Álex González, un adolescente “old-school”: “Me llenan las vías que tengan un cierto compromiso”

Mientras los jóvenes escaladores de ahora están pensando en novenos, en ciclos de rendimiento y en olimpiadas, el madrileño Alex González (17 años) vive la escalada al estilo de la vieja escuela, en busca de emociones y compromiso en las grandes paredes, de viajes precarios y aventura. Hemos charlado con él solo unos días después de subirse por las cuatro caras del Urriellu en 9 horas, haciendo cordada con Papila.

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Álex González en Chamonix, verano 2019
Álex González en Chamonix, verano 2019   Colección personal

Encadenar las cuatro caras del Urriellu en el día, que ya intentó el año pasado en solitario y se quedó a falta de una, ha sido la guinda del pastel de un ya no verano, sino de un año imparable en el que ha escalado en Patagonia, en Jordania, en Taghia, en Yosemite, en Canadá, en los Alpes, en el Verdón, en Gredos… Y todo con 16 años (los 17 los cumplió hace unos días, el pasado 5 de septiembre).

Un dato que dice mucho de este joven madrileño: hace dos veranos, a los 14 años, decidió irse a dedo con un compañero a Chamonix a subir el Mont Blanc. Lo que más les costó fue conseguir el permiso paterno. Probó las mieles de la aventura y desde entonces no se ha desenganchado. En deportiva tiene un buen nivel (ha encadenado hasta 8a+ en vías equipadas y 7c+ metiendo friends), de sobra para meterse en lo que le llena: las grandes paredes. Empezamos preguntándole por su reciente escalada a las cuatro caras del picu Urriellu que hizo el pasado lunes 9 de septiembre en ¡9 horas! haciendo cordada con Juan Carlos Guichot “Papila”, de quien le separan 37 años.

Sobre el Urriellu, ¿por qué has decidido este año hacerlo con Papila?

La del año pasado en solitario me gustó pero no me motivaba tanto esta vez ir solo. Teniendo la oportunidad de hacerlo con Papila, no lo dudé. Le conocía porque habíamos coincidido el año pasado en Yosemite y este verano en Los Alpes, pero no había escalado nunca con él.

¿Cómo fue el día de la actividad, por qué vías subisteis?

Salimos a las 7h del refugio y a las 8 ya estábamos escalando. Empezamos por la vía Cepeda, la primera que se abrió en la cara Este, no encontramos a nadie y pudimos subir rápido, tardamos 1 hora. En los rápeles de la Sur sí que había mucha gente, una locura. Luego fuimos a la cara Norte, también a la primera vía abierta en esta pared, la Pidal, en la que tardamos media hora. Aquí sí tuvimos que adelantar a alguna cordada, pero sin problemas. Volvimos a bajar por la sur y fuimos a la Oeste, que la verdad es que no esperábamos hacerla tan rápido. De nuevo escogimos la primera vía de la pared, la Rabadá-Navarro, que hicimos en 3 horas y media. Y por fin la Sur, en 17 minutos. Hicimos en total 9 horas de actividad. Muy contentos.

«La Rabadá es una vía muy especial para mí porque fue la primera vía de pared que hice».

Una cordada curiosa, tú con 17 años y él creo que pasa los 50, podría ser tu padre… ¿Cómo surgió?

Bueno, de hecho mi padre es más joven, jajaja. Con Papila en Los Alpes me quedé con su teléfono y cuando llegó el momento de hacer el Naranjo se lo planteé y le apeteció, todo muy fluido. Hemos ido muy bien, con buena compenetración. En realidad él a nivel físico no parece que tiene 54 años, va muy bien. Y a nivel experiencia él conocía mucho mejor todo, por ejemplo la Rabadá ya la había hecho 15 veces, yo solo dos.

Haber hecho la Rabadá dos veces, para tener 17 años recién cumplidos, ya me parece mucho…

La verdad es que la Rabadá es una vía muy especial para mí porque fue la primera vía de pared que hice, no la primera vía de cacharros porque ya había escalado en La Cabrera o La Pedriza, pero sí la primera larga. La hice por primera vez a los 14 años con un chico que se llama Mario Hernández, que es 13 años mayor que yo, pero tampoco tenía mucha experiencia en pared, y en realidad hice yo toda la vía de primero.

¿Fueron tus padres quienes te introdujeron en la escalada?

No, en mi familia no escala nadie. Yo empecé en un rocódromo justo hace 6 años, recién cumplidos los 11, y dos años después salió un proyecto de una escuela de escalada en el club Todo Vertical en el que estaba y ya empecé a salir a la roca y a cogerle el ritmo. Un día me dio por comprarme cuatro friends, y de hecho la Rabadá la primera vez la hice con esos cuatro friends, ahora no me metería con tan pocos ni loco. La inconsciencia del principio… Mi padre me acompañaba al principio de escalar, y todavía escalamos juntos alguna vez, pero él escala sobre todo porque yo lo hago, y no al revés. Ahora también sale, o salimos juntos, con mi hermano, que tiene 14 años y está empezando. Mi madre nunca se ha planteado escalar.

¿Estás en algún club o en algún equipo de escalada?

Sí, sigo en el club Todo Vertical. Durante unos años estuve en el equipo de tecnificación de la Federación Madrileña, y competí durante unos años, más o menos de los 14 a los 16, hice dos Campeonatos de España y una Copa de España, hasta el año pasado que ya lo dejé. En realidad también me gusta, pero es algo que requiere mucho entrenamiento, ahora mismo hace mucho que no voy a un rocódromo, creo que desde noviembre… Al final vi que no era lo mío, me gusta dedicar mi tiempo más a esto otro.

