BILBAO MENDI FILM FESTIVAL

La escalada en solitario a debate por Hansjörg Auer, Jordi Corominas y Remi Thivel

Hansjörg Auer, Jordi Corominas y Remi Thivel debatieron durante el Bilbao Mendi Film Festival bajo el título «Solo: Alpinismo y escalada sin red», acerca del alpinismo y la escalada en solitario, una actividad que todos ellos conocen bien. Un debate moderado por Oscar Gogorza.

Autor: Desnivel.com | 2 comentarios | Compartir:
Oscar Gogorza
Oscar Gogorza

Hansjörg Auer, Jordi Corominas y Remi Thivel tienen mucho en común, a pesar de la diferencia de edad que los separa. Los tres son grandes escaladores y alpinistas. Los tres son guías de montaña. Y los tres han realizado importantes ascensiones en solitario a lo largo de su carrera. Jordi Corominas culminó el K2 en solitario a través de la Magic Line; Remi Thivel ha realizado numerosas ascensiones sin compañero en los Alpes, sobre todo en la norte de las Grandes Jorasses; y Hansjörg Auer ha escalado vías alpinas de roca de dificultad en solo integral como la impresionante Attraverso il pesce a la Marmolada.

La organización del Bilbao Mendi Film Festival los reunió a los tres para debatir bajo el título Solo: Alpinismo y escalada sin red, un debate moderado por Óscar Gogorza. A continuación, la transcripción de un acto que dejó muchas ideas interesantes de tres grandes personalidades del alpinismo más comprometido, que reconocen sentir cierta dosis de felicidad cuando realizan actividades en solitario.

¿Puedes explicar la diferencia entre escalar en solo integral y hacerlo en solitario, con cuerda y autoasegurándote?
Remi:
Yo siempre he hecho una mezcla de todo eso. Por ejemplo, cuando voy a la norte de las Jorasses, para hacer una vía de hielo, siempre llevo la cuerda por si acaso, por si hay un paso que me parece demasiado difícil y tengo la posibilidad de asegurarme. Son dos prácticas diferentes: la escalada en solitario sin nada y si te caes, te caes; y también está la escalada utilizando cuerda y material, y la técnica de subir el largo, bajar, recuperar el material subiendo por la cuerda de nuevo; eso toma más tiempo, son dos cosas diferentes.

¿Por qué seguir esta línea que tan poca gente sigue?
Jordi:
Es muy sencillo. ¿Por qué escalamos? Porque te gusta, te da unas sensaciones. Cuando vas con alguien, las estás repartiendo. Cuando vas solo, tú eres el que decide: voy a hacer esto o no, me atrevo o no me atrevo. Y si consigues superar algo, te llena. Todo eso, si lo llegas a hacer tú solo, la recompensa es para ti solo y te llena muchísimo más. Pero tampoco es que lo hagas todos los días y que te inspires y digas «ahora vamos a subirnos aquí en solitario». Necesita una maduración. Pero al final, te llena más, tú decides y sobre todo la continuidad del movimiento: con compañero, escalas, paras, aseguras… cuando estás tú solo en una norte como decía Remi tienes 1.000 metros para moverte con fluidez. Son detalles que te los quedas dentro y que igual te los guardas y que quizás nunca los expones a un público, sino que muchas escaladas en solitario se te quedan para ti y las guardas en un cajón.

«Es importante ser honesto contigo mismo, si sientes que no es el momento adecuado debes parar»

