ENTRENAMIENTO MENTAL

El estado de «flow» (fluir) en la escalada

Camila Chia, psicóloga especializada en escalada y rendimiento mental, aborda en este artículo qué significa “fluir” cuando estamos escalando y aporta las causas y las claves que favorecen llegar a ese estado mental tan satisfactorio.

Camila Chia | No hay comentarios |

¿Te ha pasado que, en medio de un intento, estás tan inmerso en escalar que todo lo demás parece quedar en segundo plano? 

La atención se centra en el momento. Lees el siguiente movimiento, percibes cómo responde tu cuerpo, ajustas la posición, la respiración y sigues avanzando. No estás pensando constantemente en si vas a encadenar, en el grado, en cómo lo estás haciendo o en los demás. Tampoco necesitas resolver cada movimiento de manera completamente consciente. Simplemente estás completamente inmerso en escalar. 

Al terminar, puede aparecer una sensación extraña de que el tiempo pasó rápido o de que algunas decisiones ocurrieron casi sin pensarlas. Los movimientos se sintieron más naturales, la concentración fue constante y hubo menos espacio para la duda o la autocrítica. 

Esta experiencia, conocida en psicología como estado de flow o de flujo, ha sido estudiada en diferentes contextos deportivos y también específicamente en escalada. Se caracteriza por una implicación profunda con la actividad, una concentración intensa en lo que se está haciendo y una sensación de que las acciones se desarrollan de manera fluida. 

No se trata de dejar la mente en blanco ni de alcanzar una concentración perfecta. Tampoco es necesario que todo salga bien para que ocurra. Es una forma particular de involucrarse en una actividad, en la que la atención queda profundamente centrada en lo que está sucediendo y la experiencia adquiere una sensación de continuidad y fluidez. 

Cuando la atención se concentra en la acción 

La concentración es uno de los elementos centrales de esta experiencia, pero no necesariamente porque estés intentando concentrarte. Hay momentos en que la propia escalada consigue captar tu atención y mantenerla en lo que estás haciendo. 

Puedes encontrarte completamente atento a la secuencia, a la posición de tus pies, a cómo se siente un agarre o al movimiento que viene a continuación, sin estar pensando constantemente en otras cosas. En esos momentos, la atención está puesta en la escalada y no tanto en evaluarte, pensar si lo estás haciendo bien o anticipar lo que podría pasar. 

No es lo mismo pensar ¿cómo lo estoy haciendo? que preguntarte ¿qué necesito hacer ahora? En lo primero, parte de la atención se dirige a evaluar el propio rendimiento. En lo segundo, permanece centrada en lo que está ocurriendo y en la información necesaria para resolver el siguiente movimiento. 

Esta diferencia puede hacerse especialmente evidente cuando aparecen pensamientos relacionados con el resultado, la comparación o la posibilidad de fallar. Cuando la atención queda atrapada en estas preocupaciones, puede resultar más difícil mantenerla en la información que necesitas para escalar. 

Dibujo: Virginia de la Calle #introppia

El estado de flow no define tu rendimiento 

El estado de flow y el rendimiento deportivo no son lo mismo. Puedes escalar excelente, aunque cometas algún error, pierdas la concentración durante un momento o necesites esforzarte mucho para resolver una secuencia. Del mismo modo, puedes experimentar una sensación de fluidez y concentración y caer antes de completar la ruta. 

Esto importa porque convertir esta experiencia en una condición para escalar bien puede transformarla en una nueva exigencia. Después de cada intento, podrías comenzar a preguntarte si estuviste suficientemente concentrado, si sentiste fluidez o si conseguiste entrar en el estado adecuado, en lugar de atender a cómo resolviste realmente la escalada. 

Que esta experiencia no pueda controlarse completamente no significa que no puedas favorecer los circunstancias que la hacen más probable. Un desafío acorde con tus capacidades, objetivos claros y una atención centrada en lo que estás haciendo pueden favorecer el ambiente, pero ninguno permite asegurar que pasará. 

