ENTREVISTA

Berta Martín: “¿Decir que no a la competición? No me lo creo ni yo”

La escaladora catalana se encuentra en una nueva etapa de su carrera, en la que disfruta más de la roca que nunca. En esta entrevista expresa interesantes opiniones acerca del entrenamiento, la dedicación y la escalada de niños desde su perspectiva de madre.

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Berta Martín. Eliminatorias segunda prueba Copa España Bloque 2012
Berta Martín. Eliminatorias segunda prueba Copa España Bloque 2012

A sus 35 años, Berta Martín, multicampeona de la Copa y el Campeonato de España, tanto en la modalidad de búlder como de dificultad, vive una nueva etapa en su carrera como escaladora. Ve el final de un túnel formado por varias lesiones enlazadas que no le han permitido entrenar de forma continua, como en ella es habitual. Sin embargo, también ha descubierto una nueva forma de experimentar la escalada, más relajada, menos presionada por resultados y grados… Actualmente disfruta de la gente con la que escala, dedica más tiempo a las líneas y a los movimientos, un poco más alejada de los plafones de lo que era norma. Sin embargo, no descarta volver a competir ni mucho menos.

Cuenta todos esos cambios en esta entrevista, en la que expresa interesantes opiniones acerca de muchos temas de actualidad en la escalada: la utilización de las redes sociales, métodos de entrenamiento, dedicación y motivación, profesionalidad y muy especialmente la escalada de niños. Esta última cuestión la aborda desde la privilegiada perspectiva que le da su doble figura como entrenadora de un grupo de niños en :Climbat La Foixarda y como madre de una niña de 5 años que da sus primeros pasos en este deporte.

«Decir que no a la competición es renunciar a una parte de mí y eso me cuesta mucho»

¿Vas a seguir compitiendo?
Yo nunca digo que no, porque de repente me apetece, voy con mi ambición y vuelvo a competir… Decir que no es renunciar a una parte de mí y eso me cuesta mucho. Soy tauro y soy muy cabezota y persistente. Por un lado, me digo que no voy a competir, porque es un estrés, un estilo de vida que te exige mucha dedicación y ahora, con mi hija y con la escalada en roca que es otra dinámica… La competición exige tus sesiones de entrenamiento en plafón, menos roca y menos espontaneidad en la vida. Por un lado, no me apetece y por el otro ha sido mi día a día durante muchos años, que de alguna forma quiero mantener pero ya no tengo tanta capacidad. Decir que no a la competición, no me lo creo ni yo.

¿Cuánto tiempo has dedicado a entrenar durante tu época más fuerte de competición?
Cinco o seis horas diarias. Con David Macià hemos experimentado muchos tipos de entrenamiento. A veces, llegaba una temporada y decía “esta temporada tenemos tantas horas, hay que hacer esto, esto, esto y esto…” Cuentas cinco horas, entre los tiempos recuperación y los espacios entre ejercicios, e igual también tienes que salir a correr por la mañana… todas estas cosas van sumando. Pero yo diría que una media de cinco horas los días que entrenaba.

«Ya he olvidado eso de estar cuatro horas seguidas entrenando»

¿Merece la pena para una chica joven como tú, y en un deporte que al final hay tan poca profesionalidad?
Merece la pena, sí. Si tu objetivo final es realmente tan ambicioso. Yo creo que Ramonet es de los pocos que ha seguido en esta dinámica durante muchos, muchos años y el resultado es evidente. Yo no he seguido una rutina como Ramonet, primero porque cuando tienes un hijo la verdad es que te divierte tanto el día a día con él que no puedes estar tan centrado en tus cosas. También las lesiones me han influido a lo largo de los años… ahora por ejemplo llevo un año en que no salgo de una que entro en otra y no he podido entrenar nada. Ya he olvidado eso de estar cuatro horas seguidas entrenando. Yo creo que merece la pena, porque tengo el recuerdo del estado físico en el que te encuentras y es un sacrificio que luego tiene una recompensa muy gratificante. Estoy esperando a recuperarme para volver a hacerlo.

