PRIMER PERIODISTA

Agustín Faus: tres épocas, una vida

Una montaña de anécdotas entre Barcelona, Madrid y Pirineos, para la vida de un montañero, escritor y periodista de montaña, el primero.

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Faus escalando en la Maliciosa, Madrid. - Foto: Col. Agustín FausFaus escalando en la Maliciosa, Madrid. – Foto: Col. Agustín Faus

Tres épocas, tres zonas, pero la montaña siempre por delante».Así tituló AgustínFaus la proyección ofrecida en la Librería Desnivel, dentro del actual Ciclo de Escaladores Madrileños, que semanalmente cuenta con lacolaboración de Desporte y Montaña. Un montañero, escritor y periodista catalánentre los históricos del Foro, fruto de una biografía, cuanto menos, curiosa.Heredero de la generación catalana anterior a la Guerra Civil (Oliveras,Estasen, Simó, Reñé…), funcionó como eslabón entre aquellos y lageneración de posguerra durante su posterior estancia en Madrid. Después vinoel Pirineo, al frente de su hotel y guiando a clientes. «La cuarta no sepor dónde será».

Empezó en Barcelona escalando dónde podía. «Si no podías más lejos,ibas al Tibidabo, y el día que tenías tres pesetas más cogías tren hastaTerrasa y escalabas en Sant Llorenç de Munt. Los coches sólo eran para los muyricos». Yo todavía recuerda el primer día que se ató a una cuerda:»fue en 1943, durante un cursillo de escalada en Sot del Bac», conJaume Reñé y MariaAntonia Simó como profesores. Más cursillos en Motserrat y Sant Llorençle hicieron conocer gente y comenzar a escalar, por ejemplo, la norte delPedraforca.

El hombre de las chirucas

El mítico libro de Mallafré, primer tratado de escalada publicado en España (1948). - Foto: Col. Agustín FausEl mítico libro de Mallafré, primer tratado de escalada publicado en España (1948). – Foto: Col. Agustín Faus

En el 49, Faus se plantó en Madrid, enviado por una editorial de revistas demodas. En tres días tercer día ya estaba escalando en La Pedriza. Tuvo unarápida acogida, sobre todo porque ya tenía buenos amigos como AntonioMoreno, a quien conocía de haber hecho juntos la Cresta del Diablo delBalaitous un año antes. Y en Madrid se quedó 38 años más de los previstos,convirtiéndose en uno de los primeros representantes y distribuidores dematerial de montaña. Desde insignias y clavos de botas, hasta las míticaschirucas.

Una década durante la que Faus perfiló su doble condición dentro delmontañismo: buenas actividades (invernales en Gredos, Picos y Pirineos), y supapel como periodista de montaña, y cronista de toda una época. En Madridenseguida me publicaron cosas en la revista del Club Peñalara, porque hacíamontaña y no era perezoso». Agustín escaló con los mejores de la época,y estuvo en los primeros cursos de alpinismo que se impartieron en España. Fueuna época muy activa, en la que el libro de Mallafré,»el primer tratado de escalada que se publicó en España», tuvo muchoque ver. Fue publicado en 1948, dos años después de la desaparición delautor, sepultado por un alud cuando descendía del Monastero, en Aigüestortes.

Conexión generacional

Primer uso invernal del Refugio Vegaurriello, al pie del Naranjo (1954). - Foto: Col. Agustín FausPrimer uso invernal del Refugio Vegaurriello, al pie del Naranjo (1954). – Foto: Col. Agustín Faus

Un ejemplo de su condición de eslabón generacional: el Tercer Hermanito, enGredos. Con IgnacioLucas, Leopoldo Rodríguez y TeógenesDíaz (recién salido de la cárcel) trazaron la mítica vía Teo.Diez años después, Faus volvió al Tercer Hermanito para examinar comoprofesor de la ENAM a dos alumnos aventajados: CarlosSoria y AntonioRiaño. «Técnicamente no había que explicarles nada, perohumanamente, sobre las cosas de la montaña, sí aprendieron mucho».


 

Las invernales de Gredos fueron antesala a los Picos de Europa cargados denieve, con varios intentos al Naranjo con Antonio Moreno incluidos. El másserio en 1954, estrenando el refugio de Vegaurriello, y quedándose muy cerca decompletar la primera por la Vía del Paso Horizontal. «Llegamos alanfiteatro, empezó a nevar, y Antonio tiró hacia arriba para intentar llegar ala cumbre. Le fuimos dando toda la cuerda, y salió a la cresta, dejando unaclavija con un mosquetón. Cuando bajamos, los de Peñalara declararon hecha laascensión, y nos dieron una medalla. Pero yo siempre he dicho que no hicimos laprimera. Superamos lo peor, pero es que hizo muy mal tiempo».

Más Picos en invierno, como el año en que aguantaron seis días en elrefugio, y terminaron realizando el primer descenso con tablas de la Canal deCamburero, entre susurros para no provocar avalanchas. Hubo premio: Rafa Pellústiró una foto histórica: la primera del Naranjo cubierto de nieve. Fausdescubrió los Alpes en 1951 junto a Maria Antonia Simó, y entre viaje y viaje,destapó su condición de escritor con Cara a la montaña (1954), suprimer libro y él más especial de la treintena que ha publicado hasta hoy. Unescritor apasionado, fiel reflejo de su forma de vivir la montaña.

Años 60

"Posando" en seracs del Petit Vignemale.  - Foto: Col. Agustín Faus«Posando» en seracs del Petit Vignemale. – Foto: Col. Agustín Faus

Los sesenta difuminaron su vida alpinística cuando renunció a laexpedición de los Andes en 1961 (se despidió durante la preparación en Alpescon la primera de sus dos ascensiones al Mont Blanc, por la Brenva), pero acambio, iniciaron su carrera como periodista de montaña, el primero de nuestropaís. Hasta entonces sólo escribían esporádicamente Enrique Herreros para ABC,y García María, sobre temas de esquí, para El Mundo Deportivo. Desdeque apareció el primer Ventanal Serrano en el diario Madrid (1960), Fauspublicó esta columna semanal hasta la desaparición del periódico.

Su vuelta a la vida alpinística llegó con la expedición al Caúcaso de1968: como miembro activo en montaña, y sobre todo, como enviado especial deldiario As. Desde el Caúcaso, su primera serie en el diario madrileño,llegaron muchos más destinos como reportero: Alaska (expedición McKinley1971), Aconcagua (expedición valenciana a la cara sur de 72, primera nacional),Alpes, Cordillera Blanca, Cordillera Real, Himalaya o Pamir, donde visitó soloel Pico Lenin en 1975.

Cerrada la fábrica de chirucas, llegó el momento de irse a las montañas.Al frente de un hotel en Villanúa, al pie de Jaca, comenzó a ejercer comoguía, algo que ya había hecho años atrás, cuando subió a un clienteaustriaco al Cervino para financiarse el viaje a los Alpes. Toda una vidavisitando el Pirineo, para después vivir en él. «Hoy va mucha gente. Hayfacilidades que antes no había. Ha evolucionado el nivel de vida, la técnica,y sobre todo, las comunicaciones, una de las cosas más importante a la hora dehacer montaña». Con 77 años, y finalizada su etapa hostelera, sigueconduciendo y escribiendo. Se confiesa admirador de Horace-BénédictSaussure, «usó sus posibilidades económicas para hacer montaña, paraabrir la montaña», y de la montaña se queda con los amigos que haencontrado en ella. «Me han fallado muy pocos, porque, normalmente, lagente de montaña no falla».


 
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