EXPLORANDO

Marco y Hervé Barmasse y los hermanos Pou hablan de Alpes en Barcelona

Hervé Barmasse y su padre Marco se reunieron con los hermanos Iker y Eneko Pou en el Palau de la Música Catalana de Barcelona el pasado jueves para charlar sobre su experiencia del año pasado en Alpes y presentar la película de Exploring the Alps.

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Las Speaker Series de The North Face recalaron el pasado jueves en el Palau de la Música Catalana de Barcelona con cuatro protagonistas de excepción. Ante un público que abarrotó el auditorio, se reunieron Hervé Barmasse y su padre Marco Barmasse, así como los hermanos Iker y Eneko Pou, que compartieron una agradable charla con el director de Desnivel, Darío Rodríguez, como presentador.

El tema principal del encuentro era la presentación de la película realizada acerca del proyecto de Hervé Barmasse, quien completó en 2011 una espectacular trilogía de nuevas aperturas en las grandes montañas alpinas. Un tridente que inauguró en primavera abriendo vía en solitario en el Cervino; continuó en un verano de condiciones invernales abriendo La classica moderna al Mont Blanc con los hermanos Pou; y completó con su padre Marco en el Monte Rosa.

Los asistentes a la charla de los cuatro montañeros pudieron descubrir la vertiente más humana de estos alpinistas, y también tuvieron la oportunidad de departir con ellos en un animado turno de preguntas posterior a la proyección de la película. A continuación, reproducimos los instantes más interesantes de la charla inicial, en la que Hervé Barmasse, Iker y Eneko Pou, y Marco Barmasse fueron apareciendo en el escenario por partes. El primero en entrar en escena fue el principal protagonista de la velada, el alpinista y guía de montaña italiano Hervé Barmasse.

Cervino

Hervé Barmasse: “El Cervino es como mi casa. Es una montaña perfecta. Para las cuatro generaciones de guías de montaña de mi familia, el Cervino llega a ser un monumento, a la vez que casi un hermano que llevamos siempre en el corazón”.


 

Alpes

H.B.: “Los Alpes para los italianos son como los Pirineos para los españoles, un lugar precioso donde se pueden hacer muchas cosas en montaña. Siempre digo que no es importante la actividad que vas a hacer en la montaña (alpinismo o escalada, más dura o más fácil), lo importante es disfrutar del tiempo en la naturaleza. Los Alpes, para mí, son el mejor lugar donde disfrutar de la naturaleza y la montaña”.

¿Por qué abrir una vía en solitario en el Cervino?

H.B.: “Anteriormente, yo sólo había abierto una vía en solitario, en una montaña de 6.000 m en el Karakórum, pero nunca en Alpes. El Cervino es una montaña preciosa y maravillosa, pero también muy peligrosa, porque la roca es mala. Es un lugar donde demostrarme a mí mismo que mi condición, no sólo física sino también mental, era buena. Se trata de ir más allá de mi límite, enfrentarme conmigo mismo”.

Terreno quebradizo

H.B.: “Normalmente, lo más peligroso es lo más fácil técnicamente. En el Cervino, la ruta era casi toda vertical y desplomada, el problema estaba en el couloir que había para llegar hasta la pared”.

Proyecto Exploring the Alps

H.B.: Después de muchas expediciones (dos o tres por año), piensas: “¿Dónde se puede encontrar la aventura, ahora que incluso en el Himalaya tenemos mucha tecnología (teléfono vía satélite, ordenador, skype, facebook…). Yo creo que la aventura está dentro de uno mismo y que se puede buscar también en las montañas de casa. Por eso decidí intentar nuevas vías en el Cervino, el Monte Rosa y el Mont Blanc, en principio en solitario, aunque después recordé lo que decía mi padre una y otra vez, que la montaña no es sólo actividad, sino que también es pasión, y la pasión hay que compartirla. Por eso he invitado a los hermanos Pou y también he compartido una ascensión con mi padre.

Walter Bonatti, el otro aperturista solitario del Cervino

H.B.: “Es cierto que soy la segunda persona en abrir vía en solitario en el Cervino, pero se hace difícil de comparar. Bonatti es una gran personalidad y gran alpinista, una referencia para muchas generaciones de alpinistas… Y para mí, es un ejemplo por el hecho de hacer cosas diferentes (en solitario, en invierno, en el Himalaya…). Para mí, ese es el camino”.

En una época en que parece que ya está todo hecho, es increíble que se puedan abrir vías en las montañas más famosas de Alpes

H.B.: “Sí, es increíble, pero si tenemos buen ojo, es posible mirar la montaña con una mirada diferente y hacer nuevas rutas. Creo que en el Cervino todavía se puede hacer alguna más, e igualmente en el Monte Rosa y el Mont Blanc. No es tan importante la montaña sino cómo la vemos. No es importante lo que haces sino lo que sientes”.

Entran a escena los hermanos Iker y Eneko Pou.

¿Por qué los Pou?

H.B.: “Conocí por primera vez a los Pou en Patagonia, y para mí lo más importante es la sintonía que tienes con las personas, y al verlos en El Chaltén siempre riendo a pesar del tiempo… era un buen presagio. Me dio a entender que era gente con quien se podría hacer algo en montaña”.

¿Qué sentís cuándo os llama Hervé Barmasse para ir a Alpes?