Tu vida como escaladora, ¿cómo es hoy?
He dejado de entrenar con David, por cuestiones personales y porque todos los ciclos llegan a un final. El hecho de verme más perdida -porque lo que yo sé de entrenamientos es por experiencia pero no a nivel técnico ni científico-, me hace estar como en el aire, que no sé muy bien qué hacer y voy día a día. Sigo entrenando, una o dos horas por sesión, haciendo bloque o unas vías o me pongo en mi panel a sumar o me voy a escalar en roca. Esto me ha permitido tener relación con mucha otra gente, me ha ampliado mucho el círculo de amistades, de contactos, me ha enriquecido mucho como persona y estoy muy contenta de haber tomado este camino. Creo que era un punto que faltaba en mi vida como escaladora, porque estaba mucho tiempo encerrada en el panel. Ahora, muchas de esas horas que no dedico al panel, las dedico a salir a escalar con gente del día a día…

«Cuando entrenaba estaba sola con mi cronómetro, mis presas, mis series… Era eficaz, pero tenía un precio…»

Entrenar te encierra como en un micromundo, ¿no?
Decir micro es poco… es ínfimo. Aparte que yo entrenaba sola. Estás tú solo con tu cronómetro, con tus presas, con tus series… Es eficaz, pero todo tiene un precio.

Después de tantos años de entrenamiento, ¿hacerlo sola es complicado?
Tengo mis nociones, pero no las he podido aplicar, porque llevo un año muy malo. Para mí, los cambios comportan mucho tiempo hasta que no los asimilo, sobre todo mentalmente, y este año han pasado un montón de cosas que no he podido centrar mi mente en esto y recopilar toda la información que tengo respecto a los entrenamientos con David. Ahora empiezo a sentir que tengo un poco más de capacidad de estar centrada y buscar la manera de cómo entrenarme. Justo estoy saliendo de la última lesión, he encontrado una persona que me ha ayudado con acupuntura, también estoy supervisada por Vicens Punsola que me vigila muy bien los dedos, tengo una dietista que llevamos cuatro meses y estoy en un peso estable que me siento super cómoda escalando… Tengo muchos apoyos externos que quiero utilizar para volver a entrenar y ver qué soy capaz de hacer  yo sola.

«Ahora es un estado mucho más enriquecedor: encadeno menos pero disfruto mil veces más»

¿Cómo recuerdas los años en que comenzaste a escalar en comparación con ahora?
Lo que yo veo en mí es que ahora me creo mucho más que uno es capaz de hacer siempre más de lo que cree. Igual antes no apostaba tanto por mí y cierto grado en roca me quedaba como algo surrealista. Sin embargo, y sobre todo este año que he ido a escalar sin pretensiones y tampoco con un gran estado físico, y que estaba relajada en las vías –igual me tiraba cuatro o cinco días en una vía y luego volvía-, siento que todo es posible en la escalada. Antes me veía mucho más limitada mentalmente, más cohibida y con más presión cuando escalaba, porque había que encadenar siempre. Ahora es un estado mucho más enriquecedor: encadeno menos pero disfruto mil veces más.

Porque ya no tienes objetivos y escalas sólo para ti, ¿no?
Siempre he escalado para mí, lo que pasa es que yo soy muy exigente. Y como pasaba muchas horas entrenando, me exigía un resultado cuando salía a la roca. Quería hacer en dos días lo que mucha gente hacía durante todo el mes de salir a roca. Ahora, el margen es un poco más abierto: si no sale hoy, saldrá mañana.

¿Te sigues exigiendo? ¿Sigues teniendo objetivo de vías de mucho grado o escalas sólo para ti?
Quiero hacer vías de grado. He probado algunas desde el invierno pasado, pero con el dedo mal, sin haber entrenado y me daba cuenta y pensaba “con lo fuerte que he llegado a estar cuando estaba entrenando y rindiendo con mi planificación”, y nunca me puse en estas vías. Creo que hubiese tenido un buen resultado, porque sin estar entrenada y con un estado de forma pésimo me subía por las vías y disfrutaba de los pasos, de estarlos ensayando. Tengo ganas de volver a estas vías que estado probando habiendo entrenado un poco y teniendo una condición física un poco más óptima para la vía.

