año. ¿Por qué tardaste tanto en comunicarlo?

Una de las razones es que cuando la encadené no sabía muy bien qué pensar de la vía. No tenía claro qué grado darle ni cómo me sentía respecto a toda la experiencia. Además estábamos trabajando en un proyecto de película, así que pensamos que tenía sentido esperar un poco. Si yo tenía tiempo para ordenar mis pensamientos sobre la experiencia y los cineastas tenían tiempo para terminar la película, podíamos anunciarlo más o menos al mismo tiempo que se estrenara la película. También me permitió separar mentalmente dos cosas diferentes: por un lado la experiencia personal de escalar la vía, trabajarla y vivir todo ese proceso; y por otro lado la parte de compartirlo públicamente y todo lo que tiene que ver con los medios. Poder mantener esas dos cosas separadas fue algo muy positivo para mí.

Connor Herson en 'Drifter's Escape' 9a+ trad en Squamish (Foto: Christian Adam/Black Diamond).
Connor Herson en ‘Drifter’s Escape’ 9a+ trad en Squamish (Foto: Christian Adam/Black Diamond).

¿Podrías describirnos cómo es la parte más dura de la vía?

Lo interesante de la vía es que es muy mantenida de principio a fin. Hay muchos movimientos que quizá no sean extremadamente duros por sí mismos, pero sí muy técnicos y muy exigentes físicamente, porque tienes que mantener mucha tensión corporal todo el tiempo. Cuando llegas al primer crux (paso clave), que está aproximadamente a mitad de la vía o un poco más arriba, ya estás bastante pansado. Ese primer crux es aproximadamente un bloque de 8a. Está en la parte más desplomada de la pared y la fisura se vuelve muy fina, de modo que prácticamente estás regleteando los bordes.

El paso clave es un movimiento tipo pogo en el que te impulsas con el pie para alcanzar un agarre lateral, que además es un movimiento bastante aleatorio. Cuando lo superas tienes que intentar recomponerte y recuperar todo lo que puedas, porque luego hay una sección larga hasta el crux final, que probablemente también sea de dificultad similar, otro bloque de alrededor de 8a. En ese último crux llegas muy cansado y sin mucho descanso previo, y es un bloque muy técnico, muy particular. Tienes que hacer cada movimiento de forma muy precisa para poder resolverlo, lo cual es muy difícil después de haber escalado durante tanto tiempo…

Tu lista de vías trad duras es impresionante, nadie tiene otra parecida: desde Empath (8c+/9a) en Tahoe, Meltdown(8c+) y Magic Line (8c+) en Yosemite, Cobra Crack o Crack of destiny 8c en Squamish, o Blackbeard’s tears 8c+ en The Promontory, además de la citada Drifter’s Escape… ¿Qué has aprendido de ellas? ¿Dirías que todas tienen algo en común?

Creo que cada una de esas vías me ha enseñado algo diferente. Por ejemplo, cuando estaba intentando Meltdown mi progreso fue muy irregular: algunos días escalaba muy bien y otros días no salía nada. Esta vía me enseñó a no analizar demasiado una mala sesión y a no centrarme demasiado en lo negativo, sino a aceptar cada día tal como viene.

Drifter’s Escape, en cambio, fue un proceso muy divertido. Mis mejores intentos fueron aquellos en los que no esperaba demasiado, simplemente iba a escalar por el placer de escalar, así que eso fue lo que me enseñó.

Cobra Crack fue una de las primeras vías trad realmente duras que hice, así que esa en especial me abrió los ojos a darme cuenta de lo que podía hacer en este estilo, me motivó a intentar cosas más duras.

Blackbeard’s Tears fue interesante porque utilicé una beta (secuencia de movimientos) bastante extraña, así que me enseñó a ser creativo. Así que, en general, la verdad es que cada vía ha tenido su propia lección y es difícil compararlas porque todas son muy diferentes.