Cuando el desafío y las habilidades están en equilibrio 

Una de las condiciones que puede favorecer esta experiencia es que el desafío se sienta acorde a las capacidades que tienes para afrontarlo. En escalada, esto significa que una dificultad demasiado baja puede hacer que pierdas interés o concentración, mientras que una que sientas muy por encima de tus capacidades puede generar inseguridad o estrés, y hacer más difícil involucrarte completamente en lo que estás haciendo. Sin embargo, no se trata simplemente de encontrar una dificultad perfecta. También importa cómo estás viviendo ese desafío y qué buscas en ese momento. 

En la escalada de alto nivel, esta experiencia se ha relacionado con asumir desafíos nuevos, explorar y aumentar progresivamente la dificultad. Por eso, no importa solo qué tan difícil es una ruta, sino también qué buscas al escalarla. La misma ruta puede sentirse muy diferente si estás intentando demostrar algo, cumplir una expectativa, explorar hasta dónde puedes llegar o simplemente descubrir qué eres capaz de hacer. 

La visualización previa de los movimientos también puede cumplir una función. Antes de escalar puedes identificar una secuencia, anticipar algunos movimientos o reconocer dónde podrías necesitar tomar una decisión con actitud. En ese sentido, prepararte puede ayudar a que la atención tenga un punto de partida, sin impedir que se adapte, y que pueda tomar decisiones posteriores. 

De hecho, una escalada experimentada, relaciona el estado de flow con una actitud más exploratoria y con objetivos personales, y no necesariamente con intentar cumplir de manera estricta una secuencia previamente definida. Por eso, preparar una escalada no significa saber exactamente qué va a ocurrir, sino tener una intención clara y suficiente flexibilidad para responder a lo que encuentres mientras escalas. 

Confiar a pesar de la incertidumbre 

Siempre existe cierto grado de incertidumbre, porque no sabes exactamente cómo responderá un agarre, si una secuencia funcionará como esperabas o qué ocurrirá cuando llegues a un movimiento que todavía no has probado. 

Confiar tiene que ver con reconocer que cuentas con habilidades y recursos para responder a lo que ocurra, incluso cuando no sabes exactamente cómo terminará el intento. No significa escalar pensando que nada puede salir mal, sino poder afrontar lo que sucede sin que la incertidumbre ocupe toda tu atención. 

Puedes reconocer que una ruta es difícil y, al mismo tiempo, considerar que tienes las capacidades necesarias para afrontarla. Puedes sentir miedo y seguir confiando en lo que sabes hacer, dudar de un movimiento y decidir probarlo, o no saber si vas a encadenar y continuar escalando de todos modos. 

Comprender cuándo estás realmente presente 

Piensa en algún pegue o sesión en la que hayas sentido que estabas completamente presente y trata de reconocer qué estaba ocurriendo en ese momento. 

¿Qué tipo de desafío estabas enfrentando? ¿Qué objetivo tenías? ¿Cómo estabas relacionándote con el resultado? ¿Había espacio para explorar o sentías que tenías que demostrar algo? ¿Qué ocurría cuando aparecía un error? ¿Cómo respondías al miedo o a la incertidumbre? ¿Dónde estaba tu atención? 

Estas preguntas permiten observar cómo se relacionan, en tu propia experiencia, el desafío que enfrentas, las capacidades que sientes que tienes para afrontarlo, aquello hacia lo que diriges tu atención y la manera en que respondes a lo que ocurre mientras escalas. 

Quizás descubras que escalas de otra manera cuando el objetivo es explorar una secuencia en lugar de encadenar, que necesitas cierto nivel de dificultad para involucrarte realmente o que, cuando aumenta la presión por el resultado, comienzas a relacionarte con la escalada de una forma diferente. 

Cuando la atención queda ocupada por lo que podría pasar o por la necesidad de asegurarse de que todo salga bien, puede resultar más difícil mantener esa continuidad. En cambio, cuando se afronta el desafío confiando en las propias capacidades, aceptando cierta incertidumbre y manteniendo la atención en lo que está pasando, se favorecen las condiciones en las que esta experiencia puede aparecer. 

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