CAPÍTULO GRATIS. NOVEDAD EDITORIAL

«Prohibidas pero no vencidas», ¡vamos chicas, vamos a intentarlo, será una risa!

Qué en 1920 cincuenta y tres mil personas fueron a ver al Dick, Kerr Ladies enfrentarse a St. Helens Ladies, quedándose mucha gente sin plaza fuera del estadio, es algo muy necesario de contar. Sobre todo para quienes nos preguntamos ¿De dónde viene eso de que el fútbol femenino es menos mediático que el masculino? O para quien tiene curiosidad por interesantes y divertidas historias de las pioneras del deporte.

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Prohibidas pero no vencidas. Mujeres pioneras del deporte. Por Carlos Beltrán
Portada del libro «Prohibidas pero no vencidas. Mujeres pioneras del deporte», por Carlos Beltrán.

Entre las páginas del libro Prohibidas pero no vencidas: mujeres pioneras del deporte, del periodista Carlos Beltrán, se encuentran nombres e historias sorprendentes. Hoy os rescatamos una de ellas para abrir boca. Un capítulo dedicado al mítico y pionero equipo femenino de fútbol de las Dick, Kerr Ladies.

En 1917, durante la Primera Guerra Mundial, un equipo de fútbol masculino desafió al femenino a demostrar sus habilidades. Ellas aceptaron de inmediato. «¡Vamos chicas, vamos a intentarlo, será una risa!».

Y funcionó. Así que mientras se encargaban de sus hogares, trabajaban duramente en fábricas o en cualquier otro sector, jugaban al fútbol. De hecho fueron de las primeras en jugar de noche y con una pelota blanca.

En 1921, la popularidad de las Dick, Kerr Ladies estaba en todo lo alto, todo el mundo quería ir a verlas y tenían un contrato para jugar dos partidos a la semana por todo Reino Unido. Jugaron más de sesenta partidos. Vamos, como verdaderas profesionales, y seguían trabajando a tiempo completo en la fábrica.

Hasta que prohibieron el fútbol femenino porque «es bastante inadecuado para las mujeres y no debe fomentarse». Hasta 48 años después (1969) no se levantó la prohibición. Muchísimos equipos se quedaron en el camino, pero las Dick, Kerr Ladies continuaron jugando hasta 1965. No se rindieron, tenían su propio campo y se rebelaron jugando a pesar de la prohibición. Invencibles, abriendo sin saberlo una esperanzadora puerta hacia el futuro. Formidables ejemplos que a veces fueron, y ojalá ahora lo sean, referentes para generaciones de niñas y adolescentes.


 

Qué disfrutéis de esta maravillosa historia. Una de las muchas historias de otras pioneras del deporte que forman parte del libro Prohibidas pero no vencidas, escrito por Carlos Beltrán.

Prohibidas pero no vencidas. Mujeres pioneras del deporte. Por Carlos Beltrán

Prohibidas pero no vencidas

Mujeres pioneras del deporte

CAPÍTULO 25. FÁBRICAS DE SUEÑOS, QUIMERAS Y ESPEJISMOS

EL FÚTBOL EN EL PERIODO DE ENTREGUERRAS

He dudado mucho si incluir esta historia en estas páginas, porque como es de fútbol y de fútbol todo el mundo sabe más que cualquier seleccionador nacional de cualquier país del mundo, pienso que ya la conocerás. Aun así, y por si acaso una o dos personas no la conocen, me lanzo.

Esta historia comienza en 1898, cuando William Bruce Dick y John Kerr montaron una fábrica en Strand Road, en Preston. Una localidad que está por la zona de Manchester, Liverpool, Leeds… referentes futboleros de primer orden. Fabricaban materiales para tranvías y para otras obras eléctricas, como por ejemplo la electrificación del ferrocarril de Liverpool a Southport en 1904. Se llamaba Dick, Kerr & Co Ltd.

