1904-2004

Cien años a la sombra del Picu

Desde la vía original Pidal/Cainejo, hasta la liberación de Zunbeltz, un siglo de escalada contempla al Naranjo de Bulnes, el Picu Urriellu.

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Pedro Pidal (según foto publicada por J. Fernández, 1999)Pedro Pidal (según foto publicada por J. Fernández, 1999)

Un 5 de agosto como hoy, pero de 1904, quizá la cumbre más emblemática denuestra geografía veía hollada por primera vez su cima. Sí, se cumplen 100 años de la primera escalada del Naranjo de Bulnes, que unió mediante unaentonces moderna cuerda de pita a dos personajes bien distintos, pero tancercanos en su querencia a la excelente caliza del Picu, don Pedro Pidal,Marqués de Villaviciosa, y Gregorio Pérez el Cainejo, pastor de Caín, pueblorecóndito de los Picos de Europa. Fue, por qué no, una cordada perfecta,cohesionada, y donde los papeles estuvieron perfectamente repartidos.

Don Pedro, puso la obsesión por alcanzar la virgen cima del Picu, lainiciativa y la originalidad, el necesario impulso que precisan empresastodavía por hacer, como ésta lo era antes del 5 de agosto. El Cainejo puso sus excelentes dotes trepadoras, liderando descalzo la primera escalada al Naranjo, y asegurando largo a largo la ascensión del Marqués. Como decimos,cada uno aportó su parte a tan exitosa jornada, considerada con el tiempo como la puerta del alpinismo en nuestro país.

Los límites de la temeridad

Iker Pou liberando uno de los largos de Zunbeltz, Oeste del Naranjo de Bulnes. - Foto: Javier BaraiazarraIker Pou liberando uno de los largos de Zunbeltz, Oeste del Naranjo de Bulnes. – Foto: Javier Baraiazarra

Sin rebasarlos nunca durante aquella mañana, la primera vía del Naranjo (Pidal/Cainejo)tardó dos años en tener compañía. Fue en octubre de 1906 cuando un geólogoy alpinista alemán, Gustav Schulze, también por la cara norte, dejó la segunda traza en el Picu. Desde entonces, y durante cien años, la comunidadalpinística y escaladora de la Península y exteriores, ha ido cosiendo las cuatrocaras del Naranjo a través de sus 73 itinerarios actuales.

Así, con el paso del tiempo aumentó la temeridad de sus desafiantes. Elbuen tiempo dejó de ser imprescindible, y se coronaron sus 2.519 metrostambién con las frías nieves invernales; llegaron los enfrentamientos ensolitario a su océano calizo, las correrías de la nueva savia de la escaladanacional (¡¡llegaron los friquis!!) e incluso aquellos que desafiaron a sus500 metros de tapia dejando la cuerda en el refugio… e incluso hilando asísus cuatro caras.

En definitiva, el Picu Urriellu ha sido testigo durante un siglo de laevolución del alpinismo y la escalada en nuestro territorio, como termómetrode su estado de salud, y piedra de toque de sus tendencias más vanguardistas.El último ejemplo, una especialidad que marca la línea seguida en nuestrosdías por algunos de los escaladores más punteros a nivel internacional, ellibre de dificultad en pared. La vía Zunbeltzde su cara oeste figura ya, gracias a la cordada formada por IkerPou (quien resolvió los largos clave de máxima dificultad, hasta 8b+) y su hermano Eneko, entre las liberaciones más duras, difíciles y expuestas a nivelmundial.

Escalar y proteger

Vista aérea de las caras sur y oeste del Naranjo. - Foto: Archivo DesnivelVista aérea de las caras sur y oeste del Naranjo. – Foto: Archivo Desnivel

Volvamos a don Pedro Pidal, figura clave para lo Picos de Europa, y no sólo poraquella ascensión que cumple hoy todo un siglo de vida. El Marqués de Villaviciosa, degustador y enamorado del buen paisaje, logró que se otorgaran a estas montañas el máximo nivel de protección que contemplaba el Estado,naciendo así el primero de los Parques Nacionales estatales: el de Covadonga,una pequeña parte del actual, el de Picos de Europa. A éste, declarado en 1918, lesiguió un entonces reducido Parque Nacional de Ordesa, segundo de la docena queexisten actualmente a lo largo y ancho del territorio nacional (peninsular einsular).

La conservación de la naturaleza, sin contravenir ni renunciar al disfrute de la misma, tuvo posiblemente en don Pedro a su primer gran precursor nacional,defendiendo la conservación intacta de nuestros parajes naturales, para poder,eso sí, disfrutar plenamente de ellos al mismo tiempo. A unos años todavía decelebrar ese centenario, el del nacimiento de la máxima protección legal (ydisfrute) de nuestras montañas, la brillantez de su desarrollo tiene muchosmás puntos negros que la evolución alpinística nacional a través de lascuatro caras del Picu.

100 años

La Oeste del Naranjo, todo un símbolo. - Foto: Archivo DesnivelLa Oeste del Naranjo, todo un símbolo. – Foto: Archivo Desnivel

Ejemplos claros tenemos hoy en otra cordillera emblemática, los Pirineos, ycomo alguien no lo remedie, no será la única en sufrirlos en el futuro. Quiénsabe, quizá cuando el Parque Nacional de los Picos de Europa sople las velas de sus100 añitos (allá por 2018), siga viendo cómo las laderas de otros valles intactos son igual de seccionadas que las porciones de su tarta… De momento, hoy toca celebrar al pie y en la misma cima del Naranjo, y formular de paso un buen deseo pesando en el futuro de ésta y el resto de nuestras montañas.

>>Programade Actos Conmemorativos del Centenario
>>Desnivel214 Especial Naranjo 100 años

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