Hansjörg: Creo que para mí es bastante fácil de explicar. Pongo un ejemplo: todos vosotros habéis intentado escalar sin cuerda; cuando eráis niños, en la zona donde jugabais y visteis quizás una escalera o un bloque de madera e intentasteis escalarlo. Esos niños que escalan sin cuerda tienen el sentimiento de que les gusta. La mayoría de la gente tiene miedo, se asusta y no lo hace más. Cuando hice mi primer solo, en una vía fácil de 20 metros, tuve la sensación de que eso era lo que me gustaba, me hacía sentir cómodo y de alguna manera me hacía feliz. Para mí es importante ser honesto contigo mismo, porque si sientes que no es el momento adecuado debes parar. Si es el momento adecuado, creo que nada pasará, porque cuando recuerdo mi escalada de la cara sur de la Marmolada, la intensidad de la actividad es más alta que cuando escalas con compañero porque sólo estás tú y se trata de escalar sin cuerda desde aquí hasta allá y el sentimiento que tienes es increíble. De algún modo estás en la frontera entre una vida súper intensa y la muerte. Si cometes un error, puede pasar algo. Incluso para mí, cuando hago escalo solos elijo un estilo sin compromiso, sin arnés, sin nada, sólo mis pies de gato y mi bolsa de magnesio. Pero es un estilo diferente de escalada en solitario que las que hacen Jordi o Remi. Igual el riesgo es mayor, pero creo que no hay tantos interrogantes procedentes de la montaña. Para Jordi había muchas más incógnitas porque se trata del K2 y son más de 8.600 metros de altura. La Marmolada igual tiene mayor grado de dificultad, pero es un entorno mucho más fácil.

«Una escalada en solitario es algo que siempre resulta difícil de compartir»

¿Cómo es el sentimiento entre amigos y compañeros de trabajo, por ejemplo Remi, cuando vuelves a Chamonix y cuentas que has escalado en solitario?
Remi:
Una escalada en solitario es algo que siempre resulta difícil de compartir, porque son cosas interiores que te suceden y es difícil de hablar. Y pienso que la gente no quiere saber realmente la motivación que hay detrás. Pienso que algunos lo juzgan, pero que al final dicen «bueno, Remi es así, siempre ha hecho eso, es algo natural para él». Y yo lo siento así, para mí es algo natural y forma parte de mi vida. No me digo «mañana quiero hacer esta vía o tengo que hacer esta vía porque es el objetivo de mi vida». Es más bien si hay buenas condiciones por la tarde, me digo «bueno, quiero ir», porque hace años que quiero ir; pero tal vez voy a ir con clientes o con amigos o en solitario.

«Soy muy honesto con mi familia y siempre digo a dónde quiero ir y si voy sin cuerda…»

Para ti, Hansjörg, ¿es muy importante la aceptación de tu familia por ejemplo?
Hansjörg:
Para mí esa es la parte más dura de un proyecto, porque puedes imaginarte haciendo algo muy arriesgado y cuando vuelves puede que no recibas la felicitación de tu padre o de tu hermano, sino que estén enfadados, porque asumiste mucho riesgo. Para mí resulta divertido, porque siempre soy muy honesto con mi familia y siempre digo a dónde quiero ir y si voy sin cuerda… Años atrás, quería hacer una escalada en solitario, llegué a la base de la pared y empezó a llover, me sentí incómodo y me di la vuelta y volví a casa; desde entonces, mis amigos y mi familia confían totalmente en mí porque entienden mejor lo que hago. Cuando volvía de la Marmolada en 2007, mi padre estaba muy enfadado conmigo por lo que estaba haciendo, pero luego me felicitó y encajó mi mano por mi ascensión en solitario, y fue un momento muy importante para mí, porque pudo entender lo que significaba para mí.

«Podemos estar un poquito trastornados por la altura, pero yo creo que aún no llegamos a la locura»

Mucha gente piensa que escalar en solitario es una manera de jugar a la ruleta rusa. ¿Cómo lo veis?
Jordi:
Está claro que no. Podemos estar un poquito trastornados por la altura, pero yo creo que aún no llegamos a la locura.

¿Es porque tenéis un margen de seguridad? Aunque supongo que habrá diferencias, porque en el K2 una vez decides ir hacia la cima el compromiso es enorme…
Jordi:
Es distinto, como decía Hans. En la Marmolada o en una vía técnica, generalmente tu nivel siempre es más alto que lo que estás haciendo. Y en el K2, que ya es un compromiso por el tiempo, la altura, el frío… son solitarios un poco distintos. Pero cuando estás allí, lo piensas y al final decides si con las cartas que tienes puedes hacerlo. Pero siempre estamos jugando en una línea que… y no por el solo, sino por la montaña. Estás seguro que lo puedes hacer, sino sería un suicidio o una locura.

