POR SU ASCENSIÓN AL YERUPAJÁ

Bru Busom, Marc Toralles y Rubén Sanmartín logran el primer Piolet d’Or español

Los dos catalanes y el aragonés recibirán uno de los premios de 2026 por su apertura de ‘L’essència del compromís’ (3.000 m, 6c+, M6+, 95º) en la pared este del Yerupajá (6.634 m), en la cordillera Huayhuash en agosto del año pasado.

Marc Toralles, Rubén Sanmartin y Bru Busom en el Yerupajá. Foto de su colección.
Marc Toralles, Rubén Sanmartin y Bru Busom en el Yerupajá. Foto de su colección.
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Los Piolets d’Or 2026 han saldado su deuda histórica con el alpinismo español. En el anuncio de las ascensiones ganadoras de este año, la organización ha incluido los nombres de Bru Busom, Marc Toralles y Rubén Sanmartín, que serán galardonados por su apertura de L’essència del compromís (3.000 m, 6c+, M6+, 95º) en la pared este del Yerupajá (6.634 m), en la cordillera Huayhuash (Andes de Perú).

Se trata del primer Piolet d’Or para una ascensión española. Anteriormente, los conocidos como Oscars del alpinismo ya había distinguido con premios secundarios a Jordi Corominas (Piolet d’Or por el conjunto de su carrera en 2024) y a Sílvia Vidal (mención especial femenina en 2021)

La valoración de los Piolets d’Or

En su veredicto, la organización de los Piolets d’Or ha valorado de la siguiente forma la actividad de la cordada:

Primera ascensión completa del espolón y la arista este del Yerupajá, por la vía The Essence of Commitment (1.400 m, 6c+ M6+ 95°), hasta la cumbre principal de la montaña, en la Cordillera Huayhuash, seguida de una travesía hasta el Yerupajá Sur y del descenso por la cara sureste (1.000 m con una inclinación media de 65°). Del 4 al 8 de agosto para completar la travesía integral.

El Yerupajá es la segunda montaña independiente más alta de Perú y la cumbre más elevada de la Cordillera Huayhuash. Aunque fue escalado por primera vez en 1950, la dificultad de cualquiera de sus rutas ha hecho que la cumbre haya recibido muy pocas ascensiones exitosas; antes de 2025, la última ascensión conocida podría remontarse incluso a 2014.

Los catalanes Bru Busom, Rubén Sanmartín y Marc Toralles planearon ascender el espolón y la arista este, para después realizar una travesía de aproximadamente 600 metros hacia el sur por la estrecha y cornizada arista hasta el Yerupajá Sur y descender por su cara sureste.

Los tres alpinistas se aclimataron primero en la Cordillera Blanca y, una vez instalados en su campo base, a 4.900 metros y al pie del Yerupajá, reconocieron la ruta de descenso por la cara sureste. Para ello ascendieron hasta los 5.400 metros por el glaciar extremadamente agrietado situado bajo la pared y utilizaron un dron para identificar el itinerario más seguro.

La parte superior del espolón este, a la que se accede por las pendientes glaciares del noreste, había sido escalada en 1968 por unos alpinistas austriacos, que continuaron después por la arista este hasta la cumbre. La pared rocosa de 600 metros situada en la base del espolón había sido escalada en algunas ocasiones por líneas situadas hacia la parte derecha, pero ninguna de ellas había continuado posteriormente por la arista superior.

Los alpinistas españoles comenzaron cerca del extremo izquierdo de la pared y siguieron una línea ascendente hacia la derecha, que incluía un par de largos de 6c+ y cuatro más de WI5 M6+. A continuación, una escalada más puramente rocosa, con dificultades de hasta 6c+, les condujo hasta la arista este y a su primer vivac.

A partir de allí necesitarían prácticamente tres días para alcanzar la cumbre, superando un terreno en gran medida imposible de graduar: glaciares colgantes, champiñones de nieve, desplomes de nieve y hielo…, todo ello con escasas posibilidades de encontrar seguros realmente fiables.

Cuando alcanzaron la arista este, comprendieron que sus ocho estacas de nieve no serían ni de lejos suficientes para rapelar el terreno que ya habían ascendido. Su única «retirada» posible pasaba por superar la cumbre.

En su quinto día, los escaladores recorrieron la arista de conexión, de unos 600 metros de longitud y cubierta de enormes formaciones de nieve, y alcanzaron el Yerupajá Sur (6.480 m) al mediodía. Desde allí pudieron realizar numerosos rápeles por la cara sureste, utilizando anclajes abalakov y estacas de nieve, hasta alcanzar el glaciar que habían reconocido previamente y regresar al campo base ese mismo día. Habían completado así la primera travesía integral de la montaña desde el este.

El jurado quedó impresionado por la capacidad de este equipo para seguir abriendo líneas audaces en el hemisferio sur, demostrando que todavía es posible vivir aventuras de máxima calidad fuera del Himalaya. La travesía, caracterizada por un elevado compromiso —sin una posibilidad realista de retirada una vez alcanzada la arista superior y con escasas opciones de recibir ayuda externa en caso de accidente—, fue completada con un estilo excelente. Una preparación exhaustiva contribuyó, sin duda, de manera decisiva al éxito de la ascensión.

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Comentarios
2 comentarios
  1. Estos tíos llevan el alpinismo a un nivel en el que poca gente se mueve. Enhorabuena.

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