Adam Ondra habla sobre los grados y su manera de cotar

El escalador checo, autor de un sinfín de primeras ascensiones, explica en un vídeo cuál es su opinión acerca de los grados y qué sistema sigue para proponer grado para una línea.

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Pocas personas hay con un bagaje tan importante como Adam Ondra en cuanto a primeras ascensiones de vías duras, llevadas a cabo en un variado abanico de zonas de escalada de muchos países diferentes. El escalador checo suma centenares de ellas que, unidas a las repeticiones de otras muchísimas rutas, le otorgan una capacidad envidiable de valorar el nivel preciso de cada una.

Lejos de querer guardarse para sí mismo ese conocimiento, Adam Ondra ha querido compartirlo con la comunidad en un vídeo en el que ofrece su opinión acerca del grado y explica qué tiene en cuenta a la hora de sugerir uno u otro para una vía.

A continuación transcribimos algunos detalles de su explicación, en la que también habla de algunos casos concretos, como Bohemiam Rhapsody, Golpe de estado, Qui, Silence o La Rambla:

Puede que el tema de los grados sea el más comentado entre los escaladores.

Los grados no los deciden árbitros ni jueces, ni tampoco existe una ecuación matemática que tenga en cuenta factores como la longitud de la vía, su desplome, tamaño de las presas, distancia entre ellas, fricción. Todo se trata de sensaciones subjetivas de quien hace la primera ascensión y, alternativamente, las sensaciones subjetivas de todos aquellos que la repiten. El grado se basa en comparar todas las rutas que he intentado o he hecho.

Aún así, si intentas verlo de la manera más científica, hay algunos factores que tomo en consideración cuando le doy a una vía un grado determinado. Trato de considerar si el estilo se adapta a mis fortalezas o debilidades, el tiempo que me llevó encadenarla, si me siento en forma o no, también si las condiciones en las que intentaba la vía eran buenas o no… Tomo en consideración todos estos factores y luego trato de ofrecer mi opinión honesta acerca del grado.

Desde mi punto de vista, y sé que esto puede ser controvertido, el grado solamente indica la dificultad física y no la dificultad mental. Si la vía da miedo o el problema de búlder es muy alto, la dificultad mental no debería añadir nada al grado.

El grado también debería estar basado en la solución más fácil posible de movimientos y secuencias. Por ello, el grado se debería basar en el punto rojo y no en la escalada a vista, porque es muy poco común encontrar la mejor solución escalando a vista.

El grado también debería ser lo más objetivo posible para una persona media, y ello significa que a veces no será justo para escaladores muy bajitos o muy altos.

Los grados de las vías pueden cambiar con el tiempo. Pueden cambiar porque la vía en sí misma cambie. A menudo, la rotura de una presa hace que la vía sea más difícil, aunque a veces, se rompe una y se crea una presa mejor, con lo que la vía sería más fácil. Aunque hay que tener en cuenta que no cada vez que se rompe una presa y la vía se vuelve más difícil, significa que sea suficientemente más difícil como para aumentar su grado.

El segundo escenario es que haya una nueva tecnología que haga que la escalada sea más fácil. Algunas vías son claramente más sencillas si usas protector de rodilla, pero quien hizo la primera ascensión podría no haberlo usado, porque el protector de rodilla se ha popularizado en los últimos años. Eso significa que algunas rutas podrían necesitar un cambio de grado.

Los pies de gato podrían ser la respuesta a por qué todas las viejas vías verticales resultan tan duras hoy en día. Porque los pies de gato en los años ochenta eran ya muy buenos para cantos pequeños de pies. En cambio, en lo que respecta a desplomes, en los años ochenta los pies de gato eran muy malos en gancheos de punta o talonajes. Por eso, las escasas vías desplomadas de los ochenta parecen hoy mucho más fáciles que las verticales o ligeramente desplomadas.

Sucede muy a menudo que se encuentre una nueva secuencia… Lo peor es que te decoten una vía usando la misma secuencia y la misma tecnología.

Los grados siempre serán fuente de grandes discusiones entre escaladores. A algunos escaladores nunca les gustarán, pensando que desvirtúan la verdadera belleza de la escalada. Yo pienso que se trata solamente de una herramienta, que podemos usar de una forma correcta o quizás no. Desde mi punto de vista, el grado puede ser un buen indicador para elegir el desafío correcto para ti o la vía más apropiada para calentar. Por encima de todo ello, sin grados la escalada no sería un deporte. Mi consejo es no tomarse los grados demasiado en serio y ser consciente de que solamente son números propuestos por alguien. Creo que, al final, ayudan a divertirse incluso más escalando. Y no hay que olvidar que divertirse es lo más importante en la escalada.


 
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