Rápel

¡Distracción fatal!… …El final de la cuerda

Las malas experiencias en el final de la cuerda suelen tener el mismo resultado fatal, solo cambia la distancia desde la que se cae hasta al suelo… Detrás de la mayoría de este tipo de accidentes se encuentra el exceso de confianza, bien sea por haber acabado la ascensión o por simple rutina. La solución es sencilla y rápida: ¡se llama NUDO!

Autor: Salvador Arroyo | No hay comentarios | Compartir:
Rápel en montaña.  (Joaquín Colorado)
Rápel en montaña.   Joaquín Colorado

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra… Por desgracia, pocos pueden contar experiencias personales en el final de la cuerda. Normalmente el despiste no perdona y solo cambia un dato: la distancia que se cae hasta el suelo. He empezado con esta cita bíblica porque quiero ponerme el primero de la lista. Primero en experiencia, formación, técnica, rapidez… y todas las demás aptitudes que te convierten en número uno en ¡exceso de confianza!

Rapidez-seguridad

Sábado, mes de julio de 2008, Zuriza. Son las nueve de la mañana. Me encanta el camino a la Peña Ezcaurre. En un minuto pasas del asfalto a un bosque de hayas centenario. En verano caminas a la sombra y se agradece, sobre todo, a la vuelta…, siempre contamos con la vuelta. En 30/40 minutos –que me parecen cinco– llegamos debajo del espolón, una línea al principio dispersa y que al final se vuelve más elegante; es una bonita forma de subir a este monte. La vía es fácil y con buena roca, pero larga. Ya en la cabeza empieza a rondar la prisa, más que la prisa son ideas a modo de estrategia para, si el grado te lo permite, ir más rápido; esto no es malo. Pero que nunca la rapidez ocupe el lugar de la seguridad.

‘Ya la igualaré’

Comenzamos a escalar y todo va perfecto. Entre los seguros de la vía y los que colocamos, podemos hacer casi todo en ensamble. En algún tramo escalamos a largos y un par de horas después estamos en el rápel. ¡La cosa marcha! El rápel es corto, unos 15 metros por un diedro vertical pero un poco roto.

De frente te vas a un cortado de 200 m y, si das dos pasos a la derecha según bajas, llegas a un collado donde te puedes soltar y salir andando. Somos dos cordadas con dos cuerdas de 60 metros y 9 mm; demasiada cuerda para este rápel. La cabeza de la prisa y la estrategia piensa… En vez de pasar la cuerda e igualar los cabos, cojo una y la paso por el maillón 4 o 5 metros, me coloco el Reverso. “Ya la igualaré según bajo”. Sujeto la corta y doy de la larga.

No coloco Shunt ni nudo autoblocante, no hago un nudo al final de las puntas, ni siquiera al final del extremo corto, ni mucho menos le digo a mi compañero que me asegure con la otra cuerda, la que me llevo arrastrando para recuperarla en el collado… nada de nada… Es demasiado fácil y corto.

Treinta años de profesional de socorro en montaña y 25 como docente, para llegar aquí y hacer algo que, visto en otros, siempre te parece una temeridad.

Comienzo el rápel en las circunstancias que os cuento. Aunque es vertical te permite apoyar pies e incluso en algún momento soltar las manos para recuperar la otra cuerda. Todo va rápido, como yo quería. Voy dejando correr las cuerdas por mis manos a pequeños tramos de medio metro. Está controlado, no tengo ni que prestar atención. Como en un viaje largo en coche en el que de pronto han pasado 100 km sin ser consciente de conducir.

Y de repente… en un momento que recordaré el resto de mi vida, noto al apretar la cuerda para frenarla la punta del extremo dentro de mi mano. Justo ahí y justo al cerrar la mano. No las había igualado. De mil veces que lo repitiera no saldría igual.

Rápidamente, me apoyo en la roca, no sé por qué la beso, doy gracias a Dios y recuerdo perfectamente a los compañeros que estaban de Alerta, a Michel, el médico del operativo de socorro, del que soy íntimo amigo, mis hijas, Nieves, toda la familia, amigos. No sé por qué, pero ha estado tan cerca que puedo verlo como si hubiese ocurrido.

Sé cómo funciona : el aviso, los primeros datos confusos sobre la víctima, la dureza de la actuación y la noticia corriendo y destrozando a todas las personas que te quieren. Siempre que puedo lo cuento y siempre que lo cuento lo recuerdo. EXCESO DE CONFIANZA…

Distracción fatal

El final de la cuerda se está cobrando demasiadas víctimas. Esto sin contar la cantidad de pequeños percances que ocurren en las paredes y escuelas y de los que nunca nos enteramos. La prevención de una caída desde el final de la cuerda es sencilla, tanto en su ejecución técnica como en el tiempo que empleamos para realizarla.

Un alpinista que llega a una cima tiene un accidente bajando, un escalador que realiza una escalada de varios largos ha sufrido una caída cuando rapelaba y en una escalada en escuela ha ocurrido un percance cuando el asegurador no se da cuenta de que la cuerda no es suficiente para llegar al suelo y se le escapa. Después de un objetivo conseguido hay una pérdida de atención; después de un reto difícil, no solo en la escalada, la mente se relaja. Es algo natural y quizás en ese sentido tenemos poco que hacer.

Sin embargo, podemos establecer unas rutinas de prevención, unas rutinas que nos protejan de la mente despistada después del esfuerzo y la concentración.

Salvador Arroyo
Miembro de la Unidad Especial de Montaña (UEM) de la Guardia Civil, instructor de montaña de la Guardia Civil


 

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