En 1914 llegó. la guerra mundial, algo de lo que hablamos mucho por aquí, claro, porque nos pilla en medio de todo el maremágnum de crecimiento, y porque realmente cambió muchas cosas. La Oficina de Guerra se acercó a Dick, Kerr & Co para proponer con cierto ímpetu la fabricación de proyectiles. En 1915 empezaron una producción de misiles que alcanzó los treinta mil por semana durante el período de guerra. Daba para mandar al otro barrio a bastante gente, la verdad.

Mientras miles de hombres jóvenes se alistaban para matar y morir, las mujeres ayudaron a mantener viva la máquina de guerra. Fueron el ejército tapado de Inglaterra, asumieron sus tareas habituales y las tareas que hasta entonces habían hecho los hombres. Eran mecánicas, conductoras de autobús, obreras, mineras, sin dejar de estar pendientes del cuidado de sus familias y sus hogares. Todas las ocupaciones fueron realizadas por mujeres. Esto ya lo hemos visto en Francia al hablar del Fémina Sport.

Añadamos algo más:

Las que trabajaban en municiones eran las Munitionettes. Trabajo duro donde los haya. Productos químicos tóxicos, maquinaria pesada, trinitrotolueno —que les daba un tono amarillo a la piel y el pelo—… Los efectos colaterales de la guerra estaban por todas partes.

Esta nueva situación social puso a las mujeres británicas en otro estatus. Perdían amigos, novios, esposos, hijos y hermanos, y trabajaban para mantener su país a flote. Demostraron que podían defenderse perfectamente en situaciones que les habían sido vetadas durante siglos. Para ayudarlas, el Gobierno nombró «supervisoras de bienestar femenino», y estas propusieron, entre otras ideas para mejorar su estado de ánimo, que se animasen a realizar actividades deportivas.

Y así pasó lo que todo el mundo sabe, que prácticamente todas las fábricas en el Reino Unido, de un extremo al otro del país, tuvieron un equipo femenino de fútbol. Ni un desayuno sin sus huevos, ni una fábrica sin su equipo femenino. Bueno, si no lo sabías no pasa nada, para eso estamos. Lo que seguro que sabes es que las mujeres juegan al fútbol oficialmente desde que Nettie Honeyball fundó el British Ladies Football Club y empezó a organizar partidos. Uno de los mejor documentados es de marzo de 1895 en el Crouch End Athletic Ground en Londres. Así que desde 1895.

Y durante la Primera Guerra Mundial surgió la idea de jugar partidos benéficos.

Entonces, uniendo esto con el inicio de esta historia, volvemos a Preston, donde nació el equipo con más éxito de la historia del fútbol: el Dick, Kerr Ladies. En octubre de 1917 el equipo de fútbol de chicos desafió a las chicas a demostrar sus habilidades, y ellas aceptaron de inmediato, «come on girls, let’s give it a go, it’ll be a laugh». Y aquello funcionó fenomenal, tenían condiciones y tenían ganas de divertirse, el fútbol era ideal para ellas.

La matrona del Hospital Militar Moor Park se acercó a la fábrica para preguntar si ayudarían recaudando fondos para los soldados heridos. Pensaron que un partido de fútbol benéfico podría ser una buena idea, y el día de Navidad de 1917 el recién nacido Dick, Kerr Ladies se enfrentó al Arundel Coulthard Foundry ¡ante diez mil personas! La recaudación fue de fábula.

Y empezó lo que todo el mundo conoce: en la primavera de 1920 jugaron un internacional contra el equipo de París que había organizado Alice Milliat desde Francia. Y las inglesas devolvieron la visita en otoño: una gira con partidos en París, Roubaix, Le Havre y Rouen que sumaron más de sesenta y dos mil personas en las gradas. Derrotaron a la selección de Francia 0–2, regresaron invictas y recibieron una bienvenida multitudinaria en Preston.

En 1920 también, en Deepdale, organizaron un partido contra una selección del resto de Inglaterra. Querían jugar de noche, así que se acercaron a la Oficina de Guerra para que les prestasen dos reflectores antiaéreos para iluminar el terreno de juego, y Winston Churchill dio el permiso. Fue uno de los primeros partidos nocturnos y jugados con una pelota blanca. Las Dick, Kerr Ladies ganaron 4–0 ante veinticinco mil personas.