Connor Herson en 'Triple direct' en El Capitan (Foto: @connor.herson).
Connor Herson en ‘Triple direct’ en El Capitan (Foto: @connor.herson).

¿Cómo eliges tus proyectos? ¿El grado es un factor importante?

Intento ser muy honesto conmigo mismo sobre qué es lo que me inspira de una vía. Por ejemplo, Drifter’s Escape me atrajo porque la línea es increíblemente estética y visible desde muchos lugares de Squamish. Además los movimientos también son increíbles y es un tremendo pedazo de roca buena, así que todo eso fue lo que me atrajo.

En el caso de The Nose lo que me atrae es tanto la línea —que está justo en el centro de El Capitan— como la historia que tiene detrás, con Lynn Hill y muchas otras leyendas que la han escalado. Aunque no tenga el grado más alto del mundo, me motiva muchísimo porque es una línea única y soy consciente de que tiene un papel muy importante en la historia de la escalada.

Así que, de nuevo, las motivaciones son distintas en cada vía. Pero, como decía, intento ser honesto conmigo mismo, porque si me pusiera como proyecto una vía solamente por su grado, es probable que escalara peor. Si la motivación es más pura, más auténtica, entonces lo disfruto más y por tanto también escalo mejor.

Conocemos muchas de las vías que has encadenado, pero ¿hay alguna que no hayas podido hacer y que se te haya quedado grabada?

Sí, hay muchas vías que he intentado y no he conseguido. La lista de proyectos es interminable. Incluso en las vías que finalmente encadeno nunca es algo que tengo seguro de antemano. A veces el encadenamiento llega justo al final del viaje, otras veces justo antes de que llegue el mal tiempo. Muchas veces hay momentos de duda. Así que sí, claro, hay bastantes vías que todavía no he logrado hacer.

Un ejemplo en Squamish es Dreamcatcher. No la estuve probando mucho al principio, pero después de hacer Drifter’s Escape empecé a intentarla un poco más. Al final tuve que volver a casa, aunque estuve muy cerca de encadenarla justo antes de marcharme…

Connor en Leaning Tower. Foto: Victoria Kohner / Black Diamond.
Connor en Leaning Tower. Foto: Victoria Kohner / Black Diamond.

Imagina este escenario: estás escalando una fisura finísima en la que apenas puedes poner seguros, ¿qué pasa por tu cabeza y cómo consigues mantener la concentración y seguir escalando?

Para mí lo más importante es intentar vaciar la mente de cualquier tipo de pensamientos. Porque en cuanto empiezo a pensar que puedo caer o, por el contrario, que lo estoy haciendo muy bien y voy a encadenar, entonces empiezo a analizar demasiado y a tensarme de más, así que me pongo a apretar más de la cuenta, o a no colocar bien los pies y pierdo concentración. Así que, para mí, lo mejor es mantener la mente lo más vacía posible y estar realmente abierto a la posibilidad de que puede ocurrir cualquier cosa, pero intento no pensar en el resultado final. Me concentro simplemente en ir paso a paso, incluso cuando el último seguro me queda lejos o si siento algo de miedo o cualquier otra cosa, intento no pensarlo.

¿Tienes algún ritual antes de escalar o algún truco que puedas compartirnos?

Cuando estoy trabajando un proyecto suelo llevar el material organizado en el arnés exactamente en el orden y en el lugar en que lo voy a colocar, más adelante o más atrás, a la derecha o a la izquierda. Así puedo bajar la mano, coger el friend correcto sin mirarlo y directamente ponerlo en la fisura. Eso en cuanto a la parte práctica.

En cuanto a la parte mental, una de las lecciones más importantes que he aprendido últimamente es intentar tener siempre un objetivo positivo antes de cada intento. Es decir, no pensar en cosas como “ahí es donde te caíste la última vez; no vuelvas a caerte en el mismo sitio”, sino cambiarlo en positivo, pensamientos del tipo “quiero escalar bien esta sección” o “voy a descansar bien en este reposo” o “quiero coger este agarre perfectamente”. Tener objetivos específicos que no estén relacionados con el resultado final, es decir, pensar en cosas en las que me tengo que centrar en vez de en cosas a evitar, me ayuda mucho.

