Prevenir

Cuerda atascada en un rápel ¿Y ahora qué?

Un rozamiento excesivo en la instalación de rápel puede impedir la óptima recuperación de la cuerda, algunos nudos de unión se atascan más que otros y, por supuesto, la morfología del terreno será otro condicionante a la hora de vernos en esa incómoda tesitura. Aprendamos cómo prevenirla y qué hacer si nos ha fallado lo anterior.

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Rápel aéreo.  (Darío Rodríguez / Desnivel)
Rápel aéreo.

Hasta los alpinistas y escaladores más experimentados han sufrido más de una vez esta engorrosa situación que, según las circunstancias (cansancio de la cordada, falta de luz, mal tiempo…), puede llegar a desencadenar un accidente serio. Repasemos primero todo lo que debe hacerse para evitarlo y, después, qué podemos hacer para solucionarlo.

Lo primero: prevenir el atasco de la cuerda

• Fíjate bien por dónde tiene que deslizar esta en su camino hacia abajo.

• Evita que se apoye entre bloques donde se pueda empotrar el nudo. Además, esos pedruscos, después, con los tirones, podrían caer. Que tampoco se meta detrás de lajas, entre matorrales o quede hundida en un montón de nieve. Una cuerda húmeda incluso puede quedarse pegada al hielo cuando rapelamos por una cascada helada.

• Los rizos que se forman mientras se rapela suelen atrancarse en las fisuras o con las ramas. Los descensores tipo ocho generan más rizos que los de tipo cesta. Éstos últimos, además, mantienen las dos cuerdas separadas durante el descenso.

• Quita las vitolas o etiquetas adhesivas de los cabos de la cuerda, ya que vuelven rígidos los extremos y se empotran donde menos te lo imaginas y, por mucho que tires después de la cuerda, su elasticidad atenúa tanto tus esfuerzos que a su puntita encajada en una grietecilla no le llega apenas tracción. • El último en bajar debe ir separando las cuerdas porque, si quedan enroscadas entre ellas, la fricción impedirá su deslizamiento.

• No olvidar deshacer los nudos de tope de los cabos antes de empezar a tirar.

• Cuando se unen dos cuerdas, recordad entre todos de cuál hay que tirar para recuperarlas. Si tiramos del cabo contrario, el nudo no pasará por la argolla o anillo de rápel. Esto es obvio, pero ¡a veces ocurre! • Cuando el primero llegue abajo, debería comprobar qué tal desliza tirando del cabo de recuperación. Si los de arriba detectan algún problema, aún están a tiempo de corregirlo.

• No dudes en abandonar material que facilite el deslizamiento de las cuerdas, como anillos de cinta o cordino, maillones o incluso mosquetones.

Ya está atascada la cuerda. ¿Qué hacemos ahora?

Dependiendo de la situación y de la cantidad de cuerda disponible, aplicaremos soluciones más o menos arriesgadas.

• Lo primero será tirar más fuerte o entre varias personas para intentar vencer un rozamiento a veces excesivo, frecuente en rápeles muy largos. También sacudiremos enérgicamente la cuerda, creando ondas que se desplacen cuerda arriba y puede que varíen su posición, liberándola. Alejarse todo lo posible de la pared para tirar es muy recomendable, pues separa la cuerda de la roca, reduciendo la fricción, y crea un ángulo más favorable entre la cuerda y los anclajes del rápel.

• Dentro de lo malo, cuando tenemos abajo los dos cabos de las cuerdas podremos remontarlos con ayuda de bloqueadores mecánicos, frenos con posición de bloqueo tipo Reverso o dos nudos autobloqueantes solos o en combinación con los anteriores, unidos respectivamente al arnés y a una cinta larga para un pie. Con ellos iremos subiendo, deslizándolos hacia arriba y colgando alternativamente de uno y de otro. Probablemente, se haya empotrado el nudo, quizá rozaba mucho. Esto requiere práctica y llevar siempre en el arnés cordinos para autobloqueantes y algún bloqueador mecánico.

