UNA ONG DE ESCALADORES EN LOS CAMPOS DE REFUGIADOS

ClimbAID. Búlder solidario y terapéutico

Desde hace un año, el camión de la ONG ClimbAID circula por las carreteras del Líbano. Carga con un muro de presas de colores, varios escaladores de distintos países y lo conduce el suizo Beat Martin Baggenstos. Su objetivo: mejorar la salud mental de los refugiados sirios a través del búlder.

Autor: Alicia Medina | Autor: | 2 comentarios | Compartir:
Beat indica al refugiado sirio Mohamed cómo resolver el próximo paso.
Beat indica al refugiado sirio Mohamed cómo resolver el próximo paso.   Alicia Medina

Fátima  escalaba manzanos en Homs (Siria). “Los mayores nos reñían”, recuerda con sonrisa traviesa esta joven siria de 12 años. Hoy quiere ser escaladora profesional, un deseo original para alguien que a los 7 años huyó de una guerra que ha sesgado 400.000 vidas.

Desde hace cinco años, Fátima vive junto a otros 35 miembros de su familia –los Alahmad– en el asentamiento de Al Caravan, en el valle de la Bekaa (Líbano). Una carretera polvorienta y un campo de remolachas rodean sus siete tiendas de plástico y madera.

El sonido de las bombas

Líbano –un país de cuatro millones de habitantes– alberga a millón y medio de refugiados sirios. La Organización Mundial de la Salud estima que entre el 15 y el 20 por ciento sufre trastornos mentales. Síntomas de depresión, ansiedad o estrés post-traumático son comunes entre los más jóvenes.

El sonido de las bombas. Eso es lo que recuerdan de Siria Fátima y su primas, Yasmina y Hamda, de 13 y 14 años. Hamda perdió a su padre. Yasmina no recuerda mucho de la guerra, “era pequeña”, dice.

Fátima, de 12, la interrumpe, “Yo sí me acuerdo, en Siria vi muertos en la calle, soy más pequeña que tú y yo sí que me acuerdo”. Pero hoy es sábado y sus mentes se alejan del drama de la guerra. Hoy están más pendientes de encontrar sus pies de gato.

Como cada sábado, un camión de tres metros y medio de alto moteado con presas de colores rompe su monotonía. El escalador suizo BeatMartin Baggenstos aparca enfrente de sus tiendas The Rock, un camión convertido en un búlder. Su idea: mejorar la salud mental de refugiados sirios a través de la escalada. Ese es el objetivo la ONG ClimbAID.

La burbuja del escalador

La escalada tiene un problema de clase. A esta conclusión llegó Beat tras un viaje por Argentina y México.

En San Carlos de Bariloche (Argentina), el lago separaba la parte rica de la pobre. “Me integré en la comunidad de escaladores, todos eran de la parte rica”, cuenta Beat. Se dio cuenta de que estaba viviendo en “una burbuja”.

Esta brecha social se hizo más evidente cuando aterrizó en Etiopía para escalar en Amora Gedel. Su caro material de escalada contrastaba con la pobreza de los locales. Fue entonces cuando descubrió un proyecto de escalada solidario que despertó su curiosidad, “por ver cómo se puede combinar escalada con ayuda”, explica.

Ese interés le llevó a hacer un voluntariado en Líbano. Era 2015 y a través de ese proyecto intentó llevar a refugiados sirios a escalar a las montañas. El complejo mosaico confesional del Líbano le paró los pies. Jóvenes sirios sunís no eran bienvenidos en las montañas del norte de mayoría cristiana maronita.

Los checkpoints eran un problema añadido ya que no tenían los papeles necesarios. Se rindió. Pero un día la manida frase “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma” cobró sentido.

En 2016 fundó ClimbAID y el proyecto comenzó a andar gracias a decenas de voluntarios en Suiza que ofrecían clases de escalada a refugiados en cinco ciudades suizas. Son ellos los que donaron material y ayudaron a recaudar los 50.000 dólares que puso a The Rock en la carretera en agosto de 2017. Desde entonces, junto a un equipo de entre cuatro y seis escaladores internacionales, entrena a alrededor de 150 refugiados sirios.

