CINCOMILES Y SEISMILES

Un estudio pide ayuda para recopilar la historia de las primeras ascensiones en los Andes

Maximo Kausch publica la lista de las más de 1.100 cumbres que superan los 5.000 metros en los Andes y busca información para completar sus respectivas historias.

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Escena del mapeamento selectivo
Escena del mapeamento selectivo   Maximo Kausch

El alpinista argentino y guía de montaña Maximo Kausch lleva dieciocho años embarcado en su proyecto personal de ascender todos los seismiles de los Andes. Un total de 104 cimas de las que, antes del parón obligado por la pandemia de coronavirus, ya había escalado 90.

Sin embargo, desde un buen inicio, Maximo Kausch se dio cuenta de que la empresa no iba a ser fácil. No solo por la cuestión logística, física y técnica que implica cualquier ascensión, sino por la dificultad científica de saber exactamente cuáles son los seismiles de los Andes. Y, como una duda lleva a la siguiente, descubrió que todavía eran más caóticas las referencias a los cincomiles de los Andes. De ahí que se lanzara también en un monumental proyecto de categorizar todas las montañas de más de 5.000 metros de la cordillera:

Es un trabajo de muchos años que vino después que empecé a subir seismiles. Cuando llegaba a la cumbre de uno de estos cerros con más de 6.000 metros, que son los más altos de cada pequeña cadena de montaña, siempre me preguntaba cómo se llamaban esos cerros «chicos» que veía de las cumbres. Creía que tendría que ver el mapa para saber cuáles eran. Después de unos años y 90 seismiles más tarde, me di cuenta que no era fácil así.

A veces, en conversaciones que escucho, la gente habla de los cuatromiles de los Alpes o de los ochomiles y sietemiles del Himalaya. Nosotros, en Sudamérica, no sabemos ni cuántos seismiles tenemos exactamente, y mucho menos cuántos cincomiles.

Más de 1.100 cincomiles

El estudio tomó impulso en 2014, gracias a la doctora inglesa en física Suzie Imber, que había sido clienta de Maximo Kausch en una expedición al Ama Dablam. Ella aportó la vertiente científica desde la Universidad de Leicester, con un software operado por súper computadores de la NASA que analiza los modelos digitales de elevación con enorme precisión.

De este modo, detectaron más de 65.000 elevaciones superiores a los 5.000 metros en los Andes. A continuación, aplicaron a cada una de ellas una fórmula para medir su dominancia y diferenciar así los picos principales de los subsidiarios. Al final, el resultado es que existen 1.175 picos de más de 5.000 metros en los Andes, 104 de los cuales superan los 6.000.

Ayuda para conocer nombres e historias

Pero el objetivo del estudio no termina ahí. La idea de Maximo Kausch es conocer los nombres de todos y cada uno de esos picos, así como el historial de ascensiones que hay detrás; al menos de las primeras ascensiones. La tarea es monumental y, por eso, solicita la ayuda de la comunidad montañera global, ya sean los clubes locales de todos los rincones de los Andes o los alpinistas internacionales que hayan llevado a cabo expediciones y ascensiones en la cordillera.

Calcula que todavía les faltan los datos de las primeras ascensiones de al menos 400 cerros y quedan por corregir los nombres de 350 de ellos. Para facilitar el trabajo y la revisión por parte de todo el mundo, Maximo Kausch ha publicado online el listado completo de todas las cimas principales identificadas.

Esta es la lista que tenemos en versión Excel online: https://docs.google.com/spreadsheets/d/1s1EIvuju1yj7bbhUtUMToFaqrfV5WoO5Pls-SbuxkuQ/edit#gid=0

Y este es el mapa KML para Google Earth: http://www.andes-specialists.com/Andes/Andes5000%2B.kml

Y si alguien tiene alguna sugerencia de cambio, podría escribirlos en los comentarios. Sería importante que si tienen algún dato de primer ascenso que no tenemos, nos pasen la fuente del dato. ¡Ojalá en algunos meses tendremos todos nuestros cerros en los mapas online que hay!

Los detalles del estudio

A continuación, la explicación detallada de Maximo Kausch sobre el estudio y sus implicaciones.

Concepto de dominancia

Hay muchos criterios para decir qué es una montaña. Pero el que me pareció el más justo, fue el de Eberhard Jurgalski de 8000ers.com. Este usa el % de independencia topográfica. Sirve para el Everest o el Ben Nevis de 1.345 m en Escocia. Se llama dominancia, y es básicamente la prominencia topográfica (P) dividida por la altura del cerro en cuestión (A) multiplicada por 100, o sea, D(%) = (P / A) x 100. Si el resultado es superior a 7%, entonces decimos que es una montaña. Creo que es una forma muy justa para la necesidad de listas de montañas que hay hoy en día. ¿Cuáles son los 14 ochomiles del Himalaya? ¿Cuáles son los 82 cuatromiles de los Alpes? Bueno, esas listas se producen con el criterio de dominancia. ¿Por qué no podemos tener una de nuestros Andes?

Claro que muchos cerros quedan fuera de la lista. Hay elevaciones andinas con una gran importancia histórica, pero que no llegan a tener el % suficiente. Lo lindo es que siguen ahí, pero con una clasificación diferente. En vez de llamarlos montaña, lo podemos llamar «sub-cumbre», por ejemplo.

Con el criterio de 7% de dominancia llegamos a 1.175 montañas con más de 5.000 metros en los Andes. La idea en el futuro es ampliar nuestra lista con las elevaciones de menor % de dominancia.