¿Cómo entrenas en concreto la escalada en fisura? ¿Tienes alguna “máquina de fisuras” en casa o entrenas simplemente en roca?

Normalmente cuando entreno hago trabajos de fuerza y potencia de manera general, como si estuviera preparando un bloque duro o una vía deportiva. La técnica de fisura la entreno escalando fisuras en roca.

También me gusta mucho simplemente hacer días de vías relativamente más fáciles, por ejemplo en Yosemite subir vías como Rostrum o Astroman, o incluso escalar The Nose en el día aunque no la hagamos en libre. Y todo ese volumen de escalada y ese acumular experiencia en fisuras realmente creo que ayuda mucho.

¿Actualmente vives como escalador profesional o lo combinas con estudios o con algún otro trabajo?

Ahora mismo estoy en la universidad haciendo un máster en ingeniería eléctrica. Me queda aproximadamente un año para terminarlo y todavía no tengo muy claro qué haré después…

¿Qué papel crees que tienen el marketing y las redes sociales en tu carrera como escalador y en tu vida personal?

Intento que tengan la menor importancia posible. A veces me cuesta compartir cosas en redes sociales de una manera que realmente me resulte significativa. Por ejemplo, con Drifter’s Escape, como hemos hablado, no publiqué nada durante más de medio año. La experiencia de escalar esa vía fue algo muy personal para mí, mucho más que el texto que finalmente publiqué en Instagram. Para mí los medios son más bien una forma de compartir las escaladas con la gente y también de apoyar el trabajo de los cineastas que hacen las películas. Eric Bissell y Dave Fitzgerald hicieron la película sobre Drifter’s Escape y pusieron muchísimo trabajo en ella. Poder apoyar su trabajo también es algo importante para mí. Pero, en general, las redes sociales es algo que sí que utilizo pero intento no centrarme demasiado en ellas.

Connor Herson en Squamish. Foto: Christian Adam / Black Diamond.
Connor Herson en Squamish. Foto: Christian Adam / Black Diamond.

Como escalador profesional, con unos patrocinadores importantes que te apoyan, ¿sientes algún tipo de presión para intentar proyectos cada vez más difíciles?

Mis patrocinadores me han dejado muy claro que están contentos simplemente con apoyar mi escalada, independientemente de lo que escale, y eso es algo que agradezco mucho. En realidad la mayor presión que siento viene sobre todo de mí mismo. A veces me exijo mucho, pero lo hago por motivaciones personales, no externas.

Por ejemplo en un viaje de escalada en el que estamos filmando a veces puedo sentir esa presión de escalar en un momento determinado, quizá el cámara tiene poco plazo, o hay algo de la logística que me condiciona… Pero, de nuevo, filmar con Eric el año pasado ha sido increíble; él es muy bueno trabajando con los atletas, asegurándose de que tengamos el apoyo que necesitamos en cada intento, así que la experiencia ha sido muy buena.

Vivimos unos tiempos muy difíciles a nivel internacional, con terribles conflictos y guerras (como Palestina, Ucrania, ahora también Irán… ). ¿Para ti la escalada es una forma de escapar del mundo “real” o crees que de alguna forma este deporte puede tener un impacto positivo en la sociedad?

Creo que la escalada puede tener un impacto positivo precisamente porque ofrece ese escape. Mucha gente está muy estresada por la situación actual del mundo, como yo mismo lo estoy, y especialmente por lo que está ocurriendo en Estados Unidos, que es una locura. Así que es fácil estar estresándose constantemente por todo eso, y por eso es agradable ir al rocódromo o a la roca y poder olvidarse de todo eso al menos durante unas horas, dejarlo en algún lugar apartado de la mente. Creo que, como la escalada ofrece ese espacio para tanta gente, creo que de esta forma adquiere un significado más grande, porque permite a las personas encontrar momentos de felicidad incluso en tiempos difíciles como los actuales.

