EXPLORANDO

Una tarde con Kurt Diemberger

El veterano alpinista dio una entretenida charla en la Librería Desnivel, gracias a la colaboración del GAME y del Club Peñalara. Ver entrevista

Kurt Diemberger
Kurt Diemberger
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El alpinista austriaco Kurt Diemberger. ~ desnivelpress.comEl alpinista austriaco Kurt Diemberger. ~ desnivelpress.com

Un experimentado alpinista con mucho sentido del humor. Así es como probablemente quedó grabado Diemberger en el recuerdo de los muchos asistentes que se acercaron en la tarde del pasado lunes día 26 a la librería madrileña a escucharle. El motivo de la conferencia era la reedición de su libro K2. El Nudo Infinito, donde narra su trágica experiencia en la montaña chino-paquistaní en el año 1.986, donde perdió a su compañera Jullie Tullis y otros cuatro de sus compañeros. El libro se ha convertido ya en un clásico de la literatura de montaña.

Diemberger, austriaco, preciso con los recuerdos, narró paso a paso sus experiencias en las diferentes montañas que ha visitado a lo largo de su vida. No pudo olvidar un emocionado recuerdo a su compatriota Hermann Buhl, con el que escaló el hasta entonces virgen Broad Peak y al que vio desaparecer al derrumbarse una cornisa de hielo en el Chogolisa. Pero no se dejó llevar el veterano alpinista por la melancolía. Más bien al contrario, hizo gala durante toda la charla de un excelente sentido del humor y de una afilada ironía.

No correr en la montaña

Kurt Diemberger estampando su firma en su retrato del ya famoso mural montañero de la Librería Desnivel. ~ desnivelpress.comKurt Diemberger estampando su firma en su retrato del ya famoso mural montañero de la Librería Desnivel. ~ desnivelpress.com

Diemberger que, con 73 años, aún sigue subiendo a la montaña y rodeándose de montañeros (sin ir más lejos, el año pasado estuvo en el campo base del K2 con motivo del cincuentenario de la primera ascensión de la montaña), mostró además que goza de una especial sensibilidad para todo lo relacionado con la belleza natural. Mostró diapositivas en las que aparecían artísticas nubes y juegos de luces cubriendo el Gasherbrum 2 y los llamo «espíritus del aire». No en vano, Diemberger es fotógrafo y camarógrafo de televisión, lo que contó que le ha llevado a visitar los cinco continentes.

Ya más centrado en su actividad alpinística, el veterano montañero hizo una defensa del «ir despacio. No debes correr. Yo hice la Integral de Peutérey, en los Alpes, una preciosa arista. Cuando la haces, debes mirar a derecha, a izquierda , disfrutar de la vista, hay gente que dice que la ha hecho en dos días, en uno, pero yo prefiero disfrutarla».

Una visión turbadora

Diemberger con un ejemplar de su libro De 0 a 8.000. ~ desnivelpress.comDiemberger con un ejemplar de su libro De 0 a 8.000. ~ desnivelpress.com

Narró cómo la superación de un techo de hielo inescalado de una pared no muy conocida de los Alpes en 1956 le abrió las puertas del Himalaya. El gran Hermann Buhl le invita a unirse a la expedición a uno de los últimos ochomiles vírgenes: el Broad Peak. Lo ascienden, y Diemberger contó cómo ya desde sus paredes verá el perfil de la montaña que marcará su vida: el K2. «El K2 es ciertamente la montaña de las montañas, es mucho más grande que el Broad Peak. No sé cuál fue la clave de mi supervivencia en esa montaña, pero lo que sí es cierto es que mi recuerdo de la tragedia del 86 no ha cambiado en estos años», contó en su charla.

En definitiva, Diemberger se metió al público asistente en el bolsillo. Por la Librería Desnivel pasó un hombre con carácter, pero cercano y bienhumorado, que supo transmitir su pasión por la montaña y las experiencias únicas que ha vivido, consciente de que ha conocido unas montañas y una forma de ver el alpinismo que quizá ya nunca vuelvan.

El austriaco Diemberger, sin duda uno de los «grandes» del Himalaya, da en esta entrevista su particular visión sobre el alpinismo actual, y relata los recuerdos todavía vívidos de quien ha escrito una, o varias, de las páginas más brillantes del alpinismo moderno.

Kurt Diemberger en el campo base del K2, en 2004, año del cincuentenario de la montaña.<br> Foto: desnivelpress.comKurt Diemberger en el campo base del K2, en 2004, año del cincuentenario de la montaña.
Foto: desnivelpress.com

En 2004 estuviste en el Karakorum otra vez, ¿cómo lo has visto 50 años después?
Bueno, las montañas no han cambiado mucho, pero el ambiente sí. Ahora todo es muy turístico, y la culpa de todo lo tiene una carretera; cuando no existía costaba mucho trabajo llegar al Glaciar del Baltoro y la gente no iba. Ahora se puede llegar en todo terreno y en muy poco tiempo estás a los pies del K2. Yo, que soy un componente fundador de Mountain Wilderness, creo que la fatiga ha de mantenerse como un componente esencial para proteger las montañas.

