OPINIÓN

El Manifiesto de los 19

En 1985, en pleno ‘boom’ del libre, diecinueve de los mejores escaladores franceses firmaron un documento en contra de la competición…

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El impacto ecológico de las primeras pruebas de escalada en medio natural era más que evidente. Afortunadamente apareció la resina... Aquí, durante la prueba de Bardonechia 86.Foto: Archivo Desnivel.El impacto ecológico de las primeras pruebas de escalada en medio natural era más que evidente. Afortunadamente apareció la resina… Aquí, durante la prueba de Bardonechia 86.Foto: Archivo Desnivel.

En 1985, la escalada libre se imponía definitivamente como movimiento independiente tras cerca de 10 años de polémica. Por aquel entonces, losescaladores franceses dominaban casi por completo (no olvidemos a Fawcett, Moffat, Güllich, Manolo…) el panorama internacional, debido en granparte, a su prematura aceptación de ‘las nuevas reglas del juego’. Éstas incluían, entre otros, la utilización de seguros fijos, la apertura devías desde arriba, o el uso del top rope para ensayar los movimientos.

Con este rápido y doloroso cambio en las mentalidades, el siguiente paso parecía obvio: la competición, al igual que en los demás deportes,también encuentra su justificación en el nuestro. Como era de esperar, y debido al ambiente ‘baba-cool’ que reinaba entre la comunidad deescaladores, el espectáculo no recibiría una buena aceptación, sobre todo entre los atletas franceses, asustados por la dirección que estabatomando la escalada. El rechazo frontal por parte de la elite francesa daría lugar al famoso Manifiesto de los 19, una carta en la que los 19 mejoresescaladores galos mostraban su desacuerdo con las competiciones y su demasiado brillante y ruidoso espectáculo. Curiosamente, de todos los abajofirmantes, sólo Patrick Bérhault permanecerá fiel a sus planteamientos.

Patrick Edlinger (izq.) y Ben Moon (dcha.) durante la celebración de la prueba de Bardonechia 86.Foto: Archivo Desnivel.Patrick Edlinger (izq.) y Ben Moon (dcha.) durante la celebración de la prueba de Bardonechia 86.Foto: Archivo Desnivel.

1985. Hace diez años que la escalada libre se ha consolidado en Francia. Objeto de burla en un principio, ahora [la competición] constituye laregla del juego para la mayor parte de los escaladores.

1985. Varias competiciones están previstas en Francia, algunas organizadas por asociaciones, otras por empresas comerciales, competiciones por lotanto, todas ellas esponsorizadas.
Algunos se alegran de esta evolución, otros no. Nosotros formamos parte de esta segunda categoría. Nosotros, es decir, todos los escaladores que,después de haber leído y aprobado, hemos firmado este texto. Gente que durante todo el año invierte tiempo, energía y también dinero entrenando yescalando en roca.
El objetivo de este texto no es hacer un análisis de las causas de la llegada de las competiciones (que no ha sido muy democrática), ni de denunciara un responsable, sino más bien tratar las posibles y probables consecuencias de una posterior evolución.

Es falso creer que la mayor parte de los escaladores considerados de elite sean favorables y estén dispuestos a participar en las futurascompeticiones. Esta carta demuestra lo contrario.

Algunos deportes como el fútbol o el tenis sólo existen por y para la competición, que es su razón de ser. Pero la esencia de la escalada es otra.Su finalidad es y debe ser la búsqueda de una dificultad técnica y la persecución de un objetivo cada vez más ambicioso. Esto supone unacontradicción respecto a las competiciones. Seamos realistas. Podemos imaginar una competición basada en la dificultad pura, pero las necesidades delos medios son muy diversas. Para ser espectaculares, las competiciones de escalada necesitan un sistema de puntuación comprensible por todos. Porotra parte, el problema de cualquier deporte, como la esgrima o el judo, es que son visualmente demasiado complejos. El único parámetro comprensiblees la velocidad y el veredicto del cronómetro. La escalada se convierte ahora en algo parecido al esquí alpino: un circuito profesional con unamonopolización de los espacios naturales en los que se practica más que preocupante.

En cuanto a las competiciones basadas en la dificultad pura, ¿qué nos aportarán de más? ¿mostrarán quiénes son los mejores? Ni muchomenos, porque la escalada moderna es demasiado compleja (libre, a vista, rotpunkt, solo) como para emitir juicios definitivos.

En realidad, ya existe en escalada una especie de competición inducida, (argumento principal de los que están favor de la competición)además de una búsqueda de cierto reconocimiento en las revistas especializadas. ¿Y qué? Gracias a esto se han realizado fantásticos progresos delos últimos años. Sería más correcto hablar de emulación. Evidentemente puede existir tensión entre escaladores. Pero son en cualquier casoinevitables y esta carta, firmada por escaladores del norte y el sur (En Francia se hacía una distinción entre escaladores del norte y del sur delpaís, los dos principales centros de la escalada gala. N. del. E.), demuestra que es posible llegar a un acuerdo sobre los principales argumentos.Quizá esta visión de las cosas sea un poco individualista. Pero es la visión de una escalada que huye de ciertos modelos de nuestra sociedad,opuesta a todos estos deportes cronometrados, arbitrados, oficializados y demasiado institucionalizados. Escalar a tiempo completo implica unsacrificio y quizás una cierta marginalidad. Pero implica también una aventura, un descubrimiento, un juego en el que cada uno fija sus reglas.

Nosotros no queremos entrenadores o seleccionadores, porque la escalada es ante todo una búsqueda personal. Si nadie reacciona, lascompeticiones, concebidas y organizadas por una minoría, pueden, rápidamente y con demasiada facilidad, convertirse en la referencia absoluta.Mañana quizás, habrá competiciones en las que los participantes lleven dorsales, retransmitidas por televisión. Pero también habrá escaladoresque seguirán practicando el verdadero juego de la escalada: los guardianes de una cierta esencia y de una cierta ética de la escalada.

Patrick Berhault, Patrick Bestagno, Eddy Boucher, Jean Pierre Bouvier, David Chambre, Catherine Destivelle, Jean Claude Droyer, Christine Gambert,Denis Garnier, Alain Ghersen, Fabrice Guillot, Christian Guyomar, Laurent Jacob, Antoine e Marc Le Menestrel, Dominique Marchal, Jo Montchaussé,Françoise Quintin, Jean-Baptiste Tribout.

Fuente: www.pietresulpierte.net

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