Búlder como terapia

El sol comienza a esconderse en las montañas y la brisa refresca el valle de Bekaa. Madres y abuelas del clan Alahmad observan a los jóvenes revolotear alrededor de The Rock.

Cada día ClimbAID acude a un asentamiento de refugiados donde entrena a jóvenes desde 12 a 40 años. Los sábados toca Al Caravan. Primero tienen una sesión con los más pequeños y luego con los adolescentes.

Uno de los jóvenes se niega a bajarse hasta que no ponga sus dos manos en la última presa. Está en una posición de desequilibrio y no confía en sus pies así que no suelta su mano izquierda. Lleva ya varios minutos colgado. Le sudan las manos. “Budra, budra”, le grita a Beat (magnesio en árabe). Lo intenta pero se cae.

“Con la escalada, te permites a ti mismo una dosis de éxito, tiene un feedback muy rápido»

Al rato, cuando nadie mira, lo vuelve a intentar. Lo consigue. “Ustad, ustad” (profesor, profesor), grita incansablemente hasta que un voluntario de ClimbAID le felicita. Sonríe satisfecho. “Con la escalada, te permites a ti mismo una dosis de éxito, tiene un feedback muy rápido: si te caes, fracasas; si llegas arriba, tienes éxito”,resume Beat.

Perseverar para resolver un problema de búlder les crea una sentimiento de realización. La idea es que apliquen esa perseverancia en su día a día.

En el siguiente ejercicio les atan de pies y manos por parejas mientras hacen una travesía. “Intentamos enseñar trabajo en equipo y comportamientos cooperativos”, dice Beat. Les dejan diseñar movimientos o les vendan los ojos para que escalen siguiendo las indicaciones de su pareja.

Estos son algunos de los ejercicios que parte del equipo de ClimbAID aprendió en los talleres del Instituto de Escalada Terapéutica en Salzburgo, liderado por el psicoterapeuta Alexis Konstantin Zajetz (autor del libro Escalada terapéutica).

Algunos hospitales austriacos y germanos utilizan el búlder como terapia para pacientes con depresión.

Algunos hospitales austriacos y germanos utilizan el búlder como terapia para pacientes con depresión. Al acabarla primera sesión con los más jóvenes, Mohamed, libanés que forma parte del equipo de ClimbAID, pone como ejemplo a dos de los chicos porque han cumplido los objetivos de la sesión:“Se han ido ayudando, dando consejos y porteando durante toda la sesión”, diceMohamed al resto de la clase. “No se trata de puro entretenimiento, detrás hay aprendizaje”. recalca Beat.

Alejar los pensamientos negativos

Llega el turno de los mayores. Fátima y sus primas se calzan los pies de gato.Tras calentar y hacer una travesía, comienza una competición en la que si resuelven el problema a vista ganan dos puntos, si lo hacen en varios intentos ganan uno.

Los jóvenes están excitados, los bloques son nuevos. “No os vamos a vigilar, vosotros nos decís vuestra puntuación”, les anuncia Mohamed pizarra en mano.

A partir de ese momento comienza un alboroto en el que los refugiados le cantan las vías a los voluntarios. “The red!”, “The blue, yes, first time!”, dicen en su precario inglés. Durante una hora están absortos como si se jugaran una final. Aquí reside otro de los beneficios del búlder: mindfulness.

Para Beat el hecho de que la escalada requiera total concentración les obliga a estar presente en el momento y aleja los pensamientos negativos. Los voluntarios están sorprendidos: “Están más fuertes de lo que pensábamos”, dicen.

Algunos tienen ya un nivel de 6B. El objetivo de ClimbAID es conseguir escaladores dedicados. Planean organizar una competición entre los mejores de cada asentamiento en octubre. Medyian Alahmad, de 16 años, luce camiseta que reza “Number 1”. Se toma la escalada en serio. “Hay algo dentro de mí que me empuja a llegar a la cima”, dice.

Desde que comenzaron las sesiones el verano pasado se siente “más fuerte”. Otro punto positivo es que “chicos y chicas jugamos juntos”, dice Medyian.

«La escalada puede abrir la mente y romper la barrera de género”

Uno de los voluntarios, el escalador ruso Alexander Chikin, cree que “la escalada puede abrir la mente y romper la barrera de género”. Cita el caso de Angela Eiter, el primer 9b femenino. ¿Escalador favorito de Medyian? La suiza Nina Caprez. Nina es embajadora de ClimbAID y visitó Líbano el pasado mayo.

