57 ANIVERSARIO DE LA PRIMERA ASCENSIÓN

Ama Dablam, la montaña perfecta que compite con gigantes

Dicen que el Ama Dablam es una montaña elegante de forma perfecta, pero la expedición que la conquistó por primera vez no se enamoró de ella al instante. ¿En qué se fijaban los alpinistas, entonces? En la increíble aclimatación de un nepalí que pasó por el campo base.

Autor: Ana Torres | 5 comentarios | Compartir:
C2 del Ama Dablam (6.812 m.)
C2 del Ama Dablam (6.812 m.)

El 13 de marzo de 1961, hace ya 57 años, los neozelandeses Mike Gill y Wally Romanes, el norteamericano Barry Bishop y el inglés Mike Ward se metieron por la arista sudoeste del Ama Dablam y alcanzaron la cima virgen de esta montaña esbelta y piramidal que puntúa muy alto en la lista de las más bonitas del Himalaya. Ellos, como tantos otros, es probable que apreciasen su belleza; pero ellos, como tantos otros, tenían estímulos más fuertes a su alrededor que eclipsaron este pico nepalí con forma de colmillo.

Le llaman el Cervino del Himalaya, aunque el Ama Dablam le saca más de dos mil metros de ventaja a su pariente europea. Por ejemplos así debió nacer el dicho que anima a ser cabeza de ratón en lugar de cola de león: sus 6.818 metros de silueta perfecta se quedan pequeños al lado de los gigantes que la rodean y, de entre todos los competidores posibles, tiene cerca al peor: el rey Everest, el trofeo de caza de los ochomilistas que viajan al Himalaya. El Ama Dablam es la montaña bonita que da la bienvenida a los expedicionarios en el valle del Khumbu y luego los ve pasar de largo camino al techo del mundo.

“Ese pico nunca se escalará”

“Nadie que esté haciendo el trekking del Everest puede evitar sentirse cautivado por esta montaña de caras tan puras”, escribió George Band en el libro Summit: 150 years of Alpine Club. Después, añadía las palabras de Georfe Lowe, que pasó de largo en 1953, de camino al ochomil más alto en el año de su conquista: “Ese pico [el Ama Dablam] nunca se escalará”.

El primer intento lo hizo un grupo de británicos e italianos liderado por Alfred Gregory en el otoño de 1958 que abandonó cerca de los 6.000 metros por el frío y las dificultades técnicas de la cara sudoeste. La segunda tentativa llegó en mayo de 1959, cuando una expedición británica se metió por el espolón noreste y estuvo a punto de conseguirlo. Por desgracia, cerca ya de la cima, superada la cota de 6.400 metros, los alpinistas Michael Harris y George Fraser desaparecieron.

El grupo de montañeros que por fin lo consiguió estaba allí para otra cosa. Era 1961 y formaban parte de un proyecto llamado Expedición al Himalaya Científica y Montañera que, como indicaba el nombre, priorizaba los asuntos de la ciencia antes que cualquier cima. El líder del grupo era Sir Edmund Hillary, el célebre alpinista que había coronado el Everest por primera vez junto a Tenzing Norgay unos años antes. Estuvo allí algunos meses durante el otoño de 1960 —cuentan que investigando la existencia del yeti— y después se marchó.

«Abrieron, aún en invierno, una vía mixta de hielo y roca»

Al pie del Ama Dablam quedó un grupo de médicos y alpinistas alojado en un refugio de aluminio bautizado Silver que se transportó por piezas para la ocasión y que era, también, un laboratorio. El cometido del grupo era realizar pruebas fisiológicas para determinar los efectos de la altura en el organismo humano, así que durante un tiempo observaron el comportamiento de los pulmones y el corazón, hasta que un día apareció por allí un nepalí de 35 años llamado Man Bahadur que se había embarcado en una peregrinación religiosa a las montañas.

“Solo llevaba ropa de algodón y un gran turbante. El grupo insistió en que descendiese al calor y la seguridad del valle, pero él ignoró el consejo. Durmió cerca del refugio Silver durante cuatro noches soportando temperaturas de hasta -15ºC sin el amparo de unos zapatos, guantes o refugio”, cuenta un artículo del Alpine Journal con motivo del 50 aniversario de la primera al Ama Dablam. Sorprendidos, los investigadores lo ficharon para sus experimentos.

Y mientras estos se desarrollaban fue cuando la montaña bella pero secundaria llamó la atención de los investigadores de perfil más alpino, entre ellos Mike Gill, Wally Romanes, Barry Bishop y Mike Ward. Después de varias semanas de trabajo se metieron por la cresta sudoeste y abrieron, aún en invierno, una vía mixta de hielo y roca. La cima en la que desembocaron no era una una hoja afilada, sino una meseta bastante amplia desde la que se se veían el Lhotse, el Everest, el Cho Oyu y el Makalu, esos picos que tantos alpinistas le quitaban.

«Cuando Hillary aterrizó en Nepal se encontró con una amenaza de expulsión junto a sus compañeros»

La noticia de la conquista llegó a Katmandú por sorpresa y molestó al gobierno nepalí. Se acababa de aprobar un sistema de permisos de escalada obligatorios y la ascensión al Ama Dablam no tenía el correcto. Es cierto que los alpinistas contaban con una autorización para toda la región del Mingbo, pero la montaña necesitaba uno específico pese a encontrarse en esa zona. Como castigo, las autoridades amenazaron con cancelar el permiso de ascensión para el siguiente objetivo del equipo, el Makalu, y aquí fue cuando el asunto salpicó a Edmun Hillary.

Él había estado fuera de Nepal durante el desarrollo de las pruebas y la escalada del Ama Dablam, pero su nombre estaba detrás del proyecto. Cuando aterrizó en el país para dirigirse al Makalu se encontró con una amenaza de expulsión junto a sus compañeros y tuvo que dedicar varios días a gestionar la crisis. Al final, el asunto se cerró con una colección de reprimendas recolectadas de despacho en despacho y una multa en rupias nepalíes equivalente a 60 dólares.

La expedición al Makalu no salió bien pero el equipo volvió a casa con tres hitos importantes: la conquista de la montaña más bella del Himalaya, la primera invernal y observaciones de campo relacionadas con la altura que sirvieron de base para los planes de aclimatación de las décadas siguientes.


 
Comentarios
5 comentarios
  1. Bien sencillo, es un país pobre y ven en ese «turismo» la forma de sacar pasta…

  2. Según la religión del lugar, se personifican las montañas, les dan identidad y les ponen nombres de deidades. Si ellos cobran por subir a la montaña es un claro ejemplo de proxenética de montaña.

  3. Fácil de entender. Las montañas es su petróleo y algunos lo explotan. Así es el ser humano, siempre intentando hacer negocios…

  4. Puestos a comparar, ademas de facultades necesitas dinero para subir a esa montaña. Nunca lo entendere por muy pobre q sea un pais q cobren por subir a las montañas,a pie.

  5. Alguna fotico mas acompañando el texto haría las delicias de muchos..

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