¿Es la escalada para ti ese lugar feliz?

Sí, en cierto sentido lo es. Evidentemente los problemas que yo afronto son mucho menores que los que está viviendo mucha gente actualmente en el mundo, es otra dimensión. Pero, por ejemplo, ayer tuve un día muy estresante en la universidad, con clases difíciles, muchas reuniones, trabajos, deberes… Después fui al rocódromo durante un par de horas y pude olvidarme de todo eso, simplemente escalar, divertirme y resetear. Cuando volví a casa estaba listo para terminar el trabajo que tenía pendiente, y fue muy bueno poder encontrar ese equilibrio.

Connor en 'Bon voyage', Annot. Foto: Raphael Fourau / Black Diamond
Connor en ‘Bon voyage’, Annot. Foto: Raphael Fourau / Black Diamond

Háblanos sobre el proyecto Born from the Climbing Life, ¿lo que mostraréis en las películas son ascensiones que ya has difundido o son proyectos nuevos?

Durante la segunda mitad de 2025, más o menos desde julio hasta diciembre, me tomé un descanso de la universidad para dedicarme a escalar. Estuve filmando con Eric y Dave, trabajando con Black Diamond y viajando bastante. Hice dos viajes a Europa, escalé mucho en Yosemite y en Squamish, en vías como Drifter’s Escape, pero también en muchas otras nuevas. Estuvimos grabando material todos esos meses, así que la serie de películas va a mostrar ese periodo de mi vida, que fue muy especial. Fueron seis meses increíbles en los que aprendí muchísimo, conocí lugares nuevos, escalé con gente nueva y viví experiencias muy bonitas. Estoy muy emocionado de poder compartir esas películas con todo el mundo.

¿Has escalado alguna vez en España?

No, pero me encantaría hacerlo. Estuve a punto de ir en diciembre, pero al final tuve que volver a casa antes de tiempo. De hecho uno de mis amigos de la universidad es español, aunque vive en Ámsterdam. Me gustaría mucho ir a escalar allí algún día.

¡Claro! Aunque España es más conocida por sus vías deportivas, también tenemos muy buenas vías para la escalada de autoprotección…

Me resulta curioso que me vean tan especializado en la escalada trad, porque la realidad es que paso mucho tiempo, bastante más, haciendo escalada deportiva o también búlder o simplemente en el rocódromo, en realidad me gusta todo…

Y qué hay sobre las grandes montañas ¿están en tus planes futuros?

Depende de la montaña. Si son montañas con buena escalada en roca, como podría ser Patagonia, sí es algo que me atrae mucho. En cambio las grandes montañas del Himalaya quizá me interesan menos porque son más de alpinismo y menos escalada en roca pura. Pero lugares como las Torres del Trango claro que están muy arriba en mi lista. Mi interés principal está en encontrar la mejor escalada en roca posible.

Gracias por tu tiempo Connor, ¡te esperamos para escalar en España!

Lecturas relacionadas
Comentarios
1 comentario
  1. Y encima está a punto de ser ingeniero…no le envidio más porque no puedo…gente como él, o como por ejemplo Mikel Linacisoro que ha compaginado su vida deportiva y en competición con sacarse medicina, creo que merecen un punto de admiración diferente.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Sabemos que estás ocupado y que hay demasiada información ahí fuera. Déjanos simplificarte la vida. Suscríbete gratis a "Desnivel al Día" y cada mañana recibirás en tu correo una selección cuidada de las historias más inspiradoras, los artículos más útiles y todo lo que necesitas saber sobre montaña, escalada y cultura montañera. Es gratis, es rápido y es para ti. ¡Únete ahora!

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.