TODO SOBRE EL ARNÉS

20 Cuestiones impertinentes sobre arneses

Os presentamos al Doctor Respuestas, el científico más odiado entre fabricantes y responsables de tiendas de material de montaña: ¡a partir de ahora todos ellos tendrán que aguantar las embarazosas preguntas de cientos de clientes que, por primera vez, se muestran interesados en no comprar cualquier cosa a ciegas! Lee, aprende y no te cortes en exigirle a tu arnés las máximas prestaciones.

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Uso del arnésUso del arnés

Os presentamos al Doctor Respuestas, el científico más odiado entre fabricantes y responsables de tiendas de material de montaña: ¡a partir de ahora todos ellos tendrán que aguantar las embarazosas preguntas de cientos de clientes que, por primera vez, se muestran interesados en no comprar cualquier cosa a ciegas! Lee, aprende y no te cortes en exigirle a tu arnés las máximas prestaciones.

1) Uso el mismo arnés desde hace cuatro años ¿cuánto tiempo más me durará?
Cinco años es el plazo medio de vida estipulado por la mayoría de los fabricantes. En general un arnés envejece con más lentitud que una cuerda, porque casi siempre recibe una tracción un 60% inferior y no sufre tantas fricciones. Sin embargo, cualquier modelo demasiado desgastado en los puntos de encordamiento o anillo de rápel ha de sustituirse por otro nuevo. Aunque en vías de descuelgue resulta casi imposible que tengan que soportar una caída de factor 2, las caídas repetitivas o algunas ocasionales de factor próximo a 1 pueden fatigar enormemente las costuras. Para los asiduos del grado trabajado, la vida útil de un arnés puede no superar los 12-24 meses.

2) En alguna ocasión he leído que son casi indestructibles.
Casi todo el material de montaña aguanta más de lo que pensamos, pero no debe constituir una excusa para mostrar nuestra mezquindad a la hora de renovarlo o abusar de él. Se han hecho pruebas aisladas en las que un arnés machacado y con doce años soportó ¡2.700kg! pero este dato no pasa de pura anécdota. Y si no que se lo pregunten a alguno que ya ha comprobado cómo se le rompía por estar demasiado desgastado en Patones.

3) Por eso convendrá informarse de cuál aguanta más kilos.
Todo arnés homologado CE aguanta más de 1.500kp, y aunque desde luego algunos resultan mucho más sólidos que otros, la seguridad que ofrecen no depende sólo de una cifra. De hecho, algunos de los modelos más seguros del mercado lo son porque su acolchado no se deforma con facilidad y porque no se ha racaneado en la anchura de cintura y perneras.

4) Lo bueno es que para escalada deportiva no necesitamos cinturas tan anchas como para la escalada clásica.
Depende de lo que valores tu espalda. Difícilmente una cintura de menos de 50mm de ancho puede garantizar cierto confort en una caída. Las perneras estrechas quizá resulten interesantes en rocódromo o competición, pero se muestran poco cómodas para el practicante de fin de semana.

5) ¿En qué me tengo que fijar para comprar un buen arnés?
Pues lo primero en algo que casi nadie hace: en la densidad del relleno. Los acolchados semirrígidos reparten mucho mejor cualquier tracción sobre nuestro preciado esqueleto. El fabricante obtiene una cierta dureza en el interior de pernera y cintura gracias a una construcción de tipo sandwich, en la que se laminan varios espesores de foam o espuma de media densidad. Algo muy parecido a los preformados de las espaldas de las mejores mochilas. Pliega entre las manos el acolchado y juzga por ti mismo. La mayoría de los modelos comercializados resultan excesivamente blandos y flexibles.

6) Pero si es duro se clavarán los bordes ¿no?
Obviamente no se mostrará operativa una rigidez excesiva, pero siempre se revelará menos dolorosa que la típica cintura ancha y blanda, que se dobla cada vez que nos colgamos para clavarse en nuestras carnes como un demonio.

7) Esos arneses laminados ¿sólo aportan más comodidad en suspensión?
No, aparte de resultar más confortables cuando nos descolgamos, equipamos o reposamos sobre una exprés (sí, sí, colgaditos como una butifarra), bajo una caída fuerte pueden solicitar nuestra columna vertebral hasta 300kp menos que otros modelos más blandos. La capacidad de amortiguación de un arnés puede variar muchísimo de una marca a otra y constituye un tema aún poco estudiado. Quizá los escaladores tengamos que exigir mediante nuestras pautas de compra que que se investigue un poco más…

8) Siempre dudo con la talla.
Pruébate el arnés en el establecimiento. Asegúrate de que la cintura ofrece un cierto margen por si pierdes peso o añades ropa, y de que monta bien justo encima de la cadera. Entre la pernera y tu muslo no debiera pasar holgadamente una mano. Si dudas en la talla, pruébate la superior e inferior para acotar con mayor exactitud tu elección. Algunas tiendas tienen un anclaje para probarlos in situ. Cuélgate con las rodillas encogidas, con las piernas estiradas y arqueando un poco la espalda hacia atrás. Asegúrate de que en estas posiciones no se te claven excesivamente perneras o cintura.