La escalada no tiene género, pero la realidad de las chicas del clan Alahmad es complicada. “Por ahora somos pequeñas, pero cuando crezcamos no podremos escalar” dice Hamda, quien a la vez mantiene que quiere ser “escaladora de verdad”. “Es difícil, si hay chicos desconocidos no podemos escalar”, añade Fátima.

“A cierta edad las chicas simplemente desaparecen de los espacios públicos, escalar con chicos alrededor no está bien visto”

En su asentamiento todos son de la misma familia, así que están en ‘espacio seguro’. “A cierta edad las chicas simplemente desaparecen de los espacios públicos, escalar con chicos alrededor no está bien visto”, se lamenta Beat. Por ello han empezado a hacer sesiones en una escuela solo de chicas, Malala. Pero les hacen falta voluntarias. Fátima cuenta que hace unos días casaron a una chica de 12 años de un asentamiento cercano. “Ya no la hemos vuelto a ver”, comenta con mueca triste.

No os rindáis

No controlar tu destino crea ansiedad. Beat cree que la escalada ayuda a los refugiados a recuperar esa sensación de sentir el control.“Simplemente decir ‘me da miedo, quiero bajar’ ya te da la impresión de manejar tu propia vida”, dice.

“Simplemente decir ‘me da miedo, quiero bajar’ ya te da la impresión de manejar tu propia vida”

Según un estudio de Kowald & Zajetz (2014) la escalada ayuda a verse a uno mismo como “funcional, auto eficaz y a sentirse en control”. Con el objetivo de mostrarles que el mundo de la escalada va más allá de The Rock, proyectan documentales para reflexionar sobre este deporte. Desde los vídeos de motivación de Louis Parkinson, a The Finish Line de Nalle Hukkataival o Valley Uprising.

“Se quedaron maravillados de que hubiera escaladores que dormían en la pared”, dice Alexander.

También les enseñan ejemplos locales, como los escaladores beduinos en Wadi Rum (Jordania) o los escaladores en Tanourine (Líbano).

Unos pocos afortunados escalaron en roca en Ammiq (Líbano) por primera vez el sábado anterior. Hamda muestra orgullosa una herida en la palma de su mano. “La escalada me hace fuerte y feliz”. Fátima también fue: “Casi cinco metros”, dice entusiasmada.  Se da unos segundos para pensar dónde le gustaría escalar. “Brasil”, dice. Yasmina y Hamda estallan en carcajadas. Yasmina suspira, “La vida aquí no es bonita, quiero ir a cualquier otra parte”.

A ninguna de las tres les gusta el Líbano. Pero la violencia en Siria hace, por ahora, imposible su retorno. Cae la noche y encienden los focos iluminando el colorido búlder sobre ruedas.

Los jóvenes esperan impacientes el resultado de la competición. Meydi gana. Alza sus manos y grita en inglés “I am strong!”. Beat defiende que gracias a la escalada la percepción de uno mismo mejora.“Con la escalada te enfrentas a ti mismo”, enfatiza.

“Espero que el mundo cambie y podáis escalar donde queráis”,

Ésta es la última noche de este grupo de voluntarios. Suena música emotiva mientras se suceden las fotos de sus sesiones de escalada. Se sonríen entre sí. Alexander se despide: “Espero que el mundo cambie y podáis escalar donde queráis”, dice en inglés. Mohamed le traduce y al instante los jóvenes le vitorean y le mantean. Del poco árabe que Alexander ha aprendido: ma tastalsama (no te rindas). Quedapor ver si Fátimapodrá volver a Siria, y ,esta vez, escalar más que manzanos.


 
Lecturas relacionadas
Portada de la revista Desnivel 392. Febrero 2019

Desnivel nº 392

En este número: David Lama en el Lunag Ri. Langdung, El triunfo del pl…

2 comentarios

  1. Yo esto lo conocí por el blog de Nina Caprez, es una iniciativa increíble.

  2. Bonita y emotiva historia, y una iniciativa muy inspiradora. Bravo a lo voluntarios y mucho ánimo a los participantes.

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.