Lecciones aprendidas

Envenenamiento, con parada cardiorrespiratoria, por consumo de la planta acónito común (matalobos)

Análisis de un caso de real de un excursionista que se envenenó por ingerir una pequeña cantidad de acónito común (también conocido como matalobos o tora blava), confundiéndola con una cuscuilla, esta sí comestible. Le provocó un colapso del sistema nervioso y hasta seis paradas cardiorrespiratorias.

Acónito Común florecido
Acónito Común florecido (Matalobos)
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El valle de Eina es una Reserva Natural situada en la Alta Cerdanya, próximo a la pequeña población francesa de Eyne, en el Pirineo. Destaca por su diversidad botánica: mas de mil especies de plantas, algunas de las cuales endémicas, y otras de interés científico-medicinal.

CONDICIONES AMBIENTALES:

Era un día soleado de primavera (finales de mayo), con suaves temperaturas y previsión de estabilidad meteorológica.

CARACTERÍSTICAS PERSONALES DE LOS IMPLICADOS:

Una mujer y su esposo que habitualmente practican juntos el senderismo y el esquí. El varón de 68 años tiene un extenso currículo montañero como alpinista y esquiador de montaña. Ella con 65 años de edad, es una habitual del medio por su afición a la recolección de frutos silvestres, setas etc., que transforma en deliciosas mermeladas y conservas. Son vecinos de la Alta Cerdanya.

RELATO DE LOS HECHOS:

Como una tradición, cuando la primavera está en su máximo esplendor mi esposa y yo pasábamos una mañana recorriendo andando el alto Valle de Eina, sin más interés que el de contemplar su belleza y disfrutar del entorno. Fuere por las lluvias, fuere por la débil presión humana (confinamiento por el COVID), mayo de 2020, el valle estaba espectacular.

Valle De Aina
Valle de Eina

En un punto de la ruta nos cruzamos con dos amigos que descendían el valle con una enorme bolsa de cuscuillas que habían recolectado. Esta planta es un tipo de apio silvestre que se recolecta para añadir en las ensaladas, esta costumbre está muy extendida en todo el Pirineo.

La pregunte dónde lo habían recolectado y uno de ellos me dijo que un poco más arriba siguiendo el sendero las encontraría, cerca del mismo sendero. Ilusionado con la idea de llevarme un buen ramo para mis ensaladas, y habiéndome despedido de mis amigos, seguimos caminando, continuamos hasta que al lado del río veo una planta de unos 20 cm de altura que me parece una cuscuilla. Por naturaleza soy una persona observadora, pero también muy curiosa y quiero comprobar que es lo que busco probándolo. Me acerco a la plantita, corto un pequeño brote y me lo llevo a la boca. Inmediatamente, un sabor picante y amargo me inunda todo el paladar y especialmente los labios. Escupo el trocito de la plantita y genero saliva con ánimo de quitarme el maldito sabor, repito esta operación varias veces. Esto no es cuscuilla, me digo, pero tampoco pienso que pueda ser algo malo. He probado muchas plantas silvestres que tenían sabores amargos.

CUSCUILLAS. Molopospermum poloponnesiacum
CUSCUILLAS. Molopospermum poloponnesiacum

Hasta aquí todo parecía normal, excepto que el sabor picante y amargo era persistente y no desaparecía. Miramos el reloj y decidimos que es hora de volver a casa. En dos horas hemos descendido al fondo del valle, regresamos a casa y hemos comido lo que teníamos preparado. Pero de repente, al levantarme de la mesa para retirar la vajilla, mi sistema nervioso se colapsa, tengo calambres en las manos, empiezo a vomitar y me desplomo sin fuerzas para para amortiguar la caída que me provocó traumatismo craneal. Me quedo inmóvil, soy incapaz de mover articulación alguna y la vista se me nubla. En unos minutos pierdo la consciencia.

Más tarde me explicaron que, aparte del colapso del sistema nervioso, sufrí una sucesión de arritmias ventriculares que provocaron hasta seis paradas cardiorespiratorias. Pero, gracias a los sanitarios del Centre d’Intervention et Secours de Bourg-Madame, con la inestimable ayuda de los médicos de urgencias del Hospital Transfronterer de Puigcerdà, me los remontaron todos. Con un coma inducido, me trasladaron a una UCI del Hospital de la Vall d’Hebron (Barcelona) y me dieron el alta a los cuatro días, sin más secuelas que alguna costilla rota y un leve aplastamiento alveolar, provocado por la acción de la reanimación cardiorrespiratoria sobre mi pecho. El diagnóstico fue envenenamiento por Acónito Común (Aconitum Napellus), también conocida como Tora Blava (Pirineo Catalán) o Matalobos (Pirineo Aragón, Navarra).