 

¿Para qué sirven estos datos?

Estamos muy cerca de publicar estos datos en los mapas base como Google Maps, Wikipedia (una página para cada cerro), Google Earth, OSM y GeoNames.

¿Cómo es el estudio?

El estudio abarca no solamente los datos topográficos de una montaña, sino también datos humanos como su nombre, cuándo fue el primer ascenso y por quién. El problema es que en Sudamérica no fuimos muy organizados en dónde publicar, por ejemplo, cómo se llama un cerro o quién lo subió primero. Cada país tiene un Instituto Geográfico Militar donde se guarda el nombre de cada cerro en las cartas topográficas. El problema es que muchas veces no está muy clara la posición de cada nombre, o también cómo se escribe. En Perú, por ejemplo, hay montañas con nombres en el idioma Quechua y también en Aymará. Al ponerlos en los mapas, muchas veces los IGM «hispanizaron» los nombres, cambiando totalmente la forma en que se escriben. Por ejemplo, el cerro boliviano Matchu Suchi Cuchi que fue probablemente escalado por primera vez en 1959 y probablemente tiene una altura de 5.648 metros sobre el nivel del mar, ¿se llama Machu Such’i Qhuchi, Matchu Suchi Cuchi, Matchu Soochi Cuchi o Matchu Suchi Cuchi?

Digo «probablemente» 5.648 metros, porque los datos satelitales disponibles tampoco son muy precisos. Usamos datos de varias misiones topográficas satelitales: SRTM (EE.UU., 1999), ASTER (Japón – EE.UU., 2000), TanDEM-X (Centro Aeroespacial Alemán y EADS Astrium, 2010) y ALOS World 3D – 30 m (Japón, 2106-2020). Pero muchas veces tienen «agujeros» en los datos, entonces hay veces que hay que interpretar cuáles datos están mejor y vamos «mejorando» la altura del cerro.

¿Qué falta?

El mayor problema es con los datos humanos, pues tenemos poca ayuda de los locales que realmente saben el nombre de cada uno de sus cerros y quién lo subió primero. Hasta ahora viene ayudando mucho Guillermo Almaraz de EstiloAndino.com, que es un andinista argentino y gran investigador de la cultura de montaña local. Con él venimos investigando datos publicados por historiadores como el chileno Evelio Echevarría y varias publicaciones en American Alpine Journal, todo eso con el objetivo de encontrar el nombre correcto y primer ascenso de cada uno de los 1.175 cerros. Pero necesitamos más ayuda.

Aprovechando la pandemia, que hay que quedarse encerrado en la casa, no hay momento mejor para compartir la información, así todos por lo menos sabemos qué hay en nuestros Andes. También hablo por el turismo extranjero que muchas veces solamente escuchan hablar sobre el Aconcagua, Huascarán o Machu Picchu. Hay cerros hermosos y con mucha historia en los Andes. ¡Tienen que por lo menos aparecer en un mapa!

¿Quién nos ayudó hasta ahora?

Venimos trabajando con Suzie Imber, del Reino Unido, que nos proporcionó el software para el estudio topográfico. Este usa supercomputadoras para calcular la independencia topográfica de cada cerro. Es bastante complejo. También nos está ayudando Guillermo Almaraz de Argentina con los datos de primeros ascensos y nombres. De Chile nos está ayudando Álvaro Rojas con los nombres de algunos cerros de la Puna de Atacama y también usamos los datos de un gran estudioso chileno, Evelio Echevarría.

Algunos datos vinieron del proyecto Nomenclatura conduzido por Ulrich Lorber del Club Alemán Andino de Santiago. Hay portales como el AndesHandBook.org que tiene mucha información, y sirvió para confirmar muchos datos. Los mapas de Eduardo Cinicola de Viajeros4x4 también fueron muy útiles. De Perú, nos ayudó mucho Alberto Hung con algunos nombres y ascensos. Nate Heald, un gran andinista norteamericano que vive hace muchos años en Perú, corrigió el nombre de muchos cerros. Eberhard Jurgalski, de Alemania, tiene un gran estudio sobre los Andes y usamos algunos de sus datos. John Biggar, que es un gran andinista inglés y viene subiendo cerros de altura en los Andes hace 30 años, también nos aportó mucha información. John hizo básicamente lo mismo que estamos haciendo ahora con datos satelitales, pero lo hizo con cartas topográficas, un lápiz y una regla hacen 30 años. También tuvimos ayuda de gente que le gusta la topografía como el argentino Guillermo Corona, que nos cedió sus complejos mapas de Argentina. Y hay escaladores muy experimentados de cada lugar que nos ayudaron con nombres; por ejemplo Pablo David González, Marcelo Scannu y Glauco Muratti. Sin su ayuda, no tendríamos la información que tenemos hoy.


 
Comentarios
1 comentario
  1. Impresionante trabajo el que está haciendo este gran equipo de entusiastas de los Andes. El criterio elegido para que estas 1175 montañas puedan ser incluidas en este listado en que tengan una dominancia superior al 7 %. Y eso solo lo consiguen si previamente tienen una buena prominencia, concepto no demasiado bien entendido en el colectivo montañero de nuestro país. Para que nos podamos hacer una idea, muchos de los tresmiles del Pirineo no tienen ni un 1 % de dominancia porque su prominencia es insignificante, apenas si destacan de lo que hay a su alrededor.

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