Remi: Por mi parte, he hecho muchas vías en solitario sin conocerlas, pero tomando mucho margen con el nivel técnico y haciendo cosas mucho más fáciles de lo que puedo hacer encordado. También estudiando la pared, las condiciones…

«Puede que haya una parte de incertidumbre, a veces grande, pero nosotros conocemos nuestra capacidad»

Hansjörg: Siempre estamos seguros de que lo podemos hacer. Puede que haya una parte de incertidumbre, a veces grande, pero nosotros conocemos nuestra capacidad. Empezamos despacio, no es algo que puedas empezar por el K2 creo. Empezamos despacio y fuimos probando lo que éramos capaces de hacer y la parte psicológica.

¿Por qué nunca llevas arnés cuando escalas una pared tan difícil como la Marmolada?
Hansjörg:
Porque si decido llevar el arnés conmigo en una escalada en solo integral creo que sería una señal de que no estoy 100% seguro de lo que estoy haciendo, así que o voy sin arnés o no voy.

«A veces hay más compromiso escalando con un cliente que en solitario»

Tú, Remi, a diferencia de la Marmolada, un solo en las Grandes Jorasses son muchas horas de actividad y comentabas que, una vez escalada una vía allí, luego en una ruta fácil en la arista lo pasaste mal. ¿Cómo superas esos momentos?
Remi
: Últimamente he hecho este entrenamiento, de ir a las Jorasses, cruzar la arista hasta el refugio de Torino y el día siguiente haciendo una vía en la cara sur del Mont Blanc. Pienso que era la primera vez que estaba en solitario sobre una arista que es bastante seria, con mucho hielo y roca… y muchas cordadas bajando y subiendo… Son 4 km de arista técnica. Y una arista es diferente a escalar en hielo, que es bastante mecánico. En una arista tienes que tener cuidado en cada paso… Estaba muy cansado y en una situación así lo encontré bastante difícil, porque tienes que tener mucha concentración. A veces, cansado puedes tener demasiada confianza en tus pies en la cresta, porque estás aburrido de seguir siempre la arista. Fue una nueva experiencia para mí, pero se maneja porque cuando trabajamos como guía siempre nos encontramos con casos así, cansados, pero hay que tener cuidado por ti mismo y también por el cliente… A veces hay más compromiso con un cliente que en solitario, porque tienes que cuidar de alguien. En las pendientes fáciles de nieve, por ejemplo, si vas en solitario sólo tienes que tener cuidado de no caer, pero con un cliente, con la cuerda y la persona justo detrás, tienes que cuidar de ti mismo pero también mucho de él.

«El solitario es una experiencia tan personal que no pienso que después se lo tenga que contar a nadie»

¿Sentís la necesidad de demostrar que habéis hecho lo que habéis hecho, de aportar pruebas? Porque yendo solos no os ve nadie…
Remi:
A mí me gusta mucho hacer fotografías y siempre llevo una cámara, pero no como prueba sino que quiero tener fotografías para poder mostrarlas a mis nietos cuando sea viejo.

Jordi: A mí me da absolutamente igual. Ni lo voy a contar ni voy a hacer fotos. El solitario es una experiencia tan personal que no pienso que después se lo tenga que contar a nadie. Estoy tan concentrado que ni me acuerdo de hacer fotos ni nada.


 

¿Qué diferentes sensaciones provoca el escalar en solo?
Remi:
Para mí es un contraste muy importante con el trabajo, que siempre vamos con una mochila, con cuerda y cuidando a alguien. Ir sin nada de todo ello me da un sentimiento de libertad total y de comunión con la montaña y con los elementos. A veces incluso pienso que me estoy comunicando con la montaña, y siento si soy bienvenido o no lo soy. Creo que se puede sentir después de mucha experiencia en la montaña. Hay como una comunión que para mí es muy agradable, es como una relación amorosa.