«Con mi tiempo y mis necesidades, soy muy egoísta»

¿Cómo ves la nueva generación de niños que están escalando y haciendo mucho grado, tú que eres madre? ¿Es sano, no es sano…?
Yo creo que son muchos factores. El factor principal para que un niño sea excepcional es la capacidad que tenga el padre o la madre de estar detrás de él… Yo soy muy egoísta en este sentido y, si voy a escalar, voy a escalar yo y no voy a perder medio día para que mi hija haga un V. No lo haré. Primero porque tengo que estar detrás de ella “va, hazlo, sube”… Supongo que si el niño va solo es diferente; en mi caso, no me veo predispuesta. Tampoco me veo predispuesta a estar toda la tarde en el parque para que ella juegue. Con mi tiempo y mis necesidades, soy muy egoísta. Sí veo que muchos padres dedican toda su energía a que el hijo se desarrolle hacia una dirección. Supongo que el día que mi hija encuentre la dirección, sea la que sea, me veré más capacitada de sacrificar mi tiempo para dedicarle a ella, pero de momento con cinco años yo no le veo ninguna… A ver, escala, y escala muy bien. Y ahora tenemos un grupo de entrenamiento los martes y los jueves en La Foixarda y ella está conmigo, con otra niña de 5 años, con Maria que tiene 11, con Nil que tiene 9… Si se animan a seguir entrenando, iremos ampliando el grupo y ella estará allí, pero yo no le veo ambición a ella en este sentido. Y los niños que están haciendo grado, veo que sus padres están allí todos los fines de semana dedicados a que ellos hagan sus vías, sus números y sus cosas.

Al final, ¿es positivo para un niño el estar tan centrado en la competición, tanto grado, proyecto…?
No lo sé. Depende de cada niño también. Yo a mi hija no le haría esto, porque el mundo de la competición te sume en una exigencia que a veces es deprimente. Y he visto a niños llorar por competiciones y estar angustiados por un resultado. Yo lo he pasado mal, y lo he pasado bien cuando me ha salido bien, y es un orgullo disfrutar del resultado final cuando es óptimo. ¿Se lo deseo a mi hija? No lo sé. Le deseo lo que ella disfrute, me da igual si escala o no. Sé que voy hasta a llorar cuando la vea disfrutar con lo que sea. ¿Si los niños lo disfrutan? En el fondo, no lo sé porque no los conozco, pero sí que veo que Maria, que entrena conmigo y tiene 11 años, que ella no lo puede evitar: tiene que escalar, tiene que competir y llora, sonríe, le va mal, le va bien, pero no lo puede evitar y yo lo disfruto. Creo que para ella le va bien, porque tiene algo en lo que dar sentido a su vida ya desde pequeño. Yo le exijo en los entrenamientos todo lo que ella puede y cuando ya dice basta, ya acabamos. Pero mientras ellos tengan la necesidad y la exigencia y el momento de aguantarlo, no lo veo mal. La vida hay que vivirla al cien por cien. Sino, no tiene sentido, seas niño o mayor.

¿A qué edad empezaste tú a escalar?
A los 18 o 19 años.

«Cuando vi a Anna Ibañez escalar me dije “yo también quiero hacer eso”

¿Cómo fue que empezaste?
Mis padres siempre han sido escaladores, y mis tíos también… Ellos tenían algún vínculo con Anna Ibáñez, de la universidad o algo así, y me llevaron un día a escalar y cuando vi a Anna y cómo escalaba, me dije “yo quiero hacer esto también”. Ella me habló de un curso que daban Carles Brascó y David Macià en la Autónoma de Barcelona, en Bellaterra, y así entré. Por un capricho y sin saber dónde me metía. Luego empiezas a escalar y te das cuenta de que cada día que sales es un reto para ti, que puedes lograrlo o no, y que cuando lo logras te vas a casa más contento, feliz y realizado que nadie. Y es tan simple como irte a la pared de al lado, o a entrenar, y exigirte una cosa física que ves que no puedes, que estás al límite y que al final te sale… Y si no te sale te llenas de motivación para volver otro día.


