La asociación Climbing for a Reason se había puesto como su siguiente objetivo Cuba, y en concreto la zona de Baray, al este de la isla. Tal y como nos contaron hace ya unos meses, aunque Cuba cuenta con zonas mundialmente conocidas —como Viñales— localizaron una región con un gran potencial para el desarrollo de la escalada y, sobre todo, para a través de esta poder colaborar y mejorar la situación de sus habitantes.
Según cuenta el chileno Lucho Bikner, uno de los fundadores de la asociación, conocieron la zona gracias a su amiga polaca Ola Przybysz, que ya había comenzado a desarrollar una nueva zona de escalada que tenía un gran potencial, en concreto en el cerro de Los Portales, junto a un poblado llamado Baray, cerca de Holguín.


Tras esta primera iniciativa y escuchando su entusiasmo, se pusieron en contacto con escaladores cubanos para empezar a darle forma al proyecto. «Trabajamos juntos con Jorge Luis Piñeiro de Skalamas de La Habana y con Yunior Suárez de Stone Hand Climbing Club de Holguín», explica Lucho.
«En Bariay, como siempre hacemos, trabajamos codo a codo con toda la comunidad local. Se involucró gente de todas las edades al ver el impacto positivo de algo como esto. Era hermoso, desde abuelos, padres, hijos, todos unidos con un único fin: desarrollar la escalada y un nuevo deporte en su pueblo. La situación actual en Cuba no es fácil, y la escalada —como ellos dicen— está trayendo mucha alegría a una comunidad que sufre cada día».
En un inicio trabajaron tanto él como su socio Mateo Barrenengoa, así como con tres voluntarios venidos de Chile (Weffa Azócar, Coto Labrín y Benjamín Undurraga).




Rocódromo, 80 vías deportivas y mucho potencial
El proyecto implicó la construcción de un gimnasio (rocódromo) de escalada local, que es público y gratuito para toda la comunidad. Este se construyó en el terreno de Angelito, un escalador local de Bariay que donó este espacio para la ocasión.
«Desde que lo construimos, este muro ofrece clases y entrenamientos gratuitos todas las personas que quieran unirse, de todas las edades, y están liderados por Angelito, Luisma y Alejandro, tres escaladores locales de Bariay que viven al lado del gimnasio», explican.
También realizaron el equipamiento de vías de escalada en las paredes de los alrededores, que se sumaron a las anteriores que había abierto Ola y sus compañeros. Actualmente la zona cuenta con unas 80 vías sobre caliza de gran calidad y, añaden, «hay un gran potencial par abrir infinitas vías en esa zona y los otros cerros cercanos».


Más que escalar
Además del desarrollo de la escalada, sus acciones han abarcado mucho más, como cuenta Lucho: «La parte más importante de nuestros proyectos es ayudar a la comunidad con sus necesidades básicas, así que para empezar, reconstruimos la escuela de Bariay, que estaba muy vieja. Junto con toda la comunidad y gracias a muchas donaciones, la pintamos, arreglamos el techo, hicimos toda la instalación eléctrica, compramos materiales para los niños, se arreglaron los baños y más. Y poco a poco vamos impulsando otras metas para la comunidad, como tener un profesor de inglés para la escuela, poner una zona de juegos para los más pequeños, dejar un sistema solar, comprar computadoras, etc».
Llevar a cabo este proyecto en Cuba ha sido especialmente difícil: «Debido a la situación actual, a veces no hay electricidad durante muchos días, no hay conexión a internet ni forma de hacer llamadas locales, no hay gasolina, por lo que el transporte es muy difícil.
Como no entran cosas al país, nadie tiene nada, así que no hay materiales de construcción, y verlos luchar para conseguir comida y esas cosas es duro».
«De todos modos, esto solo hace que el resultado final tenga un sabor mucho mejor… porque todos sabemos lo difícil que fue este proyecto y cuánto luchamos cada día para hacerlo realidad. Cada sonrisa de los niños disfrutando de esto hace que todo tenga sentido y saber que hoy ellos son felices gracias a esto no tiene precio».



Una creciente comunidad de escalada
El relato de Lucho sobre lo que están consiguiendo es emocionante: «Escuchar a un niño decir después de un día de escalada en roca: “Este es el mejor día de mi vida”, es único… O escuchar a una madre decirnos que su hija estaba llorando el día anterior porque venían tarde de la ciudad y se iba a perder las clases de escalada, es algo que te hace entender la importancia que tiene para ellos, pues te das cuenta de que es una semilla que crece de una manera muy potente».
«Estos niños se volvieron fanáticos de inmediato. Son niños hermosos, educados y muy amables, y se merecen esto y mucho más… y con toda seguridad mucho más ahora que están viviendo esta situación tan difícil. La mejor recompensa es ver sus sonrisas y saber que lo que antes era solo una idea, se convirtió en una nueva vida para ellos y para este lugar.
Y saber que hoy miran sus rocas, que han mirado todas sus vidas, con ojos y hambre de escaladores… fanáticos a un nivel enorme, hace que todo esto cobre sentido».
Brazos abiertos a visitas, voluntarios, donaciones…
Climbing for a reason no podría lograr todo lo que hace sin el apoyo de la comunidad. Ya han recibido en Cuba a una veintena de voluntarios de distintos países que han ido a disfrutar de la escalada y a aportar su trabajo y su tiempo para que continúe el desarrollo de la zona.
Si quieres ir como voluntario, puedes contactarles en sus redes sociales @climbingforareason
También agradecen donaciones tanto de dinero (en este enlace) como de material de escalada o algún otro aporte que sea útil para la comunidad.



