«Si yo escalara en solo y después me dedicase a la fontanería, estaría claro que una cosa es el placer y otra el trabajo»

Jordi, ¿qué piensas del contraste que significa guiar y escalar en solitario?
Jordi:
Yo creo que el problema está en que nuestro tiempo libre, nuestro tiempo de trabajo, nuestro tiempo de ocio… lo hacemos todo en el mismo terreno. Y a veces para el público igual puede ser difícil de diferenciar. Si yo escalara en solo y después me dedicase a la fontanería, estaría claro que una cosa es el placer y otra el trabajo. Aquí muchas veces se habla de que el guía debería dar ejemplo y entonces no debería escalar en solitario… hay que separar un poco. Yo busco en la montaña una cosa que me da placer y busco diferentes sistemas de hacerlo: con compañeros, solo, me puedo ir con esquís, hay multitud de cosas que puedo hacer. Pero eso no quita que en mi trabajo tenga que hacer las cosas de una determinada manera porque quien me contrata es para que yo gestione su seguridad. Entonces ahí tendré que seguir otras reglas: ir con cuerda, preocuparme no de mí sino del otro, y en cambio lo otro es la parte lúdica, el placer. Si mezclamos las dos cosas, vamos a armar un lío. Trabajando como guías lo tenemos que tener muy claro, seguir unas normas y conseguir que aquella persona disfrute y tenga una gestión de seguridad. Y cuando voy por mi cuenta, es distinto; es ese contacto con la naturaleza, que es lo que siempre me ha gustado más, lo que me ha llamado, es por lo que estoy en este mundo y he aprendido y mis conocimientos los aplico a mi trabajo.

¿Tenéis un poco de presión social? Porque la sociedad va hacia la seguridad total…
Jordi
: Somos alpinistas, somos unos bichos raros… pero no hay mayor problema.

«La vida es verdaderamente corta y si la escalada en solitario me hace feliz, la hago»

Hansjörg: Primero de todo, creo que es comparar albaricoques con plátanos. Si voy a escalar en solitario por mi cuenta son albaricoques y si voy con clientes son plátanos. Y lo siguiente es que la vida es verdaderamente corta y si la escalada en solitario me hace feliz, la hago. Si yo hubiera nacido en América, sería muy mediático, mientras que en Europa es un poco diferente, porque la gente piensa que estamos locos. Puede haber cambiado un poco, porque ven que todavía estoy vivo… hago locuras, pero me ven como un ser loco por naturaleza. Es gracioso, porque mis compañeros de clase en la escuela secundaria diez o quince años atrás iban siempre de fiesta el sábado por la noche y yo no iba con ellos sino que iba a correr, a hacer montaña y me decían «tú eres tonto, tú no eres normal». Pero ahora eso ha cambiado y cuando me los encuentro ahora tienen mucho respeto por lo que hago y dicen «haces cosas realmente guapas». Creo que es realmente importante para todos nosotros encontrar nuestro camino y seguirlo. No pensar demasiado en lo que otra gente diga. Por supuesto todavía puedes escuchar que soy bastante egoísta, quizás la escalada en solitario es uno de los deportes más egoístas.

«Hay una meditación previa más larga de lo que parece antes de una escalada en solitario»

¿Os ha pasado alguna vez el tener la idea de querer hacer una vía en solitario, ir y no sentiros bien y decidir renunciar o daros la vuelta?
Remi
: A mí, no.

Jordi: Yo creo que es que no es que un día te levantes y digas «hoy me voy a escalar en solitario», sino que es algo que te gusta, lo tienes ahí y dices «hoy estoy aquí, las vías están en condiciones, me encuentro bien… voy». Por eso hay pocas veces que llegues allí y digas «hoy no». Hay una meditación previa más larga de lo que parece y cuando decides «hoy voy» es porque ves que las cosas cuadran, la ruta te gusta, tú estás bien y parece que es el día, entonces ya decides que vas y hay pocas veces que te des la vuelta.

