PIONERAS EN LOS OCHOMILES

La historia de Junko Tabei, primera mujer en el Everest

En este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, rememoramos la historia de la referente Junko Tabei, primera mujer en ascender el Everest. Fue en 1975, declarado por la ONU el primer Año Internacional de la Mujer.

Junko Tabei en la cima del Everest, 1975
Junko Tabei en la cima del Everest, 1975
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16 de mayo de 1975: a Junko Tabei apenas le quedan cien metros para llegar a la cumbre del Everest, pero cada paso le cuesta, no está segura de poder conseguirlo y convertirse con ello en la primera mujer en el techo del mundo. Su sherpa, Ang Tshering, le anima con palabras de aliento, sabe que la ascensión es histórica, a él mismo le sorprende la fortaleza de esa pequeña mujer, de apenas 1,52 metros de estatura y 50 kilos de peso.

En la mente de Junko probablemente está su hija de tres años, que ha dejado en casa con un marido comprensivo, algo poco habitual en esa época; también es probable que piense en sus catorce compañeras japonesas con las que comparte esta expedición, la primera íntegramente femenina de su país.

Les había costado conseguir los fondos para llevarlo a cabo, pues no contaron con patrocinadores que confiaran en ellas (“las mujeres tienen que estar criando niños” era la respuesta más habitual que recibían); por fin consiguieron el apoyo de algunos medios de comunicación, cosieron sus propios sacos de plumas y se pusieron en marcha. Llevaban el oxígeno justo, que utilizarían a partir de los 7500 metros.

Aquel año, 1975, había sido declarado por la ONU el primer Año Internacional de la Mujer y quizá por ello el gobierno de Nepal concedió el único permiso anual por país y temporada que daba en aquella época a la expedición femenina de Junko, largamente soñada.

Puede que Junko empezara a concebir la idea en 1966, cuando fundó el Ladie’s Climbing Club, el primer club de montaña femenino japonés, pues muchos de sus compañeros masculinos la rechazaban como compañera de cordada. Cuando, cuatro años después de su fundación, ascendió la cara Sur del Annapurna III (7555 m) por una nueva ruta, tuvieron que rendirse a la evidencia de que era una gran alpinista.

Junko Tabei
Junko Tabei

Volvamos al Everest. A Junko ya solo le quedan cincuenta pasos, los mismos que recorrieron Edmund Hillary y su sherpa Tenzing Norgay 22 años antes; tampoco ella se va a rendir.

No se planteó abandonar ni siquiera dos semanas antes, cuando una avalancha sepultó el campamento en el que estaban, a 6300 metros, y solo gracias a que un sherpa le desenterró está aquí ahora. Por fin, a las 12:30 h, ondea la bandera japonesa en la cima del Everest; su sueño se ha cumplido.

Las primeras en los ochomiles

Solo once días después de Junko, otra mujer pisaba la cumbre del Everest: la tibetana Phantog, tras haber ascendido por la vertiente Norte junto a ocho hombres. También ese año ascendió a un ochomil la primera cordada femenina en estilo alpino, formada por las polacas Anna Okupinska y Halina Krüger-Syrokomska, que alcanzaron los 8035 metros del Gasherbrum II.

Y otras dos mujeres, las polacas Wanda Rutkiewicz y Alison Onyszkiewicz, fueron las primeras en hollar la cumbre más alta que quedaba virgen: el Gasherbrum III, de 7982 metros. Y todo esto en 1975, ¡el primer Año Internacional de la Mujer!

Sus éxitos recorrieron el mundo, las mujeres se habían equiparado a los hombres en las grandes montañas, aunque a muchos les costara aceptarlo. Junko Tabei siguió escalando montañas.

En 1992 se convirtió en la primera mujer en ascender las Siete Cumbres (la más alta de los seis continentes más Norteamérica) y en 1995 en la primera Leopardo de las Nieves (ascensión de las cinco cumbres de 7000 metros de la antigua Unión Soviética), pero sobre todo fue una destacada activista medioambiental que viajó por más de cincuenta países ofreciendo conferencias, muy crítica contra lo que llamaba el turismo de montaña” que tanta basura dejaba –y sigue dejando– en los ochomiles. Falleció en 2016 en Tokyo, a los 77 años, de un cáncer.

De izquierda a derecha, las japonesas Junko Tabei, Nobuko Yanagisawa y Mayuri Yasuhara en el pico Comunismo, 1985.

La historia de Junko es simbólica, pero ella no fue la primera mujer en un ochomil; este hito ocurrió un año antes de su Everest, en 1974 (24 años después de que Herzog y Lachenal subieran el Annapurna, el primer ochomil), cuando las también japonesas Naoko Nagaseko, Mieko Mori y Masako Ucida, acompañadas del sherpa Sirdar Jambu, pisaron la cima del Manaslu.

Escogieron esta cumbre tradicionalmente vinculada a la cultura montañera japonesa, pues fue un equipo japonés el responsable de la primera ascensión en 1956. Las mujeres optaron por la misma ruta y con el mismo estilo pesado que ellos, con porteadores y oxígeno, preparándose a conciencia durante cinco años.

Realizaban entrenamientos por separado, corriendo al menos una hora diaria, y se juntaban para subir las montañas de Japón, compaginándolo difícilmente con su vida personal y sus trabajos (entre las once mujeres participantes en la expedición, había profesoras, empleada de una compañía de seguros o de fábricas, médicas y amas de casa, tenían entre 21 y 47 años, y dos de ellas eran madres) y ahorrando de forma diligente.

Por fin en la primavera de 1974 consiguieron superar sus muchos problemas financieros y pusieron en marcha su plan, siguiéndolo puntualmente paso a paso. Equiparon ellas mismas los tramos más empinados de la ascensión y usaron oxígeno a partir de los 7650 metros.

El 4 de mayo tres de ellas y un sherpa consiguieron pisar la cumbre; a la bajada se encontraron con su compañera Teiko Suzuki, que se obstinó en seguir subiendo esforzadamente por las cuerdas fijas.

Acordaron esperarla en el campo 5, pero nunca regresó y no pudieron encontrarla los sherpas que salieron a buscarla. Este accidente empañó su éxito y, aunque se les reconoció su logro y pudieron disfrutar de su merecida fama, no faltaron las críticas de quienes seguían considerando a las mujeres en la montaña como algo “inmoral”.

Antes de que lo intentaran por primera vez las mujeres, el Manaslu ya se había cobrado 20 víctimas masculinas, pero en su caso pasaron a la historia como héroes.

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Comentarios
2 comentarios
  1. "en 1974 (catorce años después de que Herzog y Lachenal subieran el Annapurna, el primer ochomil)"

    Son 24 años desde la primera en el Annapurna que fue en 1950.


 

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