Y para día conocido, el del Boxing Day de 1920 en Goodison Park, en Everton, cuando cincuenta y tres mil personas fueron a ver al Dick, Kerr Ladies enfrentarse a St Helens Ladies. Entre diez mil y catorce mil se quedaron fuera del estadio. Ganaron las Dick, Kerr Ladies 0–4 y se recaudó un dineral.

En 1921, la popularidad de las Dick, Kerr Ladies estaba en todo lo alto, eran el equipo que toda la gente quería ver y habían sido contratadas para jugar un promedio de dos partidos a la semana en todo el Reino Unido. Jugaron más de sesenta partidos y seguían trabajando a tiempo completo en la fábrica, por supuesto, eso era irrenunciable.

Las vieron unas novecientas mil personas.

Y entonces pasó lo que viene pasando: el 5 de diciembre de 1921, la FA (The Football Association) prohibió el fútbol practicado por mujeres porque «football is quite unsuitable for females and ought not to be encouraged». Vamos, que a las chicas les va mal jugar al fútbol, ya tú sabes.

La FA ordenó a todos los clubes miembros que no permitiesen partidos femeninos en sus campos. Fue un mazazo, imagínate. Muchísimos equipos se quedaron en el camino, pero las Dick, Kerr Ladies continuaron jugando contra toda adversidad hasta 1965. No se rindieron, tenían su propio campo e impusieron sus propias normas.

Por supuesto, la decisión las dejó hundidas. Pensaban que la FA había tomado esta decisión porque estaban atrayendo mayores multitudes que los chicos. Ellos podían aceptar que ellas hicieran cualquier tarea para mantener el país en marcha durante la Gran Guerra, pero que llenasen estadios jugando al fútbol, eso no, bonitas, eso no. Así que comenzaron a aflorar las informaciones sobre que jugar al fútbol podía afectar a la fertilidad femenina y que las mujeres eran demasiado delicadas para jugar a un juego de hombres. Esta parte ya se nos está haciendo habitual por aquí, ¿verdad? Pues aún queda mucha tela por cortar.

En 1922 cruzaron el Atlántico para jugar en otra gira. Llegaron a Quebec y se quedaron de feldespato cuando les dijeron que desde el Dominion FA les habían negado el permiso para jugar en Canadá y que, además, en la gira por Estados Unidos tendrían que jugar contra equipos masculinos. Decidieron considerarlo como un experimento. La gira duró nueve semanas. Jugaron nueve partidos, ganaron tres, empataron tres y perdieron tres.

El Dick, Kerr Ladies siguió jugando y mejorando en los años treinta.

En 1937 fueron desafiadas por el Edinburgh Ladies a jugar en lo que consideraban la final de un campeonato del mundo. Aceptaron el desafío y ganaron el partido en el estadio de Squires Gate, en Blackpool, por 5–1 y la prensa las reconoció como campeonas del mundo.

Salvo el paréntesis de la Segunda Guerra Mundial, continuaron jugando hasta 1965, pero el cambio social alentado desde las instituciones del fútbol inglés había hecho estragos. En 1965 se disolvió el club por falta de jugadoras.

En 1969 la FA levantó la prohibición que cuarenta y ocho años antes había despedazado la historia de las mujeres en el fútbol. Y aquí estamos, que si igualdad y que si no generan lo mismo y que si la abuela fuma. Be water my friend.

Puedes imaginar que este tremendo club tuvo, como es normal, sus grandísimas estrellas. Futbolistas que aparecían en los cromos, en los anuncios, y que podían vivir de jugar al fútbol. Futbolistas profesionales que dedicaron una parte de su vida a entrenar y jugar, a llenar estadios y a ser referentes sociales para la infancia. Esto es así.