Hansjörg: Y esto requiere mucha energía antes de una escalada en solitario. Y cuando finalmente estás en la pared escalando, eso lo compensa todo, pero una vez -como decía antes- cuando fui a la pared vi que la ruta estaba mojada y yo necesito condiciones perfectas para hacerlo. Y eso es súper frustrante, porque como acabo de decir la preparación es más intensa personalmente, y entonces en un segundo desaparece y vuelves para casa.

«Estamos vivos, porque somos unos cobardes»

¿Qué papel juega el miedo en todo esto?
Jordi:
Por eso estamos vivos, porque somos unos cobardes. Pienso que es lo mismo, el miedo lo gestionas antes, porque en el momento en que ya decides ir, te concentras de una manera que estás totalmente concentrado en eso. ¿He pasado miedo? Pues no. Igual antes sí, cuando miras la pared y dices «uy», pero el momento en que estás escalando en solitario estás tan concentrado mentalmente en eso que a lo mejor pasa alguien por allí y ni lo ves. Cuando es algo más corto, es más intenso, y cuando es más largo como en el K2 igual tienes más tiempo de pensar, pero yo no recuerdo ningún momento que pensase en el miedo, simplemente pensaba en «estoy aquí, tengo que seguir y tengo que bajar». Pensar en el miedo no me va a servir de nada.

Pero, ¿qué pensaste cuando llegaste a la cima y no tenías claro por dónde se bajaba?
Jordi:
Que me podía perder.

Pero eso da miedo…
Jordi:
No era miedo, mi preocupación era equivocarme en el descenso por la normal e irme por la vertiente china… Mi preocupación era acabar en China, no porque tuviese miedo de acabar en China sino porque no veas tú después qué follón para volver.

«El solo es otra faceta de la montaña que no tiene que hacerla todo el mundo ni le tiene que gustar; es una más»

¿Tan importante es esto del solitario que merece la pena perder la vida por ello?
Jordi:
¿Tan importante es hacer montaña? También te puedes matar y lo hacemos… Sabes que hay ese riesgo, pero ese riesgo es lo que te da alas para hacer cosas. Hay ese riesgo pero intento superarlo, intento aprender, intento gestionarlo… y eso es lo que realmente te atrae: esa lucha de hacerlo mejor y lograrlo. Si no, mejor que nos quedemos en casa. El solo es otra faceta de la montaña que no tiene que hacerla todo el mundo ni le tiene que gustar; es una más.

Remi: Tal vez tomar riesgos es una manera de sentirse con vida. Parece una contradicción, pero hay gente que lo necesita. Y lo manejamos como podemos.

Y esto, a vuestros padres por ejemplo, ¿cómo se lo contaís?
Remi:
Cuando voy a hacer algo, no se lo digo a mi padre, pero al final de una manera o de otra lo sabe porque tiene amigos que hacen montaña y va a ver mi página web y tal. Al principio, cuando tenía 20 años, había muy mala onda y me decía que me iba a matar y ahora me dice «oh, súper, muy bien!»… Se me hace un poco extraño que mi padre me anime a seguir haciéndolo, que me diga que está bien…

Hansjörg: Yo siempre les digo que la culpa no es mía, que ellos me hicieron así. Incluso antes de ir de expedición por ejemplo a Pakistán o al Himalaya, siempre hay una posibilidad de que no vuelvas, pero siempre les digo que tengan en mente que, si eso sucede, habré estado haciendo lo que más me gusta hasta el último momento. Creo que es importante que lo sepan y que no se hagan ningún reproche si algo sucede.

¿Y el ego?
Remi:
Muy importante. Si estamos en esto, es que tenemos mucho ego, eso es así.

