HISTORIAS DE LA HISTORIA

Primera ascensión al Dhaulagiri, el final de una época

La Montaña Blanca cerró en 1960 la serie de primeras a los ochomiles de la década de 1950. Kurt Diemberger, Peter Diener, Ernst Forrer, Albin Schelbert, Nawang Dorje Sherpa y Nima Dorje Sherpa compartieron la cima tras una expedición innovadora.

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Dhaulagiri primera ascensión por Kurt Diemberger Albin Schelbert Ngawang Dorje y Nima Dorje en 1960
Dhaulagiri primera ascensión por Kurt Diemberger, Albin Schelbert, Ngawang Dorje y Nima Dorje en 1960

El Dhaulagiri (8.167 m) fue considerada la montaña más alta del mundo durante tres décadas a principios del siglo XIX. La Montaña Blanca –ese es el significado de su nombre en sánscrito– fue divisada en 1808 por el teniente del ejército británico Spencer Webb, quien estimó que su altitud superaba en unos dos mil metros al Chimborazo (Ecuador), considerado hasta entonces el techo del planeta con sus 6.310 metros. El Dhaulagiri se mantuvo en lo alto de la lista hasta que no lo desbancaron las mediciones del Kangchenjunga.

Lo que no se le puede quitar al Dhaulagiri es el hecho de constituir uno de los mayores desniveles geográficos que existen sobre la faz de la Tierra. Tomando como referencia el curso del Khali Gandaki, en unos escasos treinta kilómetros se registran más de 7.000 metros de desnivel.

Siete intentos previos

El primer reconocimiento de la montaña data de 1949, poco después de abrirse Nepal, y corrió a cargo del científico suizo Arnold Heim, quien sobrevoló la zona y obtuvo las primeras fotografías.

Con esa información y una cartografía enormemente inexacta, la expedición francesa al Himalaya de 1950 centró sus esfuerzos iniciales en el Dhaulagiri. Maurice Herzog escribió posteriormente que Lionel Terray le llegó a decir: “El Dhaulagiri es absolutamente imposible de escalar; ¡es endemoniadamente difícil!”. Herzog, Terray, Louis Lachenal, Jean Couzy, Gaston Rébuffat y sus compañeros se desplazaron 30 kilómetros para cambiar de objetivo y terminaron haciendo historia en el Annapurna con la primera ascensión de un ochomil.

En 1953 llegó el primer intento suizo y, desde entonces cada año excepto en 1957 hubo una expedición en el Dhaulagiri que, invariablemente acababa sin cima. Los suizos liderador por Bernhard Lauterburg escogieron la cara norte –valiéndose de los datos de una expedición británica de reconocimiento del año anterior– y su famoso “espolón de la Pera”, y Peter Braun y Rudi Schatz llegaron hasta los 7.700 m. Aquel fue el año del Everest de Hillary y Tenzing, y del Nanga Parbat de Hermann Buhl.

En 1954 se produjo la primera expedición argentina a un ochomil, bajo el liderazgo del teniente Francisco Ibáñez. A través de la misma ruta del año anterior, Alfredo Magnani, Gerardo Watzl (de origen austriaco) y los sherpas Pasang Dawa y Ang Nima superaron los 8.000 metros antes de darse la vuelta. Aquejado de graves congelaciones, Francisco Ibáñez fue evacuado a Katmandú, donde falleció. Aquel año, los italianos coronarían el K2 y los austriacos, el Cho Oyu.

Llegó 1955 y el turno fue para una expedición germano-suiza, con el alemán Martin Meier como líder. Sus esfuerzos los llevaron hasta 7.600 m, también por la cara norte. Fue el año en que Couzy y Terray hollaron el Makalu, mientras Band y Brown se anotaban el Kangchenjunga.

Los argentinos regresaron en 1956, dirigidos por el teniente coronel Emiliano Huerta igualmente por la ruta de la Pera. Tras alcanzar los 7.700 m, con una punta formada por Vicente Chichitti, Felipe Godoy, Humberto Vasalta y Ajeeba Sherpa, tuvieron que retirarse debido a la falta de suministros. Mientras tanto, caían el Lhotse para los suizos, el Manaslu para los japoneses y el Gasherbrum II para los austriacos.

De nuevo los suizos se plantaron a los pies de la montaña en la primavera de 1958 para volver a medirse a la cara norte del Dhaulagiri y su espolón de la Pera. Y de nuevo se marcharon sin la cima, tras darse la vuelta su líder Fritz Staeuble junto con Pasang Dawa Sherpa a unos 7.600 m debido al excesivo riesgo de avalanchas. El Broad Peak de los austriacos del año anterior y el Hidden Peak de los estadounidenses de ese mismo verano dejaban al Dhaulagiri como único objetivo sin completar en el Himalaya, además del Shisha Pangma, para el que no se expedían permisos.

En 1959, Fritz Moravec –autor de la primera al Gasherbrum II tres años antes– lideró una expedición austriaca al Dhaulagiri que, por primera vez, se olvidó de la cara norte y lanzó su intento por la arista noreste. Karl Prein y Pasang Dawa Sherpa marcaron la punta de altura en 7.800 metros, antes de abandonar por fuertes vientos. Durante la expedición falleció Heini Roiss al precipitarse en una grieta.

