De la escalada deportiva a las vías de pared

En el manual «De la escalada deportiva a las vías de pared» que acaba de editar Ediciones Desnivel, el reconocido guía de montaña Máximo Murcia, vuelca todo su conocimiento y experiencia para que esa gran pared deseada se convierta en realidad en aquellos que, desde la escalada deportiva, quieren dar el paso a vías de varios largos.

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El guía de montaña Alfredo Gago asegura a Chris Ward en la travesía de la Rabadá Navarro, en la cara oeste del Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu.
El guía de montaña Alfredo Gago asegura a Chris Ward en la travesía de la Rabadá Navarro, en la cara oeste del Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu.   Darío Rodríguez

De la escalada deportiva a las vías de pared pretende ayudar en la transición a aquellos que desde la escalada deportiva quieren dar el paso hacia las vías de pared.

Muchos pueden tener un excelente nivel técnico y físico y/o harán mucho grado, pero sobre todo, la escalada en pared exige con frecuencia más «grado mental», y la mente puede ser el músculo más fuerte, pero también el más débil por mucho grado que se haga.

El acceso actual a la escalada suele hacerse en la mayoría de los casos a través de un rocódromo, o si se hace directamente en la roca, en las zonas de escalada deportiva.

Hoy en día la oferta de formación es asequible y amplia, y formarse en estos entornos controlados es lo más indicado para empezar con el mínimo riesgo.

La escalada deportiva suele ser el terreno más habitual de práctica una vez iniciados, sin olvidarnos de la escalada en bloque. Para la escalada deportiva no hace falta mucho material, y las técnicas de seguridad a aprender son fáciles de asimilar en unas pocas sesiones. Es el tipo de escalada más segura y lúdica, siempre que se respeten las reglas de seguridad básicas.

Escalar una pared larga es un trabajo en equipo, es el concepto de la «cordada»

Pero con el tiempo muchos escaladores buscan algo más, una pizca de aventura, un mayor desafío, un contacto más intenso con la montaña y sus paredes o simplemente probar algo diferente. Y ahí están las paredes que necesitan varios largos para ser escaladas, y con frecuencia una aproximación y un descenso que también añaden sal al asunto.

En muchas paredes existen vías completamente equipadas con buenos anclajes, aunque no todas con un estilo deportivo, es decir, con los seguros más o menos cerca. La diferencia está muchas veces en cómo ha nacido la vía, ya que puede estar «abierta» escalando desde abajo, que es la forma más honesta de enfrentarse a una pared, pero también puede estar «equipada» descolgándose desde arriba.

Las vías abiertas desde abajo tienen en general menos seguros, ya que el aperturista, escalando de primero, no puede pararse donde le dé la gana para meter el anclaje, al contrario de las vías equipadas, donde el equipador colgado de la cuerda puede estudiar exactamente dónde colocar cada anclaje y poner los que crea oportuno.

En cualquier caso, en las vías completamente equipadas las incógnitas son mínimas, ya que las chapas nos guiarán y facilitarán cualquier posible abandono; no obstante, ya se necesita algo más de bagaje, ya que el aseguramiento, las reuniones y los rápeles requieren un plus de formación.

Se deben gestionar más riesgos y además estar preparados para responder ante algún incidente

El siguiente paso son las vías que necesitan necesariamente de autoprotección, vías que siempre son abiertas desde abajo, y donde los aperturistas colocaron solo lo necesario para que puedan ser escaladas con el material habitual de autoprotección que suele llevar una cordada, con lo que los seguros instalados pueden ser muchos, pocos o ninguno.

Para estas vías se hace imprescindible formarse y adquirir experiencia en la colocación de todo tipo de seguros: empotradores, friends, clavos y anclajes naturales. Además, en estas vías, al no tener muchos seguros a la vista, la búsqueda del itinerario es otra de las incógnitas que añade incertidumbre.

Es lo que ahora se llama escalada clásica, tradicional, de terreno de aventura, de pared o como decíamos antes «hacer tapia». Es desde luego donde el escalador necesita un archivo de conocimientos y experiencia más amplio, ya que se deben gestionar más riesgos y además estar preparados para responder ante algún incidente, ya que bajarse de según qué sitio no es ningún juego.

Escalar una pared larga es un trabajo en equipo, es el concepto de la «cordada» que se ha perdido en gran parte con la diversificación de los estilos de escalada. La cordada siempre ha sido sinónimo de amistad y confianza, y un gran vínculo entre dos personas que unen sus fuerzas para conseguir metas comunes. Esta confianza implica también responsabilidad, cada cual debe estar preparado para ayudar al compañero de cordada en caso de problemas o accidentes.

El contenido de este manual va dirigido a escaladores iniciados que:

  • Posean una técnica gestual básica para progresar sobre todo tipo de inclinaciones y formas de la roca.
  • Conozcan las técnicas de chapaje y gestión de la cuerda para escalar de primero.
  • Dominen el manejo básico de los dispositivos de freno, tanto asistidos como manuales.
  • Sepan asegurar de forma activa y dinámica un primero de cuerda.
  • Estén familiarizados con la técnica del rápel.


 
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