 

De las vías que has hecho, ¿hay alguna de la que guardes un recuerdo especial?
Sí. Creo que la Géminis en Rodellar, por el ambiente que tenía la vía, un aleje que me costó superarlo, y el día que la encadené, el primer intento que hice me tuve que coger de la cinta, que es una cinta que no se chapa porque estás muy al límite, y la otra la tienes como a tres o cuatro metros. Al siguiente pegue, sabía que no tenía que mirar la cinta, sin pensar; ese pequeño reto que tuve en ese momento y que superé, me dejó un recuerdo muy bueno.

¿De qué personaje que has conocido en este mundo tienes un mejor recuerdo?
Yo soy mucho de la vieja escuela y Kurt Albert me llenó mucho el corazón, y luego toda esta generación aquí en España: Carlos García, Patxi Arocena, Txema Gómez… Tienen un carácter muy fuerte; he compartido muchas cosas con ellos y siguen y seguimos escalando y compartiendo la escalada y, aunque no hagan grandes números ni estén en Twitters ni en Facebook, son gente muy potente que es un placer compartir con ellos la vida, más que la escalada.

¿Un viaje de los que has hecho?
Todos los que he estado en Hueco Tanks, que me encanta.

¿Una zona de escalada de España?
Rodellar me llena mucho últimamente, por muchas cosas: el ambiente en verano, con la niña, el río y la escalada. Me encanta.

¿Un tipo de escalada?
Me gusta el técnico y explosivo que hay en Montserrat, que es muy peculiar. Cuando estás en forma y subes por ahí es una pasada.

¿Qué es para ti Montserrat?
Mi segunda casa.

«La vida de un hijo es suya, no es tuya»

Si tu hija siguiera tu camino, ¿te gustaría? ¿Te preocuparía? Después de ver todos los pasos por los que tú has ido pasando…
Preocuparme no, la entendería bien e intentaría que todos los baches que yo he sufrido que ella los sufriera lo mínimo posible. Pero eso es una cosa que está muy fuera del alcance de un padre. La vida de un hijo es suya, no es tuya.

Tú eres una persona que necesitas mucho método, mucha organización, y no eres mucho de improvisar las cosas…
Sí… Improviso sin problemas, pero para funcionar bien y regular necesito una organización, si no estoy muy dispersa y no me centro. Pero improvisar es una cosa que me encanta.

Por eso la competición también te venía bien, por todo lo de entrenar, tener un objetivo…
Sí. Tener un objetivo es muy importante para mí, y una fecha límite.

¿Es muy complicada la profesionalidad en la escalada?
Sí, pero va a carácter. Hay personas que lo saben llevar muy bien y que se gestionan muy bien. Se puede hacer de más y de menos, depende de cada uno. Las marcas igual no están tan predispuestas por todo el tema de la crisis, pero es viable. Enriquecerte tampoco, pero hay que trabajar, tienes que dedicar tiempo a mover información, hilos, contactos y buscarte tu espacio.

¿Qué piensas de internet, redes sociales, twitter, blogs…?
Me gusta, me parece interesante, pero no leo ni un blog y estoy bastante desconectada. Miro por encima muchas cosas. Yo no haría un blog porque me parece absurdo… Si fuese escritora y tuviese la necesidad de escribir y poner cosas bonitas… Pati Blasco, por ejemplo, tiene un blog y escribe cosas maravillosas y me gusta leerlo, pero leerme un blog de las personas que han salido a escalar y han hecho esto y lo otro… Por mí, no lo haría; no le veo ningún sentido. Me parece que hay mucha paja en las redes sociales.

¿Qué consejo le darías a una chica que comienza a escalar?
Que no tenga miedo a nada, que todo es posible.


 

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