POLÉMICA ABIERTA

Contra el uso turístico del funicular de Bulnes

Avelino Cárcaba, en nombre del Colectivo Montañero por la Defensa de Picos, habla a favor de su uso exclusivo vecinal.

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En este comunicado de Avelino Cárcaba en nombre del Colectivo Montañero por la Defensa de los Picos de Europa se exponen las razones por las que este colectivo está a favor del uso exclusivo vecinal del funicular de Bulnes.

Bulnes- Foto: Archivo DesnivelBulnes- Foto: Archivo Desnivel

El funicular de Bulnes inició su construcción a principios de 1998 en medio de una fuerte polémica, tras una tramitación de su proyecto plagada de irregularidades. En aquella época muchos clubes y federaciones de montañismo, junto a asociaciones conservacionistas de toda España, nos opusimos a esta agresiva obra dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, se presentaron múltiples alegaciones y se iniciaron cinco recursos contencioso-administrativos, aún sin resolver. También se realizaron manifestaciones y acciones diversas con abundante participación de montañeros. La mayoría del Parlamento Regional Asturiano se pronunció, asimismo, contra este proyecto.

Posteriormente, en la primavera de 1999, cuando ya estaba horadado el túnel pero aún no existían los vagones, realizamos otra campaña, ante el cambio de Gobierno en Asturias, pues éste pasaba a estar manos del PSOE, quien se había opuesto al proyecto. Entonces pedíamos la simplificación del remonte para hacerlo más barato en mantenimiento y sencillo de manejo con objeto de que pudiese ser utilizado únicamente por los residentes en este pueblo, excluyendo su uso turístico. A pesar de las promesas electorales, de quien sería partido ganador, de «redimensionar los vagones», en esta segunda ocasión tampoco tuvimos éxito.

Ahora, iniciamos una tercera fase, frente a la trascendencia del momento. El funicular de Bulnes ya está en funcionamiento, desde el 27 de febrero pasado, para uso de los vecinos, pero el Ejecutivo del Principado de Asturias está preparando, la apertura de este remonte a la utilización turística. Mediante esta campaña, para la que volvemos a pedir los apoyos tradicionales del mundo montañero, exigimos a la Administración que use este remonte para aquello que fue construido. Los residentes de este núcleo fueron utilizados para justificar este proyecto. Políticos regionales y altos responsables ministeriales visitaron las obras para mostrar su preocupación en acabar con el aislamiento vecinal. Pero, curiosamente, ahora que estos habitantes han dejado de estar incomunicados, parece como si aún nada hubiese ocurrido. Los políticos no han mostrado, como sería de esperar, su satisfacción por la resolución de aquel problema. Sin duda, porque su verdadero objetivo está aún por conseguir, pues todavía el funicular no se ha abierto al turismo.

De esta manera, la Administración demuestra, ahora con todo descaro, que su interés real es la explotación turística de este remonte. Cuestión que aún está pendiente de resolver, pues todavía tiene que solucionar la ubicación de la ingente cantidad de vehículos que se prevé va a generar la afluencia masiva de usuarios de este equipamiento. Estudios recientes dicen que la angosta garganta del río Cares, desde donde parte este funicular, se colapsaría de coches durante muchos kilómetros, lo que dificulta la comercialización del remonte. Mientras, hosteleros y el ayuntamiento de Cabrales presionan para que se inicie, cuanto antes, el uso turístico del funicular. Por su parte, el Gobierno Regional está dispuesto a aceptar sus demandas, más atento a la rentabilidad política a corto plazo, que al deterioro que le que sobrevenga después a este enclave.

Así las cosas, comenzamos esta campaña para tratar de impedir semejante agresión dentro de un parque nacional. Basamos en seis razones la oposición contra la apertura al turismo de este remonte:

1. Sería un gran engaño

El estudio de impacto ambiental de este proyecto no contemplaba los efectos del uso turístico del funicular, ya que,»oficialmente», solo era un sistema de comunicación para los vecinos de Bulnes. Con esas circunstancias se consiguieron los permisos y se saltaron las limitaciones que impone la normativa del Parque Nacional. Este remonte no se hubiese podido construir en este espacio protegido si se hubiese argumentado que su destino principal era su explotación económica. Si ahora se usase para ese fin, se habría traicionado el sentido de las autorizaciones otorgadas. La Administración habría realizado una gran burla, al utilizar el tema vecinal solo como una mera excusa para instalar un equipamiento comercial, contrario a los objetivos de un parque nacional.

2. Supondría el mayor impacto de este proyecto

Contrariamente a lo que se está diciendo, el principal daño aún no está hecho. Si bien es verdad que la ejecución de las obras supuso una agresión importante para ese espacio protegido, el impacto mayor que puede implicar esta infraestructura no está en la fase de construcción, sino en los efectos derivados de su empleo turístico. Ello supondría un notable incremento de los problemas medioambientales de este parque nacional: conflictos por la excesiva concentración de vehículos sobre la angosta garganta del río Cares, atascos y congestión de tráfico en el entorno, alteración urbanística de la, hoy, pequeña aldea de Bulnes, masificación y deterioro general de la zona, etcétera. Eso sin contar con las posibles tentaciones de creación nuevos equipamientos complementarios. Pero la cuestión no acaba aquí, no se trata únicamente de la afección a un punto concreto, es mucho más, pues implica la orientación de toda el área de influencia hacia un sistema turístico impropio de un parque nacional.