9) Mi compañera de escalada siempre se queja de que ningún arnés le queda bien.
Lógico, la mayoría de los tallajes han sido calculados sólo para hombres. Una mujer de complexión media tiene unos 10cm menos de cintura que un hombre, pero proporcionalmente su muslo es mayor. La mayoría de las escaladoras usan una talla más de pierna que de cintura, por lo que lo ideal para ellas suele ser una M para cintura y una S para las piernas, o en menores complexiones S y XS. Recordemos que casi todas las firmas fabrican cinco tamaños (XS, S, M, L, XL) pero que muy pocas venden por separado pernera y cintura para personalizar el tallaje, y raramente hay versiones femeninas, aunque algo encontraremos rebuscando en las tiendas más especializadas.

10) ¿Pero tanta importancia tiene comprar una talla ajustada?
Por supuesto. Un alpinista puede permitirse un modelo de perneras regulables con hebilla y así solventar el ajuste, pero un escalador deportivo no. Una cintura demasiado grande puede propiciar que nos salgamos al caer bocabajo, excesivamente pequeña no permitirá que sobren más de 7cm de cinta tras pasar por la hebilla. Tampoco unas perneras holgadas repartirán bien una tracción brusca. No resulta difícil ver en las escuelas niños con arneses demasiado grandes asegurando a adultos o cursillistas con tallas poco ajustadas.

11) Me gustaría saber qué criterios resultan más importantes para no equivocarse.
a) Pruébate varios. Cuélgate. Abre las piernas, agáchate para cerciorarte de que no entorpece o limita ciertos movimientos. Controla que no haga pliegues extraños y que se adapta bien a tu anatomía.

b) Vigila la densidad, no te dejes confundir por el buen aspecto de las clásicas cinturas confeccionadas con cinta estrecha sobre anchos acolchados blandos.

c) Imprescindible que tenga anillo de rápel para anclar el dispositivo de aseguramiento.

12) No consigo distinguir qué tipo de pernera es la mejor.
Las de diseño circular traccionan menos de la entrepierna y tienden a sentar al escalador cuando cae. Son más caras y cómodas, y constituyen la mejor elección para rutas equipadas, pero exigen elegir con pulcritud la talla exacta. Las perneras que cierran por delante en ángulo –tipo triangular– resultan más baratas y permiten llevar algo de ropa suplementaria, pero brindan menos comodidad.


 

13) ¿Y el peso?
Tú decides su importancia. Resulta evidente que un arnés verdaderamente deportivo no debiera exceder de los 300 gramos, pero lo que necesitan de verdad la mayoría de los escaladores que sólo hacen vías de chapas suele superar dicha cifra. Un modelo polivalente acostumbra a pesar alrededor de 400 o 450g. Tu espalda casi siempre preferirá que ahorres 100 gramos de peso comiendo menos bocadillos de calamares que quitándolos del acolchado del arnés o de la anchura de las perneras. Si de verdad eres un machaca del grado (y no te dedicas a sacar pecho delante de los novatos porque encadenas por casualidad ese 6c que te sabes de memoria) compra dos arneses: uno hiperligero para tus rotpunkts más rabiosos y otro más robusto para el día a día.

14) He oído rumores de que los arneses negros envejecen antes.
Por el momento no parecen existir indicios que respalden esa teoría. Sí es cierto que en una prueba realizada en 1997 por el gran experto en seguridad Pit Schubert, en la que se expusieron unas cintas exprés a la intemperie durante unos meses, las de color negro se rompieron con 1.000kp menos que las de otros colores, pero se trata de una prueba sin valor estadístico y no extrapolable a las escasas horas de luz solar que recibe cualquier arnés.

15) Últimamente muchos modelos llevan portamateriales de plástico, parecen un poco frágiles.
Tampoco son tan endebles. La mayoría aguantan entre 5 y 10kp, suficiente para quienes no tenemos que colgarnos manojos de friends, clavos y empotradores. Permiten una rápida extracción de la exprés y pueden repararse sobre la marcha con mayor facilidad que uno de cordino. Están fabricados con un termoplástico bastante flexible y duradero, pero puestos en plan burro hay que reconocer que no ofrecen la longevidad y el aguante de algunos sistemas de cordino que llegan a los 100kg.

