EXPLORANDO

Del plafón a la roca

Terminó el invierno y nos lanzamos a la roca en un estado de forma, forjado en resina y plástico, formidable, llevando a la escalada deportiva a subir sus propios listones y a pensar en los caminos del futuro.

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¿Es eficaz el plafón para subir el nivel de la dificultad?

Berta Martín blocando sobre el plafón de Climbat.Berta Martín blocando sobre el plafón de Climbat.

Indiscutiblemente sí. El recién acabado año ha sido, sin duda, una de las temporadas más memorables para la escalada deportiva nacional, en la que el equipo español ha logrado cuajar unos resultados difícilmente superables; empezando por las victorias de Ramón Julián en el Campeonato del Mundo de Avilés y por la de Patxi Usobiaga en la Copa del Mundo. Sin embargo, no han sido los únicos aspectos destacables, ni mucho menos, de un año fuera de lo común en el que pudimos ver la primera final internacional para Irati Anda, que evoluciona a pasos agigantados, pisándole los talones a las eternas candidatas para la «gloria», a saber, Maja Vidmar (Copa del Mundo para la eslovena), Angela Eiter (Campeonato del Mundo) y Muriel Sarkany (un ejemplo de carácter, competitivad y simpatía, ídolo de la propia Eiter).

En otros casos, dentro del plafón, hemos vivido los avances de Éric López, un jovencito con mucho desparpajo y una buena dosis de talento que demostró tanto en la Copa de España (victorias claras de Ramonet e Irati) como en el Campeonato del Mundo que tiene en su haber el poder de un futuro prometedor. Fuera del plafón, Éric logró encadenar dos novenos en un día… y ahí queríamos llegar.

Estamos ante el profundo choque de dos tendencias bien distintas, capaces ambas y a su manera de romper moldes. Por un lado nos encontramos a los duendes de la roca, ésos que habitan en cuevas en invierno y vuelan por las paredes en verano, caso de Dani Andrada, Dave Graham o Chris Sharma, escaladores ajenos a las largas series de plafón diarias, que crecen en la misma roca, a base de tesón, pegues y piadas en las caravanas. En el otro lado destacan las figuras de escaladores como Irati, Patxi Usobiaga, Jorg Verhoeven o Tomaz Mrazek, plafoneros de pro, que se machacan a base de bien en el tablón, preparándose para las competiciones que, entre otras cosas, les darán de comer.

Analizar la productividad

Los participantes sobre el plafón de Climbat.Los participantes sobre el plafón de Climbat.

Observando cómo en la última temporada los 8c´s han dejado de ser noticia (lo cual es una noticia en sí misma) y los novenos llegan a convertirse en «cosa de niños» (sólo hace falta echar un vistazo a los carnets de Adam Ondra o Éric López), teniendo dos nuevas propuestas serias de 9b (Andrada y Fred Rhouling) y habiéndose asentado un nuevo plus en la escalada a vista (8c+ de Usobiaga), nos encontramos ante la tesitura de analizar la productividad para la dificultad de permanecer hibernando en el plafón hasta que toca la hora de las competiciones o hasta que la supercompensación de la resina te lleva a tu máximo exponente.

¿Y en las competiciones? Pues todo se complica. Ahora las líneas de las finales, pensadas y estudiadas como 8b´s o incluso 8c´s llegan a ser resueltas, demostrando que año tras año, indefectiblemente, el nivel aumenta. «La diferencia de nivel sólo se puede comparar fácilmente de un escalador con respecto a sí mismo en un periodo corto. Así se puede decir que Ramonet o Patxi Usobiaga no son, obviamente, los mismos que hace dos años. De todas formas, en las compes, están los mejores de cada generación. Nosotros, equipando, tenemos que estar siempre entrenando, cada vez más, para progresar y poder sentir bien las rutas trazadas», Patxi Arocena dixit, equipador oficial de competiciones tanto nacionales como internacionales. No hay duda de que el entrenamiento «indoor» supone un impulso para la competitividad y la motivación en las competiciones, pero también lo supone para la roca.

Ser profesional

Escalador haciendo búlder en el Blockandelario 2008, en Valdesangil.Escalador haciendo búlder en el Blockandelario 2008, en Valdesangil.

Patxi Usobiaga, por ejemplo, es el máximo especialista del mundo en escalada a vista, ostentando una libreta plagada de 8b+´s. No es muy dado a los encadenamientos durante la temporada de competiciones, solo después, cuando el frío aprieta, sale a la roca y, claro, deja al mundo de la deportiva con la boca abierta. Entrenar, entrenar, entrenar. Trabajar. Ser profesional. Las competiciones han logrado imponer un carácter mucho más deportivo a la escalada, basando el rendimiento en la mera concepción de tomárselo como un oficio. Un oficio, el del escalador, que está cambiando, dejando de lado el constante trabajo de ensayo en el campo para estudiar y prepararse en el plafón, y solo después, cuando el rendimiento es el adecuado, salir a la roca y pulverizar las marcas, los grados y las mentes de quienes los observan.

Pero queda gente entre las dos corrientes. Ramón Julián o Edu Marín pasan la semana cerca de los consejos de sus preparadores, para el fin de semana, si el tiempo lo permite, olvidarse del plástico y curtirse las yemas, encadenando siempre alguna que otra línea, a veces mediocres (si es que un 8c puede ser considerado mediocre por alguien que no sea un reconocido mutante), a veces extraordinarias (adjetivo que empieza a no ser eficaz cuando estos tipos fibrosos se vuelven a casa con un par de novenos bajo el brazo). Por eso, quizá, estemos ante el último paso de la evolución de la deportiva. Van siendo menos los ejemplos de escaladores de élite que trabajan en las paredes naturales, y más los que deciden que para ser competitivo hay que ser un profesional con todo lo que eso supone, cumpliendo un horario, obligándose a estar concentrados ocho horas al día, como, en general, hace cualquier deportista en cualquier otra disciplina ajena a la montaña.

Más que un deporte

Nunca morirán los viejos asiduos a la roca, ni los nuevos, sobre todo por que la escalada es más que un deporte, aunque como deporte gana enteros. Para muchos es una forma de respirar, de olvidar y de conocer, ya sea haciendo un sexto o ganándose la admiración estableciendo un nuevo grado. Algunas corrientes nunca dejan de llevar agua, por eso, siempre habrá espacio para todas las filosofías, aunque con el tiempo la batuta del desarrollo de la deportiva la lleven quienes se lo toman no sólo como una aventura de autoafirmación y autodescubrimiento, quienes se lo toman como la profesión que han escogido.

Elegimos, para finalizar,una reflexión de Edu Marín, que esboza cristalinamente lo que queremos decir: «La escalada ha evolucionado increíblemente respecto al nivel de los escaladores, ¡hay tanta gente fortísima! Sobre todo en las competiciones parece que la gente no note la gravedad, y pienso, que debido a ese trabajo para la competición, en estos últimos años subirá aún más el nivel en roca».

Por Jorge Jiménez Ríos

 

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