“Me llenan las vías que tengan un cierto compromiso”

Ahora los jóvenes están más centrados en el grado y la competición, parece que tú vas un poco a contracorriente…

Es verdad que de mi edad no conozco a muchos chavales, por no decir ninguno, que les vaya la pared. Y eso ahora que tengo 17, pero cuando empecé con 13 o 14, era algo raro. No sé por qué será. A mí me lo que me gusta es la aventura, me llenan las vías que tengan un cierto compromiso; creo que el rocódromo y la deportiva son otro tipo de actividad.

¿Hay algún escalador que consideres tu mentor?

Sí. Se llama Antonio Sánchez, es un escalador de Madrid que es quien llevaba la escuela de escalada del club, y él ha sido quien más me ha enseñado, aunque también he sido bastante autodidacta.

¿Y algún escalador de los famosos que te inspire en especial?

La verdad es que nunca lo he pensado. Sí que me gusta seguir la historia de la escalada, de hecho en el Naranjo escogimos por eso las primeras vías de cada pared, pero no soy de tener ídolos.

«La escalada en Yosemite es totalmente distinta»

Mirando tus redes sociales he alucinado con la cantidad de sitios que has estado en los últimos meses: Yosemite, Canadá, Alpes, Verdón…

Sí, han sido tres meses y medio sin parar. Con un amigo, Bosco, volamos a San Francisco y nos compramos una furgoneta. Fuimos primero a Yosemite una semana, como ya estuve bastante el año pasado cuando hice la Nose, ya conocía la logística. Hicimos la vía Salathé al Capitan con otro amigo chileno. Fue una buena experiencia, y también dura, tardamos tres noches y cuatro días… En Yosemite la escalada es totalmente distinta. Aluciné con largos como el Hollow Flake, un offwidth que “solo” es 5.9 pero que en 30 metros apenas puedes meter nada, o con una placa de salida muy expuesta que marcaban creo que 5.8 (Vº), pero que me di un par de vuelos de unos 10 metros del Alien negro y que te digo que he hecho séptimos más fáciles… Y después el viaje siguió hacia Canadá, donde hemos escalado en Squamish, en los Bugaboos (donde hicimos vías como las clásicas West Ridge a la Pigeon Spire y Sunshine Crack al Snowpatch). Luego fuimos más al norte, donde tuvimos una buena aventura bajando el río Yukon en canoa durante 13 días, unos 750 km. Yo no había remado antes y fue una experiencia muy chula. Después de dos meses volví a España, pero ni pasé por casa, volé a Barcelona y desde allí me fui directo a Los Alpes, donde en una ventana de buen tiempo de una semana pudimos hacer el Cervino y la Aiguille de la République. De vuelta pasamos a escalar por El Verdón y también por alguna otra zona deportiva de España, como Rodellar, y luego he estado en Gredos y en el Naranjo.

Menudas vacaciones… ¿Y todo esto te lo financian tus padres?

De momento sí, pero viajamos con lo mínimo. La furgoneta que compramos luego se vende y se recupera el dinero, y en general voy gastando muy poco, muy de tirado.

¿Y ven con buenos ojos tus aventuras?

Sí, al principio a mi madre le costó más, cuando le decía que me iba a escalar me decía que ya había ido el día anterior, no lo entendía. Los viajes también al principio les costaba más, pero ahora me han aceptado. Me acuerdo, por ejemplo, cuando tenía 14 años que me costó convencerles para que me dejaran ir a los Alpes. Al final me dejaron, me fui con un amigo a dedo desde Madrid a Chamonix, nos subimos el Mont-Blanc y nos volvimos.

“Me gusta lo que te aporta la escalada de conocer distintas culturas”

Veo en todo caso que antes del verano tampoco has parado: en diciembre estuviste en Patagonia, también has estado en Jordania, en Malta, en Taghia… Cuéntame sobre estos viajes…

Es verdad que desde el verano pasado he estado como seis meses fuera de casa viajando en total. En diciembre estuve en Jordania, haciendo vías clásicas por Wadi Rum unos 12 días, es una zona muy guapa. Luego en enero estuve en la zona del Paine y nos hizo mal tiempo casi todo el tiempo, pero conseguimos escalar la Torre Norte por la ruta Monzino en un día con mucho viento. Me gusta mucho lo que te aporta la escalada de conocer distintas culturas y vivir experiencias nuevas.

¿Pero has dejado los estudios?

No qué va, he hecho primero de Bachillerato. Pero al faltar tanto me quitaron lo de la evaluación continua, no me dejaban hacer los exámenes parciales, solo los finales. Así que en mayo me encerré todo el mes en casa a estudiar, pasé los exámenes finales, que he aprobado todo con un 8 de media, y he pasado de curso. Llegué prácticamente ayer de vacaciones y este año empiezo segundo de Bachillerato y entiendo que no voy a poder viajar tanto porque con la Selectividad y todo eso va a ser más duro. Para el verano que viene me gustaría ir a escalar por Brasil, Bolivia y Perú.

¿Te planteas para el futuro ser guía de montaña?

No. Creo que mezclar pasión y profesión no es buena idea, porque te puedes saturar de escalar y cuando llegue tu tiempo libre igual no te apetece. Cuando acabe Bachillerato me planteo hacerme Guardia Civil porque me gustaría entrar en el GREIM, en el grupo de rescate de alta montaña.

Suerte con todo Álex, seguro que volveremos a hablar…


 
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