EXPLORANDO

Charlotte Durif, segundo 9a femenino de la historia

La escaladora francesa anunció a finales del mes pasado que había encadenado PPP 9a en la escuela de Verdon. Una realización que levanta las suspicacias de parte de la comunidad escaladora y que no ha conseguido ninguna mujer desde que hace ocho años lo lograra Josune Bereciartu.

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Charlotte Durif anunció a finales del mes pasado que el 18 de agosto, el día que cumplía 21 años, consiguió encadenar Les 3P (o PPP) 9a en la cueva de Galetas, en Verdon. Un anuncio que la sitúa como la segunda mujer en la historia en hacerse con una vía de noveno grado después de Josune Bereciartu. Una realización que no ha sido aceptada por una parte de la comunidad escaladora y de la que dudan algunos medios de comunicación franceses.

Según la escaladora gala, necesitó un total de once intentos en tres años para llegar hasta la cadena de esta línea desplomada abierta por Bruno Clément, que cuenta con primera ascensión de Adam Ondra el año pasado y primera repetición de Sébastien Bouin el pasado mes de mayo. Según la describe la propia Charlotte Durif, se trata de una “gran vía de continuidad física de 50 metros en un techo aberrante”, que consta de tres tercios diferenciados: “un tercio inferior que contiene la mitad de Pue le fion 8b+ con dos o tres pequeños movimientos claves un poco morfo; un tercio medio propiamente de Les 3P divisible en siete secciones, con tres movimientos clave muy técnicos y una sección muy de resistencia; y un tercio superior con los tres movimientos claves serios de Pull over 8c+.

Una historia que empieza en 2009

Después de hacerse con Pull over 8c+ en octubre de 2009, Durif se fijó en esta otra línea con la que comparte una parte de recorrido y le dedicó un primer intento. En otro viaje a la zona al año siguiente, volvió a probarla, aunque sin continuidad. Por el camino, PPP recibía la visita y el encadenamiento de Adam Ondra, quien propuso un grado de 9a para ella. Este año, después de que Sébastien Bouin también se la anotara en mayo, Durif decidió dedicarle tres semanas libres entre competiciones a su proyecto más ansiado. Después de nueve días peleándose con los movimientos, el pasado 18 de agosto completaba el encadenamiento.

Entrevista con Charlotte Durif

¿Esta era el primer 9a que intentabas?
Con tanta convicción, sí… En 2009, al día siguiente de mi éxito en Pull over, tuve ganas de ir a tocar esta variante de Bruno Clément. Le hice entonces una pequeña visita. En 2010, realicé un segundo intento, sin continuidad, con un compañero, muy fuerte en escalada en roca y competidor internacional. Este año, antes que dispersarme con varios 8c como en los años anteriores, elegí consagrarme al objetivo simbólico que representa esta vía, durante las tres semanas de que disponía entre las competiciones. Así pues, efectúo durante el mes de agosto seis intentos finalizados, además de otros tres perfectamente inútiles, abortados antes de hora por culpa de condiciones higrométricas espantosas que habían dejado las presas ‘aceitosas’.

Ahora que has cruzado la ‘barrera del 9a’, ¿te sientes más segura para intentar vías de este grado? ¿Lo tienes en mente para un futuro cercano?
Esta vía estaba dentro de la lógica de mi experiencia en esta margen izquierda del Verdon. Hace tres años que recorro la mayor parte de estos lugares de nueva generación, desde que tuve la suerte de encontrar las obras de los genios que son Bruno, Christophe y Antonin. Para mis realizaciones más duras, me he dejado llevar por una sugerencia o por un relato motivado de compañeros enterados. Al haber encadenado ya las otras vías de la cueva –Spider cochon (2L 8b+ a vista), Pue le fion (8b+, en dos intentos) y Pull over (8c+, 5 intentos)-, era el momento justo de interesarme por la naturaleza de esta vía y en consecuencia por el 9a.

Obliga también a dedicarle el tiempo necesario para realizar una vía de estas características. Pienso que estoy preparada para pasar de vez en cuando un poco de tiempo en estas vías de calidad, pero no lo haré nunca sólo por el grado.

¿Por qué crees que ha llevado tanto tiempo (ocho años desde que Josune realizara su primer 9a, Bain de sang) hasta que una mujer encadenara el segundo 9a?
Yo era demasiado joven para saber cómo fue interpretado el encadenamiento de Bain de sang. Puede ser precisamente por el hecho de que Josune hiciera esa vía, que apareciera ese handicap para la mayoría de escaladoras de referencia. Estoy muy orgullosa de alcanzar la realización de Josune, pero mi estilo es diferente al de ella. Los escaladores que me conocen y me ven evolucionar, me ponen el traje de escaladora muy de continuidad. Yo no alcanzo a medir exactamente el mérito, ya que objetivamente no veo cómo una chica puede evolucionar de otra manera sobre este tipo de vías. Así que he afrontado esta vía a través de un trabajo específico en todos y cada uno de los reposos que he podido imaginar. Desde los más evidentes a los más trabajados, creo que no he dejado pasar ni uno solo. Esta vía tiene 50 metros y el encadenamiento exige una capacidad de gestión poco habitual. Algunos pasos clave no son fáciles de imaginar para alguien de corta estatura. Exigen muchos más movimientos, y algunos de ellos obligan a una técnica de bloque más o menos aleatoria. Esta vía es técnicamente complicada sobre todo por la longitud, pero en seguida te das cuenta de que tiene movimientos concretos más obligados que los de otras vías más cortas.

Como me gusta decir en mi blog: “Chapeau la basque”.

¿Crees que si escaladoras fuertes que habitualmente vencen en las competiciones (como Jain Kim, Angela Eiter…) estuvieran más centradas en la escalada en roca, habría más encadenamientos femeninos de 9a?
Pienso que Kim es una escaladora formidable de competición, que ha permitido hacer evolucionar el concepto de la competición hacia algo más técnico, pero no puedo decir nada de su capacidad en roca. Angela ha evolucionado mucho en su forma de escalar, y se ha convertido en más técnica, más felina. Su experiencia le permitiría encadenar una vía como esta. Pienso incluso que ella la podría hacer en menos intentos que yo. He necesitado siete jornadas de escalada, y le habré dedicado once visitas a la vía, para sólo seis intentos acumulados y completos.

El nivel femenino ha progresado increíblemente en los últimos cuatro años. Hemos pasado de cinco escaladoras en el 8c en 2007 a una treintena en 2011. Es, pues, normal que otras chicas alcancen a superar esta cota simbólica un día u otro.

En el pasado, algunos se permitieron proyectar mis realizaciones en base a un número probable de ensayos en un 9a. Eso es estúpido, porque es un razonamiento improbable. Pienso que es mucho más difícil para una escaladora femenina, ya que la mayoría de nosotras no escalamos mediante la violencia y el dolor. Para progresar a pesar de nuestras debilidades físicas, tenemos necesidad de una mayor compensación técnica, y sólo el tiempo y la experiencia nos lo permiten. Haberlo hecho a los 20 años no està nada mal. Otras lo harán todavía más jóvenes y será formidable llevar los límites más allá. Déjame decir que espero sinceramente que la anorexia no controle esos éxitos del futuro.


 

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