PRESENTACIÓN HOY EN LA LIBRERÍA DESNIVEL

Ralph del Valle o correr y escribir: «Somos cuerpos anónimos moviéndonos en un océano de ruido»

Os invitamos, a todos los cuerpos anónimos y conocidos, a que nos acompañéis hoy martes 14 de abril en la librería Desnivel de Madrid (19 h) a recibir Insularidad, un maravilloso libro finalista del Premio Desnivel de Literatura 2014. Una jornada literaria con Ralph del Valle, el padre de la criatura, Ricardo Martínez Llorca, consagrado autor, y Pati Blasco… para dejar de ser islas por una tarde.

Autor: Pati Blasco | 3 comentarios | Compartir:
Portada del libro Insularidad. El viaje interior de un corredor
Portada del libro Insularidad. El viaje interior de un corredor

Insularidad es el segundo libro de Ralph del Valle (1978). Su primera novela, Gnadenlos (Sin compasión), un cáustico retrato de una generación perdida a través del prisma de las agencias de publicidad, se alzó con el IV Premio de Creación Literaria de Bubok (2012).

Y en esta tarde literaria vamos a hablar de todo lo que le llevó a escribir Insularidad y de ese fino hilo común con el que se teje la escritura de Ralph: la anulación de la identidad, la individualidad.

«Un hombre en mitad del invierno prusiano. Extranjero sin nombre en una tierra en la que va a comenzar de cero una vez más. Un hombre solo que corre, que acumula kilómetros para pasar página. Lo único que sabe hacer».

Una historia que nos recuerda la condición del ser humano que cae, se equivoca, se rebela, aprende y se levanta

Así arranca Insularidad, una emocionante ventana a una historia intimista de huida y redención que reflexiona sobre cómo la pérdida y la derrota pueden transformarse en camino y esperanza. Una historia que nos recuerda esa condición itinerante del ser humano que cae, se equivoca, se rebela, se arrepiente, aprende y se levanta por el camino más difícil.

Pero Insularidad es mucho más… como bien dice Ricardo Martínez Llorca «Es un ejercicio de estilo, tanto literario como humano, un libro breve sobre los beneficios de correr, no es una demostración de fuerza física, sino de encontrar el lirismo que nos ayudará en nuestra educación sentimental. En definitiva, es una reflexión en la que hay algo de urgente: deberíamos leer este libro cuanto antes».

«Corro porque cada vez que lo hago siento que no tengo límites. Otra mentira, como otras tantas»

Os invitamos a compartir con nosotros este viaje sensorial, emocional, deportivo, literario… una tarde cualquiera en una librería del centro de Madrid. Y cantar a la soledad del hombre y la mujer contemporáneos y quizá, un poco juntos, sobreponernos a la vida, al ejercicio de la vida.

De momento os dejo un recuerdo de mis conversaciones con el autor. Aquella en la que me confiesa que uno de mis fragmentos preferidos lo escribió una noche de febrero, después de salir a correr un rato bien largo a varios grados bajo cero. Sentado en el sillón con una manta cubriéndole las piernas. Y, quedándose dormido mientras lo escribía, en una zona intermedia entre la vigilia y el sueño, prácticamente a ciegas, como en muchos momentos de Insularidad, nació esta maravilla:

«Corro para olvidarte. Es así, tan sencillo»

«Corro porque avanzo en silencio.

Corro porque cada vez que lo hago siento que no tengo límites. Otra mentira, como otras tantas.

Corro para escribir por las noches un libro como este, una colección de fragmentos cuya excusa es esta absurda afición.

Corro porque he de dejar atrás y borrar todos los sábados en los que mi teléfono es una ballena varada.

Corro para alejarme de las postales del pasado. Las que hicieron daño y las que están en proceso de hacerlo.

Corro para irme despidiendo de mí mismo.

Corro para negar mi futuro.

Corro para negar mi pasado.


 

Corro para no vivir del todo mi presente.

Corro para soñar. Para proyectar esas escenas que nunca terminan de suceder y que parecían estar a punto de ocurrir, pero.

Corro para obviar el hecho de que cuanto más corra, menos atractivo voy a ser. Menos yo voy a ser. Cada vez más otro, más el de allá. El que querría morder una nube y masca solo el salitre de su sudor y su propia saliva coagulada.

Corro para poder quedarme dormido rápido y soñar lo mínimo.

Corro para no pagar el precio de los sueños.

Corro para ver aterrizar aviones sobre mi cabeza.

Corro para quedarme dormido en el sillón mientras escribo todo esto.

Corro para olvidar cómo tu vida se expande como una enredadera lejos de donde yo pueda verte.

Corro para olvidarte. Es así, tan sencillo».


 
Comentarios
3 comentarios
  1. Menos tonterías. Un estúpido, corra lento o rápido, no deja de ser estúpido. Llevo cerca de veinte años corriendo y desde entonces ni soy ni más listo, ni más sabio, y menos aún, filósofo. Más bien me gasto una pasta anual en zapatillas y fisioterapeutas. Correr es una actividad física como cualquier otra, absolutamente sobrevalorada en estos momentos. Más tarde o más temprano dejará de estar de moda

  2. Sin acritud, yo no ahorraría tanto en sicólogo, con lo fácil que debe de ser correr simplemente porque a uno le gusta… Por cierto, a mi no me gusta, prefiero contemplar el mundo a otra velocidad. Además, cuando he corrido me he dado cuenta enseguida de que tengo límites!

  3. O simplemente y mas comunmente en estos últimos tiempos, … corro porque está de moda.

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