La lista es larga y cada una tiene su biografía que podría ocupar una pieza en este puzle por si sola. El caso es que hay tantas cosas por contar que se nos puede hacer monotemático. Pero sería bobo por mi parte desperdiciar esta oportunidad para darte pistas de por dónde buscar superfiguras del fútbol de aquel equipo; nos quedamos con cinco, para no abusar:

Alice Wood, que jugó los partidos contra Francia, una centrocampista de fabulosa visión de juego que dominaba el difícil arte del control orientado y que hacía jugar al resto mejor cuando ella estaba en el campo. Solo le faltaba la batuta.

Jugó desde 1920 a 1928 en Dick, Kerr Ladies. Murió en Manchester a los noventa y dos años, después de haber vivido una vida feliz.

Florrie Redford, de Lancashire, la goleadora del equipo de los inicios. Jugó en el primer partido y vivió todas las emociones de los primeros años. Jugaba en la delantera y era el espíritu del club. Cuando fue a Francia a jugar se quedó unos meses para instruir al Fémina Sport e hizo muy buena amistad con Carmen Pomies, a la que conocemos de su paso por el Fémina Sport. Juntas jugaron en la gira americana de las Dick, Kerr Ladies del año 22. Florrie se retiró en 1930 y se fue a vivir a Canadá, donde trabajó como enfermera durante siete años.

Carmen Pomies protagonizó junto a Florrie una de las fotografías más icónicas de la historia del fútbol femenino, en el partido internacional de 1925 en el que eran las capitanas de los equipos francés e inglés. Era una foto que reflejaba una amistad inquebrantable que ya llevaba años fraguándose: aunque hoy resulta difícil de creer, una chica de París jugó junto a las Dick, Kerr Ladies alguno de los partidos más trascendentales de su historia. La participación de Carmen en el fútbol inglés, cuando ya había sido prohibido por la AF, fue fundamental para el futuro de esta disciplina. Es muy posible que cuando se analice y se valore todo lo que hizo Carmen, se llegue a la conclusión de que ella es la futbolista más importante de la historia.

Nellie Halstead, no podía faltar en estos apuntes una atleta olímpica. Ganadora del bronce en la prueba de 4×100 de Los Ángeles 32, jugó como delantera centro en Dick, Kerr Ladies en los años treinta, un puesto en el que podía aprovechar su espectacular velocidad punta.

Joan Whalley llegó al club en la segunda etapa de éxito, años después de la prohibición de la FA, y llegó con quince años, era rápida como ella sola, jugaba de extremo, llegaba a cualquier balón largo. Jugó el partido en Blackpool que se consideró la final de un campeonato del mundo.

Y Lilian Lily Parr, la más duradera entre todas las estrellas de la historia del club. Cuando llegó al equipo y a la fábrica, a mitad de temporada, en 1919, tenía catorce años, y terminó la temporada con cuarenta y tres goles. En su primera temporada completa marcó ciento ocho goles, fue la segunda máxima anotadora, tras Florrie Redford, que metió ciento setenta. Era extremo izquierda y era imparable. Su carrera en el equipo se alargó hasta 1951, demostrando una fabulosa longevidad para lo que suele estilarse en este deporte. Fue la gran referencia del mejor equipo del mundo. En paralelo a su carrera como jugadora no trabajó siempre en la fábrica, Lily Parr se formó como enfermera y trabajó en el Whittingham Mental Hospital hasta que se jubiló. Murió en 1978. Para entonces, por la naturalidad con la que desarrollaba su vida personal junto a su pareja, Mary, en Goosnargh, ya llevaba años siendo una referencia para un buen número de personas que cantaban para sus adentros I want to break free.

En un reciente proyecto artístico, en Preston, la artista gráfica Karen Allerton ha dirigido a jóvenes de la localidad en una acción colaborativa. Entre las imágenes que han utilizado para crear postales que homenajean a las Dick, Kerr Ladies, hay una con un lema que rescata el espíritu de la época de la prohibición: Banned but not beaten. Prohibidas, pero no vencidas. Vaya título perfecto para un libro ¿verdad?

Prohibidas pero no vencidas. Mujeres pioneras del deporte. Por Carlos Beltrán

Prohibidas pero no vencidas

Mujeres pioneras del deporte


 
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