FIN DE TEMPORADA

Santi Padrós y su banda, en las Rocosas Canadienses

El guía, escalador en hielo y alpinista ha pasado tres semanas en el hielo norteamericano con varios compañeros. Entre lo más destacado, repitió ‘Punters of the Storm’ (150 m, M7+, WI5) con Dani Ascaso y ‘Rocket Man’ (350 m, M7+, WI5+) con Iker Madoz.

Dani Ascaso en el L3 de 'Punters of the Storm' en el Storm Valley (Foto: Col. S.Padrós).
Dani Ascaso en el L3 de ‘Punters of the Storm’ en el Storm Valley (Foto: Col. S.Padrós).
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Santi Padrós ha puesto el punto y final a otra prolífica temporada de escaladas invernales con un viaje a las Rocosas Canadienses, después de un sinfín de jornadas de hielo en los Alpes, donde ha realizado interesantes aperturas como la de Emozioni alpine en Dolomitas o Hypnotic lain y Folie perseverante en el macizo del Mont Blanc. En Canadá, la nieve y el hielo están asegurados cuando en los Alpes ya no quedan opciones para la escalada en hielo de calidad con un mínimo de seguridad. Así que ha enlazado las visitas de varios grupos de amigos para pasar un total de tres semanas en tierras (y paredes heladas) norteamericanas.

A pesar de que las condiciones no fueron las ideales, pudo llegar a escalar varias líneas interesantes. Las más destacadas fueron la repetición con Dani Ascaso de Punters of the Storm (150 m, M7+, WI5) en el Storm Valley, abierta este mismo invierno por Raphael Slawinski y Leif Godberson; y la repetición con Iker Madoz de Rocket Man (350 m, M7+, WI5+), en el Mt. Patterson.

Esta última línea es una clásica del mixto duro en las Rocosas Candienses. Fue abierta en 1999 también por Raphael Slawinski, con David Thomson, Kafira Allen y Eric Dumerac, y no fue repetida hasta doce años más tarde, igualmente por Raphael Slawinski con Jon Walsh. El lugar ha atraído a lo largo de los años a algunos de los más grandes, como Ueli Steck y Simon Anthamatten (escalaron una variante en 2007) o Nick Bullock y Greg Boswell (2014).

Santi Padrós en 'Rocket Man' en el Mt. Patterson (Foto: Col. S.Padrós).
Santi Padrós en ‘Rocket Man’ en el Mt. Patterson (Foto: Col. S.Padrós).

A continuación, el relato de Santi Padrós que resume sus aventuras en las Rocosas Canadienses:

Escalada en Hielo y Dry Tooling en las Rocky Mountains

En este viaje he hecho un mix de amigos con quienes comparto cuerda, pasión y amor. Así, por orden de aparición, he escalado un total de 21 días con: Jaume Navarro (ES), Isobel Phoebus (CA), Dani Ascaso (ES), Iban Silvar (ES), Jonas Kempt (USA), Diego Toigo (IT), Andrea Gamberini (IT), Valérie Dupont (B), Iker Madoz (ES) i Sara Lilleey (CA). No puedo dejar de agradecer la compañía y consejos de Juan Hernandez (CL) y Max Schoffel (AR)

Al llegar a las Rockies a finales de febrero me encontré con un terreno avalanchoso muy delicado, eso me obligó a buscar objetivos seguros fuera del terreno alpino peligroso. Algunas clásicas como Whiteman Falls, Weeping Wall y Cryophobia nos permitieron calentar motores antes de meternos en cosas más serias.

Con mucha prudencia fuimos abriendo terreno y adentrarnos en Stanley Headwall y Storm Headwall, donde repetimos otras menos clásicas como Budha Nature y Fiasco, reconociendo además condiciones para buscar objetivos más apetitosos.

Este año, el grupo montañoso de las Rockies sufrió una ola de calor a principios de febrero, lo cual perjudico muchas de las cascadas que les da el sol y normalmente aguantan en buenas condiciones hasta finales de marzo, así que nos tocó negociar ese factor también.

Santi Padrós en el L3 de 'Rocket Man' en el Mt. Patterson (Foto: Col. S.Padrós).
Santi Padrós en el L3 de ‘Rocket Man’ en el Mt. Patterson (Foto: Col. S.Padrós).

Una primera que no lo es

Mi sed de alpinismo y de exploración se desvaneció al ir a ver dos de mis objetivos principales en Consolation Valley. Con paciencia me tuve que reinventar en un macizo con pocas líneas alpinas bien formadas y con más nieve de la esperada… pero la pasión dio su fruto.

Decidimos adentrarnos en Storm Valley para compartir el día atado a Dani Ascaso (que será siempre mi mentor en la escalada en hielo), y detectamos una “posible” línea virgen a la derecha de Check Your Head. Motivados aproximamos cargados con un poco de todo hacia lo desconocido.

Descubrimos más tarde que el itinerario en cuestión había sido abierto en diciembre de 2023, pues algunos clavos y algún parabolt así lo demostraban. La vía, con dos largos de mixto, muy difíciles y expuestos en algunos tramos, lleva la firma Slawinski que viene a ser uno de los más aguerridos “terroristas” del mixto en las Rockies, junto a John Walsh y algún satélite más que anda por ahí. Si le añadimos que el día se fue poniendo feo y que el primer largo de hielo se había secado bastante (ahí danzó el señor Ascaso), pues sale uno de esos días apoteósicos en una vía de M7+ y WI5!

Rocket Man

El 18 marzo llegó Iker Madoz. Yo andaba medio desmotivado a causa del hielito fundiéndose, e Iker venía con ganas de escalar, ¡así que había que sacar el conejo de la chistera! De momento, para que Iker empezara a usar sus nuevos Dark Machine de Grivel y con el jet lag de rigor, nos hacemos una Hydrophobia en buena compañía. Con la tontería, Iker se tira siete días non stop, y el 25 le doy descanso, pues el conejo ya tiene nombre: Rocket Man.

Rocket Man es una vía que lleva también el bonito apellido Slawinski, pero es del año 1999, así que esperábamos que el hombre en su juventud fuera un poco más clemente… ¡ya…!

La vía con cuenta con relativamente pocas repeticiones, y una de las últimas incluye un par de bolts arrancados en una caída en el último largo de mixto, debido a la dudosa calidad de la roca. Bien, con ese menú, el día 26 de marzo aparcábamos nuestra “bellísima” pick up al lado de la carretera para adentrarnos al fantástico mundo de las maravillas.

Conseguimos escalar la integridad del itinerario en 14 horas coche-coche, ¡encadenando además el M7+ a vista! En el M6+ y tras salir volando sobre el primer bolt, decidimos añadir uno más antes del tercero, devolviéndole al largo lo que era suyo y evitando de paso una rotura parcial o total de piernas. Aun así quedaron unos metros muy psicológicos.

Por el resto, queda una vía con mucho compromiso, en un rincón salvaje de esta fantástica cordillera.

Ahora ya me queda ese amargo sabor de boca, mientras guardo mis hojas de hielo (hasta la próxima temporada) de mis nuevos Dark Machine X, con los cuales estamos haciendo muy buen equipo. ¡Muchísimas gracias, Grivel, por acogerme en vuestra familia!

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