Privada, internacional… y con avioneta

La expedición al Dhaulagiri de 1960 fue una novedad en múltiples aspectos. Para empezar, aunque el permiso era suizo como la mayoría de sus integrantes incluido el líder Max Eiselin (que ya había participado en el intento de 1958), la expedición se organizó de forma privada y con un carácter internacional. Como ha venido siendo habitual más adelante, cada miembro buscó financiamiento por su cuenta y se juntaron ocho suizos, el austriaco Kurt Diemberger, el alemán Peter Diener, el realizador estadounidense Norman Dyhrenfurth, los polacos Jerzy Hajdukiewicz (como médico, también presente en la expedición suiza de 1958) y Adam Skoczylas, además de siete sherpas.

Pero lo más curioso fue que entre los miembros de la expedición figuraban el piloto Ernst Saxer, el copiloto y mecánico Emil Wick y su avioneta Pilatus Porter PC-6, adaptada al aterrizaje en terreno glaciar y bautizada como Yeti. La idea consistía en ahorrar tiempo, trabajo y riesgos en la aproximación con centenares de porteadores trasladando material y alpinistas por aire. Además, también se pretendía lograr un objetivo paralelo: intentar localizar señales del Abominable Hombre de las Nieves, cuyos avistamientos más abundantes habían sido notificados precisamente desde la zona del Dhaulagiri.

La avioneta es la gran protagonista de la primera parte de la crónica de aquella expedición. Ernst Saxer batió en dos ocasiones el récord de aterrizaje a mayor altura al depositar el aparato primero en el Dambush Pass (5.200 m) y más adelante en el collado noreste (5.750 m). Allí se situó el C2 de la expedición y los alpinistas fueron trasladados por Yeti hasta ese punto… el experimento de aclimatación a punto estuvo de provocar el colapso de alguno de los montañeros por el súbito cambio de altitud.

La avioneta sufrió una avería en pleno vuelo el 13 de abril, que exigió un aterrizaje de emergencia en Pokhara y la sustitución de un motor que tardó tres semanas en llegar desde Suiza. El 4 de mayo, Yeti volvía a estar operativa, pero por poco tiempo, pues al día siguiente tuvo un accidente durante el despegue desde el Dambush Pass que la dejó completamente inservible. Saxer y Wick salieron ilesos. La avioneta sigue allí a día de hoy, como un recuerdo histórico para el himalayismo.

Progreso sostenido por la arista noreste

Mientras tanto, el campo base de la expedición fue instalado a 4.700 metros a finales de marzo y el progreso fue lento pero constante desde entonces. Con la lección aprendida de sus predecesores, los alpinistas se olvidaron del espolón de la Pera (cara norte) y se centraron en la arista noreste, que tan buen potencial había demostrado tener para los austriacos el año anterior.


 

Tras la llegada aérea al C2 (5.750 m) el 3 de abril, tardaron otros doce días en estar preparados para ascender e instalar el C3 (6.590 m), el 15 de abril. Hacia finales de mes, habían superado la barrera de los 7.000 metros, montando el C4 a 7.050 m y dejando un depósito de material a 7.400 m, donde pretendían instalar el C5. Ese era el último campamento previsto antes del intento de cima.

El C5 (7.400 m) se instaló el 3 de mayo y, al día siguiente, Albin Schelbert, Ernst Forrer, Kurt Diemberger, Nawang Dorje Sherpa y Nima Dorje Sherpa lanzaron un primer intento de cima. Mientras la avioneta se estrellaba casi 3.000 metros más abajo, el quinteto ascendía con dificultades debido a la mucha nieve acumulada y llegaba hasta los 7.800 metros. Allí, se dieron cuenta de que no tenían opciones de alcanzar la cima del tirón y se dieron la vuelta con el convencimiento de que necesitaban un C6 para desde allí llevar a cabo el ataque definitivo.

Overbooking en el intento a cima

La expedición que logró la primera ascensión al Dhaulagiri recibió ciertas críticas por la falta de autoridad y desorganización en su ataque definitivo a cumbre. Algunos apuntaron directamente a Kurt Diemberger el saltarse los acuerdos del grupo y no quedarse en el C4 como apoyo de la primera oleada de cima. Aquello provocó que nueve alpinistas coincidieran el 11 de mayo en el C5 (7.400 m), donde solo había dos tiendas dobles, y que no hubiera nadie apoyando por debajo. Michel Vaucher, Hugo Weber y Jean-Jacques Roussi decidieron bajar al C4 a buscar otra tienda, pero el primero de ellos se encontró mal y ya no volvieron a subir.

Aquella noche fue bastante incómoda, pero la siguiente fue mucho peor. Los seis restantes alpinistas –Albin Schelbert, Ernst Forrer, Kurt Diemberger, Peter Diener, Nawang Dorje Sherpa y Nima Dorje Sherpa– se tuvieron que apretujar como pudieron en una sola tienda doble a 7.800 metros. Nima Dorje Sherpa llegó a preferir salir a vivaquear con sus saco.

Al amanecer del 13 de mayo, no obstante, los seis prosiguieron la ascensión bajo unas condiciones meteorológicas perfectas, con cielo despejado y sin apenas viento. Fueron superando, uno tras otro, los diversos resaltes rocosos que se les ponían por delante –uno de ellos hasta de grado IV– hasta finalmente alcanzar la cumbre del Dhaulagiri hacia mediodía. Kurt Diemberger y Albin Schelbert primeros; seguidos de cerca por Ernst Forrer, Nawang Dorje Sherpa y Nima Dorje Sherpa, y con Peter Diener algo después.

Diez días más tarde, la expedición completó una segunda ascensión, protagonizada por los suizos Michel Vaucher y Hugo Weber.

Con esta ascensión, Kurt Diemberger emulaba a su maestro Hermann Buhl, desaparecido tres años antes en el Chogolisa, y entraba en la historia como el segundo alpinista con dos primeras ascensiones a ochomiles.


 

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