¿Estamos quizá acercando demasiado las montañas al hombre?
Sí. Demasiado. Del otro lado del K2 la montaña está como siempre porque no hay carretera, porque hay un río demasiado salvaje. El río hace de barrera.

¿Qué pensabas el año pasado cuando estabas en el K2 y veías a los alpinistas con el equipo moderno y lo comparabas con el equipo con el que fuiste tú al Broad, por ejemplo? ¿Qué opinas de la preocupación de ahora por el material?
Nosotros no nos preocupábamos por el material que teníamos. No sabíamos que inventarían botas dobles, por ejemplo, todo esto hacía más difícil la escalada, claro. Pero a pesar de todo este nuevo material, no se debe perder el respeto a la montaña, ni si quiera por el conocimiento de la meteorología. El K2, por ejemplo, no es calculable, no es predecible.

¿Qué piensas de la obsesión que hay ahora por ascender montañas de 8.000 metros?
Yo creo que es sólo una obsesión sólo por las vías normales. No hay interés por vías verdaderamente difíciles, o solamente muy pocos alpinistas se interesan por ellas, el resto sólo hacen «coleccionismo de picos».

¿Qué piensas de todo lo que rodea a las grandes expediciones: oxígeno, cuerdas fijas, porteadores de altura…?
Bueno, son dos caminos diferentes. En los años 50 pensábamos que se podía hacer un ochomil en estilo alpino: sin oxígeno, sin porteadores de altura, solamente tres o cuatro amigos, como en los Alpes, vamos… Hermann Buhl ya tuvo la idea de hacer el Broad Peak en estilo alpino.

Parece que el alpinismo no ha evolucionado mucho ¿no?
Bueno, se ha dividido. Hay continuadores de Hermann Buhl, que han seguido el camino del estilo alpino, y luego también hay seguidores del viejo estilo, o «estilo pesado», de grandes expediciones.

El alpinista austriaco Kurt Diemberger.~ desnivelpress.comEl alpinista austriaco Kurt Diemberger.~ desnivelpress.com

¿Y qué piensas de las expediciones comerciales?
No me gustan las expediciones comerciales, porque suben gente sin experiencia a gran altura, lo cual es peligroso. Cuando hay sol y no hay viento la cosa marcha bien, pero si hay un cambio de tiempo todo se puede convertir en una tragedia, como ya se ha visto. Ahora bien, las expediciones comerciales están bien para conducir gente hasta los campos base. O para cumbres menores.

¿Qué te pareció el cincuentenario del K2?
Debe comprenderse que para Italia el K2 es como el Nanga Parbat para los alemanes. Todo italiano que camina quiere ir al K2, ya que fueron ellos los que lo conquistaron. Aunque yo creo que no se debió dar permiso a miles de personas para que invadieran el Baltoro, porque el medio se degrada.

¿Qué piensas de la polémica sobre la ascensión al K2 que todavía colea casi 50 años después entre Walter Bonatti, Lino Lacedelli y Achille Compagnoni?
Yo no estaba allí, pero para mí está claro que Lacedelli y Compagnoni hicieron cima con la ayuda de todos los otros miembros de la expedición, no solamente de Bonatti. Todos ellos montaron los campos, portearon el oxígeno y todo lo demás durante toda la expedición, no sólo durante el último tramo. Pero claro, Bonatti probablemente se sentía el más fuerte de la expedición y se sentía con derecho a hacer cumbre, y años y años dándole vueltas a esta cuestión… No sé. Pero bueno, luego ha sido el primero en hacer cumbre en el Gasherbrum 4, no puede quejarse. Siempre ha sido un alpinista muy fuerte.

Has escrito un libro que se titula «El séptimo sentido» ¿crees que este sentido sería clave para la supervivencia del alpinista?
Es una pregunta difícil, porque la respuesta ocupa todo un libro. El séptimo sentido es, por ejemplo, cuando hacemos algo para los demás. Cuando Hermann Buhl, haciendo mal tiempo en el Chogolisa dijo: «Marchemos hacia la cumbre». El sexto sentido a lo mejor habría dicho «bajemos», pero el séptimo no.

¿Cuál piensas que fue la clave de tu supervivencia en el K2?
No lo sé. Puede ser la suerte, puede ser el sexto sentido, el séptimo, todo junto… No lo sé.

Veinte años después, ¿cómo recuerdas aquella tragedia?
Tal y como la escribí después. No ha cambiado mi visión de aquello.


 

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