• La cosa cambia, y bastante, cuando ya hemos recuperado parte de la cuerda y entonces se atasca. Normalmente no veremos y no sabremos dónde, cómo, ni porqué se ha encallado. Por consiguiente, resultaría muy temerario probar a remontar por ese cabo con el sistema comentado anteriormente: la cuerda podría desempotrarse en cualquier momento y volaríamos con ella. He visto algunas cuerdas tan atascadas que hubieran resistido perfectamente una remontada con jumars, pero esto no lo sabes hasta que no llegas arriba. Mejor no jugar a la ruleta rusa.

• Si ya no necesitamos la cuerda para seguir bajando y el lugar presenta un acceso relativamente sencillo, lo mejor puede ser dejarla allí y volver otro día para quitarla. Naturalmente habrá que escalar o rapelar hasta ella.

• Cuando disponemos de suficiente longitud de cuerda podemos utilizar el cabo libre como cuerda de aseguramiento para que alguno se ate a ella y vuelva a subir escalando, si ello es posible, mientras otro compañero le asegura. Como se trata de una verdadera escalada, el asegurador debe estar anclado a una buena reunión, a no ser que estemos ya en el suelo, y el escalador que va de primero irá colocando protecciones mientras sube. Si alcanza la parte que cuelga del cabo atascado, también puede autoasegurarse a él mediante un nudo autobloqueante. Una vez arriba, deshace el entuerto, recoloca el rápel y vuelve a bajar.

• Si no hay bastante cuerda como para llegar arriba escalando, y se necesita la cuerda para seguir bajando, intentaremos cortarla lo más arriba posible (navaja imprescindible), y nos tendremos que apañar como podamos con ese trozo. Esto puede implicar montar rápeles muy cortos, 10 metros o menos, instalar anclajes abandonando todo tipo de material porque no llegas a las reuniones montadas, y echar unas cuantas horas pasando miedo.


 

• La última solución será avisar al servicio de rescate en montaña. Recuerda que no siempre hay cobertura de móvil y que el 112 sólo funciona si hay alguna compañía que cubra esa zona.

Nudo de gaza por seno o cola de vaca
Se trata de un nudo muy popular y recomendado para unir dos cuerdas de rápel ya que es el menos propenso a engancharse y atascarse porque, a diferencia de otros como el ocho por chicote o el pescador doble, no sobresale alrededor de las cuerdas sino que se mantiene en un lateral y no roza sobre la superficie de la roca. Aunque los americanos lo conozcan como el “nudo europeo de la muerte”, su resistencia es ampliamente suficiente para rapelar, como ha sido demostrado en pruebas con máquina de tracción en el laboratorio de ensayo de materiales de la ENSA de Chamonix. Con dos cuerdas dinámicas del mismo diámetro comienza a deslizar entre 200 y 500 daN. Dejando un sobrante en los cabos de 30 cm como mínimo, no hay riesgo de que se deshaga. Al contrario de lo que se creía hasta ahora, incluso con cuerdas de diferente diámetro funciona. Entre otras, en estas pruebas se ha ensayado con cordino de dyneema puro de 5 mm unido a una cuerda dinámica de 9,1 mm y el nudo comienza a deslizar entre 300 y 490 daN. Con esta misma cuerda pasada por un maillon y el nudo apoyado contra él, en modo cordelette, la cuerda rompe a 1400 daN. Como siempre, todo está sujeto a variables como rigidez o maleabilidad de la cuerda, rugosidad de la camisa, unión de ésta con el alma, etcétera, que pueden hacer fluctuar estas cifras. En cambio no es de fiar si se utiliza para unir dos cordinos de dyneema pura, pues se deshace con poca carga, unos 250 daN.

Toño GUERRA GABÁS


 

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