A sus 22 años, la mirada del extremeño Alberto Ginés transmite tranquilidad y profesionalidad. Ya no es aquel chaval que, con 18 años, se colgó la primera medalla de oro olímpica de la escalada en Tokio 2020 para sorpresa de todos, incluido él mismo. Las ondas expansivas de ese triunfo tuvieron un impacto directo en su personalidad y también en todo el mundo de la escalada, con sus luces y sus sombras, según el prisma con el que se mire.
Tras remontar el vacío de haber conseguido lo máximo tan pronto, siguió juntando piezas hasta consolidarse como el escalador profesional que es, sustentado por el apoyo inquebrantable de su entrenador, David Macià, así como su familia y amistades cercanas. La solidez de sus bases le da aplomo y tranquilidad a sus palabras, pronunciadas por supuesto con su inherente acento cacereño, aunque lleva viviendo en el CAR (Centro de Alto Rendimiento) de Sant Cugat (BCN) desde hace ya unos ocho años.
Le encontramos en el arranque del Climb World Tour de La Sportiva, celebrado el 9 de abril en el rocódromo Sputnik Chamberí (Madrid).
¿Cómo estás afrontando la temporada de competición?
En una semana me voy a competir a Asia, así que ya empezamos, y con muchas ganas. Es la primera temporada que voy a estar solo de cuerda, así que tengo muchas ganas de ver cómo va todo, cómo me desenvuelvo, si todos los entrenamientos que hemos hecho dan frutos, y todo eso, a ver cómo rindo.
¿Por qué has decidido no hacer búlder este año?
Porque no me motiva demasiado, realmente no es una disciplina que me encante, la empecé a hacer por ir a Tokio, y la tuve que seguir haciendo para poder ir a París, pero no es lo que me gusta. Yo desde pequeño he hecho cuerda, y es lo que realmente me gusta.
[Solo unas horas después de esta entrevista, se hizo oficial la noticia de que las tres disciplinas de la escalada concurrirán por separado en los próximos Juegos Olímpicos de Los Angeles 2028]
¿Cómo te ha afectado el reciente cambio de la directiva de la FEDME?
Realmente creo que a mí no me afecta demasiado, a no ser que el seleccionador considere que no quiere que vaya a competir, pero eso ya no es decisión mía, pero de momento para mí sigue todo igual. Voy a hacer las competiciones que estaban previstas en un inicio, voy a ir a Japón a entrenar… Más que afectarme, supongo que son decisiones que uno no termina de entender. Pero como deportista yo no he visto ningún cambio, sigo entrenando en el CAR de Sant Cugat, del que David Macià es el responsable, y yo sigo trabajando de la misma forma con él.
Este invierno has tenido un buen periodo de escalada en roca, con buenos encadenes como Selecció Natural (9a) y Open your mind direct (9a) de Santa Linya, ambos muy rápido, y también estuviste por Montserrat haciendo algún 8c. ¿Cómo lo has vivido?
Bueno, yo a lo largo de mi vida he sido más escalador de roca que de competición, así que la roca es algo que siempre me ha gustado. Sobre todo en temporada un poco más baja, que es más entrenamiento y menos competir, pues con Mikel Linacisoro, que se ha venido a vivir a San Cugat, aprovechamos para irnos el fin de semana o algún día suelto a Montserrat, que lo tenemos a 20 minutos de casa, y he probado algunos proyectos, aunque no demasiado duros. También en Siurana, que nunca había escalado demasiado por allí, hemos aprovechado para escalar bastante. Creo que es una dinámica que, cuando terminemos las competiciones volveremos a retomar, porque al final a los dos nos encanta escalar en roca.
¿Alguna vez has llegado a probar seriamente algún 9b?
No, nunca, ni siquiera 9a+. O sea, lo más duro que he “proyectado” es 9a, y todos los que he probado creo que los he hecho y en general bastante rápido, en ninguno creo que he invertido más de dos días. Entonces, sí que tengo ganas de centrarme y probar algún proyecto más duro, pero al final este año entre que estaba pillándole el ritmo a la roca y he tenido varios viajes, no me he terminado de enganchar con ninguno. Ojalá al final de este año pueda probar algo más duro.
¿Te ves en el futuro dejando la competición y dedicándote a la roca?
Sí, creo que los escaladores tenemos esa suerte de que en cuanto quiera puedo dejar de competir, y seguir siendo escalador profesional, pero solo de roca. Entonces, es una posible salida, o incluso si algún año estoy muy quemado, puedo hacer un parón de competir y escalar en roca, porque es muy compatible, pero de momento estoy encantado con la competición, es lo que me motiva, así que por ahora voy por ahí.