Eneko Pou: “Con cuatro generaciones de guías de montaña, y el hecho de que en los tiempos en que nosotros empezamos en montaña los guías estaban en otra esfera… Ahora mismo es más fácil hacer amistad con gente que vive a muchos kilómetros de casa. Para nosotros es un honor que un guía alpino de la experiencia de Hervé te llame para compartir una ascensión al Mont Blanc, que nosotros sólo habíamos escalado una vez con nuestros padres, 19 años antes, cuando teníamos 14. Nos hizo mucha ilusión.

La vía del Mont Blanc

Iker Pou: “El nombre lo dice todo, La classica moderna, una vía de corte clásico, muy bonita, estéticas y que nos apeteció escalar. No fuimos a buscar lo más difícil o complicado sino lo atrayente y bonito. Como decía, es una vía clásica de hasta 6c, muy bonita y donde sufrimos de lo lindo. Era muy alpina, muy larga y con muchas horas de andar después de escalar todo lo de roca… acabamos muertos”.

Estilo de ascensión

H.B.: “Al ver que la montaña estaba en condiciones invernales, vimos que una cosa difícil no se podía hacer. Entonces pensamos en Bonatti y su primera ruta del Pilar Rojo de Brouillard, en que la dificultad es el largo camino que hay que hacer a pie después de escalar el pilar… Hay gente que llega hasta allí, hace la ruta de roca con sol y tranquilidad, y después rapela abajo y se va a casa o a tomar unos vinos… Desde arriba del pilar hasta la cima estás como cinco o seis horas más”.

E.P.: “Además, nos llevaba con cuerda corta”.

Vivac

E.P.: “Casi diría que el vivac, lo buscamos un poquito. Nosotros íbamos ya cargaditos y decidimos parar en el Mont Blanc de Courmayeur, para dormir en una arista pequeñita con una caída de 2.000 metros de desnivel por un lado y otros tantos por el otro. También queríamos eso. Al final del año hacemos mucha roca, y tener la oportunidad de escalar una vía alpina y hacer vivac casi en la cima del Mont Blanc, pensamos que merecía la pena. Por eso, forzamos un poco a Hervé a aflojar”.

La arista

H.B.: “Fue increíble ver a Iker y Eneko, tan fuertes en roca, subiendo tan tranquilos por la arista, con nieve… y siempre riendo y hablando, ¡increíble! Es muy raro encontrar amigos como ellos en la vida”.

E.P.: “La arista, además, fue interminable. Me recordaba a cuando íbamos con nuestros padres  de pequeñitos, ya que era la típica montaña que se iba alargando. Y tu padre te decía: ‘no te preocupes, es la siguiente loma’, y tu ya decías ‘papá, ¿cuándo se acaba esto?’, porque no se acababa nunca.

Entra en escena Marco Barmasse

Escalar con el hijo

Marco Barmasse: “Una gran emoción, como un sueño. Especialmente en la vía del Cervino que abrimos juntos en 2010. Una vía que yo había intentado hacía 25 años. Me hizo mucha ilusión abrirla juntos”.

H.B.: “Creo que esa fue la motivación para llevar a cabo el proyecto Exploring the Alps. Cuando hicimos la ruta del Cervino, dijimos que teníamos que hacer algo más juntos.

M.B.: “Después, él vio que estaba suficientemente en forma”.

Inicios como guía

M.B.: “En aquella época había que pasar por un curso de aspirante de guía durante dos años. Antes de llegar a eso, también había la figura del ‘portatore’, y recuerdo que iban tres personas: el guía delante, el cliente o amigo y luego el ‘portatore’ con una gran mochila e incluso con la leña para el fuego… Después, había que tener 25 años para pasar al curso de guía alpino, que era de dos años. Yo lo hice a los 26 años, con lo que estuve nueve años de ‘portatore’… Una gran experiencia.”

Primeras experiencias de escalada padre e hijo: al Cervino con 16 y en invierno con 18… Dice Hervé que le metías prisa…

M.B.: “¿Yo?… Bueno, es que en invierno las jornadas son muy cortas y había que ser muy veloces…”

“Escalar juntos es una gran emoción. Como alpinista, me viene bien, porque yo vou de segundo. Como padre, es difícil, porque vas sufriendo; vas de segundo y aseguras, pero da miedo”.

El padre como compañero

H.V.: “Es impresionante, y más en el Cervino que fue la primera montaña que hicimos juntos. Además, con otro compañero no hubiera sido posible hacer esta ruta, porque con la experiencia que tenía mi padre de haber intentado la ruta en 1983, fue posible hacerla más rápido. Él iba de segundo, pero iba diciendo ‘vamos por ahí’ o ‘vamos para allá’, para evitar peligros… Fue increíble.

Pocas escaladas juntos

M.B.: “No tenía mucho tiempo para escalar con él. De hecho, esperaba que no se hiciera guía. Él lo decidió”.

Consejos al hijo

M.B.: “La montaña siempre está allí. Si no puedes subir, por las condiciones o el tiempo, puedes volver un año después y seguirá allí”.

¿Qué piensa la madre?

M.B.: “La ‘mamma’ no está contenta… Y es que al marido lo tomas tal como viene, y el hijo es más importante. El marido es prescindible, el hijo, no.

Describe a tu padre

H.B.: “Aunque hemos tenido nuestras diferencias cuando era más joven, creo que verdaderamente es una persona especial, que ama la vida y eso es lo más importante que he heredado de él”.

E.P.: “La vida, la montaña y el vino tinto, ¿no?”


 

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