«Hacer escaladas en solitario no es nada importante, no sirve para nada, es algo íntimo y personal»

¿Has escalado alguna vez para impresionar a alguien?
Remi
: Sí, cuando tenía 20 años, yo era un joven guía e hice cosas para demostrar a los viejos guías que yo estaba a la altura y que era alguien. Ahora no, cuando voy hacer una escalada en solitario no digo nada a nadie y muchas veces cuando vuelvo tampoco pongo nada en mi página web. Tal vez meses después, cuando tengo ganas de escribir algo o publicar fotografías. Hacer cosas en solitario no es nada importante, no sirve para nada, es algo íntimo y personal.

El ego ha sido uno de los grandes problemas del alpinismo, ¿no?
Jordi:
Como en la vida misma. A todos nos gusta que se nos reconozca lo que hacemos y nos den una palmadita. Eso te hincha de alguna manera. Y evidentemente muchas escaladas a veces se hacen, ya sea solo o con compañero, para demostrar que estoy aquí, que soy bueno y que soy el mejor. Es un juego peligroso si usas esa excusa para hacer solos. Hay que tener cuidado porque tú tendrás un ego muy grande, pero a las grietas y a las piedras les da igual. Te lo tienes que pensar bien, tener la sangre fría y pensar por qué lo haces.

«Por supuesto me hace feliz que un amigo mío u otro escalador elogie mis escaladas en solitario, pero no lo hago por eso»

Hansjörg: Sin duda, estoy bastante de acuerdo. Pienso que no escalamos en solo para mostrarnos. Está claro que después de hacerlo, si alguien viene y te dice que lo hiciste bien, es algo bonito. Pero creo que hay una gran diferencia entre recibir ese elogio de alguien que está personalmente metido en la escalada o de alguien que no lo está. Yo no quiero llevar mis escaladas en solo integral a un nivel tan alto que den la vuelta al mundo. Me trae sin cuidado la gente que no sabe exactamente lo que es. Por supuesto me hace feliz que un amigo mío u otro escalador elogie mis escaladas en solitario, pero no lo hago por eso.

¿Os han acusado alguna vez de dar mal ejemplo?
Remi
: Sí, a veces. Este año, cuando escalé en las Jorasses estaba trabajando durante la semana dando el curso de guía y los fines de semana que había buenas condiciones fui a escalar en solitario y me di cuenta de que hay personas en Chamonix -un lugar donde todo el mundo tiene algo que decir sobre todo- que decían que siendo profesor de los futuros guías era un mal ejemplo que fuera en solitario a los glaciares, con grietas y todo. Pero yo tengo la sensación de hacer bien mi trabajo durante la semana, mostrar lo que tenemos que hacer con clientes. Y es parte de mí ir a escalar en solitario. También pienso que tengo mis clientes personales, gente que viene conmigo no sólo por la técnica, sino también porque soy alpinista y hago cosas en solitario y tengo cosas que contarle sobre lo que hago, las experiencias que he vivido…

Me da la impresión de que escalar en solitario es una expresión de libertad. ¿Podéis definir esa libertad y cómo la acotáis?
Hanjorg:
En realidad, cuando empecé a escalar, lo hice porque quería hacer lo que me gustaba. Y como escalador profesional, a veces tienes que hacer cosas que hacen que puedas escalar menos de lo que querrías. Quizás lo hacemos para mantener ese sentimiento original sobre la escalada. Por otro lado, respecto a lo del ejemplo, yo suelo entrenar a niños pequeños en mi valle y por supuesto saben que su profesor asume más riesgo escalando paredes de mil metros, pero también saben que ellos no pueden hacerlo porque es demasiado para ellos.