Reflexiones sobre el incidente por parte del accidentado

Mi primera reflexión es muy clara: la curiosidad me traicionó. Creo que lo que me llevó a ponerme este pequeño brote de Acónito en la boca fue el impulso curioso de constatar que aquello era cuscuilla y que aquello tenia que saber a apio. No fue así, y tengo que decir ahora, que conocía el acónito, que llevo decenas de años moviéndome por el Pirineo, viendo praderas enlucidas por las bonitas flores de esta planta. Pero esta planta, en su proceso vital, pasa de ser un bulbo en invierno, brotar en primavera y florecer en verano. Florecida, el acónito a partir de julio es fácil identificarla, pero en su primera fase de crecimiento, sin flor y con unas dimensiones mucho menores, es susceptible de confusión. Me confundí. Sin embargo, ello no exculpa mi responsabilidad por un exceso de confianza al tomar la decisión de llevarme a la boca esta planta.

Otras reflexiones/constataciones sería la importancia que tiene la rápida y decidida intervención. Mi vida se ha salvado por una cadena de fortunas, pero la decidida actuación de mi esposa y la profesional intervención de los Servicios de Emergencias, han sido determinantes.

Análisis causal del accidente por parte del Comité de Seguridad

La evolución humana es sabia y lo amargo de forma instintiva lo escupimos, es una reacción de adaptación que después de miles de años en la naturaleza ha hecho que todos aquellos humanos que no rechazaban lo amargo, el sabor del veneno, no sobrevivían a una vida silvestre que es la que ha precedido a la urbanita que ahora desarrollamos la mayor parte de la población.

Así que escupir lo amargo, rechazarlo o torcer el semblante cuando nos metemos algo con este sabor a la boca, es una reacción de supervivencia. Lo que tampoco quiere decir que todo alimento con sabor amargo sea venenoso.

Visto lo visto, en nuestro caso el rechazo no fue suficiente para escupir todo el veneno y provocó una reacción que no fue mortal por haberse producido los síntomas en su propia casa, donde la atención sanitaria fue rápida. La vedad que la intoxicación por plantas no es una patología médica muy extendida, pero la sintomatología puede ir desde un cuadro leve hasta casos de parada cardiorrespiratoria.

Pero ¿por qué se mete nuestro accidentado una planta venenosa conociéndola en la boca?, la verdad es que la explicación de los hechos ya deja unos retazos. La primera, y más objetiva, es que la hoja del acónito o matalobos se parece bastante a la cuscuilla y, a menos que este en floración, el acónito despliega una flor azul muy característica en racimo, puede llevar a este descuido o error de apreciación. Y la segunda, mas inconsciente y subjetiva, es que nuestro protagonista estaba muy focalizado y emocionado en encontrar la cuscuilla y de recolectarlo para consumirlo en la ensalada de la comida. Todo esto hace que seamos más impulsivos que lógicos olvidando el hecho del parecido de las hojas de ambas plantas y la posibilidad de equivocarse.

Todo esto, además, estaba influenciado por la información contundente del lugar donde lo encontrarían por el amigo con el que se cruzaron en el camino. El cerebro reconoce el lugar al lado del río donde le han informado que estará la cuscuilla, identifica el lugar y no piensa que pueda haber un error, ya que tienen la validación de un amigo que lo ha reconocido previamente. A esto le añadimos que nuestro accidentado tiene la “manía”, él lo llama gran curiosidad, aunque verdaderamente es una mala praxis, de probar todo lo que encuentra para testar sabores. Y con el acónito no se juega, una pequeña cantidad puede llegar a ser mortal como podemos comprobar en esta historia.

Por defecto, el efecto del falso positivo, es decir, el probar las plantas para diferenciarlas por su sabor o su estado, hacerlo de forma repetitiva, convertir esta acción en rutina, y que en ningún momento nos haya provocado una pequeña intoxicación anteriormente con ninguna otra planta o hierba, refuerza nuestra mala conducta de reconocimiento por el sabor.

Tenemos que pensar que se trataba de un montañero experimentado en la recolección de plantas silvestres para el consumo propio. Al final, las malas praxis se pagan.

Análisis Comité
Análisis Comité


 

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