Quería preguntarte sobre el factor mental de la escalada… ¿qué importancia le das tú a estar bien contigo mismo, al estado emocional, para rendir bien tanto en la roca como en las competiciones?
Creo que es algo fundamental, diría que en cualquier deporte, el saber gestionar tu estado emocional a la hora de competir. Por ejemplo todos esos pensamientos negativos que te vienen, como “si me caigo en la primera cinta, si me resbalo, si no lo hago bien, si no gano…”, es inevitable que estén, que aparezcan, pero sobre todo hay que estar lo suficientemente bien psicológicamente para poder gestionarlos y superarlos.
¿Hay algún aprendizaje en concreto que tú hayas experimentado en estos años que puedas compartir con la gente sobre este aspecto mental de la escalada?
Pues lo principal que diría que a mí me ha servido es ir al psicólogo. Es decir, sé que no es fácil y tampoco es accesible a todo el mundo, porque es algo caro, y el psicólogo de la Seguridad Social tienen listas de espera de más de un año, pero, dentro de la medida de las posibilidades de cada uno, es algo que yo recomiendo. Igual que vamos a hacer revisiones al médico o vas al fisio, es algo que está muy normalizado, pienso que ir al psicólogo también es fundamental. Yo estuve yendo una etapa después de las primera olimpiadas, y luego para París también estuve trabajando con una psicóloga que me fue muy bien; ahora mismo no voy, tengo pendiente volver, porque creo que es una herramienta más a la que hay que acudir no solo cuando estás mal, sino siempre, igual que cuidas la nutrición, el entrenamiento… intento que todo esté lo más alineado posible para poder rendir al cien por cien.
En los últimos años hemos visto una multiplicación increíble de rocódromos. Para ti, ¿qué tiene que tener un roco para que te guste entrenar en él?
Por el momento estamos entrenando en el del CAR, porque está a nuestra disposición y podemos adaptarlo a nuestras necesidades. Si queremos cambiar vías, contratamos un equipador, viene y las cambia, lo adaptamos para que sea más difícil o más fácil. En los últimos tiempos estamos trabajando con un equipador japonés, Kaito, que hace un trabajo impecable, estamos muy contentos con él. Y vienen también otros equipadores de Copa del Mundo para hacer vías específicas. Al final, si vienes a un rocódromo público, para mí puede que no sea el sitio idóneo para entrenar, porque no no lo puedo adaptar a mis necesidades concretas.
El año pasado estuviste arrastrando alguna lesión en el pie… ¿ya estás completamente restablecido o tienes secuelas?
Sí, tuve una lesión en el dedo gordo del pie, una especie de artritis que se me juntó con una inflamación de un tendón, se me juntaron varias cosas… Pero por suerte ya dejó de dolerme, para escalar no me molesta. Me encuentro con todo a punto para la competición.
Ya que nos ha reunido La Sportiva con el Climb World Tour 2025, cuéntanos ¿qué pies de gato sueles usar? ¿Y cuántos números por debajo de tu calzado de calle calzas?
Para competir suelo usar los Theory nuevos, que le han cambiado un poco el talón y que, al menos para mí, han mejorado respecto a la versión anterior. En estos bajo 3 números y medio (uso el 40). Y para roca uso los Solution, y en estos bajo 4 números y medio (el 39); en la roca me gusta tener un poco más de sensibilidad, pues las presas son mucho más pequeñas.
Desde que ganaste la primera medalla de oro de la escalada, te convertiste en una figura pública. ¿Sientes alguna responsabilidad de ser una especie de modelo para la gente, que los jóvenes se fijen en ti?
No es como que esté pensando siempre en que tengo que vigilar mis actos porque la gente se fija en mí. Es decir, me gusta considerarme como un chaval decente, que no me tengo que preocupar tanto por eso, pero es que cómo soy, cómo actúo, es de buena manera. Y, si la gente se fija en mí, espero servir de buen ejemplo.
Lo que sí que me gusta es intentar perpetuar los valores clásicos de la escalada, como puede ser el compañerismo, el ser colegas en las competiciones, visualizar juntos… Creo que eso es importante que no se pierda y me gusta al menos intentar conservarlo y transmitirlo.











Me cae bien este chaval. Suerte con las competiciones.