«La gente que escala en solitario no lo hace todos los días pero sí a lo largo de toda la vida»

Jordi: Es un poco lo que planteabas al principio, ¿realmente es lo que te gusta? La gente que escala en solitario no escala todos los días pero sí escala a lo largo de toda la vida. Es algo que está ahí y de lo que sacas mucho placer. Es la libertad en el sentido de… ¿por qué escalas? Porque te aporta cosas, porque tú puedes tomar las decisiones, porque ahí eres lo que tú quieres. El solitario te aporta aún más esas cosas. Tú decides: si quiero hacer esta vía o no, y cuando estoy dentro soy yo el que lo puede decidir todo, y además con los mínimos elementos, igual sólo con los piolets, las zapatillas y el magnesio. Con lo mínimo posible intentas hacer lo máximo posible. Y ahí tienes un juego muy amplio, y esa es la libertad que te atrae y te gusta, y por eso de vez en cuando lo vas haciendo.

«Escalamos con un enfoque diferente que nos permite descubrir cosas que otra gente no puede vivir porque va con cuerda»

Hansjörg: En realidad, es lo mismo. Nosotros estamos escalando igual pero con un enfoque diferente que nos permite descubrir cosas nuevas que otra gente no puede descubrir porque va con cuerda. Tengo un ejemplo cuando estuve haciendo alpinismo fácil el año pasado: mucha gente iba allí arriba pero todos se detenían en la primera cima, porque hasta la cima principal había una arista complicada. Yo decidí escalar esta arista e ir hasta la cima principal y allí encontré la cruz totalmente cubierta de nieve e hice una foto y cuando se la enseñó a la gente dicen «uauh, ¿qué es eso?». A veces das un paso más y descubres algo. Algo realmente guapo. Y es lo mismo con el solo, das un paso más y descubres esta ligereza, esta libertad, esta mezcla de muchos ingredientes que nos hace feliz.

Las preguntas del público

Cuándo llegáis arriba, ¿qué sentís?
Remi:
Éxtasis, mucha felicidad. Pero para ser honesto, lo más grande no es la felicidad de la cumbre sino cuando bajo por la ruta normal. Es un sentimiento un poco extraño, es como una droga, que llegas a la cumbre y te sientes el mejor del mundo, pero cuando bajas te das cuenta de que eso no es nada, que la vida se trata de estar con tu hijo, conducir tu coche, trabajar… es más difícil ser feliz en la vida del día a día que en la montaña.

Volviendo al tema del miedo, Alex Honnold confesó que había sufrido un momento de pánico en aquella foto en que se le ve en una repisa de espaldas a la pared y que no se podía ni tan siquiera mover. Con tantas escaladas, ¿no habéis vivido ningún momento de crisis?
Jordi:
No, yo no he tenido ese momento de crisis. Sí he tenido momentos previos, casi sudando, de decir «lo hago o no lo hago». Hablando de solo. Con compañeros sí que ha habido momentos de miedo, aunque sin llegar al pánico. Porque también sabes que el pánico no sirve para nada. Piensas «me la doy, me la doy, me la doy», pero sabes que si entras en esa dinámica no tienes salida. Así que piensas «no me la voy a dar, porque lo voy a solucionar». Yo personalmente de ahí no he pasado.

Hansjörg: Durante mi solo integral de Attraverso il pesce en la Marmolada no estaba seguro al 100%, pero tienes que manejarlo. Es comparable con las emociones de una expedición. Tienes que refrenar las emociones y el primer momento en que pueden salir es en la cima. Y todas esas emociones te compensan por todo lo que has invertido. Es natural que a veces aparezca el pánico, pero es algo que tienes que gestionar y tampoco sucede muy a menudo.

Una vez metidos en un solo, ¿qué estrategia o técnicas utilizáis para llegar a esa concentración? ¿Os habláis a vosotros mismos en alto…?
Remi:
Yo, cuando voy a hacer algo, doy importancia a cada detalle: el material que llevo, para ir lo más ligero posible pero con todo lo que vaya a necesitar también para bajar, cuando a veces hay que hacer rápeles y llevo 30 o 35 metros de cuerda… Pienso que todo el trabajo se hace aquí y cuando sales ya está todo hecho. No tienes la opción de que no funcione, porque has pensado en todo y cuando pasas la rimaya ya está todo hecho.


 

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