Senda del Cares- Foto: Archivo DesnivelSenda del Cares- Foto: Archivo Desnivel

3. Desviaría hacia un modelo turístico inadecuado

Todos somos conscientes de que si se abre este remonte al uso comercial, la zona encuadrada en esta vertiente de Picos de Europa, enfocará su promoción hacia este modelo de turismo, masificado, mecanizado y artificioso, de espaldas a los valores naturales de un espacio protegido. El área se anunciará basándose en este remonte y el tipo de visitante que atraiga determinará la clase de negocio que se cree. Mucha gente pero de estancia corta, sustentará un régimen turístico de aluvión y de pequeña rentabilidad por individuo. Un sistema que se apoyará más en la cantidad que en la calidad y que generará un progresivo deterioro de la zona. El viajero de estadía más larga y mayor rendimiento, que busca tranquilidad, huirá de aquel entorno. Es decir, se alejará del parque nacional, lo cual es un contrasentido, pues este tipo de espacios deberían serle los más atractivos.

Para excursionistas y montañeros el perjuicio es bien evidente, pues todo el área de acceso norte a la senda del Cares y al Macizo Central, Naranjo de Bulnes incluidos, se tornará más conflictivo debido a la saturación y las dificultades del tráfico. Es claro que lo que se busca no es potenciar el turismo de caminar, que sería el más acorde con este enclave.

4. Sería una vía sin retorno cuyo impacto se incrementaría con el tiempo

Esta orientación es muy difícilmente reversible, pues genera una dinámica y crea un sistema económico y de intereses comerciales que tiende a profundizar en el modelo turístico implantado. Así, una vez elegido este camino no hay vuelta atrás y, además, el daño tiende a ser cada vez mayor. Hemos de recordar que el teleférico de Fuente Dé comenzó su funcionamiento de una manera muy discreta, allá en el año 1966, con una cabina de solo siete personas. Un lustro después ya transportaba 38.000 viajeros al año. En 1974 duplicó la capacidad de las cabinas y la velocidad de transporte, lo que volvió a realizar de nuevo en 1989. Hoy lleva 28 pasajeros en cada viaje y más de 600.000 al año. Las edificaciones y la alteración de la zona han ido paralelas a ese incremento de visitantes.

Con 28 viajeros pretende comenzar el funicular de Bulnes, pero, aún sabiendo que ese debía ser su tope, intencionadamente, se ha construido con una capacidad real bastante mayor. De esta manera, no se puede garantizar que la presión turística no lleve a cambiar esas limitaciones o, simplemente, a saltárselas, dada la facilidad para transportar más pasajeros e incrementar las frecuencias, sin ser visto desde el exterior.


 

5. Sería inconveniente para el desarrollo sostenible de la zona

Esa fórmula de fomento de una zona basada en los grandes equipamientos y en la masificación, afecta, degradándolo, el enclave natural en la que se asienta. Está pensado para dar rentabilidad en el corto y medio plazo y no le interesa los efectos negativos que, a la larga, pueda implicar en la promoción del área. Dado que es totalmente inconveniente para las características y la conservación de un espacio protegido, acaba perjudicando su propia imagen turística y la sostenibilidad de su progreso.

Nadie se opone al desarrollo de la zona, todo lo contrario, lo que se pide es responsabilidad para no acabar con una fuente de riqueza que hay que administrar con visión de futuro. Esa es la razón por la que, incluso desde un punto de vista de planificación económica, «este modelo, apoyado en los remontes mecánicos, es desaconsejable para estos enclaves», como afirma el estudio realizado por la propia Secretaría General del Turismo, denominado «Aprovechamiento turístico Integrado de los Picos de Europa».

6. Constituiría un ataque frontal contra el Parque Nacional

Por todas las razones vistas, la apertura comercial de un remonte en este espacio protegido, sería uno de los hechos más graves que pudiese decidir un gobierno para un parque nacional. Sería una afrenta a su propio sentido. Establecería un «antes y un después» para su conservación y para su modelo turístico. Supondría, sin duda, un negativo hito histórico que, curiosamente, se habría adjudicado un ejecutivo regional, regido por un partido que cuando estaba en la oposición repudiaba lo que podía significar este equipamiento. Bien es verdad que, cuando tuvo en sus manos la modificación de su diseño, olvidó sus promesas electorales y terminó, sin alterar el más mínimo detalle, el proyecto del anterior gobierno, que había criticado.

Este funicular es un caballo de Troya que se ha introducido en los Picos de Europa camuflado como un asunto social, pero que nos acostumbremos a su presencia no supone que aceptemos abrir sus compuertas para dejar actuar a la carcoma que lleva dentro. Este remonte debe seguir siendo de uso exclusivo vecinal, esa es la única garantía para evitar más daños al parque nacional.

En Oviedo, a 15 de junio de 2001

Fdo.: Avelino Cárcaba
En nombre del COLECTIVO MONTAÑERO POR
LA DEFENSA DE LOS PICOS DE EUROPA


 
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