16) No entiendo la importancia de un anillo de rápel en un arnés deportivo.
Los frenos más utilizados en vías de descuelgue (Gri gri, Logic) son estáticos, por lo que debemos añadir un componente dinámico anclándolos al cuerpo del asegurador. Este anillo reparte bien la tracción entre perneras y cintura, permite que trabaje libremente el mosquetón del freno –evitándose cargas triaxiales– y reduce el fallo humano al asegurar.

17) ¡El colmo, fallo humano!
Sí hombre, si el arnés no posee anillo cosido, acabaremos asegurando sobre una cinta dudosamente anudada o sobre un mosquetón que bastantes veces trabajará en transversal o sobrefatigado por la acumulación de las anchas cintas de la pernera y cintura.

18) Supongo que no todos los anillos son igual de fiables.
Nuevos siempre superan los 1.500kp, e incluso la mayoría los 2.000kp, pero resultan más fiables en el tiempo los cosidos con doble vuelta y que no excedan los 20 mm de ancho para que trabajen mejor sobre los mosquetones ligeros. Los mejores anillos del mercado sobrepasan los 3.000 kp, pero muy pocos fabricantes especifican la resistencia de este elemento.

19) Mis amigos dicen que nunca hay que lavar un arnés.
Falso. La tierra y los cristales de roca microcizallan los filamentos de poliamida, igual que en una cuerda. Cuando notemos el arnés algo rígido, habrá llegado el momento de lavarlo en agua fría, preferentemente sin jabón. Secado a la sombra, sin calefacción…

20) ¿Cómo envejece un arnés?
Pues le salen arrugas (¡pero tampoco se trata de darle liposomas, ¿eh?!), el acolchado pierde espesor, alguna pequeña costura se abre (lagarto, lagarto) y sobre todo el doble punto de encordamiento aparece rozado y deshilachado más allá incluso de la pieza de protección. El anillo de rápel tiene bastante pelusa y los portamateriales piden una tregua. Cuando ya empieces a dudar sobre si debes cambiarlo, lo hayas prestado a tu buen amigo de 110kg, o simplemente te dediques a usarlo de vez en cuando en un puenting, encamina tus pasos al cajero automático más próximo, teclea tu número secreto y…

ARNESES DE HOY Y DE AYER. UN POCO DE HISTORIA

En plena década de los setenta, y por increíble que nos parezca ahora, el uso del arnés no estaba generalizado entre todos los escaladores del planeta. Mientras en Europa –exceptuando a Bernard Arnold– nadie se subía a una banqueta con sus pesados modelos integrales, los americanos ya encadenaban vías de 7c, pero eso sí con un encordamiento muy sui géneris: una simple cinta ancha anudada a la cintura, el swami. Sin embargo, en Inglaterra no habían perdido el tiempo, porque el genial Don Whillans diseñó en 1970 el primer arnés de cintura de la historia. Troll, el fabricante británico que un año antes comercializó las primeras cintas exprés, apostó fuerte por ese modelo, consiguiendo que en menos de un década los escaladores de roca abandonasen el uso del arnés completo. ¿Quién no recuerda cómo en España los pioneros de la escalada deportiva trepaban felices con sus Cassin, Simond e Interalp integrales? El “irreverente” libro de Yosemite traducido por la editorial catalana RM desterraría casi completamente en nuestro país el empleo de este material, sustituyéndolo por opciones más livianas que brindaban una mayor movilidad a los adictos de la roca.

Estos últimos veinte años los arneses han ido incorporando importantes mejoras, que más o menos podríamos resumir así:

– En 1978 Troll añade a sus arneses un anillo cosido de aseguramiento que será imitado por los fabricantes de todo el mundo.

– Roca lo mejora en 1981, mediante una doble vuelta, alcanzando los 3.000kg de resistencia.

– La firma Petzl incorpora en 1982, y por primera vez, un acolchado moderno en la cintura de su modelo Vercors.

– Grivel concibe en 1984 con la colaboración de Patrick Edlinger un curioso modelo en el que una liviana malla une las perneras con la parte posterior de la cintura, para incrementar el confort en suspensión. La idea es buena, pero lo de la rejilla blanca no parece convencer a los presumidos escaladores deportivos de la época.

– En 1988 ve la luz el arnés más vendido del mundo durante los siguientes diez años: el colorista Jump de Petzl.
Troll ataca de nuevo y crea un sistema de portamaterial que aguanta más de 100kg.
– Aparece con fuerza Black Diamond, ofreciéndonos un acolchado laminado semirrígido en 1992. La capacidad de distribución de la carga de este tipode construcción vanguardista será estudiada más en profundidad por Salewa en 1996.

-Durante estos tres últimos años B.Diamond sigue innovando y añade una finaplancha de polietileno al exterior de la cintura de su modelo Big Wall, mientrasPeltz intercala una rejilla de ventilación en sus Bonnie y Clide (1997).


 
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